logotipo

img_google
在台灣的生活
¿qué es el pasado si no aquello que elegimos recordar?
Acerca de
IBSN: Internet Blog Serial Number 99-88-88-6666
Sindicación
 
3. Hacia un mundo desconocido
Me saqué el pasaporte, España aún no pertenecía a la Unión Europea, por fuera era de color verde, en el apartado de países a donde se puede viajar, un sello decía todos los del mundo. Bueno de momento me conformaba con llegar a Taiwán.
pasaporte.bmp
Llegó su primera carta en inglés, adiviné más o menos lo que decía en ella y la guardé con la esperanza de que algún día lejano o no, quizá aprendiera inglés y podría saber lo que en ella me decía.



La siguiente carta era en español y por eso pude saber que me decía lo mucho que me quería, buscado por el diccionario. Pues lo que decía era: "amor crítico", y que en la siguiente carta me enviaría el billete.



En la carta me daba las explicaciones para que me sacara el visado, y un número de teléfono para preguntar por alguien que me podría explicar los requisitos necesarios para obtener el visado como turista. En la oficina encargada de ese tema, me preguntaron para que iba a Taiwán, yo dije que a casarme como si fuera lo más normal del mundo. Pero en Taiwán, la mayoría de edad era a los 21 años. Me dijeron que para casarme una vez allí necesitaría un permiso de mi madre.
Fui con mi madre a un notario y ella firmó la autorización, ya que me iba tan lejos, mejor casada que amontonada. Todos los conocidos intentaron disuadirme. Me decían cosas de todo tipo para convencerme de que no debería ir.
-En Asia hay mucha trata de blancas-. -Es un negocio-. -Te venderá en cuanto llegues-. -Te meterán en la prostitución, por si fuera poco no entiendes el idioma, ni sabrás donde estás-.
-Piénsalo no seas loca-.
En el trabajo la modista también creía que era mejor que no fuera.
-Si lo que buscas es una aventura yo te pago un viaje a Londres, vas te pegas una vuelta y vuelves-.
Intenté imaginar lo peor que me podía pasar. Por mas que imaginaba, no podía imaginar nada peor que la vida que llevaba a hasta entonces, sin ver ningún futuro claro. No tenía nada, ¿qué importaba donde fuera? Yo creía correr ningún riesgo. Aparte de creer firmemente que era una oportunidad de cambiar el rumbo de mi vida.
Pero por si acaso llevaría algo. Fui a los lugares donde solían ir los jóvenes a comprar drogas. La mayoría de los chicos de la pandilla con la que andaba, se drogaban, lo mínimo era fumar porros, -eso lo hacían todos-, pero también los había que tomaban pastillas, jarabes, tripis, rayas y los que se chutaban.
Estos últimos eran los que mas pena me daban. A mi no me gustaban las drogas, además no las necesitaba. La verdad es que vivía drogada por mi mundo interior. Siempre me preguntaban que me había metido, porque podía tirarme horas con la mirada perdida, ensimismada, pensativa y sin decir nada. Alguna vez tomaba un cacharro y había probado el efecto de mezclarlo con alguna pastilla. Aunque no me parecía para tanto.
Sabía donde comprar, así que decidí comprarme una caja de reynol, (una de las pastillas bastante utilizadas en esa época). Normalmente las vendían por unidad a 100 pesetas. Yo conseguí hacerme con una caja a buen precio. Los que las vendían las compraban en la farmacia con recetas falsas igual que el histaverin (jarabe para la tos). Era de lo más barato que se tomaba entonces.
¿Y para que quería las pastillas? Pues sencillo por si las cosas se ponían feas no enterarme de lo que ocurría. Sí, pensé que me ayudarían a evadirme en el caso de pasar por un mal momento, después de todo lo que me habían dicho no quería descartar la remota posibilidad de pasar malos momentos.
 
Comentario:
Apasionante!!!! eso es ser valiente, lo demas son tonterias. Me gustan los que libran batallas en la vida.Las ganen o no, eso es lo de menos.
Un beso
No