El novio de Lara Croft
Primera parte
Viaje al centro del duende
Existe tres clases de viajeros: el que viaja para conocer lugares, el que viaja para conocer personas, costumbres y culturas, el que viaja para conocerse.
Hay dos tipos de viajes; los viajes externos, viajas a través de las distancias físicas, entre ciudades, pueblos y países. Los viajes internos, viajes a través de un enriquecimiento personal, en el que algo en nosotros ha cambiado profundamente, hemos alterado algo de nuestra configuración desde el punto de partida de un viaje, al punto final. Una evolución personal, un aprendizaje cualitativo que sólo alcanzamos con un billete de ida y vuelta.
Empecé este viaje, por necesidad, porque cuando paso una depresión, como actualmente, unida la astenia primaveral o veraniega –haberlas haylas- , necesito viajar, hacer uno de esos viajes externos para poder realizar un viaje interno que me mantenga a flote en la marejada. Recomponer el eslabón perdido, con suturas turísticas.
Preparé mi viaje, trabajando en tres sitios distinto. Por la mañana en un supermercado, por la tarde-noche en un bar-pub y los fines de semanas en una discoteca por las noches y por las mañanas o tardes iba como camarero de sala cuando me llamaban.
Me hallaba en el bar, sentado detrás de la barra, mientras algunos clientes platicaban mientras tomaban sus cervezas. Era media tarde, apretaba el sol con pura rabia, quejándose sobre nuestras extenuadas pieles. Trascurría con suma tranquilidad la tarde, el tedio de las horas muertas aletargaba el desparpajo de los consumidores. Encima de la barra tenía mapas, libretas, agendas, una guía… con lo que trazaba mi ruta, de lo que iba a ser mi viaje mochilero en moto, desde Valencia hasta Cádiz bordeando la costa.
Unos tacones se arrimaban gatunamente hacía mí…
Continuará
Nota: Desafío 2
La parada
El color ocre condensa mi mediocridad como una lluvia indiferente bajo las profundidades. En una indigencia flemática, me convierto el fetiche perfecto de la necedad.
No hago otra cosa que desnudarte, esperarte y crearte. Desnudarte, diluirte en cada lágrima que vierto por ti. Que lastima que ya no las escuches, como hacen vuelo sin motor, se van trastornando sus cintos en las manos sordas del aire hasta que se desparraman contra el suelo crujiente. Esperarte, renovando una y otra vez el día de la marmota, aquellos días felices en el que yo era perfecto, la perfección que me cedías. Queriendo que regreses un día con la inmunidad que me proveías. Crearte en cada mañana, en cada necesidad, en cada espacio, en cada tiempo, en cada atardecer.
¿Por qué ya no me escuchas? ¿Por qué ya no soy el primero? Ya no soy real, ni me conozco degenerado por la indiferencia. Me quedo ciego últimamente mirándome todavía en tus ojos. Es sólo un espejismo, tus ojos hacen tanto tiempo que ya no me miran. Todo se mueve, pero yo sigo quieto aún, el mundo parece tan manso, y yo un esqueleto de multitudes.
¿Qué estas haciendo conmigo criatura? Soy un apóstata que permanece quieto, en silencio, para no estropearte, para no ensuciarte, soy el vaho fantasmal que te recoge el pelo cuando te levantas, sin estorbarte, sin degradarte. Convencido de mi invisibilidad. ¿Qué haces conmigo sentencia mía?
Ya me marcho, ¿no lo ves?, seguramente no, pero lo percibes, se que lo sientes, se que notas que mi vida se marcha deshonrando tus manos, no sé por que lloras, si sólo yo he transformado mi vida en este presidio tercermundista. No pretendas que resurja de mis escorias sino me acompañas, me pides imposibles, y sin ti ya no creo en utopías, ese hombre que conociste se esta muriendo sin morirse. Ya no me llores. Nunca te dije que siempre tomo decisiones que me deterioran, aunque ambos sabemos que siempre lo supiste.
Si algún día me vuelves a escribir el primero en tu lista, o necesitas que te lama las heridas abiertas, seguiré aquí parado, en esta parada que me he construido de ti.
