Nadie en el faro de Alejandro
Vive Loco y Muere Cuerdo
Acerca de
Mi diario no es una obra maestra, ni siquiera un ensayo magistral sobre la sociedad actual en la que vivo, es sólo la historia personal de un chico normal. No pretendo que sea un relato literario soberbio, sólo un trozo de mar donde gritar mis llantos, mis alegrías. En definitiva un pequeño faro donde alumbrar todos mis sentimientos y arrojarlos al mar.
Sindicación
 
Un día muy extraño


Hoy ha sido un día muy raro. Vamos que no ha sido un día nada común.

Para empezar, me ha costado muchísimo dormirme anoche. De normal me cuesta dormir cuando tengo alguna preocupación, cuando estoy apesadumbrado, cuando hay algo que me carcome por dentro hasta que mis rincones están llenos de destrozos. Pero anoche no me pasaba eso. No podía dormir porque estaba feliz. ¿Qué como es posible? Estaba como hundido en las manos de la felicidad, mecido por la alegría. No puedo explicar porque estaba tan dichado.

En el trabajo, a punto de salir porque había acabado mí turno. Me dispongo a salir cuando escucho a mi jefe que me dice:

Jefe: Álex, ya que últimamente estás tan experimental… ¿podrías experimentar con algo exótico para añadirlo a la carta?

Yo: (Cara de estupefacción) ¿Algo exótico?

Jefe: Sí, algo muy exótico.

Yo: (Con prisas porque tenía que llamar a mi novia por teléfono) ¿Exótico para ti o para los clientes?

Jefe: Para los clientes, claro está.

Compañero1: Para los clientes cualquier cosa que no sea la comida que les preparen en casa ya les resulta exótico.

Se escucha las carcajadas generalizadas, y yo pensando en mi novia, ¿habrá terminado de caminar y estará en casa o tendré que llamar más tarde? Escucho la conversación que va cogiendo tintes surrealista y no se en que momento a empezado a hablar de perros.

Compañero2: Vos loco, los chinos comen perros y allá es algo normal. En África comen gusanos. Para vos es exótico y para ellos es algo cotidiano como acá el arroz.

Jefe: Si les ponemos perro al chilindrón son capaces de lincharnos a todos.

Compañero1: Pobres perros, yo nunca abandonaría a mi perro ni a ningún animal. Ellos nunca lo harían y además no son juguetes. ¿Tú que opinas Álex?

Yo: (¿Qué me ha dicho? Algo de perros) Yo no opino nada, tengo prisa, he de llamar a mi niña. Investigaré lo de la comida exótica. Gracias por la charla. Adeu.

Compañero1: Estas muy enamorado, date un descanso que no se te va a ir.

Yo ya no escucho nada más, mi atención se centra en llamar a mi novia, mi adorable niña, el hilo de mis entrañas que me mantienen con vida, la dulzura que emerge de mis poros, ella es mi vida.

La llamo sentado en un banco que he encontrado, me lo coge su hermana, la niña se ha ido a comprar que no tarda que si me quiero esperar o llamar más tarde. Las emergencias de amor me hacen elegir lo primero, decido esperar. M, su hermana, deja el teléfono en algún lugar y se va a despachar a su clientela. Me quedo esperando, se me hacen eternos, demasiados eternos para unos cuantos minutos. El reloj me pesa sobre mis sienes, empiezo a pensar que tengo verdadera dependencia de mi novia, necesito escuchar urgentemente su voz. Agudizo el oído por si la escucho llegar al teléfono. Sólo escucho la radio de fondo y al sobrino de mi niña, que estaría jugando. Por fin alguien se pone, es M, me dice que intento alcanzarla pero que ya había entrado, habla conmigo para que no me sienta tan solo. Hablamos de la diferencia horaria, allí han adelantado una hora el reloj, me pongo a pensar en el dicho aquel que dice que cuando estás con alguien que amas las horas parecen segundos, cuando no están los segundos parecen horas interminables, que pesan, que te degollan lentamente los nervios. Le digo la hora que era en España, ahora tenemos cinco horas de diferencia. Me dice, ya llegó ella, ahora se pone, se despide de mí muy cariñosamente. Se pone mi niña, mi corazón se dispara. Hemos hablado durante hora y media. Me he reído mucho con ella. Mi niña es tan cariñosa conmigo. Me hacía mucha falta vivir algo tan dulce en mi vida.


