42. La quemadura
Mi suegro vino del colegio con hambre. Mi suegra no estaba en casa, así que me puse a calentar la comida. Él se sentó al lado de una mesa pequeña en el salón, donde le gustaba comer mientras veía la tele.
Yo fui sacando los platos con comida. Puse la sopa hirviendo, como le gustaba a él, sobre la mesa. Y me di cuenta de que me había dejado los palillos. Volví a la cocina a por ellos y ya no me dio tiempo a más. Desde la cocina pude oírlo.
-quiero sopa, dijo Yutan.
¡¡¡dios, la sopa está hirviendo!!! Grité desde la cocina mientras corrí al salón.
Pero ya se había quemado, había metido todo el codo dentro.
Lo primero que se me ocurrió, animada también por mi suegro, fue quitarle la ropa corriendo. Muy mal hecho por mi parte, ya que debí echarle agua fría encima antes de hacerlo. Cosa que aprendí después en un cursillo de primeros auxilios que hice allí.
Al no enfriarlo y quitarle la ropa, toda la piel quedó pegada en la ropa. Además el abuelo vino corriendo con una pomada, según él para las quemaduras y se la echó.
No paraba de llorar y el brazo se le hinchó, le llevamos al médico y le puso una inyección.
Me pase toda lo noche con él en cuello, intentando tranquilizarlo. Ninguno de los dos dormimos, el lloraba de dolor y yo lloraba con él.
-No pasa nada mi amor……. no llores mi niño…….. Mama te va a curar, le decía entre sollozos, mientras lo mecía en mis brazos.
Pensaba como podía hacer para traspasar lo que le había pasado y que me pasara a mi en vez de a él.
Pero no se podía hacer nada, me sentía tan impotente. Ver a un hijo sufrir de esa manera, es una de las peores sensaciones que se pueden tener.
Al día siguiente fuimos a Makung, donde están los hospitales y lo médicos de verdad. Cuando el médico le quitó el vendaje, aquello era una amalgama de carne, piel, pus y sangre, mezclado con el potingue que le habían echado.
Tenía un aspecto horrible mientras yo lo sujeté, el médico con unas pinzas le quitó todo los restos de piel y le limpió bien la herida.
Le quedó el brazo en carne viva. Mi suegra no se atrevía a mirar.
Luego le puso un vendaje limpió. Le tardó meses en curar, pero al día siguiente ya estaba otra vez jugando, y se había olvidado de todo.
La cicatriz le quedó para toda la vida, el médico dijo:
-Tiene suerte de que es un niño. A los hombres nos gusta presumir de cicatrices. Si fuera niña sería peor, porque les gusta más presumir de otras cosas.
Yo fui sacando los platos con comida. Puse la sopa hirviendo, como le gustaba a él, sobre la mesa. Y me di cuenta de que me había dejado los palillos. Volví a la cocina a por ellos y ya no me dio tiempo a más. Desde la cocina pude oírlo.
-quiero sopa, dijo Yutan.
¡¡¡dios, la sopa está hirviendo!!! Grité desde la cocina mientras corrí al salón.
Pero ya se había quemado, había metido todo el codo dentro.
Lo primero que se me ocurrió, animada también por mi suegro, fue quitarle la ropa corriendo. Muy mal hecho por mi parte, ya que debí echarle agua fría encima antes de hacerlo. Cosa que aprendí después en un cursillo de primeros auxilios que hice allí.
Al no enfriarlo y quitarle la ropa, toda la piel quedó pegada en la ropa. Además el abuelo vino corriendo con una pomada, según él para las quemaduras y se la echó.
No paraba de llorar y el brazo se le hinchó, le llevamos al médico y le puso una inyección.
Me pase toda lo noche con él en cuello, intentando tranquilizarlo. Ninguno de los dos dormimos, el lloraba de dolor y yo lloraba con él.
-No pasa nada mi amor……. no llores mi niño…….. Mama te va a curar, le decía entre sollozos, mientras lo mecía en mis brazos.
Pensaba como podía hacer para traspasar lo que le había pasado y que me pasara a mi en vez de a él.
Pero no se podía hacer nada, me sentía tan impotente. Ver a un hijo sufrir de esa manera, es una de las peores sensaciones que se pueden tener.
Al día siguiente fuimos a Makung, donde están los hospitales y lo médicos de verdad. Cuando el médico le quitó el vendaje, aquello era una amalgama de carne, piel, pus y sangre, mezclado con el potingue que le habían echado.
Tenía un aspecto horrible mientras yo lo sujeté, el médico con unas pinzas le quitó todo los restos de piel y le limpió bien la herida.
Le quedó el brazo en carne viva. Mi suegra no se atrevía a mirar.
Luego le puso un vendaje limpió. Le tardó meses en curar, pero al día siguiente ya estaba otra vez jugando, y se había olvidado de todo.
