Javier Cercas, la velocidad del éxito
Tras cuatro años de silencio tras la publicación de Soldados de Salamina, los lectores tienen una nueva cita con Javier Cercas . Desde el 10 de marzo está a la venta su quinta novela, La velocidad de la luz, en la que parte de su propia experiencia para reflexionar sobre la amistad, la guerra y la culpa.
Javier Cercas nunca ha estado quieto. Nació en 1962, en un pueblo de Cáceres, pero siendo niño su familia se trasladó a Gerona. Después de hacer la mili se marchó a Illinois como profesor de Lengua española. En el 89 volvió a Gerona, esta vez para quedarse, donde imparte clases de Literatura española en la universidad.
Su primera novela corta fue El móvil, reeditada tras el éxito de Soldados de Salamina. El protagonista es Álvaro, un aspirante a escritor que pretende revolucionar la literatura. Tanto se obsesiona por escribir el libro perfecto que la trama se le escapa de las manos: se inspira en sus vecinos para crear a sus personajes, pero el crimen que planea en la ficción se acaba convirtiendo en realidad.
Relatos reales y El inquilino precedieron a El vientre de la ballena. Este título pretende evocar el desconcierto que debió vivir Jonás al ser engullido por tan enorme animal. Y es que en esta historia Jonás es Tomás, curiosamente un profesor de literatura, cuyo matrimonio está en peligro al aparecer Claudia. El reencuentro con su antiguo amor trastoca su vida y su corazón, lo que le llevará a vivir episodios de lo más disparatado.

Su siguiente novela catapultó a Javier Cercas del papel a la pantalla del cine. David Trueba puso imagen a Soldados de Salamina. En esta mezcla de historia, realidad y thriller, el autor recupera una escena de la Guerra Civil española. El protagonista (la en la gran pantalla) es un periodista que pretende reconstruir el encuentro entre un soldado republicano y Rafael Sánchez-Mazas, fundador e ideólogo de la Falange.
Sánchez Mazas acaba de escapar de ser fusilado y se esconde en el bosque. Las tropas republicanas lo buscan y uno de los soldados se topa con él. Lo apunta con su fusil y, en el último momento, lo deja escapar. Sánchez-Mazas logra ocultarse hasta el final de la guerra, pero vivirá intrigado por conocer a su salvador anónimo.
Esta novela fue traducida a más de veinte lenguas y vendió más de un millón de ejemplares. La tirada inicial de La velocidad de la luz es de 110.000 y se espera que obtenga una buena acogida por parte del público. De momento, la crítica señala que es una obra más madura y trabajada, de mayor exigencia técnica y calado en la definición de los personajes: "Describe lo terrible con frases bonitas y se aproxima a la felicidad con una profunda tristeza" (Qué Leer).
La velocidad de la luz habla sobre una amistad que comienza en 1987 entre el narrador, un novelista en ciernes que viaja a una universidad de Estados Unidos y Rodney Falk, su compañero de despacho, un excombatiente de Vietnam. La historia, basada en la propia experiencia de Javier Cercas, analiza cómo Rodney, en principio una buena persona, se convierte en un monstruo y cómo el éxito alcanza al narrador, transformándole en un cretino.
Tanto Soldados de Salamina como La velocidad de la luz tienen como fondo la guerra, lo que supone un paralelismo no buscado, pero sí encontrado con la guerra de Irak. Todas sus novelas también se conectan de alguna manera, ya sea por el cameo de algunos personajes o por la utilización de elementos biográficos. En todas ellas también hay referencias a la propia literatura. Según palabras del propio Cercas, "lo que escribo son novelas de aventuras sobre la aventura de escribir novelas".
Cercas de cerca
Este verano tuve la suerte de acudir a un taller literario impartido por Javier Cercas y Jordi Gracia, amigo y compañero suyo. La lección básica que aprendí de ellos, además de que para escribir bien es que hay que leer mucho y bueno (como la adorada Madame Bobary de Cercas) es que "si puedes decir caballo, no digas corcel".
Fue una semana muy intensa, que nos animó a esas treinta personas de todas las edades, procedencias y profesiones, además de a leer todos sus libros, a intentar lanzarnos a la aventura de escribir.

Javier Cercas nunca ha estado quieto. Nació en 1962, en un pueblo de Cáceres, pero siendo niño su familia se trasladó a Gerona. Después de hacer la mili se marchó a Illinois como profesor de Lengua española. En el 89 volvió a Gerona, esta vez para quedarse, donde imparte clases de Literatura española en la universidad.
Su primera novela corta fue El móvil, reeditada tras el éxito de Soldados de Salamina. El protagonista es Álvaro, un aspirante a escritor que pretende revolucionar la literatura. Tanto se obsesiona por escribir el libro perfecto que la trama se le escapa de las manos: se inspira en sus vecinos para crear a sus personajes, pero el crimen que planea en la ficción se acaba convirtiendo en realidad.
