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Visitando a Morfeo
Este blog pretende recoger los sueños de una desequilibrada :P
Acerca de
Siempre me ha gustado escribir lo que soñaba, para recordarlo despues. Ahora he decidido hacerlo en un blog.
Sindicación
 
Dentro del armario
Con esto de estar a finales de curso, llevo dos semanas con pesadillas en las que hago exámenes interminables. Tambien, como me he enganchado a la increible serie Lost (que desde aquí recomiendo a todo el mundo), he soñado mucho que veia un capitulo tras otro, sin parar, y no me parecía muy interesante para escriirlo en el blog.
Pero bueno, vuelvo con un nuevo sueño:


Estaba en la habitación de mi hermana pero no recuerdo que hacía allí. Cuando me fijé, ví que era tres veces más grande de lo que es en realidad y además había una puerta en un lado de la habitación, casi escondida por la cama. Me extrañe mucho y fui a ver qué era esa puerta, y a donde daba.
La abrí y me quede muy sorprendida, había otra habitación igual de grande, con una cama y decenas de percheros con ropa, como los de las tiendas. De repente apareción mi hermana y le pregunte:
-¿Qué es esta habitación?
- Es mi armario, tonta. Pero no lo uso mucho, no me gusta porque es muy grande y me pierdo.
- Pero…- me quedé muy sorprendida, ¿por qué no sabía yo de la existencia de ese armario? – desde cuando lo tienes?
-Pfff… desde siempre!
De repente me dí cuenta de que también estaba mi madre dentro del armario y le dije:
-¿Y porque no tengo yo uno para mi? ¡Este armario es mas grande que mi habitación entera!
- No seas envidiosa, esto es de tu hermana, tu estas muy bien en tu habitación.

Mi hermana y mi madre se fueron a otro lado de el armario-habitación, y yo me quedé cerca de la puerta de la entrada, mirando la pared. Y ví algo azul que se movía. Y al lado algo rojo, que también se movía. Y al lado algo verde que también de movía.
Me acerqué y al ver qúe era ahogué un grito. La pared estaba cubierta de gusanos, lagartijas y incluso había una serpiente. Intenté por todos los medios que mi madre no lo viera, distrayendola. Y cuando se fue le dije a mi hermana:
- Ya sé por qué no usas esta habitación, es porque está llena de bichos, a que si?
Ella me dijo que era cierto, pero que no lo dijera nunca. Yo asentí, salimos las dos del armario y lo cerramos con llave.
 
Desierto
+ Me encontraba perdida en medio de un desierto de arena roja como la sangre. Tenía mucha sed e intentaba encontrar algo que me ayudara a calmarla un poco pero no había nada excepto arena caliente. Despues de mucho tiempo andando, ví a lo lejos una especie de tubos verticales que parecian cañones gigantes. Me acerque a toda prisa pero estaban tan lejos que cuando llegué se había hecho de noche.
Los tubos eran, en efecto, cañones para lanzar cohetes, ya que estaban celebrando una fiesta. Estaba lleno de gente gritando y bailando y un chico me dijo que iban a tirar ya los cohetes.

Fueron tres y hicieron un ruido que me perforó los oidos. La gente se quedo maravillada por los colores, pero yo cuando miré hacia arriba me asusté mucho. Cuando el humo de los cohetes hubo desaparecido, vi una luna negra, grandes cometas con luces naranjas, estrellas gigantes que nunca había visto, planetas anillados como saturno que podía ver perfectamente...
A la gente no parecía importarle pero a mi me daba pánico ver el cielo así, era una sensación muy extraña.

Más de una vez he soñado algo parecido, con un sol negro que explotaba y cubria el cielo que luces. Siempre que lo sueño tengo la misma sensación. Es como si pensara que es el fin del mundo o algo parecido, lo paso realmente mal.
 
The Cloth Shop
Eran las 5 de la tarde aproximadamente y me dirijía a mi casa. Estaba muy cansada así que no me enteraba ni por donde iba y, cuando me quise dar cuenta, había entrado en un local donde estaban montando una tienda de ropa. Todavía estaba en obras y la ropa estaba hecha un caos, pero la gente podía entrar ya a comprar. La dependienta, una mujer de unos cincuenta años pero con estilo juvenil, me pregunto qué quería. Yo, por vergüenza a decir que me había equivocado, me hice la interesada en unos pantalones y le conteste:
- Estoy buscando unos pantalones tal y cual – le dí unos detalles que ahora no recuerdo.
La dependienta, que era de esas que te venderian hasta su madre me dijo que no tenia como yo le había dicho, pero “tengo unos vaqueros moniiisimos, azules, que seguro que te quedarían muy bien”. Yo le dije que no, que buscaba unos pantalones de tela. Y ella comenzó a enseñarme pantalones de deporte y mallas.
- No señora, yo los que quiero son para vestir bien, para ir arreglada.
- ¿Esque con estos no irias arreglada?, anda pruebatelos y a ver cómo te quedan.

