De reencuentros inesperados...
No podía ser de otra manera. Desde la última vez que coincidí con mis amigos de la facultad había pasado año y pico. No me refiero a ex compañeros de clase sin más: con esos vas tropezando de vez en cuando. Me refiero a amigos, no a conocidos (y sé que voy a tener la canción de Los Sencillos rondándome un buen rato por la cabeza, hehe).
A parte de Jordi, que vive relativamente cerca, al resto no los veía desde una de esas cenas-remember celebrada en noviembre de 2003. Y con el gran Ricard, valenciano, incluso hacía más tiempo que no coincidía...
Todo se había reducido a alguna llamada telefónica esporádica a éste o a aquél para ir controlándonos y poco más: que si "a Jordi lo han hecho redactor jefe y se ha ido a vivir con Elena", que si "Ricard ha entrado en el área de Cultura de su Ayuntamiento... y se ha ido a vivir con Raquel", que si "Albert trabaja con Dani en El Nou... y se ha ido a vivir con Mònica", que si "Xavi está puteado"... "¿Y Bretcha? ¿Y Font? Pues van haciendo"... "¿Y tú, Ángel?" "Yo, más o menos igual, más o menos jefe... jeje" ... "¿Y ya te has ido a vivir al piso que te compraste?" "Estoy en ello, estoy en ello" "¿Solo o con Elsa?" "uy uy, Elsa sigue siendo ex y está bastante lejos. Además se ha ido a Nueva York para un año"...
Pues bien, no podía ser de otra manera. Intenciones de quedar de nuevo, habían, pero claro, luego estaban las agendas y las vidas de cada uno para, por una cosa u otra, impedir el reencuentro. Y en esas estábamos ayer por la tarde cuando, durante una clase del máster que me hace desplazarme un par de días por semana a la UAB, recibo el siguiente sms: "Ei! Estoy en Barna desd esta noche al sabado. Por si subes a alguna cosa, si no ya quedamos otra vez con mas tiempo". Era Ricard, que venía a Barcelona a unas jornadas literarias.
Aproveché el intermedio de clase para hablar con él y me comentó que iba a quedarse estos días en casa de Albert, en Rubí. Y Rubí está al lado de Bellaterra, donde yo me encontraba en ese momento. Así que estaba claro: en cuanto acabase mi clase, a Rubí a ver a Albert y Ricard.
Después de clase, volví a llamar a Ricard y Albert aprovechó para indicarme el camino hasta el bar Huelva, lugar accesible y cercano a su casa. Una vez llegado, le debía hacer una perdida y ellos bajarían a buscarme. El caso es que antes de colgar le pregunté, para asegurarme, si "no has canviat el mòbil? no?", a lo que él me contestó "jajajaj, bé, tinc una mica més de panxeta, però em reconeixeràs". Evidentemente, había entendido "no has canviat molt? no?"... o sea que no había cambiado!
Albert me presentó a Mònica y me enseñó su casa. Tomamos algo, cenamos, y hablamos... pero sólo hasta las 12, que yo tenía 140 kms y un madrugón más por delante. Trabajo, qué ha sido de algunos excompañeros, fútbol, problemas laborales, el camino de Santigo de Ricard, la última visita de Albert y Mònica a la setmana de Bous de Algemesí, el viaje de fin de carrera, mi reciente fin de semana en Dublín, las bondades de Ikea, "Arsenio se ha casado", "yo ya no salgo tanto", "yo sigo igual", "nos hacemos mayores"... Y, lo mejor de todo, es que nos podíamos quedar un momento callados sin sentirnos incómodos. Ya les había dicho que somos amigos, no?
A parte de Jordi, que vive relativamente cerca, al resto no los veía desde una de esas cenas-remember celebrada en noviembre de 2003. Y con el gran Ricard, valenciano, incluso hacía más tiempo que no coincidía...
Todo se había reducido a alguna llamada telefónica esporádica a éste o a aquél para ir controlándonos y poco más: que si "a Jordi lo han hecho redactor jefe y se ha ido a vivir con Elena", que si "Ricard ha entrado en el área de Cultura de su Ayuntamiento... y se ha ido a vivir con Raquel", que si "Albert trabaja con Dani en El Nou... y se ha ido a vivir con Mònica", que si "Xavi está puteado"... "¿Y Bretcha? ¿Y Font? Pues van haciendo"... "¿Y tú, Ángel?" "Yo, más o menos igual, más o menos jefe... jeje" ... "¿Y ya te has ido a vivir al piso que te compraste?" "Estoy en ello, estoy en ello" "¿Solo o con Elsa?" "uy uy, Elsa sigue siendo ex y está bastante lejos. Además se ha ido a Nueva York para un año"...
Pues bien, no podía ser de otra manera. Intenciones de quedar de nuevo, habían, pero claro, luego estaban las agendas y las vidas de cada uno para, por una cosa u otra, impedir el reencuentro. Y en esas estábamos ayer por la tarde cuando, durante una clase del máster que me hace desplazarme un par de días por semana a la UAB, recibo el siguiente sms: "Ei! Estoy en Barna desd esta noche al sabado. Por si subes a alguna cosa, si no ya quedamos otra vez con mas tiempo". Era Ricard, que venía a Barcelona a unas jornadas literarias.
Aproveché el intermedio de clase para hablar con él y me comentó que iba a quedarse estos días en casa de Albert, en Rubí. Y Rubí está al lado de Bellaterra, donde yo me encontraba en ese momento. Así que estaba claro: en cuanto acabase mi clase, a Rubí a ver a Albert y Ricard.
Después de clase, volví a llamar a Ricard y Albert aprovechó para indicarme el camino hasta el bar Huelva, lugar accesible y cercano a su casa. Una vez llegado, le debía hacer una perdida y ellos bajarían a buscarme. El caso es que antes de colgar le pregunté, para asegurarme, si "no has canviat el mòbil? no?", a lo que él me contestó "jajajaj, bé, tinc una mica més de panxeta, però em reconeixeràs". Evidentemente, había entendido "no has canviat molt? no?"... o sea que no había cambiado!
Albert me presentó a Mònica y me enseñó su casa. Tomamos algo, cenamos, y hablamos... pero sólo hasta las 12, que yo tenía 140 kms y un madrugón más por delante. Trabajo, qué ha sido de algunos excompañeros, fútbol, problemas laborales, el camino de Santigo de Ricard, la última visita de Albert y Mònica a la setmana de Bous de Algemesí, el viaje de fin de carrera, mi reciente fin de semana en Dublín, las bondades de Ikea, "Arsenio se ha casado", "yo ya no salgo tanto", "yo sigo igual", "nos hacemos mayores"... Y, lo mejor de todo, es que nos podíamos quedar un momento callados sin sentirnos incómodos. Ya les había dicho que somos amigos, no?
Comentario:
me ha gustado mucho eso de: has cambiado de movil? jeje
Comentario:
Resulta muy gratificante comprobar que el tiempo no cura esos silencios. En alguna ocasión he vuelto a encontrarme con eprsonas que por diversas circustancias hacía mucho timepo que no coincidía (un hecho de supongo que todos compartimos) y resulta muy trsite ver como el paso del tiempo se ha encargado de alejarnos más allá de la distancia física. Pero, hay otros casos, como el que se produjo en este encuentro, que queda demostrado que la distancia física no es más que una anécdota circustancial y continuamos tan cerca como aquellas noches de vila. Un abrazo.
Comentario:
Los reencuentros inesperados son una de las mejores cosas. De pronto todo parece mucho mejor. Cada vez que pienso en un viejo amigo con el que ya no sé si puedo contar, se me encoje un poco el corazón.





