La felicidad cabalgaba en la cola de una cometa
El niño miraba boquiabierto como un rombo bailaba idílicamente con el viento, cimentando lazos inquebrantables, rozándose en un placer abstracto, sorbiéndose lo mejor de sí mismos para lograr la máxima expresión de la armonía, la compenetración y la entrega, expandiendo su cosmos a través del aire para impregnar posteriormente la otra parte, como un circulo cerrado donde fluyen los sentimientos, donde se potencia la transferencia de almas. Porque el niño solo veía bailar a dos almas perfectas en su imperfección.
Con sus pequeñas manos señalaba ilusionado, confundido, intrigado y sorprendido la cometa que surcaba por encima del mar que besaba Cádiz aquella tarde. Mientras la risa de su padre aleteaba alrededor de sus oídos y se arrodillaba para estar a la altura del chiquillo, le susurró:
- Es una cometa. – Dijo con mucho misterio como si le estuviese confesando el mayor secreto de la humanidad- .
- ¿Puedo tener yo una, papá? – Preguntó con mucho énfasis-
- Claro hijo, si quieres la hacemos tú y yo juntos igual que hacemos los barquitos dentro de la botella, ¿quieres?
- ¡Sí!, ¿podemos hacerla hoy? - Empezó con un tono pasional y fue conteniéndolo mientras observaba a su progenitor que se reía abiertamente-.
- Ahora cuando nos vayamos a casa, pasaremos por algunas tiendas y compraremos los materiales para hacer una bonita cometa y la haremos volar el próximo día.
El pequeño cambio su cara, se le entristeció el rostro y el peso de la profundidad balanceó completamente su mirada hacia el suelo. Casi por momentos pareció que iba a llorar.
- ¿Qué te pasa? ¿Por qué esa cara de tristón? ¿Es que ya no quieres hacer la cometa? – Preguntó a su retoño al percibir el cambio de ánimo de la criatura-
- Sí, sí quiero.
- ¿Entonces?
- Es que yo no se volar cometas –dijo intentando asfixiar el llanto que zigzagueaba por su garganta.
Santiago sonrió. Con esas manos rugosas y grandes que aparentaban torpeza levantó la mirada del suelo de su hijo, hasta hacer que ambas miradas claras se sumergiesen entre sí.
- Yo te voy a enseñar a volar la cometa. Así podrás mostrarle a mamá como baila tu cometa entre el cielo y el mar.
El pequeño Álex sonrió y trotó hacia su madre que estaba sentada cerca la orilla, había observado y escuchado la escena. Acogió al niño en un abrazo generoso mientras ambos padres se contemplaban con una complicidad mayúscula. Dejó que el niño le revelara con esa pasión infantil que iba a hacer una cometa con su padre y que le iba a enseñar a volarla, la emoción del crío no podía permanecer dentro de su interior y se fugaba a borbotones de su cuerpo. Los tres caminaban camino de casa con una sonrisa en los labios. Qué fácil es a veces ser feliz.
Como su padre había prometido compraron los materiales que les hacían falta para parir una cometa que flirteara con el viento. Mientras el niño ayudado por sus mayores diseña la imagen que llevará su diamante surfero aéreo y van confeccionando poco a poco, en un alumbramiento lento, lleno de ánimo y paciencia, una bella cometa. Cuando pudo por fin sacar su lindo juguete, su padre como había prometido, le instruyó hasta que Álex pudo volar su propia cometa él solito.
El día que primero con miedo, luego con excitación, desaliento, perseverancia y alegría aprendió a volar su cometa corriendo por la playa de Cádiz fue uno de los mejores días del padre que pasaron padres e hijo.
Todavía hoy conservo esa cometa y por días como ese que pasé con mis padres me sigue gustando, a pesar de mis veintiocho años cumplidos, volar cometas. Feliz día del padre papá, hoy la he vuelto a volar en la misma playa en tu honor, ojalá tú y mamá me hayáis estando viendo con las mismas risas y complicidad de aquellos días.
Firmado: Alejandro
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Zarem: Bienvenida a mi blog. Gracias por tus palabras. Bicos.
Elvira: A veces me dejas sin palabras y te puedo asegurar que es muy difícil conseguir eso. Un abrazo.
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Y aunque han sido mucho los días que han pasado, yo también vine una vez más a emocionarme con tus besos, a correr contigo en esa playa, y a mecerme en el mismo abrazo.
Siempre he estado segura que sus almas, las suyas y la tuya, se sumergen entre si, como las miradas de esa tarde en Cadiz.
Tu amor no tiene límites, ni siquiera el cielo.
Unn beso
Siempre he estado segura que sus almas, las suyas y la tuya, se sumergen entre si, como las miradas de esa tarde en Cadiz.
Tu amor no tiene límites, ni siquiera el cielo.
Unn beso
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Acabo de descubrirte... y me has emocionado, volveré a asomarme en tus letras, gracias por compartirlas.
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Elena: Eso me gustaría mi niña. Sé que están dentro de mí, lo sé. Yo también te quiero cariño. Un abrazo fuerte.
Maribel: Yo también te quiero, amiga. Besos.
Ru: Gracias por tus palabras cielo. Me puse colorado. Un bico.
Joana: Gràcies a tu. Petonets.
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Tus escrituras mecen sentimientos, gracias corazón. por algo todos coincidimos que eres especial, bello niño.
molts petonets.
molts petonets.
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fooooo, que emoción mas grande he sentido al leerte, como madre que soy te digo, ayer tus padres estuvieron contigo, ayer y siempre, si yo faltara alguna vez, siempre estaré con mi hijo, intentaré guiarle, y siempre le enseñaré a volar "la cometa", como hizo y hace tu padre contigo, eres grande Alex, y tus raices más, un beso enorme amigo mio...
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Pienso, como Elena, que tu padre estaría muy orgulloso de ti, de cuan excepcional eres, aunque tú no lo creas.
Y si es posible que desde ese cielo donde vuela tu cometa tus padres te puedan ver, seguro que han reído felices hoy.
TQM, Amigo.
Y si es posible que desde ese cielo donde vuela tu cometa tus padres te puedan ver, seguro que han reído felices hoy.
TQM, Amigo.
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Tú no sabes Alex lo orgullo que estaría tu padre de tí. Siempre van a estar dentro de tí en esos magnificos recuerdos. Por favor que el dolor jamás te haga cambiar porque eres muy especial. Todos tus amigos te queremos mucho. Tus padres estaran muy orgulloso del hijo que tuvieron. Te quiero peque.