13. Algunos encuentros inolvidables.
Ya casi llevaba un mes, lo que peor llevaba era acostumbrarme a los insectos. El clima de la isla era tropical, por lo que había numerosos bichos que yo jamás había visto antes. Los cuales no solo me daban mucho asco, también me horrorizaban.
Al que le repugnen los bichos que no lea esta parte, yo no tuve otro remedio que hacerme a ellos. Ahora puedo aplastar cualquier cosa sin el menor miramiento. Si me oye la tía, ( tía política, budista y vegetariana), se escandalizaría. Ellos no pueden hacer daño a ningún ser vivo, las hormigas las apartan despacito con hojas. La pobre estuvo muy enferma de anemia por comer solo verduritas.
Lo que más asco me daba:
Sin duda las cucarachas, estaban en todas partes, eran marrones, con unas antenas enormes y……..¡¡¡Volaban!!! Mejor dicho vuelan, por que allí siguen, dudo que se extingan algún día.
Mi primer encuentro con una de esas.
Yo sentada en una silla de la sala viendo la tele, de pronto en la pared de enfrente veo algo de unos cinco cm que se mueve, me quedo mirándolo asombrada y como si ella también se hubiera fijado en mí, levanta sus asquerosas alas y viene directa hacia mí. ¡¡¡¡AAAAAAAAAAAHHHHHH, Socorro!!!!!!
Agacho la cabeza y la cubro con mis brazos, no me atrevo a moverme, pero oigo risas por todas partes. Levanto un poco la mirada y me doy cuenta de que todos en la sala se están riendo de mí. Todos menos mi protectora (me refiero a mi suegra), ella enseguida vino a quitármela de encima.
Con el tiempo te acostumbras, sobre todo porque no quieres parecer tonta y que se rían de ti.
Mi primer encuentro con una araña sería un mes más tarde, hay que decir que son arañas domesticas, pero su tamaño es como una mano. Me levanté al baño y que sorpresa me llevo cuando veo una de esas interponiéndose en mi camino, justo en medio de la puerta. Me voy corriendo a despertar a mami, le obligo a levantarse para que vea lo que pasa, una araña no me deja ir a mear.
Ella muy tranquila se acerca para asustarla y que se vaya, me mira como diciendo…….-es mas pequeña que tú no creo que pueda comerte- pero….. ¿por qué no la mata como hizo con la cucaracha?. Por lo visto las arañas comen a las cucarachas, por lo que son considerados beneficiosos para deshacerse de los insectos indeseados.
Otros especimenes que convivían con nosotros. Hormigas rojas que pican, aún no puedo olvidar el día que entre en mi habitación y estaba todo cubierto por ellas. Era un día de verano caluroso y les dio por salir de su madriguera, yo estaba sola en casa y cuando entré en la habitación empezaron a subírseme por todo el cuerpo. Como dolían sus picaduras, -recordé la película de la marabunta-, salí corriendo fuera de la casa, me sacudí todas, cogí un taburete y me fui a la calle, puse el taburete en medio y me subí a el, estuve sentada en el mucho tiempo, llorando, no pensaba moverme de allí. Después de unas horas llegó mi suegra.
-¿Qué te ocurre?
-no pienso entrar en la casa nunca más, se la están comiendo las hormigas.
-entró, llenó un cubo de agua y jabón me vino a buscar y me llevó con ella, me enseñó como les echaba el agua jabonosa y se morían. Parecía que no eran tan poderosas como las de la película. Ni que decir tiene que mi habitación quedó echa un asco.
Las lagartijas que también vivían con nosotros eran las heroínas, no solo comían hormigas, también moscas y mosquitos.
Pero los mas temibles eran los ciempiés, supongo que eran ciempiés, ellos les llamaban “wukon” les encantaba estar en sitios húmedos, y estos si que eran peligrosos, si te picaba uno de estos podías no contarlo.
También tuve varios encuentros, pero el que más recuerdo es la vez que me levanté y cuando salgo fuera de la habitación, me veo reflejada en el espejo. En el pantalón tenía uno enorme, me quité los pantalones allí delante de todos y los lancé lejos, poco me importo quedar en bragas.