La cicatriz le quedó para toda la vida, el médico dijo:
-Tiene suerte de que es un niño. A los hombres nos gusta presumir de cicatrices. Si fuera niña sería peor, porque les gusta más presumir de otras cosas.
Comentario:
Y eso que dicen de ponerse pasta de dientes en la quemadura? sirve para algo?
Comentario:
Hola. Gracias por tu visita, aquí vine a leer un poco de lo que escribís. Estoy seguro que voy a ir descubriéndote a lo largo del tiempo. Y antes de irme me permito acotar algo con respecto a lo que aseveró el médico: las cicatrices son inevitables, con todo lo que ellas requieren... hombres y mujeres pueden ser lastimados, con quemaduras y otras formas, en ocasiones accidentales como en este caso, en ocasiones intencionales... pero creo que todos deberíamos aprender a llevar nuestras cicatrices con orgullo.
Te dejo un abrazo desde Buenos Aires.
Te dejo un abrazo desde Buenos Aires.
Comentario:
Jo, pobre, menudo dolor!! Menos mal q los niños tienen una fuerza interior enorme!!
Besos!!
Besos!!
Comentario:
Ufff mi hermano también se quemó de pequeño. Que susto!
Comentario:
uyss q daño XD!!
amm x cierto soy nacida en alicante, y vivo en alicante, jaja alicantina 100%
besitos salados de CHOI
amm x cierto soy nacida en alicante, y vivo en alicante, jaja alicantina 100%
besitos salados de CHOI
Comentario:
Vaya mal rato!!
El sentimiento de impotencia es enorme, y el deseo de ser tú la que estuvuiera en su lugar...
Un beso :)
El sentimiento de impotencia es enorme, y el deseo de ser tú la que estuvuiera en su lugar...
Un beso :)
Comentario:
Desde luego éste capítulo de tu vida ha sido un mal trago, y que lo has sufrido tú casi en la misma medida que él. Un besito de sana sana culito de rana en el bracito del peke :)
Comentario:
Jijiji, ya sabía yo que tenía mucho de chicazo... Y es que yo siempre presumía de mis cicatrices (de las pocas que tengo, porque no sé cómo lo he hecho para no salir mal parada de las leches que me he dado) en el cole. Y aún lo sigo haciendo :P
Lo mejor es que no le quedase ningún trauma, hay gente a la que por cosas así le entran fobias...
Pero vaya abuelo más poco cuidadoso, también él... ¡qué poco ojito con el niño!
Muchos besos y abrazos, madraza, que eso es lo que eres :). Y gracias por los ánimos con lo de mi padre, las cosas se calman en casa, todo el mundo lo va asumiendo gradualmente y todo el mundo (como tú) nos cuenta casos de gente que con un solo pulmón lleva una vida normal. Eso siempre tranquiliza.
Lo mejor es que no le quedase ningún trauma, hay gente a la que por cosas así le entran fobias...
Pero vaya abuelo más poco cuidadoso, también él... ¡qué poco ojito con el niño!
Muchos besos y abrazos, madraza, que eso es lo que eres :). Y gracias por los ánimos con lo de mi padre, las cosas se calman en casa, todo el mundo lo va asumiendo gradualmente y todo el mundo (como tú) nos cuenta casos de gente que con un solo pulmón lleva una vida normal. Eso siempre tranquiliza.
Comentario:
Cuantas lecturas encierra esta historia. La primera es el interrogante que siempre me da vueltas y al que no encuentro respuesta, al menos en este mundo: ¿Por qué sufren los inocentes?.
La segunda, por qué a los hombres nos gustan las cicatrices. Por qué a mi de pequeño, me encantaba llegar al colegio con una herida en la cabeza, por ejemplo, fruto de la peléa a pedradas de la tarde anterior. ¡Con qué orgullo paseaba en la clase aquella calva artificial, algo sanguinolienta, tapada con esparadrapo y gasa!.
Un beso.
La segunda, por qué a los hombres nos gustan las cicatrices. Por qué a mi de pequeño, me encantaba llegar al colegio con una herida en la cabeza, por ejemplo, fruto de la peléa a pedradas de la tarde anterior. ¡Con qué orgullo paseaba en la clase aquella calva artificial, algo sanguinolienta, tapada con esparadrapo y gasa!.
Un beso.
Comentario:
que mal lo tuviste que pasar. Se me ha puesto la carne de gallina, pobre niño.Menos mal que ya pasó.
Saludos.
Saludos.
Comentario:
Tiene que ser devastador un sentimiento de impotencia asi cuando ves a un hijo sufrir...
un beso
un beso
Comentario:
Para mí el peor sentimiento que puede sentir el ser humano es la impotencia. Si además se trata del dolor de un hijo, no me quiero imaginar lo que se debe sentir.
Un beso.
Un beso.