Relatos reales y El inquilino precedieron a El vientre de la ballena. Este título pretende evocar el desconcierto que debió vivir Jonás al ser engullido por tan enorme animal. Y es que en esta historia Jonás es Tomás, curiosamente un profesor de literatura, cuyo matrimonio está en peligro al aparecer Claudia. El reencuentro con su antiguo amor trastoca su vida y su corazón, lo que le llevará a vivir episodios de lo más disparatado.

Su siguiente novela catapultó a Javier Cercas del papel a la pantalla del cine. David Trueba puso imagen a Soldados de Salamina. En esta mezcla de historia, realidad y thriller, el autor recupera una escena de la Guerra Civil española. El protagonista (la en la gran pantalla) es un periodista que pretende reconstruir el encuentro entre un soldado republicano y Rafael Sánchez-Mazas, fundador e ideólogo de la Falange.
Sánchez Mazas acaba de escapar de ser fusilado y se esconde en el bosque. Las tropas republicanas lo buscan y uno de los soldados se topa con él. Lo apunta con su fusil y, en el último momento, lo deja escapar. Sánchez-Mazas logra ocultarse hasta el final de la guerra, pero vivirá intrigado por conocer a su salvador anónimo.
Esta novela fue traducida a más de veinte lenguas y vendió más de un millón de ejemplares. La tirada inicial de La velocidad de la luz es de 110.000 y se espera que obtenga una buena acogida por parte del público. De momento, la crítica señala que es una obra más madura y trabajada, de mayor exigencia técnica y calado en la definición de los personajes: "Describe lo terrible con frases bonitas y se aproxima a la felicidad con una profunda tristeza" (Qué Leer).
La velocidad de la luz habla sobre una amistad que comienza en 1987 entre el narrador, un novelista en ciernes que viaja a una universidad de Estados Unidos y Rodney Falk, su compañero de despacho, un excombatiente de Vietnam. La historia, basada en la propia experiencia de Javier Cercas, analiza cómo Rodney, en principio una buena persona, se convierte en un monstruo y cómo el éxito alcanza al narrador, transformándole en un cretino.
Tanto Soldados de Salamina como La velocidad de la luz tienen como fondo la guerra, lo que supone un paralelismo no buscado, pero sí encontrado con la guerra de Irak. Todas sus novelas también se conectan de alguna manera, ya sea por el cameo de algunos personajes o por la utilización de elementos biográficos. En todas ellas también hay referencias a la propia literatura. Según palabras del propio Cercas, "lo que escribo son novelas de aventuras sobre la aventura de escribir novelas".
Cercas de cerca
Este verano tuve la suerte de acudir a un taller literario impartido por Javier Cercas y Jordi Gracia, amigo y compañero suyo. La lección básica que aprendí de ellos, además de que para escribir bien es que hay que leer mucho y bueno (como la adorada Madame Bobary de Cercas) es que "si puedes decir caballo, no digas corcel".
Fue una semana muy intensa, que nos animó a esas treinta personas de todas las edades, procedencias y profesiones, además de a leer todos sus libros, a intentar lanzarnos a la aventura de escribir.

Una historia absurda
La Semana Santa es una buena época para viajar y qué mejor para amenizar el trayecto que hacerlo acompañado por un buen libro. Una buena opción para pasarlo bien es Wilt, de Tom Sharpe.
Henry Wilt es un hombre descontento con su vida. Lleva diez años trabajando como profesor auxiliar del departamento de Artes Liberales en la Escuela de Artes y Oficios y le acaban de denegar el ascenso. Día tras día intenta hacer leer El señor de las moscas a Instaladores de Gas Uno, Yeseros o Carne Dos sin que le hagan ningún caso.
En su casa las cosas tampoco van mejor. Eva, su mujer, es una persona con una energía inagotable, que actúa siguiendo imprevisibles arrebatos de entusiasmo:
Era uno de los días especiales de Eva Wilt. Eva tenía días normales, días especiales, y días de «esos». Los días normales eran sólo días en que nada iba mal: lavaba los platos y pasaba el aspirador por la habitación de la entrada y limpiaba los cristales de las ventanas y hacía las camas y echaba Vim en el baño y limpiaba con Harpic el inodoro (...) tomaba el té con Mavis o Susan o Jean y hablaban de la vida y de lo poquísimo que Henry le hacía el amor últimamente, aunque fuese de modo rutinario, y cómo ella había perdido su oportunidad al rechazar a un empleado de banca que ahora era director, y volvía a casa y le hacía la cena a Henry, y salía a su clase de yoga o de arreglo floral o de meditación o de cerámica y, por último, se metía en la cama con la sensación de que había logrado hacer algo.
Un día Eva conoce a los Pringsheim, quienes les invitan a una fiesta. Allí la situación comienza a embrollarse con la aparición de Judy, una muñeca hinchable. A través de una historia absurda, Tom Sharpe nos muestra el enorme cambio de personalidad de ambos en apenas tres días.
