Nadie en el faro de Alejandro
Vive Loco y Muere Cuerdo
Acerca de
Mi diario no es una obra maestra, ni siquiera un ensayo magistral sobre la sociedad actual en la que vivo, es sólo la historia personal de un chico normal. No pretendo que sea un relato literario soberbio, sólo un trozo de mar donde gritar mis llantos, mis alegrías. En definitiva un pequeño faro donde alumbrar todos mis sentimientos y arrojarlos al mar.
Sindicación
 
Jugando a pillar

Te hablo (me silencias)
Me susurras (me callo)
Te muerdo (sonríes)
Me miras (me escapo)
Te acerco (me desordenas)
Me sientes (te odias)
Te enquistas (me reprocho)
Te desinfectas (tarareo)
Me escudriñas (me derrocho)
Te asustas (me desabotono)
Me desnudas (estornudo)
Lloras (abrevio)
Me encierras (me alejo)
Vociferas (me inutilizo)
Chispeo (me lames)
Te encumbro (me exiges)
Esperas (te engullo)
Tiemblo (me guiñas)
Me organizas (sucumbo)
Te elevo (me achico)
Te expresas (acciono)
Te protejo (te expones)
Te copias (me reinicio)
Me acaloro (te chivas)
Sudas (me emociono)
Lloro (calibras)
Endulzas (me potencio)
Me apago (concentras)
Te manchas (compongo)
Me descubro (repones)
Te improvisas (Te creo)
Me atrevo (Meditas)
Te frustras (aminoro)
Te confiesas (me economizo)
Te consiento (me pronosticas)
Me seduces (me agudizo)
Me recupero (te quejas)
Me apuras (tanteo)
Shhhhh shhhhh shhhhh
¿Juegas?
Sin vencidos ni vencedores
Shhhhh shhhhh shhhhh
Juguemos.

Firmado: Alejandro
 
V El novio de Lara Croft
Subidos en un Pegaso de metal que se deslizaba como un bailarín entre el asfalto y los lengüetazos orgásmicos del viento. María y yo asistíamos al yoyo paisajístico. De vez en cuando ella me señalaba algo que le llamaba la atención y seguidamente se abrazaba a mí. Metía distraídamente sus manos en los bolsillos de mi cazadora. En ocasiones podía sentir como su respiración empañaba la visera de su casco, como sus latidos traspasaban los tejidos y se acoplaban a los míos.

El motor de mi Honda sonaba como una sinfonía perfecta de metales, aceite y gasolina. Los neumáticos susurraban señales estables al alquitrán. La montura y nosotros dos éramos un coito constante y equilibrista.

Después de dos horas y media de trayecto, decidimos parar a desayunar [para algunos almorzar] y por supuesto, para cumplir el código de circulación respecto al descanso en los viajes de largo recorrido. Paramos en un área de descanso, que tanto me gustaban de pequeño.

Estacioné la moto entre camiones, furgonetas de todo tipo y algunos turismos desparramados por la zona de aparcamiento.

Mientras me quitaba los guantes, desabrochaba el casco, liberaba mi espacio facial y bajaba la cremallera de mi cazadora; María avanzaba hacía mí como la chica de ´´busco a Jacks´´, me sonreí ante mi propia ocurrencia. Ambos entramos en la cafetería bastante concurrida a aquellas horas de la mañana.

Ella se sentó en una de las mesas libres cerca de unos ventanales que cogía absolutamente toda la pared excepto centímetros de arriba y abajo. Yo esperaba en la barra a que me atendiese el camarero. Pedí un café con leche, un zumo de piña y tostadas para dos personas. Aguardando al camarero, la miraba como se encendía un cigarro y miraba distraídamente por la ventana el centrifugado de vehículos que fregaban la autovía. Serví su café con leche y su tostada e hice lo propio con mi pedido.

- ¿No estabas de vacaciones? dijo burlonamente

Sonreí, en ese instante el camarero apareció para preguntarnos si queríamos mantequilla, mermelada, foi grass o la aceitera-salero. Yo preferí la tostada con sal y aceite y ella pidió Tulipán.

-¿Tú nunca desayunas café con leche?
- A veces, suelo pedirlo corto de café y largo de leche pero como soy tan delicado con la leche y estamos de viaje prefiero asegurarme de que el desayuno no me va a sentar mal cuando vayamos luego en la moto.
-¿Te puedo hacer una pregunta muy personal?. Dijo mientras se comía un trozo de su tostada y echaba el azúcar en su taza de vapor.

Continuara . . .

Firmado: Alejandro

Continuación desafío 2.