Nadie en el faro de Alejandro
Vive Loco y Muere Cuerdo
Acerca de
Mi diario no es una obra maestra, ni siquiera un ensayo magistral sobre la sociedad actual en la que vivo, es sólo la historia personal de un chico normal. No pretendo que sea un relato literario soberbio, sólo un trozo de mar donde gritar mis llantos, mis alegrías. En definitiva un pequeño faro donde alumbrar todos mis sentimientos y arrojarlos al mar.
Sindicación
 
Nada
Nada, no soy nada, nada, nada, nada. Sólo un eco en un desierto desarraigado. No soy nadie, nadie, nadie. Me tortura mis complejos, me desgarran los sentidos, me apuntillan, se ríen de mí hasta las polillas. Tengo que pedir perdón, por estar vivo, por respirar, por temblar en los cóncavos de los vientos, por gimotear en los labios de los helechos, por pensar entre jirones de desechos, soy un retazo perdido entre mares de llagas que me humillan cada día. Siempre pidiendo perdón, siempre pidiendo permiso, siempre sintiendo culpa de sentir, de reír, de desgranarme por dentro. Necesito pintar las torturas que me hace mi mente. Me escarmiento con látigos de alquitrán, me censuro tiritando en cada rincón, acobardado de mis miedos, rezando para que nadie me abandone, los pasos de los adioses chirrían en mis quebradizos oídos, en mi alma, en mi ego; el que no existe, el prófugo, el que me avasalla los ratos de primavera. Me hastió, me vuelvo loco, desvarío entre los penitentes. Mi expiación es sentir demasiado, mi punición es no tener autoestima. Estoy enmarañado por mis turbaciones.
No