Sevilla, sangre, envidia..Segunda parte
Segunda parte
Nieves caminaba absorta en sus propios pensamientos, cuando escuchó unos suspiros que procedían muy cerca de allí. Ella guiada más por la extrañeza que por la curiosidad, se acercó menguando, hasta encontrarse con un joven que lloraba como el relente herido.
- ¿Por qué lloras?, no llores por favor, que los lirios se enlutan con tu llanto.
Israel, sorprendido, intentó matar al instante sus lágrimas, pero ellas se deshicieron otra vez de su mejilla, cuajadas estalagmitas en el suelo. Nieves conmovida, se acercó hacía él, se sentó enfrente del testigo de su amor, el banco.
- Lloro por culpa de la locura de mis labios, por algo tan sencillo, tan doloroso cuando acaba, como el amor, sobretodo cuando perece en los ojos.
- Lo sé, es duro - contestó Nieves - pero si después de desparramar agua en el suelo, vuelves a sonreír, te darás cuenta que todavía nos fascina lo que antes nos hacia reír.
- Gracias. – contestó turbado- me has recordado que la vida no tiene porque ser lágrimas a partir de ahora… me llamo Israel. ¿Y tú?
- Nieves - contestó ya enamorada, sin saberlo-.
- Ha sido un placer conocerte, Nieves, a ver si un día de estos nos vemos.
Y se alejó con la satisfacción de haber conocido a alguien muy especial. Tan especial como amable y generosa. Ella ya estaba en su corazón, pero la rosa ya estaba muerta de celos.
Nieves, no pudo conciliar el sueño esa noche y la luna tiernamente la contemplaba, el amor revoloteaba por su azotea y con sus yemas le arrullaba el corazón, ella sonreía como los jazmines. Susurraba a los muros bañados de miel lunar, inclinada hacia su almohada de nácar.
- ¡Es imposible, esto es una locura que se ha coagulado en mis ojos, pero solo con oírlo como un eco, mi corazón repiquetea como un sonajero vulnerado por el éxtasis! ¡Es una locura... es una locura…! ¿Y si el no se refleja nunca más en mis ojos? No puede ser…
Pasó la noche inmarcesible, con aquel pensamiento, que laceraba su locuaz mente, pero sus párpados descansaron al amanecer, que empezaba a bostezar entre las colinas verdes. Hasta en sus sueños, Nieves veía la silueta balanceándose por los jardines, que aplaudían efusivamente. Menos aquella rosa, eternamente celosa, aquella que se mofa de todas las pupilas que titilan.
Nieves despertó por la tarde, que se despintaba bajo la lluvia sardónica, que se arrastraba diabólicamente entre las calles, retozando con las hebras del agua entre sus pies.
Ella ya no se reía de su locura, ahora era presa de una cadencia enardecida que le costaría la vida entre las espinas de una rosa, ante sus extraviados ojos.
Fdo: Alejandro
Continuará...
Comentario:
Gracias Maribel. Ya tengo la tercera parte redactada.
Big, los hechos empiezan por el final, luego al principio de todo y contaré la historia hasta el final.
Besos
Big, los hechos empiezan por el final, luego al principio de todo y contaré la historia hasta el final.
Besos
Comentario:
Precioso! Pero ... ando un poco perdida, que conste :P Ya me aclararé con los personajes y la orden cronológica de los hechos - tiempo al tiempo ;) xxxxxxxxxxxxxxxx
Comentario:
Un encuentro casual entre dos desconocidos y asomándose el amor y los celos sin que Nieves ni Isra se percaten aún. Me gusta, espero la continuación :)
Besos, Álex :)
Besos, Álex :)





