8. El baño "ardiente"
Tony me dijo que nos bañáramos juntos, a mi me daba vergüenza, pero como también me daba vergüenza decirle que me daba vergüenza pues no dije nada. Al fin y al cabo con lo difícil que era explicarse para que decile nada. La bañera se estaba llenando de agua ¿hirviendo?. No sé a cuantos grados estaría el agua, pero el vapor espeso que emanaba de ella indicaba que allí se podría escaldar unos huevos en el cso de que hiciera falta sin problemas.
Cuando ya estuvo llena, nos metimos en el baño, para quitarnos primero la suciedad y después la sauna “relajante” supongo. Después de la vergüenza de ducharme al mismo tiempo que él, si es que a eso de echarse agua con un cazo se podía llamar ducha, él me dijo que entrara yo primero. Solo había espacio para uno, pensé que era mejor que entrara él primero en vista del calorcito que desprendía aquello, no fuera que yo absorbiera todo aquel calor y le quedara fría el agua para él.
Quizá era un privilegio ser la primera porque ante su insistencia terminé metiendo una pierna.
-¡Dios! No, esto no hay quien lo aguante, intenté salir, pero el me cogió de los hombros, invitándome a seguir entrando en aquel infierno e insistiendo en que me sentara en el fondo de la bañera hasta que el agua me llegara al cuello. No duré allí dentro mas de dos minutos, me empecé a quedar sin aire, me ahogaba, me levanté para intentar salir. Él aún me decía que no saliera, le aparté como pude y salí, me moría. Y entonces fue cuando me fui. Estaba en otro lugar, no se estaba mal, pero no había nada. Era un lugar extraño pero agradable.
De pronto oí voces, abrí los ojos y vi sus caras, un abanico me mareaba con su movimiento. Sobre mi frente había un paño, tenía puesto solo una camiseta y unas bragas y estaba tendida sobre el suelo del salón.
- ¿qué había pasado? ¿Dónde había estado? ¿cómo había llegado hasta el salón? La sensación era diferente a haber estado dormida, no era como despertar de un sueño, era mas bien como de haber muerto y resucitado. Intenté levantarme pero me encontraba mal, volví a tumbarme y a dejar que siguieran mareándome con sus palabras incomprensibles. Intenté recordar lo que había ocurrido, lo último que recordaba es que salía de la bañera. Me había desmayado y cuando eso ocurrió estaba desnuda, ahora llevaba la camiseta. Solo pensaba en si Tony me habría vestido antes de sacarme o si habría llamado a sus padres y todos me habrían visto desnuda. Ahora me hace gracia que en aquel momento fuera lo único que me preocupara.
Sentí un dolor en el codo me lo toqué y me manché, estaba sangrando, al caer me había golpeado. Todo quedó en un susto, supongo que mas grande para ellos que para mí. Al menos sus caras asi lo indicaban. Por lo menos me sirvió para no tener que volver a bañarme así, de aquella manera tan particular. A partir de entonces tendría el baño para mi sola y el agua a la temperatura que yo quisiera.
Cuando ya estuvo llena, nos metimos en el baño, para quitarnos primero la suciedad y después la sauna “relajante” supongo. Después de la vergüenza de ducharme al mismo tiempo que él, si es que a eso de echarse agua con un cazo se podía llamar ducha, él me dijo que entrara yo primero. Solo había espacio para uno, pensé que era mejor que entrara él primero en vista del calorcito que desprendía aquello, no fuera que yo absorbiera todo aquel calor y le quedara fría el agua para él.
Quizá era un privilegio ser la primera porque ante su insistencia terminé metiendo una pierna.
-¡Dios! No, esto no hay quien lo aguante, intenté salir, pero el me cogió de los hombros, invitándome a seguir entrando en aquel infierno e insistiendo en que me sentara en el fondo de la bañera hasta que el agua me llegara al cuello. No duré allí dentro mas de dos minutos, me empecé a quedar sin aire, me ahogaba, me levanté para intentar salir. Él aún me decía que no saliera, le aparté como pude y salí, me moría. Y entonces fue cuando me fui. Estaba en otro lugar, no se estaba mal, pero no había nada. Era un lugar extraño pero agradable.
De pronto oí voces, abrí los ojos y vi sus caras, un abanico me mareaba con su movimiento. Sobre mi frente había un paño, tenía puesto solo una camiseta y unas bragas y estaba tendida sobre el suelo del salón.
- ¿qué había pasado? ¿Dónde había estado? ¿cómo había llegado hasta el salón? La sensación era diferente a haber estado dormida, no era como despertar de un sueño, era mas bien como de haber muerto y resucitado. Intenté levantarme pero me encontraba mal, volví a tumbarme y a dejar que siguieran mareándome con sus palabras incomprensibles. Intenté recordar lo que había ocurrido, lo último que recordaba es que salía de la bañera. Me había desmayado y cuando eso ocurrió estaba desnuda, ahora llevaba la camiseta. Solo pensaba en si Tony me habría vestido antes de sacarme o si habría llamado a sus padres y todos me habrían visto desnuda. Ahora me hace gracia que en aquel momento fuera lo único que me preocupara.
Sentí un dolor en el codo me lo toqué y me manché, estaba sangrando, al caer me había golpeado. Todo quedó en un susto, supongo que mas grande para ellos que para mí. Al menos sus caras asi lo indicaban. Por lo menos me sirvió para no tener que volver a bañarme así, de aquella manera tan particular. A partir de entonces tendría el baño para mi sola y el agua a la temperatura que yo quisiera.