87. En el aeropuerto
Mama nos acompañó al aeropuerto. Yutan tenía tres años y medio, no usaba pañales, pero si tomaba el biberón y chupete. Lo del biberón era mas vicio que otra cosa, ya que tenía un agujero enorme por donde bebía la leche. Leche en polvo, normalmente importada de Nueva Zelanda, reconstituida. Allí la leche fresca era difícil de comprar.
Yo había intentado que dejará de usar el biberón y el chupete sin éxito, así que aproveché la ocasión.
-¿quieres ir con mami a España?
-claro yo quiero estar siempre con mami. Me dijo.
-Pues en España, no dejan entrar con biberón y tampoco se puede tomar chupete. Si quieres venir conmigo tendrás que dejarlo aquí y olvidarte de ellos. Tenemos que pasar por ahí mira. Le dije apuntando a donde estaba la policía que hacía el control de pasaportes, si pasas y te lo ven no te dejarán pasar.
Cogió el biberón y el chupete y se lo dio a mi suegra, toma abuelita, guárdamelos para cuando vuelva, le dijo.
-sí te quedas con abuelita, podrás seguir tomando biberón y chupo, quédate, ¿quieres?. Dijo mi suegra. Lo dijo por decir, ella sabía que yo no me iría sin él y que él tampoco se quedaría sin mí. Estábamos demasiado unidos. Yo siempre le acunaba, le cantaba nanas chinas para dormir y le contaba cuentos. Al principio eran los clásicos, caperucita, los tres cerditos, las siete cabritillas. Pero una vez le conté el cuento de una española que se fue a un país lejano y se casó con un hombre extraño al que no entendía y como ella tuvo que aprender las costumbres de este hombre y al final de su amor había nacido un niño precioso al que todo el mundo amaba. Era su cuento preferido y yo disfrutaba adornándolo e inventándome cosas bonitas que denotaran un final feliz. Este cuento se había convertido en su favorito, y siguió siéndolo durante años. Cada vez que le iba a contar un cuento me decía. -¡Cuéntame ese de la chica que conoció a un chino y se casó con él!.
-No, ese ya te lo he contado muchas veces.
- por favor mami, ese, que me gusta mucho.
A pesar de tener tres años aún seguía llevándolo atado a mi espalda. Fue otra de las costumbres que tuve que quitarle. Pero eso sería una vez ya en España.
Llegó el momento de irnos. No había besos, no era su costumbre, tan solo una mirada. No había palabras, no era necesario decir nada. Un silencio ensordecedor. Ella agarró a Yutan y lo abrazó antes de que yo tomara su mano y nos dirigiéramos caminando hacia el control de pasaportes con la tarjeta de embarque en mano. Después de pasar el control, me giré y me quedé mirándola. Estaba pegada al cristal que separaba una estancia de otra, con las manos sobre él y las lágrimas recorriendo sus mejillas.
-mira abuelita, dile adiós. Le dije a Yutan.
Él levantó la mano y se despidió, después me giré atravesando una puerta por la que ya la perderíamos de vista.
Primer vuelo Kaoshiung-Hongkong. Cuando el avión ya había despegado y estábamos surcando el cielo, me dí cuenta de que ya no había vuelta atrás. Mientras miraba por la ventanilla del avión con Yutan, recordaba la cara de mama llena de lágrimas y yo también lloré.
-¿por qué lloras mama? Me preguntó Yutan.
-de alegría, volvemos a España, voy a ver a mi mama. ¿tu quieres conocerla? Le pregunté.
-yo quiero estar contigo. Me contestó.
Yo había intentado que dejará de usar el biberón y el chupete sin éxito, así que aproveché la ocasión.
-¿quieres ir con mami a España?
-claro yo quiero estar siempre con mami. Me dijo.
-Pues en España, no dejan entrar con biberón y tampoco se puede tomar chupete. Si quieres venir conmigo tendrás que dejarlo aquí y olvidarte de ellos. Tenemos que pasar por ahí mira. Le dije apuntando a donde estaba la policía que hacía el control de pasaportes, si pasas y te lo ven no te dejarán pasar.
Cogió el biberón y el chupete y se lo dio a mi suegra, toma abuelita, guárdamelos para cuando vuelva, le dijo.
-sí te quedas con abuelita, podrás seguir tomando biberón y chupo, quédate, ¿quieres?. Dijo mi suegra. Lo dijo por decir, ella sabía que yo no me iría sin él y que él tampoco se quedaría sin mí. Estábamos demasiado unidos. Yo siempre le acunaba, le cantaba nanas chinas para dormir y le contaba cuentos. Al principio eran los clásicos, caperucita, los tres cerditos, las siete cabritillas. Pero una vez le conté el cuento de una española que se fue a un país lejano y se casó con un hombre extraño al que no entendía y como ella tuvo que aprender las costumbres de este hombre y al final de su amor había nacido un niño precioso al que todo el mundo amaba. Era su cuento preferido y yo disfrutaba adornándolo e inventándome cosas bonitas que denotaran un final feliz. Este cuento se había convertido en su favorito, y siguió siéndolo durante años. Cada vez que le iba a contar un cuento me decía. -¡Cuéntame ese de la chica que conoció a un chino y se casó con él!.
