Hasta pronto
Después de haberse despedido en la estación, caminaba sumida en sus pensamientos. Recordando las últimas palabras que le dijo, el tacto de su mano, la barba desenfadada de cuatro días… El rasguño que le dejó cerca del labio superior cuando la besó por última vez. De pequeña no podía soportar que su padre la abrazara sin haberse afeitado antes. “¡Rascas!” le gritaba ella, deshaciéndose de sus brazos, mientras se enfrentaba desafiante a su padre, que la miraba entre consternado y divertido. Ahora le gustaban las caras sin afeitar.
Las despedidas causaban un vacío irremediable que siempre trataba de llenar con alguna cosa: trabajos, libros, música, la escritura, estar con gente… Todo servía para no pensar. Solo que cuando estaba en contacto humano, prefería personas que conociera poco. Así se evitaba las largas explicaciones, las respuestas de si le echaba de menos, las miradas tiernas o cuidadosas del tipo “pobrecilla; tratemos de divertirla un rato”. Sin embargo, no se sentía del todo mal al estar en contacto con los más allegados. Sobretodo si no preguntaban nada y le ofrecían algo que le apeteciera. Había momentos para todo. Y se decía que no se rendiría. A veces era más fácil decirlo que hacerlo, a veces se le escapaban lágrimas mientras trataba de sonreír delante del espejo. ¿A quién trataba de engañar? se decía. Pero en algunas ocasiones, una sonrisa le traía otra, y de ésa otra, una carcajada. Y sin darse cuenta, reía como siempre.
Sin embargo, al oír la voz que tanto le gustaba y que tantas cosas le había susurrado en los últimos tiempos, parecía que la rompiese por dentro, la desgarraba, podría decirse. Y todos sus esfuerzos por estar feliz y superarlo, quedaban en un modesto segundo plano. Ya lo echaba de menos. Vuelta a empezar. Pero no de cero. No permitiría lágrimas en aquella ocasión y por eso, aunque se le hicieran nudos en la garganta y en el estómago varias veces al día, y aunque más de una vez le había temblado la voz al hablar, luchaba para que la ansiedad no la dominase. Esta vez no.
Irían pasando los días, las semanas y finalmente los meses hasta que le volviera a ver. Durante ese período seguirían en contacto de todas las formas posibles, mientras cada uno seguía con su vida compartida e independiente a la vez.
Hasta que un día… Ambos se lo imaginaban a veces y hablaban de ello. Algún día, algo lejano, pero cada vez menos, podrían compartir sus vidas, por ahora altamente complementarias. Podrían darse un beso de buenas noches y otro de buenos días a la mañana siguiente, podrían tener riñas sobre el vapor que dejaba el uno después de usar el agua caliente en la ducha o de cualquier tontería más. Pero aun quedaba para ello. Y no valía pensar en el tiempo sobre calendarios. Ya llegaría.

Las despedidas causaban un vacío irremediable que siempre trataba de llenar con alguna cosa: trabajos, libros, música, la escritura, estar con gente… Todo servía para no pensar. Solo que cuando estaba en contacto humano, prefería personas que conociera poco. Así se evitaba las largas explicaciones, las respuestas de si le echaba de menos, las miradas tiernas o cuidadosas del tipo “pobrecilla; tratemos de divertirla un rato”. Sin embargo, no se sentía del todo mal al estar en contacto con los más allegados. Sobretodo si no preguntaban nada y le ofrecían algo que le apeteciera. Había momentos para todo. Y se decía que no se rendiría. A veces era más fácil decirlo que hacerlo, a veces se le escapaban lágrimas mientras trataba de sonreír delante del espejo. ¿A quién trataba de engañar? se decía. Pero en algunas ocasiones, una sonrisa le traía otra, y de ésa otra, una carcajada. Y sin darse cuenta, reía como siempre.
Sin embargo, al oír la voz que tanto le gustaba y que tantas cosas le había susurrado en los últimos tiempos, parecía que la rompiese por dentro, la desgarraba, podría decirse. Y todos sus esfuerzos por estar feliz y superarlo, quedaban en un modesto segundo plano. Ya lo echaba de menos. Vuelta a empezar. Pero no de cero. No permitiría lágrimas en aquella ocasión y por eso, aunque se le hicieran nudos en la garganta y en el estómago varias veces al día, y aunque más de una vez le había temblado la voz al hablar, luchaba para que la ansiedad no la dominase. Esta vez no.
Irían pasando los días, las semanas y finalmente los meses hasta que le volviera a ver. Durante ese período seguirían en contacto de todas las formas posibles, mientras cada uno seguía con su vida compartida e independiente a la vez.
Hasta que un día… Ambos se lo imaginaban a veces y hablaban de ello. Algún día, algo lejano, pero cada vez menos, podrían compartir sus vidas, por ahora altamente complementarias. Podrían darse un beso de buenas noches y otro de buenos días a la mañana siguiente, podrían tener riñas sobre el vapor que dejaba el uno después de usar el agua caliente en la ducha o de cualquier tontería más. Pero aun quedaba para ello. Y no valía pensar en el tiempo sobre calendarios. Ya llegaría.

Comentario:
Únicamente espero que en tu camino te permitas guiarte x la esencia de tus propias palabras ..."Que no te falten las sonrisas cuando más necesarias sean"
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Guau...
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Hola inanna!
muchas gracias por tus ánimos en el blog! y por este post tan sencillo y tan bonito! la distancia hace que todos estemos muy sensibles, ne? (como dicen los japos :)
Pues nada, con paciencia y una sonrisa.
un besito,
agutxi san @
muchas gracias por tus ánimos en el blog! y por este post tan sencillo y tan bonito! la distancia hace que todos estemos muy sensibles, ne? (como dicen los japos :)
Pues nada, con paciencia y una sonrisa.
un besito,
agutxi san @
Comentario:
No me extenderé demasiado, pero te diré que también he llegado a emocionarme. Podría alabar el texto y no cansarme de ello, pero, en este caso, mis palabras lo estropearían. Quienes de verdad han de expresarse ante algo tan bonito son los propios sentimientos, a los cuales has oido tanats veces, y a los cuales oirás aun muchas más.
Un besazo guapa, luego hablaremos :P)
Un besazo guapa, luego hablaremos :P)
Comentario:
Joder, no te exagero si te digo k me has dejado a punto de llorar... Es de lo más bonito que te he leído, no solo por lo que dices, sino tmb por como lo dices. Me has tocado la fibra y con un texto relativamente corto, y eso pocos lo consiguen. En mi punto de vista, te has superado a ti misma.
Comentario:
Crimsom Shadow, el hombre bala, el flash man de los blogs, la sombra más rápida del oeste. Una vez más tu comentario es el primero :). Muchas gracias por estas cuatro palabras ^^, me he sorprendido el ver que alguien ya había dejado algo xD. Hablamos próximamente, eh?
PD: Y no me cansas.
PD: Y no me cansas.
Comentario:
Bonita historia. No cansaré a esta dama con lo que ya se espera, no hoy al menos, solo la diré, aunque en cierto modo pudiera extrañarla, que me alegro de que haya encontrado la felicidad en su camino.
Ya hablaremos ;-)
Ya hablaremos ;-)