Por supuesto no voy a olvidarme de los enormes mosquitos y el peligro que suponen para la transmisión de la encefalitis japonesa. Al menos hay vacuna para esa enfermedad, aunque yo no me la he puesto y sigo conservando mi encéfalo intacto, puede que ya esté erradicada o que haya tenido suerte. Otro bichito del que me hice amiga, fue la musaraña, que yo pensaba que era una ratita, pero no. El caso es que de vez en cuando, por la noche algo entraba en casa y yo estaba cagada de miedo porque eso de oír algo corriendo de acá para allá mientras estaba durmiendo no me hacía ninguna gracia. Dormía fatal y hasta que no descubriera lo que andaba paseándose por la casa de noche no paré. Compré una jaula y le puse de cebo una salchicha china, de esas que se pueden oler a kilómetros así que siempre me quedará la duda si a la musaraña la atraje yo con la salchicha o era ella la que rondaba la casa, porque según mi suegra eran unos lindos pajaritos los que entraban en mi habitación, por la ventana que había que dejar abierta para no ahogarse de calor por las noches. Esa noche la musaraña quedó atrapada, ¿y ahora que hacer con ella? Era como tener una mascota o algo así, porque ¿cómo la iba a sacar de allí y para dónde? ¿Matarla? ¿Cómo? No sé como se me ocurrió algo así, pero cogí una bolsa de plástico y la puse en la puerta de la jaula, abrí la puerta y ella entró en la bolsa, yo la cerré inmediatamente y le hice un nudo a la vez que le gritaba a mi suegra ¡toma mátala, mátala!. La rata se revolvía dentro de la bolsa y mi suegra decía -se va a terminar escapando, cogió una piedra y la machaco. Después mi suegra me dijo que era una musaraña y que eran ciegas y solo salían de noche. ¿un musaraña?¿ciega? nunca había oído hablar de ese animal. Se me quitaron las ganas de volver a cazar bichos.
Al que le repugnen los bichos que no lea esta parte, yo no tuve otro remedio que hacerme a ellos. Ahora puedo aplastar cualquier cosa sin el menor miramiento. Si me oye la tía, ( tía política, budista y vegetariana), se escandalizaría. Ellos no pueden hacer daño a ningún ser vivo, las hormigas las apartan despacito con hojas. La pobre estuvo muy enferma de anemia por comer solo verduritas.
Lo que más asco me daba:
Sin duda las cucarachas, estaban en todas partes, eran marrones, con unas antenas enormes y……..¡¡¡Volaban!!! Mejor dicho vuelan, por que allí siguen, dudo que se extingan algún día.
Mi primer encuentro con una de esas.
Yo sentada en una silla de la sala viendo la tele, de pronto en la pared de enfrente veo algo de unos cinco cm que se mueve, me quedo mirándolo asombrada y como si ella también se hubiera fijado en mí, levanta sus asquerosas alas y viene directa hacia mí. ¡¡¡¡AAAAAAAAAAAHHHHHH, Socorro!!!!!!
Agacho la cabeza y la cubro con mis brazos, no me atrevo a moverme, pero oigo risas por todas partes. Levanto un poco la mirada y me doy cuenta de que todos en la sala se están riendo de mí. Todos menos mi protectora (me refiero a mi suegra), ella enseguida vino a quitármela de encima.
Con el tiempo te acostumbras, sobre todo porque no quieres parecer tonta y que se rían de ti.
Mi primer encuentro con una araña sería un mes más tarde, hay que decir que son arañas domesticas, pero su tamaño es como una mano. Me levanté al baño y que sorpresa me llevo cuando veo una de esas interponiéndose en mi camino, justo en medio de la puerta. Me voy corriendo a despertar a mami, le obligo a levantarse para que vea lo que pasa, una araña no me deja ir a mear.
Ella muy tranquila se acerca para asustarla y que se vaya, me mira como diciendo…….-es mas pequeña que tú no creo que pueda comerte- pero….. ¿por qué no la mata como hizo con la cucaracha?. Por lo visto las arañas comen a las cucarachas, por lo que son considerados beneficiosos para deshacerse de los insectos indeseados.
Otros especimenes que convivían con nosotros. Hormigas rojas que pican, aún no puedo olvidar el día que entre en mi habitación y estaba todo cubierto por ellas. Era un día de verano caluroso y les dio por salir de su madriguera, yo estaba sola en casa y cuando entré en la habitación empezaron a subírseme por todo el cuerpo. Como dolían sus picaduras, -recordé la película de la marabunta-, salí corriendo fuera de la casa, me sacudí todas, cogí un taburete y me fui a la calle, puse el taburete en medio y me subí a el, estuve sentada en el mucho tiempo, llorando, no pensaba moverme de allí. Después de unas horas llegó mi suegra.
-¿Qué te ocurre?
-no pienso entrar en la casa nunca más, se la están comiendo las hormigas.
-entró, llenó un cubo de agua y jabón me vino a buscar y me llevó con ella, me enseñó como les echaba el agua jabonosa y se morían. Parecía que no eran tan poderosas como las de la película. Ni que decir tiene que mi habitación quedó echa un asco.
Las lagartijas que también vivían con nosotros eran las heroínas, no solo comían hormigas, también moscas y mosquitos.
Pero los mas temibles eran los ciempiés, supongo que eran ciempiés, ellos les llamaban “wukon” les encantaba estar en sitios húmedos, y estos si que eran peligrosos, si te picaba uno de estos podías no contarlo.