Mientras caminaba de camino a casa, he visto unos niños jugando con unos aviones, son tan felices. No se como me he encontrado en la edad de cinco años jugando al lado de un charco, con mi baby azul y mis botas catiuscas negras. Mirando ensimismado un barquito de papel que navegaba orgulloso por el charquito. De repente un señor mayor con mucha prisa no ve mi pequeño barco frágil que deambula por los surcos de un charco en la calle, al lado de una escuela. Lo pisa, pero el hombre grande no le da importancia y reanuda su marcha. Mi pobre barco se ha quedado aplastado y el agua empieza a empaparlo ligeramente hasta encharcar todas las paredes, que se desmoronan ante mis ojos. Me pongo hacer pucheros, mientras me quedo desolado mirando mi barquito en la deriva del sucio charco que acaba de masacrar aquel hombre. La señorita me dice que no me preocupe que el hombre llevaba mucha prisa y que no lo hizo a propósito. Mientras yo empiezo a mirar el barquito con otros ojos, buscándole formas en mi pequeña imaginación como cuando miramos y esculturizamos las nubes en pequeñas obras de arte de nuestra infancia. Le contesto a mi señorita profesora. Los mayores siempre con tanta prisa y nunca se paran a ver lo más importante.

Me quedé a cuadros al recordar algo tan lejano y más sorprendido a contestarle semejante cosa con aquella edad. Luego me he parado a pensar que con aquella edad estaba muy influenciado por el libro el principito que mi madre me leía todas las noches y que no era nada raro que le hubiese contestado eso justamente. Lo invisible es esencial a los ojos.

He descubierto un nuevo autor, al menos para mí. El señor José Carlos Somoza, escritor cubano. Me ha llamado la atención la cantidad de premios que tiene y las buenas críticas que tienen sus obras.

Premios de las librerías independientes de Francia Initiales y Mille Pages 2003 por "Clara y la penumbra". Recibió el Premio Margarita Xirgu de guiones dramáticos de radio, convocado por Radio Exterior de España y el Instituto de Cooperación Iberoamericana, en 1994 por su guión, “Langostas”. Este mismo año gana el Segundo Premio “Gabriel Sijé” de novela corta por “Planos”. En 1996, gana con “Silencio de Blanca” el premio de novela erótica “La Sonrisa Vertical” convocado por la editorial Tusquets. En 1997 su obra de teatro “Miguel Will” consigue el Premio Cervantes de Teatro (INAEM). En 1998, su novela “La ventana pintada” obtiene el Premio Café Gijón. En enero de 2000 su novela “Dafne desvanecida” queda finalista del Premio Nadal. En 2001 gana el Premio Fernando Lara con su novela “Clara y la penumbra”. En 2002 gana el Premio Hammett de novela negra con “Clara y la penumbra”. En 2002 su novela “La caverna de las ideas” gana el Premio The Macallan Gold Dagger For Fiction 2002, otorgado por la Asociación de Escritores de Misterio del Reino Unido.

"La caja de marfil" es su última novela. Voy a intentar conseguir alguna de sus obras. Parece muy interesante este escritor.


 
Comentario:
Ya estoy en mi hábitat nuevamente y pasé por tu blog, para ponerme al día. Que tu fin de semana pase con felicidad.
Cariños,
 
Comentario:
Gracias Nadine por darme la bienvenida, ha sido muy amable. Gracias por pasarte por este humilde blog.
 
Comentario:
Bienvenido al mundillo de los blogs! y gracias por tu comentario en el mío :) Ya verás como poco a poco te aficionas a todo esto... es un vicio!! suerte!
nadine
No