La plaza y la pelota
Estaba subiendo una cuesta y cuando llegué arriba, me entrontré en el tejado de lo que parecía un edificio viejo. Tenía una barandilla de pocos centimetros de altura así que daba mucho miedo asomarse, pero con cuidado lo hice. Cuando me asomé, me dí cuenta de que donde yo estaba era el sitio más alto de una plaza de toros. Solo había una persona, en medio de la plaza y estaba barriendo la arena. Me fijé bien y me dí cuenta de que era B., un amigo mio:
- Eh!!! B.!!! – le grité.
- Ahh! Hola! Que haces aquí?
- No, que haces tu?
- Pues aquí barriendo, es que no me ves?
Entonces llegaron J. A. y M., tres amigos del instituto y me dijeron que iban a jugar al futbol allí, en la plaza. Comenzaron a jugar y una de las veces chutaron el balón muy fuerte y se calló por la cuesta. Me levanté y corrí tras el pero no lo alcanzaba. El balón giro repentinamente y cayó por un barranco, mientras yo seguía intentando, sin éxito, alcanzarlo.
- Eh!!! B.!!! – le grité.
- Ahh! Hola! Que haces aquí?
- No, que haces tu?
- Pues aquí barriendo, es que no me ves?
Entonces llegaron J. A. y M., tres amigos del instituto y me dijeron que iban a jugar al futbol allí, en la plaza. Comenzaron a jugar y una de las veces chutaron el balón muy fuerte y se calló por la cuesta. Me levanté y corrí tras el pero no lo alcanzaba. El balón giro repentinamente y cayó por un barranco, mientras yo seguía intentando, sin éxito, alcanzarlo.