También tuve varios encuentros, pero el que más recuerdo es la vez que me levanté y cuando salgo fuera de la habitación, me veo reflejada en el espejo. En el pantalón tenía uno enorme, me quité los pantalones allí delante de todos y los lancé lejos, poco me importo quedar en bragas.
Por supuesto no voy a olvidarme de los enormes mosquitos y el peligro que suponen para la transmisión de la encefalitis japonesa. Al menos hay vacuna para esa enfermedad, aunque yo no me la he puesto y sigo conservando mi encéfalo intacto, puede que ya esté erradicada o que haya tenido suerte. Otro bichito del que me hice amiga, fue la musaraña, que yo pensaba que era una ratita, pero no. El caso es que de vez en cuando, por la noche algo entraba en casa y yo estaba cagada de miedo porque eso de oír algo corriendo de acá para allá mientras estaba durmiendo no me hacía ninguna gracia. Dormía fatal y hasta que no descubriera lo que andaba paseándose por la casa de noche no paré. Compré una jaula y le puse de cebo una salchicha china, de esas que se pueden oler a kilómetros así que siempre me quedará la duda si a la musaraña la atraje yo con la salchicha o era ella la que rondaba la casa, porque según mi suegra eran unos lindos pajaritos los que entraban en mi habitación, por la ventana que había que dejar abierta para no ahogarse de calor por las noches. Esa noche la musaraña quedó atrapada, ¿y ahora que hacer con ella? Era como tener una mascota o algo así, porque ¿cómo la iba a sacar de allí y para dónde? ¿Matarla? ¿Cómo? No sé como se me ocurrió algo así, pero cogí una bolsa de plástico y la puse en la puerta de la jaula, abrí la puerta y ella entró en la bolsa, yo la cerré inmediatamente y le hice un nudo a la vez que le gritaba a mi suegra ¡toma mátala, mátala!. La rata se revolvía dentro de la bolsa y mi suegra decía -se va a terminar escapando, cogió una piedra y la machaco. Después mi suegra me dijo que era una musaraña y que eran ciegas y solo salían de noche. ¿un musaraña?¿ciega? nunca había oído hablar de ese animal. Se me quitaron las ganas de volver a cazar bichos.
Comentario:
k forte lo q ta pasao xo t voy a contar mi historia: 1 dia vi 1 cucaracha n l garaje, soy fobica a todo xo sobretodo a las arañas. no pasaba nada. 1 dia dspues soñe kn ellas y m atacaban ese mismo dia abia 1 n l insti weno...podia pasar xo cuando fui a la academia m ncontre kn otra!
Comentario:
Impresionante todo lo que te ha pasado, y como lo cuentas con la mayor naturalidad del mundo.. 3 veces me hubiese muerto yo con todo lo que has contado hasta ahora
Muchas gracias por compartirlo con nosotros
Muchas gracias por compartirlo con nosotros
Comentario:
jajajajajaja.....¡¡¡esta es mi impresionante e increible profesora!!!..... ¡¡¡estoy maravillado con tu historia!!....Sin duda es un primer paso para que te decidas de una vez a escribir un libro donde relates TODAS tus experiencias.Es un privilegio que compartas un trocito de tu vida con todos nosotros.Quien tiene la suerte de conocerte en persona......sabe que solo alguien con tu fortaleza y personalidad sería capaz de todo esto que cuentas....y de lo que no cuentas.Un beso muy grande quelila plofesola!!! jajajajaja
Comentario:
Es increible todo lo que cuentas.Eres el mayor descubrimiento desde que me ha dado por esto de los blogs...intento ponerme en tu piel e imaginarme todo lo que vas contando pero aunque lo haces muy bien, se me escapa. es demasaido para mí.En fín...que me muero de la incertidumbre, de qué pasará ahora...y todo eso.Y veo que escribes muy a menudo, tengo que intentar venir más seguido porque cuando lo hago me tropiezo con varios posts...
ufffffff...que fuerte!
Estabas muy guapa el día de tu boda, que conste. El chino ese no debía de creerse la suerte que tenía (yo lo pienso y también me cuesta creerlo aunque sé que es todo verdad).
en fín...un beso!!!!
ufffffff...que fuerte!
Estabas muy guapa el día de tu boda, que conste. El chino ese no debía de creerse la suerte que tenía (yo lo pienso y también me cuesta creerlo aunque sé que es todo verdad).
en fín...un beso!!!!
Comentario:
Dios! es como ir de excursión con Indiana Jones.Sabes? me gusta esta historia, sus vivencias hasta en lo mas minimanilista dentro de algo que presumo importante en tu vida. No solo describes acontecimientos grandes como boda (por ejemplo) sino que ademas relatas episodios como este de los insectos que resulta muy, muy curioso.






