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Muchos rusos en Rusia
...y muchas rusas por todas partes
Acerca de
Pues no creo que Rusia vaya a ser el predominante tema de este blog. Además no soy ruso y nunca he estado en Rusia... aunque debo reconocer que siento particular simpatía por esa nación de borrachines maestros del ajedrez y esbeltas camaradas de lo ajeno que a veces dan miedo y a veces, simplemente, risa. Para l@s curios@s, este alter ego que me he puesto es un personaje de Guerra y Paz que cuadra a la perfección con lo antes expuesto.
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¿Me se entiende?
Esta mañana no pude contener una sonora carcajada mientras leía La Vanguardia. Resulta que la Acadèmia Valenciana de la Llengua aprobó por unanimidad que la lengua que hablan es "catalán". De hecho, estos eruditos llegaron a la conclusión, textual, de que "la lengua propia e histórica de los valencianos, desde el punto de vista filológico, es también la que comparten Catalunya, las Islas Baleares, el Principado de Andorra, la franja oriental aragonesa, la ciudad de l'Alguer y el departamento francés de los Pirineos Orientales". A saber cuánto ha costado, en dinero público, el complejísimo estudio en el que deben apoyarse.

Comenté la noticia con algún que otro compañero e incluso me disponía a descolgar el teléfono para restregar el tema a la gente de las oficinas de Madrid. No es que tenga un interés apasionado por estas perogrulladas filológicas; lo que ocurre es que en mi última estancia en la capital, en pleno debate y polémica -no sé si lo recordarán- sobre la conveniencia de incluir el catalán, el valenciano o ambas en la lista de lenguas oficiales de la Unión Europea, algunos compañeros madrileños, muy majos por otra parte, me recibieron con cariñosas frases del tipo "tanta independencia y ya queréis colonizar a los pobres valencianos" o "no, si mi madre, que es de Albacete, también habla catalán"...

Y claro, ante tal panorama, me tuve que poner en mi papel favorito, aunque en el fondo ni me fuese ni me viniese: abogado del diablo. Que si ningún tratado filológico avala que fueran lenguas diferentes, que si se mezclan deseos, odios y realidades objetivas, que si eso era una maniobra de su queridísimo PP, etc. Acabé bastante convencido de mi argumentación, pero con ellos no debí de ser muy convincente, porque, finalizado mi speech, tuve que oír algo así como "tú no puedes ser objetivo porque eres un nacionalista". Perdón? Yo? Nacionalista? En fin...

Como les decía, cuando esta mañana ya había decidido llamar a Madrid para zanjar la constructiva discusión mantenida unas semanas atrás, un nuevo dato de la noticia me saltó a la vista como si estuviese escrito en negrita: resulta que se acepta la unidad lingüística (aunque el comunicacdo evite mencionar la palabra "unidad"), pero se recalca que la denominación de la lengua que se habla en la Comunidad Valenciana no es otra que el "valenciano". O sea, que ni para ti ni para mí. Yo hablo tu lengua, pero tiene otro nombre: el mío, concretamente. Y si quieres, decimos que nuestra lengua es catalán-valenciano...

... Sí, sí, claro, y el inglés ahora es inglés-estadounidense-australiano-neozelandés-sudafricano... y el castellano es castellano-andaluz-asturiano-cántabro-riojano-argentino-boliviano...

... Por no hablar de los casos personales... como el mío. En mi casa, hablamos castellano, pero claro, dadas las circunstancias deberíamos llamarlo castellano-catalán, castellano-catalán del Sur del Baix Camp, para más señas. O sea, un castellano-catalán influido tanto por el dialecto occidental como por el oriental. Y, particularmente, un castellano-catalán con matices del castellano-oscense de la "Franja de Ponent" de mi madre y el castellano-andaluz de la familia de mi padre, que además nació en Salamanca. Por no hablar de mi manía absolutamente snobbista de introducir anglicismos y latinismos. And so on...

Ergo, dejo para los fanáticos del naming la ardua tarea de bautizar el idioma que hablo habitualmente... si bien confieso que empiezo a entender a esa amiga que me ha dicho alguna vez que tengo un acento peculiar.

Como era de suponer, al final no he llamado a Madrid... no vaya a ser que no nos hubiésemos entendido!!!
 
El fin del Mundo
Estoy contento por varios motivos: he acabado de trabajar por hoy y tengo la primera tarde libre en dos semanas, mañana es viernes, el finde promete... pero sobre todo estoy contento por el fin de El Mundo.

Al menos para mí. Hoy he comprado el último ejemplar de El Mundo de, espero, mi vida. Será por deformación profesional, por formación ideológica o simplemente por formación, pero El Mundo sólo hace gracia, por lo pintoresco de Pedrojotas, Umbrales y Jiménezlossantos, una vez. A partir del segundo ejemplar que cae en tus manos empiezas a sentir una vergüenza ajena que, en cuestión de dos o tres ejemplares más, acaba desembocando en el desprecio más absoluto por las formas y los contenidos de esa basura de periódico dirigida por el del corsé rojo... juassssss, ahora mismo me encantaría encontrarme a Pedrojota para susurrarle "¡¡¡Exuperancia!!!", como le decían "Rosebud" a Ciudadano Kane.

