Perdidos
Te voy a contar un cuento, sincero, ligero y escurridizo.
Ella caminaba por los moretones de una calle gastada, abochornada por el paso del tiempo y el poco cuidado que habían tenido los residentes. Pensaba en que las amigas a las que había dejado unas calles más atrás estarían ligando a pesar de que todas pasaban los cuarenta, siempre había creído que los divorcios eran una segunda juventud, a raíz de lo que veía en sus compañeras de salidas nocturnas.
Ellas habían decidido ir a club donde los hombres se desnudaban, no le apetecía porque estaba cansada, le gustaba más desnudar a alguien porque sentía algo por él y no por dinero. Transitaba con pasos lentos y acompasados, su mente cuchicheaba mientras avanzaba lentamente por la vía.
Sus pies le habían jugado una mala pasada, se encontraba delante de aquella casa, la que tanto visitó en un pasado, que ella creía lejano. Se preguntaba si él estaría dormido a aquellas horas, porque siempre tuvo hábito de acostarse temprano los sábados, sólo mientras estuvo con ella, él se dormía más tarde de lo normal.
Titubeaba si tocar o no al timbre, ya era muy tarde, no tenía lugar donde pasar la noche y a esas horas no sabía si podría encontrar un hotel que no estuviese lleno. Recordaba que lo había dejado, a pesar de lo dulce y tierno que siempre fue con ella, a pesar de lo comprensivo y tolerante durante los años de noviazgo, a pesar de que creía que era el hombre de su vida. No lo abandonó por la diferencia de edad, él era veinte años más joven que ella, pero siempre demostró ser serio, maduro y responsable. Lo dejó por otro, un hombre de los que las chicas jóvenes de hoy en día, llaman peligroso. Un chico que le nubló la razón, que la hizo estallar de deseo sólo con mirarla. No se siente culpable, ella nunca le engañó, él siempre tuvo un sexto sentido y sabía que le sucedía, lo supo siempre pero espero a que ella se lo dijera. Se había enamorado de otro hombre. Él sólo le dijo que estaría siempre para lo que quisiera.
Ella sabía que él nunca le fallaría. Tocó el timbre de la puerta, sonaba igual que hace un par de años. Tembló sin saber por qué. Quizás porque no sabía que era lo que se iba a encontrar. Quizás porque no quería reabrir alguna herida en él. Durante mucho tiempo, supo que él lo pasó muy mal, tenía dependencia de ella, eso siempre le asustaba mucho a ella.
Él oyó el timbre de su hogar, se quedó extrañado por la hora que era. Se deslizó hasta la puerta y comenzó a chirriar lentamente. Hasta que se abrió totalmente.
Continuará...
Fdo: Alejandro
Comentario:
Si os lo cuento todo no tiene gracia y no leerias la segunda parte.
Besos.
Comentario:
¿Tal vez ella se ha dado cuenta de que cometió un error dejándole a él?
¿Cómo responderá él, la dejará entrar o le cerrará la puerta en las narices?
A la espera quedo...
Besos
¿Cómo responderá él, la dejará entrar o le cerrará la puerta en las narices?
A la espera quedo...
Besos
Comentario:
A ver si lo entiendo, ella lo deja hecho polvo y no pasa nada, pero cuando ella está mal él tiene que seguir ahí dispuesto a lo que ella quiera? y eso es amor? ja! mala bruja :P
A ver cómo sigue esto...
Besos, Álex, feliz domingo! :)
A ver cómo sigue esto...
Besos, Álex, feliz domingo! :)
Comentario:
De todo un poco, Wendeling. Quizás necesita algo que sabe que él se lo puede dar.
Besitos.
Besitos.
Comentario:
Deseos o recuerdos? quizás soledad? qué la empuja a llamar a la puerta?
Besos de una maia.
Besos de una maia.





