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在台灣的生活
¿qué es el pasado si no aquello que elegimos recordar?
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49. Vendedores
池東 “chidong” era el pueblo más importante en la isla de 西嶼 “xiyu”. Allí se encontraba el economato donde los funcionarios (entre ellos profesores como mi suegro) y sus familiares, podían obtener descuentos al hacer la compra presentando un carné acreditativo a la hora de pagar. Decidieron hacerme uno para mí aunque nunca lo llegaría a usar, mi suegra y yo éramos uña y carne, con presentar el de ella era suficiente. Además yo no tenía dinero y cuando quería algo siempre tenía que pedirlo.
Al principio no me importaba no disponer de mi propio dinero, con el tiempo si sería algo que echaba en falta.
La ropa siempre me la compraba mi cuñada o “Aiwá”. Yo me ponía lo que me regalaban ellas sin reparar mucho en el estilo o la moda. Tenía con que vestirme y para mi era suficiente. Por otra parte la ropa que a mi me gustaba sería demasiado estrafalaria para un pueblo como aquel.
En el pueblo no había ningún tipo de tienda, a parte de una que vendía verduras y latas de conservas. Así como varios kioscos de chucherías para los niños. Chucherías tales como………… fresas silvestres secas con sabor ácido, dulce y salado al mismo tiempo, algas de varios sabores, (las picantes a mi me gustaban), y otros productos aquí extraños que ningún niño occidental se comería por propia voluntad.
A veces venían vendedores ambulantes ofreciendo sus productos. Las gentes del pueblo conocían a estos vendedores y sabían que día de la semana venían.
-¡¡¡Pelo rojo está en el malecón vendiendo ropa!!! « anmune tue munkao bue sako » se anunciaba en taiwanés el vendedor de ropa. ¿Pelo rojo?, por lo visto le habían puesto ese mote, porque su pelo quemado por el sol quizá, adquiría unos tonos cobrizos.
Me gustaba ir al malecón y ver el rastrillo que se formaba por las tardes una o dos veces por semana. Ropa, zapatos, bolsos y hasta artículos de los que venden aquí los bazares. Era una de las pocas distracciones del pueblo. Las furgonetas de los vendedores formaban una hilera a lo largo del muelle.

-mama voy a ver lo que venden. Decía yo.
-espera que te doy dinero, a lo mejor te gusta algo, decía mi suegro.
-no, que no compre que la engañan, que ella no sabe regatear, decía mi suegra, para al final acabar yendo conmigo.

La verdad prefería ir sola, cuando iba con ella no podía ver nada a gusto. Todos la llamaban a gritos. ¡¡¡Cómprale esto a tu nuera!!! Lo mío es mejor, mira esto. Tanto jaleo para al final terminar comprando cualquier camiseta que a mi, ni me iba ni me venía.
“Pelo rojo” por lo visto era de la familia, no sé de que parte, ni en que grado, pero era de la familia. El concepto de la familia allí era tan amplio que el novio del hijo de la prima podía ser familia también. “Pelo rojo” siempre le daba a mi hijo aceitunas secas con el típico toque ácido-dulce chino, era lo mas parecido a haberle dado un caramelo en España.
Siempre me guiñaba un ojo diciéndome, -convence a tu madre que te compre uno de mis vestidos-. Mi suegra a veces le soltaba en plan de guasa,- deberías regalárselo, que para eso eres de la familia-
Por las mañanas los que venían eran los de las comidas, carne, fruta sobre todo exótica,- (exótica para mi)-, para ellos lo exótico eran las manzanas y las cerezas. Las traían del Japón, porque allí no se daban. Otra cosa que vendían era la caña de azúcar, esta la comían a modo de aperitivo, entre comidas para pasar el rato mientras se charlaba sentados en las puertas de las casas.
La primera vez que vi la caña de azúcar, no sabía lo que era. “bue kanche” vendo caña de azúcar, -decía el altavoz de un camión lleno de palos de unos dos metros de largo.

