Habemus best-seller
2.400 ejemplares al día. Este es el número de copias que se venden en España de El código Da Vinci. Cifra casi ridícula si consideramos que en todo el mundo (la obra ha sido traducida a 44 idiomas), esta cifra supera los 30 millones de ejemplares. Columbia Pictures ha adquirido los derechos para la película, que protagonizará Russell Crowe.

El código Da Vinci es el blanco de la crítica, no sólo de la literaria sino también de la eclesiástica. ¿Los resultados? Más publicidad para el número uno mundial de ventas. Es casi imposible no ver a nadie leyéndolo en el Metro, las listas de esperas para reservarlo en las bibliotecas son interminables... El libro se ha convertido en un fenómeno de masas tal que fanáticos de todo el mundo peregrinan al Museo del Louvre para visitar los escenarios de la novela.
Los expertos coinciden en que el valor literario del libro es pobre, que los personajes no están bien construidos y que el final es apresurado, pero algo debe tener la historia para haber conseguido enganchar hasta el final a lectores de todo el mundo.
El porqué del éxito

El planteamiento de la novela tiene mucho que ver en ello; los capítulos son muy cortos y siempre se cortan en algún punto álgido de la historia, lo que casi obliga a continuar leyendo. Dan Brown combina muy bien elementos de la novela policiaca e histórica, con una trama amorosa, emocionantes persecuciones y una organización secreta (que están muy de moda) que oculta la verdadera historia de Jesucristo en cuadros y templos.
Un elemento clave de El código Da Vinci es que el lector puede ir resolviendo los enigmas a los que se enfrentan los protagonistas. Esto va más allá de la novela y en su página web oficial se plantean más misterios interactivos. Tiene truco; no pueden resolverse sin haber leído el libro.
La Iglesia y El código
Posiblemente, la mejor publicidad que se ha hecho de este libro procede del Vaticano. La novela desvela la realidad del cristianismo (numerosos libros se han publicado para demostrar que Dan Brown no se ha documentado y que hay errores históricos garrafales): Jesús no es Dios, se casó con María Magdalena y tuvo descendencia. Supuestamente, la orden del Priorato de Sión fue la encargada de custodiar el secreto (Leonardo Da Vinci incluido).

La Iglesia considera que el libro es blasfemo y ha iniciado una auténtica cruzada contra él, sobre todo el Opus Dei, que sale muy mal parado en la historia. De momento, lo único que han conseguido es aumentar la polémica y la cifra de ventas.
Calidad aparte, El código Da Vinci ofrece entretenimiento. Aprovechando el tirón, se han publicado multitud de libros de temática similar, con Templarios, otras versiones del cristianismo, enigmas ocultos en obras de arte... como son El último merovingio o La hermandad de la Sábana Santa y otros muchos para refutar las hipótesis de Dan Brown, como Las claves del código.

El código Da Vinci es el blanco de la crítica, no sólo de la literaria sino también de la eclesiástica. ¿Los resultados? Más publicidad para el número uno mundial de ventas. Es casi imposible no ver a nadie leyéndolo en el Metro, las listas de esperas para reservarlo en las bibliotecas son interminables... El libro se ha convertido en un fenómeno de masas tal que fanáticos de todo el mundo peregrinan al Museo del Louvre para visitar los escenarios de la novela.
Los expertos coinciden en que el valor literario del libro es pobre, que los personajes no están bien construidos y que el final es apresurado, pero algo debe tener la historia para haber conseguido enganchar hasta el final a lectores de todo el mundo.
El porqué del éxito

El planteamiento de la novela tiene mucho que ver en ello; los capítulos son muy cortos y siempre se cortan en algún punto álgido de la historia, lo que casi obliga a continuar leyendo. Dan Brown combina muy bien elementos de la novela policiaca e histórica, con una trama amorosa, emocionantes persecuciones y una organización secreta (que están muy de moda) que oculta la verdadera historia de Jesucristo en cuadros y templos.
Un elemento clave de El código Da Vinci es que el lector puede ir resolviendo los enigmas a los que se enfrentan los protagonistas. Esto va más allá de la novela y en su página web oficial se plantean más misterios interactivos. Tiene truco; no pueden resolverse sin haber leído el libro.
La Iglesia y El código
Posiblemente, la mejor publicidad que se ha hecho de este libro procede del Vaticano. La novela desvela la realidad del cristianismo (numerosos libros se han publicado para demostrar que Dan Brown no se ha documentado y que hay errores históricos garrafales): Jesús no es Dios, se casó con María Magdalena y tuvo descendencia. Supuestamente, la orden del Priorato de Sión fue la encargada de custodiar el secreto (Leonardo Da Vinci incluido).

La Iglesia considera que el libro es blasfemo y ha iniciado una auténtica cruzada contra él, sobre todo el Opus Dei, que sale muy mal parado en la historia. De momento, lo único que han conseguido es aumentar la polémica y la cifra de ventas.
Calidad aparte, El código Da Vinci ofrece entretenimiento. Aprovechando el tirón, se han publicado multitud de libros de temática similar, con Templarios, otras versiones del cristianismo, enigmas ocultos en obras de arte... como son El último merovingio o La hermandad de la Sábana Santa y otros muchos para refutar las hipótesis de Dan Brown, como Las claves del código.
Comentario:
Que decir no es un libro rasillero, no tiene ni viaje iniciático, ni epifanias, ni efecto de extrañamiento, no se encuentra por ninguna parte al primer hombre. Ese libro no me dice nada, hasta cadece de humildad.
Comentario:
Está bien el libro, aunque es cierto que dicen que no esta bien escrito, que mas da, disfruté con el y punto y el de ángeles y demonios también me gustó mucho. hay uno que me gustó mucho de Matilde Asensi de temática similar que se llama el último catón, está bien...Y ahora voy a por iacobus, de la misma autra, veremos que tal está..ajaja venga adew un bes
Comentario:
Elena, estoy de acuerdo con lo que dices sobre el libro: ni es bueno ni está biern documentado, pero engancha.
Nos guste o no, todas las brutalidades que cuenta sobre el Opus Dei son curiosas, y morbosas!!!.
Sigue así, que los libros que comentas están muy bien.
Nos guste o no, todas las brutalidades que cuenta sobre el Opus Dei son curiosas, y morbosas!!!.
Sigue así, que los libros que comentas están muy bien.