Pero ya pasó. He estado comprando El Mundo religiosamente cada jueves desde hace 12 semanas, porque merecía la pena. Daban con cada ejemplar (más 9 euros) un DVD de Stanley Kubrick... y eso son palabras mayores. Así que me he estado tragando (con morboso masoquismo, todo sea dicho, porque podría no haber abierto el periódico y tan contento) las palabras de Jiménez Los Santos y compañía por esa vena mitómana que a veces me sale y que normalmente intento controlar.

Esta mañana compré 'Espartaco' mientras vomitaba sobre ese titular que reza "Ibarretxe convoca elecciones para obligar al Estado a negociar su plan" o ese otro que dice "Los sabios de Polanco quieren hacer más rico a Polanco... ¡Qué sabio es Polanco!". Pero ya pasó. Ya tengo en DVD y aunque ya dispusiera de ellas en otros formatos 'La Naranja Mecánica', '2001, an space Odyssey', 'Teléfono Rojo volamos hacia Moscú', 'Senderos de Gloria', 'El beso del asesino', 'Lolita', 'Barry Lyndon', 'El Resplandor', 'La Chaqueta Metálica', 'Eyes wide shut', 'Atraco Perfecto' y la mencionada 'Espartaco'... y además ha parado el viento y estamos a 18 grados.
 
De reencuentros inesperados...
No podía ser de otra manera. Desde la última vez que coincidí con mis amigos de la facultad había pasado año y pico. No me refiero a ex compañeros de clase sin más: con esos vas tropezando de vez en cuando. Me refiero a amigos, no a conocidos (y sé que voy a tener la canción de Los Sencillos rondándome un buen rato por la cabeza, hehe).

A parte de Jordi, que vive relativamente cerca, al resto no los veía desde una de esas cenas-remember celebrada en noviembre de 2003. Y con el gran Ricard, valenciano, incluso hacía más tiempo que no coincidía...

Todo se había reducido a alguna llamada telefónica esporádica a éste o a aquél para ir controlándonos y poco más: que si "a Jordi lo han hecho redactor jefe y se ha ido a vivir con Elena", que si "Ricard ha entrado en el área de Cultura de su Ayuntamiento... y se ha ido a vivir con Raquel", que si "Albert trabaja con Dani en El Nou... y se ha ido a vivir con Mònica", que si "Xavi está puteado"... "¿Y Bretcha? ¿Y Font? Pues van haciendo"... "¿Y tú, Ángel?" "Yo, más o menos igual, más o menos jefe... jeje" ... "¿Y ya te has ido a vivir al piso que te compraste?" "Estoy en ello, estoy en ello" "¿Solo o con Elsa?" "uy uy, Elsa sigue siendo ex y está bastante lejos. Además se ha ido a Nueva York para un año"...

Pues bien, no podía ser de otra manera. Intenciones de quedar de nuevo, habían, pero claro, luego estaban las agendas y las vidas de cada uno para, por una cosa u otra, impedir el reencuentro. Y en esas estábamos ayer por la tarde cuando, durante una clase del máster que me hace desplazarme un par de días por semana a la UAB, recibo el siguiente sms: "Ei! Estoy en Barna desd esta noche al sabado. Por si subes a alguna cosa, si no ya quedamos otra vez con mas tiempo". Era Ricard, que venía a Barcelona a unas jornadas literarias.

Aproveché el intermedio de clase para hablar con él y me comentó que iba a quedarse estos días en casa de Albert, en Rubí. Y Rubí está al lado de Bellaterra, donde yo me encontraba en ese momento. Así que estaba claro: en cuanto acabase mi clase, a Rubí a ver a Albert y Ricard.

Después de clase, volví a llamar a Ricard y Albert aprovechó para indicarme el camino hasta el bar Huelva, lugar accesible y cercano a su casa. Una vez llegado, le debía hacer una perdida y ellos bajarían a buscarme. El caso es que antes de colgar le pregunté, para asegurarme, si "no has canviat el mòbil? no?", a lo que él me contestó "jajajaj, bé, tinc una mica més de panxeta, però em reconeixeràs". Evidentemente, había entendido "no has canviat molt? no?"... o sea que no había cambiado!

Albert me presentó a Mònica y me enseñó su casa. Tomamos algo, cenamos, y hablamos... pero sólo hasta las 12, que yo tenía 140 kms y un madrugón más por delante. Trabajo, qué ha sido de algunos excompañeros, fútbol, problemas laborales, el camino de Santigo de Ricard, la última visita de Albert y Mònica a la setmana de Bous de Algemesí, el viaje de fin de carrera, mi reciente fin de semana en Dublín, las bondades de Ikea, "Arsenio se ha casado", "yo ya no salgo tanto", "yo sigo igual", "nos hacemos mayores"... Y, lo mejor de todo, es que nos podíamos quedar un momento callados sin sentirnos incómodos. Ya les había dicho que somos amigos, no?