Ambivalencia
Quiero ser Satán, un cabrón con aires de grandeza, pendenciero y mordaz. Que me nuble el juicio, que alce la bandera de la intransigencia en cada territorio conquistado en mis adentro. Alguien que se insubordine a mi paroxismo natural. Alguien que te haga sufrir. Alguien que me proteja. Que me acalle el llanto. Un psicópata que aniquile mi sensiblería, sin resentimiento, con alevosía, con ensañamiento y cerrar la puerta tras de mí con aires de superioridad. Salir vencedor, un hedonista narcisista, que despelleje mi moralidad, que arruine a los insensatos que alcen la voz contra mí, que me levanten la mano inclemente. Alguien que me proteja. Que me acalle el llanto. Un vigía imperecedero, orgulloso e imperturbable, que esconda cicatrices, que juegue a los dados con su sino y se jacte de sus huellas calcadas de purpurina en los hombros de las estrellas. Que sea capaz de hacer tiritar el frío, que cierre el puño con fuerza, que sea incesante juramento. Quiero ser Satán, el príncipe de este infierno al que me he esposado, el dios de la tragedia inoculada en lo ajeno. Alguien que me proteja. Que me acalle el llanto.
Porque se ha roto el cielo y con sus aristas retorciéndose furiosas en espiral, agrietándome, ya no sirven los parches, ya no sirven tus palabras que acuden prestas desde el recuerdo. Porque tú ya no estás, te marchas, te fuiste, me condenaste, me mataste, me deshonraste. Y necesito que me abraces, que me calmes, que te quedes, que me hagas enfadar, que te rías conmigo. Ámame mecánicamente, con posdata, avasallándome, sin retórica, sin carcasa, sin pundonor, con poesía privada, con la ambivalencia en los dientes. Destrózame como tu mejor enemigo. Resuélveme como tu mejor amigo. Regálame los oídos dormidos en una locura homérica. Amoldemos las texturas. Durmamos en una bocacalle de adoquines paralelepípedos. Disfracémonos de primigenios, mordamos la manzana desnudos y sinvergüenzas en selvas urbanas. Encharca mis pulmones con tu humo ceremonial. Salta a la comba con mis cabellos, induce mis deseos eclécticos, purifiquemos las sabanas, ensuciémoslas de fluidos plasmáticos. Seamos instantáneos seductores en el templo de Baco. Seamos instantes transcendentales, mastiquemos la banalidad en toboganes profilácticos. Hagas lo que hagas, no me dejes caer en la tentación, porque el soberano de las tinieblas está buscándome para reencarnase. Amén.
Quiero ser Satán, un cabrón con aires de grandeza. Alguien que me proteja. Que me acalle el llanto. Porque tú ya no estás, te has marchado, me has dejado encerrado en un tártaro personal. Dale, no te transfigures en Perséfone y yo en Hades rodeado de las Keres en un bacanal orgásmico. Vuelve con tus palabras, con tus abrazos, con tu calma. Ámame sin resumen, sin guadaña, con esmero, en el sostenido de una trompeta, en el amanecer sedentario, con el convencimiento de los héroes, en el ayuno del ramadán. Que te arrojes conmigo en el Salto del Ángel y mientras planeamos, guíñame el ojo, acaríciame la oreja izquierda. Sesteemos en la papada de una iguana con mímicas impúdicas. No quiero ser Luzbel ni un cabrón con aires de grandeza. Sólo que me protejas. Que me acalles el llanto con tu abrazo.
Firmado: Alejandro
Comentario:
Se ha calmado tu mono? jijiji. Escribir es eso, introspeccion. Gracias. Muxus.
Comentario:
Leído al fin. Muy introspectivo, sobre todo el segundo párrafo.
Musus.
P.S.: Si sale duplicado el mensaje borra uno que no me dejaba responder y ya sabes que una es terca como una mula.
Musus.
P.S.: Si sale duplicado el mensaje borra uno que no me dejaba responder y ya sabes que una es terca como una mula.
Comentario:
Maribel: El futuro lo hacemos nosotros, con nuestras decisiones, con las consecuencias de lo que hacemos, ya sabes la teoría del caos: efecto mariposa. Yo no creo en el destino, ni en Dios... son formas de eludir responsabilidades. No sé si ella volverá, pero no depende del futuro, sino de ella, es decisión de ella.
No sé hasta que punto dejaré de ser un cabrón conmigo, pero de vez en cuando me gustaría serlo con los demás y no conmigo. Un abrazo de hipopótamo azul. Gracias.
Comentario:
Yo no sé si volverá para acallarte el llanto, quién puede predecir nada... pero te pido que no seas un cabrón pendenciero contigo mismo. Porque con los demás, ya sé que ni puedes, ni quieres.
Un abrazo fuerte, mon petit
(Impactante post, niño)
Un abrazo fuerte, mon petit
(Impactante post, niño)
Comentario:
Wendeling: No siempre es la solución, pero me he desahogado bien. Me alegro que te haya gustado la forma de expresarlo. Besos de un duende.
Nanny-Ogg: Gracias Nanny. Si es cierto, en algún momento queremos ser Satán, pero yo sólo porque necesito protejerme, incluído de mí mismo.
Gracias, porque me pega cada susto que no me caigo de la silla de milagro. Bicos.
Comentario:
Bufff... me ha encantado cómo lo cuentas.
Todos, en algún momento, queremos ser Satán pero, como dice Wendeling, no es la solución.
(1 - La historia del padre, el hijo y el burro estaba en mi cabeza antes y durante la escritura del post. 2 - Intentaré que la música no vuelva a darte un susto de muerte cuando entras en mi blog; de momento Frank Sinatra no volverá a asustarte)
Besos
Todos, en algún momento, queremos ser Satán pero, como dice Wendeling, no es la solución.
(1 - La historia del padre, el hijo y el burro estaba en mi cabeza antes y durante la escritura del post. 2 - Intentaré que la música no vuelva a darte un susto de muerte cuando entras en mi blog; de momento Frank Sinatra no volverá a asustarte)
Besos
Comentario:
No siempre es la solución el convertirte en Satán. Aunque pueda servir para liberar toda esa rabia que terminas por acumular.
Me ha gustado ;) la forma de expresarlo.
Besos de una maia.
(No pienso seguir la historia de Moira, solo quería indicar que está viva y su vida sigue adelante)
Me ha gustado ;) la forma de expresarlo.
Besos de una maia.
(No pienso seguir la historia de Moira, solo quería indicar que está viva y su vida sigue adelante)