-¿qué es eso?, pregunté.
- caña de azúcar- me dijo, pero en chino. Y como yo no conocía la caña de azúcar, seguí sin saber lo que era.
Mi suegra se puso a escoger una, mientras me explicaba que aquello era como el azúcar pero en bruto. Ya verás que rico está, me dijo.
Toma pélame este, dijo a la vez que extendía uno de aquellos palos al vendedor. Éste con una habilidad impresionante, cogió un cuchillo y comenzó a pelar el palo quitando aquella corteza externa marrón dura y dejando el interior amarillo y fibroso. Iba pelando y cortando cada tramo ya definido por la forma del mismo palo, para luego meterlo en una bolsa de plástico, en la cual nos lo llevaríamos a casa.

¿Y como se comía aquello?. De lo mas sencillo, se mordía, como se pudiera ya que estaba mas duro que una piedra y se masticaban trozos. El primer mordisco era el mas placentero, un liquido de lo mas dulce invadía toda la boca, se seguía masticando a gusto del consumidor. Para los que les gustaba aprovecharlo todo, se masticaba hasta que solo quedaba el palo fibroso y seco. Luego se escupía y se iba en busca de un nuevo mordisco. Si no se tenía buena dentadura se podía cortar trozos con un cuchillo, aunque lo ideal era hacerlo con los propios dientes hasta destrozarse toda la dentadura.
A yutan le chiflaba este producto tan dulce y por lo tanto a pesar de mi desagrado porque pensaba que no debía ser muy bueno para los dientes, mi suegra se lo daba a escondidas. Cuando les pillaba infranganti ella decía que yo era una bruja. Jajaja
Con el tiempo los dientes de yutan se convirtieron en una hilera negra, con las encías llenas de fístulas. Por suerte eran los dientes de leche.
 
Comentario:
aca en mexico es muy comun la caña de azzucar, y se come de igual forma, hay algunos vendedores que en los semaforos venden bolsitas con trozos de caña ya pela, lista para mordisquear jajaja, y una bolsita te cuesta como 5 pesos, o 50Centavos dlls ..bueno seguire leyendo mas..
 
Comentario:
Veo que las abuelas que mal acostumbran a los nietos es algo generalizado..
Buen post
Un beso :)
 
Comentario:
Lo vamos a saber todo de ti,menos el conocerte, es un placer verte en mi blog y que te triga recuerdos.
Quiza tienes que dejarte enseñar a aterrizar.
Espero que tengas el sueño en otra ocaiony sepas como llegar a tierra firme sin darte un cacharrazo.
Un beso muy grato par ti.
Ben
 
Comentario:
Pos si, menos mal que eran los dientes de lexe!
Besillos
 
Comentario:
Me encanta la caña de azúcar, auqnue la que yo he probado (en la costa de Granada, por ejemplo, hay muchas plantaciones y de pequeño entraba a robar, jeje) no son tan jugosas como las que has descrito.
Eso sí, es verdad, para los dientes un peligro.

Un besote.
 
Comentario:
Pues yo recuerdo que de pequeño también masticaba palos de regaliz, que viciaban de mala manera...
 
Comentario:
No soy golosa, pero leyendote contar lo de la caña de azucar, me esta apeteciendo.
 
Comentario:
lo cuentas tan bien q m entraron ganas d probar la caña d azucar ^_^ hasta pronto ;*
 
Comentario:
Hoy leyendo tu post recordaba las ferias de los pueblos con las nubes de azucar y los pringosos pirulis. Me llamó la atención lo que comentas sobre las fresas dulce/ácidas, ojalá se comercializaran aquí. Un dulce besito.
 
Comentario:
Con cada post nos acercas mas a esa cultura tan extraña... gracias.

Eso que aproveche los de leche pa destrozarlos que los otros hay que cuidallos!
No