Nadie en el faro de Alejandro
Vive Loco y Muere Cuerdo
Acerca de
Mi diario no es una obra maestra, ni siquiera un ensayo magistral sobre la sociedad actual en la que vivo, es sólo la historia personal de un chico normal. No pretendo que sea un relato literario soberbio, sólo un trozo de mar donde gritar mis llantos, mis alegrías. En definitiva un pequeño faro donde alumbrar todos mis sentimientos y arrojarlos al mar.
Sindicación
 
II Uxio y el unicornio


A mi padre

El unicornio emergió de la frondosidad del bosque, elegante y majestuoso, haciendo cabriolas lentas, un hipnotismo acompasado cada casco descargada al suelo subía como un lazo níveo trazado al aire, volviendo a golpear el suelo con una coquetería intima, como si estuviese tocando un cajón flamenco y rivalizase en inspiración con una guitarra.

El resplandor que desprendía el ejemplar, trinchaba el desmayo de la niebla sobre la amplia vegetación. Uxio abrió sus ojos ante aquella obertura de luz, le recordaba a un candil en medio de una lluvia fina.

Uxio se atrevió, por fin, a acariciar al unicornio, con sus pequeñas manos, vistiendo del pelaje blanco la piel infantil. La dulzura del niño se amplificaba entre aquel manojo albino de hebras. El cuerno del animal transmutaba de color, únicamente en gamas azuladas. Lo efectuaba por simple recreo para el pequeño y sobretodo por el vaivén emocional que iba montado en el traqueteo de los arrumacos.

Niño y unicornio viajaban por aquellos espacios humidificadores, con el auxilio del crepúsculo, premiándoles con un poco de intimidad para fraguar una amistad de leyenda. Conversaciones al trote tardo, risas al galope, complicidad en cada travesura, comprensión en cada aire, comunicación en cada mirada, nobleza en cada mimo. A veces se sumaba la luna a esta relación amistosa, bromeaba con ellos en los balancines que formaban las hojas practicaban parapente con Xaloc, Poniente, Tramontana y Gregal. Habitualmente la princesa de la bóveda nocturna, dialogaba con ellos, en una tertulia de verano sempiterno, eran como serenatas bajo la luz vaporosa de las estrellas. Por las noches cuando el crío se acostaba, el unicornio lograba hacerse incorpóreo para todos los demás hermanos que dormían con él en una pequeña habitación del humilde pazo, le revelaba la magia de su cuerno, velaba el sueño del niño y se desvanecía cuando atestiguaba la paz del neno.

Uxio se fue haciendo mayor, adquiriendo más responsabilidades, formándose como hombre, trabajando poco a poco con sus hermanos en el campo o en el mar, soportando el peso proporcionado de la casa que le iba tocando. Poco a poco, el unicornio dejo de formar parte de su vida cotidiana, de su mundo, de su realidad, para formar parte del zurrón de la morriña, de la infancia, de los recuerdos amables, de las sonrisas a media tarde descansando en la cubierta del barco.

La situación de necesidad en su familia, hizo que Uxio se echara al oleaje, como pescador de alta mar. De niño había hecho las labores de mariscador, al crecer pescaba cerca de la costa con su abuelo, padre y hermanos un poco más mayores que él, mientras los hermanos más mayores se dosificaban entre trabajar en alta mar, la ganadería y la agricultura como muchas otras familias gallegas, como hacía el cabeza de familia, que por edad le era cada vez más pesado compaginar los trabajos del campo, de las reses y el mar. Se acostumbró de bien niño a organizar estas tres faenas, según la temporada alta de cada cual, si se podía, para poder sustituir lo más holgadamente posible, porque en Galicia habían muchos brazos y mucha penuria para renunciar a un trabajo que garantizase un plato de comida caliente en la casa.

Los habitantes de la aldea que salían a faenar solían hacerlo cerca de la costa, a veces bordaban la costa hasta aguas portuguesas o de otras regiones gallegas como Pontevedra y Lugo, pero siempre bordeando la costa, sin alejarse demasiado, siempre que sus ojos pudiesen ver el litoral. De normal solían volver a casa el mismo día, al día siguiente de madrugada o como mucho tres días. Le tenían mucho respeto al mar que tantos muertos y tragedias habían asolado a muchas familias en el municipio y pueblos colindantes. Por eso sólo la urgencia obligaba a enrolarse en alta mar durante unos meses o más y si se podía evitar… era el último recurso para una familia. El mar era amable y les proveía con cuantiosos recursos como un galán complaciente pero también podía ser cruel y quitarles con la misma crueldad todo cuanto recibían más intereses, la propia vida.