Firmado: Alejandro
Nota: Desafío por privado
Waku Waku Casero
Aquell@s que me conocen dicen de mí que soy lo más raro que se han echado a la cara. (Risas). Ellos se excusan diciendo que tengo aficiones, vivencias, pensamientos muy variopintos, y como nunca encajo en ninguna etiqueta establecida, por ejemplo las aficiones: me gusta el bricolaje, cocinar (aunque sea mi trabajo para mi sigue siendo un placer), pesca, la jardinería… muy clasicote como dirían algun@s… pero tengo otras aficiones un poco menos tradicionales, como la maquetería, surf, senderismo, los trenes, las cometas, cómics (realizados por mi mismo), miniaturas, legos, origamis (se me daba bien, últimamente abandonada tengo esta afición) … tranquilos que tengo otras mucho más frikis y hasta ilegales, como hace un año que fui radioaficionado o lanzar al aire emisoras ilegales (prometo que soy bueno y que lo hice una vez y de casualidad … bueno alguna que otra vez pero la primera vez fue por pura casualidad y no sabía que era ilegal … ejem) y tengo otras como ver hentai (erotismo en el manga o en el anime, que os estoy viendo consultar a San Google y aunque los hay muy pornográficos, a mi sólo me gustan los eróticos, aunque no os vayáis a creer que me paso todas las horas viéndolo que tampoco) que no me avergüenza pero que tampoco voy comentando por ahí con orgullo. Tengo otras que no diría ni aunque me torturasen en el sentido más literal.
A lo que iba, cuestionado por esto de las aficiones, me preguntaron que si me gustaban los animales, y aunque estuve mucho tiempo viviendo solo, actualmente vivo con una dama de cuatro patas que se llama Luna. Este es un repaso sobre algunos de los bichos, bichillos y bichejos que han pasado por mi aciaga vida.
Los perros de mi vida:
Un Alano español, usado en su mayoría para la caza de jabalíes por mi padre, murió a los cinco años, atropellado por un Land Rover verde. Se llamaba Alnel. Llegó a mi querido hogar trianero, siendo yo un bebé, y sino recuerdo mal, fue un regalo de un cazador a mi padre, también cazador, tendría varios meses. Con seis meses fue adiestrado por un profesional y siempre acompañado por el dueño; mi papá. Mi padre lo adiestró para la caza y para ser un buen animal de compañía.
Sé que muchos creen que ser cazador es una brutalidad... pero lo cierto es que por culpa de los cazadores furtivos, los cazadores responsables se han llevado una mala fama inmerecida. Mi padre siempre respetó los cotos y los cupos de caza, ya que ellos son los primeros interesados en que la caza y los animales no desaparezcan, pero siempre hay algún irresponsable que va en contra de la coherencia. Aunque yo nunca he sido cazador, mi padre siempre predicaba la caza responsable: respetar especies protegidas, los cupos, las temporadas y los lugares permitidos, así como no cazar jamás crías, preservar siempre las especies y el entorno.
Alnel fue un buen perro y murió atropellado como he dicho anteriormente, mi padre siempre sospechó de algún cazador celoso, por la maestría del perro en la caza de jabalíes.
Una Golden Retriever, usado como cobrador en la caza por mi padre, murió con diez años. Se llamaba Canela. Llegó a nuestra vida, gracias a la manía que tenía mi padre a sacar la basura a las tantas de la noche, fuimos a tirar la basura un domingo por la noche con un frío que hasta la nieve buscaba la calefacción. Allí recién nacida estaba ella, con unos ojos enormes, llorando tan despacito que un poco más y no la escuchamos. Sino la hubiésemos recogido se habría muerto de frío. Alguien se había desecho de ella, seguramente de una camada recién parida. Para que luego digan que sólo abandonan animalitos sin raza, pues hay más abandonos de raza que los de sin raza, se los regalan y luego los abandonan cuando se les pasa el capricho o les molestan para irse de vacaciones. Los animales no son un capricho, es una responsabilidad.
La metimos en casa, la reanimamos para que entrara en calor y le dimos leche usando un guante de fregar como tetina, pasamos la noche en vela los tres cuidándola, hasta que al día siguiente la llevamos al veterinario, le hizo una revisión, nos hizo la cartilla oficial, le puso las vacunas correspondientes, la llevamos al ayuntamiento a registrarla.
Cuando cumplió seis meses, mi papá la llevó a adiestrar, era importante que el dueño estuviese siempre con ella en los cursos de adiestramiento, al mismo tiempo iba siendo adiestrada para cazar por mi padre, primero como cobradora y luego de muestra, y aunque era muy buena en esta ultima, lo cierto es que hizo su especialidad en la primera. Luego fue registrada en el Lofec y le hizo el pasaporte canino.
Era dócil y una perra muy buena, muy lista. Era un encanto de perro. Murió de forma natural, tranquilamente durmiendo. La llamábamos Canela por su color, y porque era muy dulce pero al mismo tiempo tenía mucho genio e ingenio cuando hacía falta, sobretodo en la caza.
