Nadie en el faro de Alejandro
Vive Loco y Muere Cuerdo
Acerca de
Mi diario no es una obra maestra, ni siquiera un ensayo magistral sobre la sociedad actual en la que vivo, es sólo la historia personal de un chico normal. No pretendo que sea un relato literario soberbio, sólo un trozo de mar donde gritar mis llantos, mis alegrías. En definitiva un pequeño faro donde alumbrar todos mis sentimientos y arrojarlos al mar.
Sindicación
 
Acunando escombros en los márgenes


Aclaración: Este escrito, no hace referencia a nadie en particular.


Te has ido silenciando márgenes, yo aquí tiritando escombros. Todo ha sido bonito, tus letras, tus apoyos, tu fragilidad acunando tu regazo, tus tachaduras disléxicas. Tengo un defecto más grande que todos mis defectos; incapacidad de olvidar. Me vendría tan bien una descarga de amnesia sentimental. Que entre cada convulsión se me olvidaran tus miedos, tus lágrimas, tus sonrisas, tu ternura anestesiada, tus huellas en mi casa, en mi ciudad, en mi mente, en mi alma. Hasta de mi poesía se han apoderado los recuerdos, se me clavan en las uñas y sangran entre las líneas. Te burlas, ambos los sabemos, te veo las risas zarandeando tu rostro consternado. El pasotismo sensitivo nunca fue mi fuerte, no se puede aprender de todo, hay cosas que no calan, a mi no me empapó pasar olímpicamente de los sentimientos, ya sé, tú y tu dureza, no lo ven bien, pero yo no soy un arquitecto de la amargura, aunque te lo parezca, sé que te digo que no me importa que me llames así, pero me importa, es cierto me retuerzo por cualquier cosa, se empañan los ojos por un suspiro del ombligo de la bruma, aúllo encarnecidamente cuando veo el telediario, si es cierto, ¿y qué?, tú no me ves cuando las risas de un bebe hacen que mi piel se ponga firme como un pelotón, cuando las nubes desnuda entre bambalinas a la luna, cuando las tormentas de verano garabatean en los tejados, y esas cosas que no son importantes para ti, pero que a mí me permean. Tú sólo te has ido porque tus ojos se opacaron hacía el lado positivo de mi poesía. Ya te lo dije no soy un esgrimista que se bate en duelo con la vida, sólo la siento con fruición, para lo bueno y para lo malo. Ya sé que te vas, pero no des portazos, los pilares de mi casa son muy frágiles y tengo los dedos desmigados de acunar cascotes. Es una lástima que no te pueda olvidar.

Firmado: Alejandro

 
Preciso de alguien que me mire a los ojos cuando hablo.


Preciso de alguien que me mire a los ojos cuando hablo.

Que oiga mis tristezas y neurosis con paciencia. Y, aunque no comprenda, respete mis sentimientos.

Preciso de alguien que venga a pelear a mi lado sin tener que ser llamado, alguien lo suficientemente amigo como para decirme las verdades que no quiero oír, aún sabiendo que puedo odiarlo por eso.

En este mundo de escépticos, preciso de alguien que crea en esa cosa misteriosa, desacreditada, casi imposible: - La Amistad –

Que se empeñe en ser leal, simple y justo. Que no me deje algún día si pierdo mi fortuna y no doy más sensación de fiesta.

Preciso de un amigo que reciba con gratitud mi ayuda y mi mano extendida. Aunque esto sea poco para sus necesidades.

Preciso de un amigo que también sea compañero, en las farras y pesares, y que en medio de la tempestad, grite a coro conmigo: "A pesar de todo, nos vamos a reír mucho de esto". Y que se ría mucho.

No pude elegir a los que me trajeron al mundo, pero puedo elegir a mi Amigo. Y en esa búsqueda empeño mi propia alma, pues con la Amistad Verdadera, la vida se vuelve más simple, más rica y más bella...


(Charlie Chaplin)
 
Poema con la luz apagada


Mi primer amor fue azul. Como un cielo sin estrellas, como una violeta de abril, como la corriente que besa la cuna del arroyo, como el fondo de los recuerdos, como los ojos de Minerva, como la escarcha del mar. Como el mástil de mi velero, como un puerto acariciado por la luna, como unos ojos de olas, como la eternidad…



Mi primer amor olía a nácar y fresas, a la flor de una piedra, a narcisos con gotas de luna, a margaritas que lloran, a cera que juega con arroyos, a violetas que bailaban con el junco, a escarchas que se besan al alba…



Mi primer amor tenia música en liras de plata, música de aire dormido, de abejas ordeñando la azucena, la voz de un niño, de besos entre los pliegues de las olas, de la lluvia en el portal, de una piedra llorando en un rincón, de una balada al alba, de una rosa riendo con el ruiseñor…



Mi primer amor murió como un suspiro en la sombra, como una tarde triste, como un sueño que venda los ojos, como una risa que llora, como un poeta sin amor en sus labios, como la lluvia fresca, como el dolor encogido, como un primer amor.



Firmado: Alejandro