Es un libro muy recomendable si se busca una lectura ligera, pero no es un humor que guste a todo el mundo. Eso sí, cuidado con leerlo en sitios públicos, porque puede resultar imposible contener la carcajada.
Para animar a mis compañeros a que se lo lean, os dejo con esta cita del libro:
- Todos tenemos nuestras limitaciones- observó suevamente el doctor Mayfield.
- Eso es, eso es - dijo el doctor Board- y, dadas las circunstancias, deberíamos reconocerlas, en vez de inventar insensatos títulos conjuntos para estudiantes que, según indican sus notas, ya son bastante insensatos sin apoyos adicionales.
Henry Wilt es un hombre descontento con su vida. Lleva diez años trabajando como profesor auxiliar del departamento de Artes Liberales en la Escuela de Artes y Oficios y le acaban de denegar el ascenso. Día tras día intenta hacer leer El señor de las moscas a Instaladores de Gas Uno, Yeseros o Carne Dos sin que le hagan ningún caso.
En su casa las cosas tampoco van mejor. Eva, su mujer, es una persona con una energía inagotable, que actúa siguiendo imprevisibles arrebatos de entusiasmo:
Era uno de los días especiales de Eva Wilt. Eva tenía días normales, días especiales, y días de «esos». Los días normales eran sólo días en que nada iba mal: lavaba los platos y pasaba el aspirador por la habitación de la entrada y limpiaba los cristales de las ventanas y hacía las camas y echaba Vim en el baño y limpiaba con Harpic el inodoro (...) tomaba el té con Mavis o Susan o Jean y hablaban de la vida y de lo poquísimo que Henry le hacía el amor últimamente, aunque fuese de modo rutinario, y cómo ella había perdido su oportunidad al rechazar a un empleado de banca que ahora era director, y volvía a casa y le hacía la cena a Henry, y salía a su clase de yoga o de arreglo floral o de meditación o de cerámica y, por último, se metía en la cama con la sensación de que había logrado hacer algo.
Un día Eva conoce a los Pringsheim, quienes les invitan a una fiesta. Allí la situación comienza a embrollarse con la aparición de Judy, una muñeca hinchable. A través de una historia absurda, Tom Sharpe nos muestra el enorme cambio de personalidad de ambos en apenas tres días.
Es un libro muy recomendable si se busca una lectura ligera, pero no es un humor que guste a todo el mundo. Eso sí, cuidado con leerlo en sitios públicos, porque puede resultar imposible contener la carcajada.
Para animar a mis compañeros a que se lo lean, os dejo con esta cita del libro:
- Todos tenemos nuestras limitaciones- observó suevamente el doctor Mayfield.
- Eso es, eso es - dijo el doctor Board- y, dadas las circunstancias, deberíamos reconocerlas, en vez de inventar insensatos títulos conjuntos para estudiantes que, según indican sus notas, ya son bastante insensatos sin apoyos adicionales.
Libros ardientes
Para empezar con buen pie, vamos a hablar de un libro calentito, Fahrenheit 451, de Ray Bradbury. Esta es la temperatura a la que el papel comienza a arder. El libro nos presenta un futuro en el que está prohibido leer y en el que el trabajo de los bomberos consiste en quemar los libros. Además de ser una historia curiosa, es una gran crítica a la sociedad conformista (¿no os recuerda un poco a Un mundo feliz?).
Para que nunca lleguemos a estos extremos, os propongo un trocito para que los que no lo hayáis leído os animéis:
"Cuando muere, todo el mundo debe dejar algo atrás. Un libro, un hijo, un cuadro, una casa, una pared levantada o un par de zapatos. Algo que tu mano tocará de una manera especial, de modo que tu alma tenga algún sitio a donde ir cuando tú mueras. Y cuando la gente mire ese árbol o esa flor que tú plantaste, tú estarás allí.
No importa lo que hagas, en tanto que cambies algo respecto a cómo era antes de tocarlo, convirtiéndolo en algo que sea como tú después de que separes de él tus manos".
¿Más información?
Para que nunca lleguemos a estos extremos, os propongo un trocito para que los que no lo hayáis leído os animéis:
"Cuando muere, todo el mundo debe dejar algo atrás. Un libro, un hijo, un cuadro, una casa, una pared levantada o un par de zapatos. Algo que tu mano tocará de una manera especial, de modo que tu alma tenga algún sitio a donde ir cuando tú mueras. Y cuando la gente mire ese árbol o esa flor que tú plantaste, tú estarás allí.
No importa lo que hagas, en tanto que cambies algo respecto a cómo era antes de tocarlo, convirtiéndolo en algo que sea como tú después de que separes de él tus manos".
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¡Bienvenidos!
Espero que este blog se convierta en un pequeño espacio para hablar de libros... y lo que surja. Irá creciendo poco a poco, espero que os animéis a colaborar.
¡¡Hasta muy pronto!!
More than words (Extreme)
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More than words (Extreme)
