Nadie en el faro de Alejandro
Vive Loco y Muere Cuerdo
Acerca de
Mi diario no es una obra maestra, ni siquiera un ensayo magistral sobre la sociedad actual en la que vivo, es sólo la historia personal de un chico normal. No pretendo que sea un relato literario soberbio, sólo un trozo de mar donde gritar mis llantos, mis alegrías. En definitiva un pequeño faro donde alumbrar todos mis sentimientos y arrojarlos al mar.
Sindicación
 
En la Plaza Blas Infante


El aliento húmedo de la lluvia empañaba la esfera del reloj que escudriñaba fisgonamente a la plaza de Blas Infante, que parecía un estanque de adoquines con tembleque. El agua daba pinceladas de acuarela al pueblo. Daban las diez de la noche las dos manecillas caladas, lentas como en estado griposo perpetuo en aquella humedad provinciana.

David se detuvo ante la puerta que daba acceso al caserón Medina Alba, una ola de dudas recorrió bribona por la espalda hasta llegar al puño alzado que se resistía como podía el empuje de la inseguridad. Los labios helados del invierno rodeaban con avaricia cada resquicio de calidez que pululase en sus dominios.

Dos horas después, dos cuerpos desnudos bajo el batín de lana que confabulaban las mantas, se abrazaban en silencio, las respiraciones casi inapreciables y la ternura le usurpaba el dominio a las zarpas del frío que estaba agazapado en otras estancias del caserón, montando guardia como un famélico encrespado. El brasero interno había desflorado los cristales nítidos con una túnica de vaho.

Ambos se miraban a los ojos, estando tan cerca que los perfiles se rozaban tímidos. Gloria iba a decir algo, cuando David puso su dedo en sus labios haciendo que las palabras se disiparan contra un frontón de carne.

- Lo sé, no digas nada.

Las lágrimas de Gloria formaban tirabuzones salados al caer en el corto espacio entre su mentón y las sábanas. David arrulló sus lágrimas con una dulzura exquisita.

- David, perdóname, no te quise echar de mi vida… yo… te quiero.
- Shh…no hay nada que perdonar. Amar no está exento de errar. Yo también te quiero, amor, siempre te he querido.
- Lo sé.

Y las palabras dieron lugar un abrazo interminable, una esfera invisible donde la dulzura trabajaba en aquella pequeña habitación, que lo calmó todo, a pesar de la precipitación que lavaba la plaza de Blas Infante.


Firmado: Alejandro



 
Comentario:

Invitado: Para qué alargarlo? Me encanta la intensidad en sorbitos. Muxus.

Nanny-Ogg: Y lo hermoso que es el silencio? Y no seas pelota, eso se lo dirás a todos ;P Gracias por la bienvenida. Besos.

Maribel: El perdón siempre tiene una reminiscencias religiosas que no me satisface, pero perdonar es sólo cuestión de humildad, acaso nosotros nos creemos tan perfectos, sin cometer errores, imponiendonos nuestras reglas, pensamientos y moralidad que no somos capaces de tolerar un fallo, un error...? pos eso :P que me pongo a divagar y no es plan.

En cuanto al homenaje... bueno en realidad este es el primero de una colección de relato que tengo pensado a hacer, si el estres, y cuando curre, el trabajo, el agobio que me da la calor, no me hace retrasarme como estos factores han hecho que me retrase en todos mis proyectos artísticos. Y no es por falta de ideas ni inspiración. Es simple y llanamente aturdimiento estival. Bicos.

 
Comentario:
El perdón siempre trae paz a quien lo da y a quien lo recibe, y si se ha errado por amor, una especial calidez que has sabido plasmar perfectamente.

Bonito homenaje el nombre de la plaza ;)

Besos
 
Comentario:
No hacen falta más palabras para explicar lo explicado.

Qué frases tan hermosas eres capaz de crear.

Bienvenido a casa :)

Besos
 
Comentario:
Cortito pero intenso.

Musus.
No