Yo, que no se decir que no, le hice caso.
- Uy, pero que guapa estas, ¿ves? Te dije que ibas a ir monisima.- me dijo cuando me vio con los pantalones.
- Sí… me quedan bien, sí. – contesté poco convencida.
- Cuarenta euros, ¿algo más?
Hice como si buscara en mis bolsillos, pero en realidad sabía que no tenía ni un euro y le dije:
- ¡Se me ha olvidado la cartera en mi casa! Hay que ver, que despistada soy. Mira, voy en un momentito a coger dinero y vuelvo en media hora.
- Vale nena, pero los pantalones los dejas aquí, por si acaso.
- Si, si, los dejo aquí, no pasa nada.
Y salí corriendo de allí con intenciones de no volver más.
 
J., el Ogro
Eran las 8 de la mañana y estabamos todos en el instituto dado clase de matemáticas con J., el profesor más antipático que he conocido nunca. J. estaba explicando nosequé de el coseno de un triangulo rectangulo cuando entró a clase otro profesor para decirle una cosa que parecía importante. Estubieron un largo rato hablando y, mientras tanto, nosotros nos pusimos a hacer el tonto. Estabamos tan distraidos que no nos dimos cuenta de que el otro profesor ya se había marchado y J. nos había llamado la atención 2 veces para proseguir con la clase. Cuando nos dimos cuenta, el se puso a gritarnos. Entonces A., una compañera de clase y amiga mía, me dijo:
-Yo ya estoy cansada de que nos trate tan mal, voy a decirle cuatro palabritas…
-¿Estas loca? Si haces eso va a suspenderte- contesté yo.
- Me da igual, yo estoy suspendida igualmente en matematicas.

A. se levantó de la silla y le dijo lo que todos pensamos de él, sin cortarse un pelo con los insultos. J. no podia creer lo que oía, se acercó a A. y comenzó a pegarla. Su cara roja reflejaba una rabía y una furia que daba miedo mirarla. Yo y el resto de mi clase pensamos que ya era hora de hacer algo y nos levantamos a ayudar a A., sin importarnos el posible suspenso. Le dijimos a J. que ibamos a denuniarlo al director, que se quedaría sin trabajo y comenzamos todos a insultarlo a la vez. Los gritos se hacían cada vez más y más fuertes, y el se arrinconaba tratando de esconderse. Parecía como si estubiera encogiendo. De repente todos nos callamos a la vez y yo me he despertado dando un respingo.
 
Sangre
Hoy he vuelto a recordar lo que he soñado. ¡Menos mal!, ya comenzaba a preocuparme porque nunca han pasado más de dos dias sin que lo recordara.

Estaba en mi habitación sentada en la cama y de repente, empezaron a sangrarme las muñecas. Sangraban a chorros y me llené de sangre de cabeza a pies. En ese momento me he despertado y por un momento he creido que seguia llena de sangre. Me he mirado las muñecas, pero no he encontrado nada. Eso si, estaba empapada de sudor.

Ha sido un sueño corto, pero lo he soñado dos veces en la misma noche y parecía mucho mas largo.
 
La plataforma y la escalera
En medio de el campo había una plataforma de unos veinte metros de altura. Yo estaba subida allí arriba con mi gato Tinky y quería bajar porque tenía vértigo. Solo podía hacerlo por una pequeña escalera de metal que tenía los escalones torcidos y era poco segura. Cogí a mi gato con una mano y comencé a bajar, pero a mitad del camino me arrepentí. La escalera se movía de un lado a otro y yo pensaba que me iba a caer en cualquier momento. La sensación de miedo era increible. El pánico se había apoderado de mi y empecé a gritar que me ayudaran. Entonces me resbalé y para no caerme solté a Tinky que cayó al vacio. Sonó un fuerte “CLAK” que me penetró los oidos. Baje a toda prisa, ya no me importaba caerme, solo quería saber si mi gato estaba bien.
Cuando llegué a él, estaba cubierto de sangre, intenté reanimarlo pero había muerto.

Tinky era mi gato, y digo era porque murió hace años, cuando yo tenía 10. Lo llevamos al campo de unos amigos de mis padres. Recuerdo que yo lo tenía en brazos todo el rato, no quería soltarlo, pero mi madre me dijo que lo dejara pasearse un poco. Lo hice y justo cuando el pasaba por delante de una puerta cerrada de metal, está se abrió de repente empujada por un perro y lo aplastó. Yo lo ví todo. Estaba cubierto de sangre, con la cabeza destrozada. Me pasé dias llorando y sin comer, y aún hoy se me cae alguna lágrima recordandolo.

Creo que el sueño representa que me siento culpable de su muerte, porque lo “solté”.