Nadie en el faro de Alejandro
Vive Loco y Muere Cuerdo
Acerca de
Mi diario no es una obra maestra, ni siquiera un ensayo magistral sobre la sociedad actual en la que vivo, es sólo la historia personal de un chico normal. No pretendo que sea un relato literario soberbio, sólo un trozo de mar donde gritar mis llantos, mis alegrías. En definitiva un pequeño faro donde alumbrar todos mis sentimientos y arrojarlos al mar.
Sindicación
 
Primera parte - Leyenda de wadi al-Kabir


Sevilla, con sus encajes temblando en las noches, calles que crujen en la angostura, con la siesta en sus balcones. Los adoquines acomodan fandangos deteriorados por romeros. Umbrales donde resuenan el silencio de los jaleos. La poesía salva a la ciudad de los naufragios indiscretos y persistentes, siempre asediando, pero gracias a la emanación poética, el diseño vital de la ciudad logra esquivar con quiebros artísticos de gran recortador.


Sevilla con sus senos de piedra, su cintura desvelada, sus manos enroscadas al calor del aire con zapateado de arlequín, caderas ventiladas por el traqueteo del duende, miradas estrujadas de quejíos seduciendo la sangre, piececitos de caracoleos y traqueteos acompasados.


Sevilla, ninfa bipolar, bufona uterina, apoderada silenciosa, fracaso experimental, voluntad melancólica. Eres hierro meditado, eres inspiración altruista, eres olvido técnico, eres huérfana complaciente, eres multitud radical, exaltación ronca, pendona tribunera, bailarina angelical con tutú de lunares, patente de inocencia, extravagancia subrayada, frívola insatisfecha, fantasía emocional, matriarca de los entregados, melancolía colorida, vértice libertario, tradicionalista descarriada, anarquista almibarada, compositora afabulada, bandolera folklórica, arrogante libertina, mojigata sumisa, vetusta mitológica, soniquete sutil, idealista galante.


Sevilla, castañuela vitalista, fecundadora de hospitalidad, extrovertida encaramada, introvertida desparramada, calenturienta campestre, desgarro incisivo, señorita sarcástica, verborrea revolucionaria, plañidera supersticiosa, sufridora silenciosa, observadora serena, majestad sencilla, elegía esplendente, madre sacrificada, picara desvergonzada. Eres peregrina escandalosa, calculadora clarividente, pureza bondadosa, complejidad intensa, idiosincrasia jocosa, ditirambo exuberante, humildad benéfica.


Sevilla es dulzura ante el patetismo absurdo, humanidad patente, finura delicada, carácter elocuente, benevolencia, contemplativa. Sevilla es seriedad, hondura, compostura, intelectualidad, melancolía, idealista, sensibilidad…jolgorio, guasas, picardía, regocijo, vitalidad, compadreo…tirante, irritante, temperamento, absurda, arrojo, cobardía. Sevilla es miel y es hiel. Sevilla es mojarse por dentro.


Ante la opresión, el hambre, las injusticias; el pueblo andaluz se refugia en la inspiración devota de las palmas, en la silla anochecida de los tablaos. El llanto, la esperanza, el dolor del pueblo se cuelga de la campanilla del cantaor, dándole voz a los oprimidos. Mientras las almas de los ocultos corretean por el vientre de la guitarra, en unas persecuciones navajeras, que el rasgado de cuerdas amortigua, calma, en una armonía violenta y serena. El flamenco es la sangre vertida de los marginados, campesinos sin tierras, paroxismo ancestral, maridaje cultural.


En una época de injusticias, nació el Guadalquivir, vínculo de amor, ombligo prenatal de la esperanza.


(continuará)

Firmado: Alejandro


Nota: Aunque hable de Sevilla, es extensible a toda Andalucía. Somos tan exagerados, temperamentales, profundos, payasos profesionales en todas las provincias andaluzas. Un pequeño homenaje para la tierra que me envuelve.