Uxio llevaba cinco años trabajando en alta mar, añorando aquellos parajes donde de niño se había criado, a veces pasaban meses hasta que podía regresar a puerto pero hacía cinco años que no veía a su familia, ni olfateaba aquellos aromas que tanto extrañaba. Evocaba muchas veces a su unicornio que de chaval tanta felicidad le había aportado, como un recuerdo templado en aquella humedad concentrada y salada. Ocasionalmente creía verlo fugazmente o escucharlo zapatear como un bailarín superdotado por la cubierta e incluso llego a sentir sus abrazos en sus sueños.

Una noche, una gran tormenta asoló el barco, la embarcación era un caos, con la tripulación de un lado para el otro intentando domar la situación y a sus propios miedos. La tragedia estaba a punto de consumarse. Cuando la luna se desgarró el camisón y de su pecho brotó un gran foco de luz, como si fuese un faro imaginario, galopando por aquel carril de luz aparecía un corcel nacarado con un cuerno azul que relampagueaba ráfagas moradas como un castillo de fuegos artificiales en mitad de una borrasca.

El unicornio fue avanzando por aquella alfombra de luz hasta llegar a un Uxio que apenas le quedaban fuerzas para seguir sujetándose a lo que quedaba del pesquero. Con mucho esfuerzo consiguió subirse a la grupa de su amigo y abrazarse a él. Se acomoda para subir por la rampa luminosa del faro quimérico que sus dos amigos fieles han inventado. Cuando están a punto de desaparecer entre el camisón de la luna, Uxio le susurra algo al oído. El unicornio se gira sobre si mismo y una gran luz violeta invade absolutamente todo.

El pesquero apareció después de la tormenta disipada atracado en el puerto de la aldea con todos los pescadores dormidos sanos y salvos en sus camarotes. Todos excepto Uxio que cuenta la leyenda que en las noches de niebla y atardeceres con bruma, va acoplado en un unicornio blanco con un cuerno azul y que se oye su risa resonando en la noche gallega.


Firmado: Alejandro

Nota: Desafío 3


 
Comentario:
Con permiso, te respondo aquí: el que en los últimos posts no haya dado respuesta a los comentarios no quiere decir que haya dejado de hacerlo de una manera definitiva. Han coincidido esos últimos posts con días de ajetreo o de no estar en casa con lo cual o no he tenido tiempo o, sencillamente, no he estado en casa para poder dar respuesta.

Has dado por supuesto que había dejado de lado a quienes me comentan y te puedo asegurar que jamás haría eso porque valoro muchísimo el que alguien pierda su tiempo leyéndome y, encima, comentándome.

Soy humana y a veces no doy abasto con todo :P

Besos
 
Comentario:

Invitado: No es un final tan triste pero me alegro que te guste. Al final no necesitó tantos retoquees como creía. Muxus cielo.

Maribel: Tenía tres finales preparados para el cuento pero este era el que más me gustaba. Bueno cada cual puede interpretar que Uxio está vivo o muerto pero mi intención al escribirlo era que pasaba del mundo real al mundo imaginario, cruzaba la raya, ya no forma parte de nuestro mundo pero no por ello está muerto... Me alegro que te haya gustado. Besos.

Nanny-Ogg: Me alegro mucho que te haya gustado la mezcla. Y me gusta que imagines y almodes el final a tu gusto. Gracias, es agradable que te haya gustado. Bicos.

Basilea: Muchas gracias. Bicos

 
Comentario:
Precioso cuento.

Besotes.
 
Comentario:
Bueno, ya te lo han dicho pero yo lo repito: me gusta la combinación entre esa cruda realidad y la fantasía. Y me gusta pensar que Uxio está vivo y disfrutando de la compañía del unicornio.

Y me ha gustado muchísimo esa imagen de la luna desgarrándose el camisón.

Vamos, diría que el cuento me ha encantado :)

Besos
 
Comentario:
El final del cuento ha sido una muy feliz sorpresa. Me gusta la combinación de fantasía y realidad más cruda, así como me gusta que hayas acercado Andalucía a Galicia a través del baile del unicornio, tan similar a la danza de los pura sangre andaluces, y la sonoridad de los cascos del animal como dices rivalizando con el sonido de un cajón flamenco.

El final es exactamente como debe ser, con Uxio tan muerto o vivo como cada uno quiera, pero en cualquier caso feliz al fin en su mundo de sueños.

Desafío superado de manera excelente, bravo!

Besos mil
 
Comentario:
Qué historia más tierna, el final un poco triste pero emotivo a su vez.

No necesitó tanto retoque como pensabas ¿o si?

Musus, pro...
No