Una Clumber Spaniel, el perro favorito de mi infancia y parte de mi adolescencia junto con la Golden, una perra blanca preciosa, mi padre la usaba para muchas cosas junto a la caza. Vivió trece años. Se llamaba Ada.
La recogimos de unos criaderos. Era la mejor perra que he tenido en mi vida. Si hubiese sido mujer, ella habría sido mi cómplice ideal. Leal, dulce, emotiva, comprensiva… siempre tenía un gesto perfecto para cualquier cosa. Si estabas triste, se tumbaba a tu lado para que la pudieses abrazar, te rodeaba con esa calidez que reconfortaba. Si estabas alegre, era un arco iris acrobático, parecía hasta que sonreía. Si estabas desesperado, te lamía, como queriendo ayudar a cicatrizar las heridas, absorber las lágrimas y limpiar de ti, todo el dolor.
Me acompañaba en lo que hacía, si pintaba, ella se ponía a mirar como si fuera una entendida en pintura, incluso inclinaba la cabeza de un lado al otro, un gesto que siempre entendía, a veces hasta posaba para mí, coqueteaba conmigo, seduciéndome a través de sus ojos, como una Rita Hayworth canina. Si leía se sentaba a mis pies, escoltándome en el silencio voluminoso de la lectura, coreándome en un compás homogéneo de los suspiros de ambos. Si componía o tocaba, cerraba los ojos como si las notas la acunasen en una placidez gradual. Era la mejor compañía y con ella se me fue una parte importante de mí que nunca fui capaz de reconocer delante de nadie, ni siquiera de mí.
Un mastín español, usado en su mayoría como perro de guardia y pastoreo por mi abuelo, vivió unos doce años aproximadamente. Se llamaba Ostos. Era un perro muy bonachón, y me encantaba tumbarme encima de el, mientras intentaba abarcar con mis pequeñas manos tanto cuerpo.
Un podenco andaluz, el perro preferido por mi padre para la caza, vivió once años y medio. Se llamaba Gunda por el héroe Gundamur.
Un perro de agua español, usado en multitud de ocasiones por mi padre para la caza e increíblemente para la pesca, no veáis como pescaba el gachón. Era junto el Golden el perro más completo que hemos tenido en casa. Se llamaba Suso.
Un Rottweiler, mi vecino lo usaba como animal de compañía. Era mi niñero siendo un bebe de dos años, jamás dejaba que ningún extraño se me acercara. Y como me escuchara llorar, ya pudiese estar en la otra punta de la calle que venía raudo y veloz a comprobar que estuviese bien. Murió cuando a mis once años, seguramente debido a un golpe de calor, eso le dijo el veterinario a mi vecino. Se llamaba Nes.
Una Collie Rough de mi vecina Carmen.
Un pastor alemán de mi tío.
Un Englinsh Springer Spaniel de mi tío, usado para la caza, ya que es una de las mejores razas para ello y el preferido por muchos cazadores, incluyendo mi tío.
Una Border Collie de mi tío
Un labrador Retriever, murió de alguna enfermedad que el veterinario no pudo concretarme, tenía tres años. Se llamaba Fausto.
Una Cocker Spaniel Inglés, se llama Luna y es mi perra.
Los gatos de mi vida:
Una gata persa de mi tía.
Una birmana o sagrado de Birmania como prefieran, de color beige.
Dos gatos comunes, uno amarillo y el otro blanco con manchas negras.
Un ruso azul de mi vecina.
El birmano de mi tío y Daniela.
Una burmilla blanca preciosa de mi prima Vale.
Pájaros de mi vida:
Canarios
Periquitos
Cacatúa blanca
Cotorra
Loro
Otros animales:
Un caballo andaluz blanco llamado Silver.
Firmado: Alejandro
Nota: En los próximos días editaré este artículo, para contar la historia de cada animal, ya que es muy largo, y lo quiero hacer con calma. Cada día será reeditado con más información y biografía de mis animalotes.
Nota 2: Los desafíos serán publicados, así que calma señoras y señores.
Un leve susurro
¿De qué esta hecho el paraíso? De ti, mi amor, de ti.
Firmado: Alejandro
Nota del autor y editor de este blog:
Todos los desafíos serán publicados a partir del martes, debido a que en semana santa, es cuando más trabajo tengo. Siento las molestias, ninguna, que pueda ocasionar. También serán publicados nuevos textos que no tienen nada que ver con los desafíos.