-No, ese ya te lo he contado muchas veces.
- por favor mami, ese, que me gusta mucho.
A pesar de tener tres años aún seguía llevándolo atado a mi espalda. Fue otra de las costumbres que tuve que quitarle. Pero eso sería una vez ya en España.
Llegó el momento de irnos. No había besos, no era su costumbre, tan solo una mirada. No había palabras, no era necesario decir nada. Un silencio ensordecedor. Ella agarró a Yutan y lo abrazó antes de que yo tomara su mano y nos dirigiéramos caminando hacia el control de pasaportes con la tarjeta de embarque en mano. Después de pasar el control, me giré y me quedé mirándola. Estaba pegada al cristal que separaba una estancia de otra, con las manos sobre él y las lágrimas recorriendo sus mejillas.
-mira abuelita, dile adiós. Le dije a Yutan.
Él levantó la mano y se despidió, después me giré atravesando una puerta por la que ya la perderíamos de vista.
Primer vuelo Kaoshiung-Hongkong. Cuando el avión ya había despegado y estábamos surcando el cielo, me dí cuenta de que ya no había vuelta atrás. Mientras miraba por la ventanilla del avión con Yutan, recordaba la cara de mama llena de lágrimas y yo también lloré.
-¿por qué lloras mama? Me preguntó Yutan.
-de alegría, volvemos a España, voy a ver a mi mama. ¿tu quieres conocerla? Le pregunté.
-yo quiero estar contigo. Me contestó.
Comentario:
leyendo tus palabras, mientras llorando sin darme cuenta...
Comentario:
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Well done!
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Comentario:
Es que es un cuento precioso. Como todos los buenos cuentos tiene su drama, sus ilusiones y sus realidades. No me extraña nada que le gustara a Yutan.
Por cierto; buen método para que dejara el chupete :)
Un gran beso, amiga
Por cierto; buen método para que dejara el chupete :)
Un gran beso, amiga
Comentario:
Después de esta última entrada ya sé que banda sonora le pondría a este blog. Sería la canción Novos Rumos (Nuevos Rumbos) de Paulinho da Viola y cuya letra dice así:
Vou imprimir novos rumos
Ao barco agitado que foi minha vida
Fiz minhas velas ao mar
Disse adeus sem chorar
E estou de partida
Todos os anos vividos
São portos perdidos que eu deixo pra trás
Quero viver diferente
Que a sorte da gente
É a gente que faz
Quando a vida nos cansa
E se perde a esperança
O melhor é partir
Ir procurar outros mares
Onde outros olhares nos façam sorrir
Levo no meu coração
Uma grande lição que contigo aprendi
Tu me ensinaste em verdade
Que a felicidade está longe de ti
Vou imprimir novos rumos
Ao barco agitado que foi minha vida
Fiz minhas velas ao mar
Disse adeus sem chorar
E estou de partida
Todos os anos vividos
São portos perdidos que eu deixo pra trás
Quero viver diferente
Que a sorte da gente
É a gente que faz
Quando a vida nos cansa
E se perde a esperança
O melhor é partir
Ir procurar outros mares
Onde outros olhares nos façam sorrir
Levo no meu coração
Uma grande lição que contigo aprendi
Tu me ensinaste em verdade
Que a felicidade está longe de ti
Comentario:
vale, que yo te aviso la próxima que vaya al foro, ya verás como te consigo convencer. por cierto vaya horitas de hacer comentarios ;-)
besos y más sonrisas,
besos y más sonrisas,
Comentario:
buenos días sonrisa,
pasaba por aquí y entre a sonreir un rato,
besos,
pasaba por aquí y entre a sonreir un rato,
besos,
Comentario:
Me has recordado los cuentos que contaba a mis hijas, donde las incluía como protagonistas. ¡Que recuerdos mas hermosos!
Gracias
Gracias
Comentario:
Me gusta lo que escribes, me hace sentirme "especialmente" cerca de ti
Un beso
Un beso
Comentario:
lo conseguí, sólo se me han empañado un poquito lo ojos y he conseguido terminar de leer.
besos y sonrisas, sonrisa,
besos y sonrisas, sonrisa,
Comentario:
Que diferente es que un cuento se haga realidad a que la realidad se haga cuento, ¿verdad?... :)
Siempre es un placer leerte.
Biquiños
Siempre es un placer leerte.
Biquiños
Comentario:
Qué difícil/triste/alegre decisión atravesar la puerta de embarque. Pero al menos decidiste dar un paso, y el movimiento es bueno.
Comentario:
Siempre es bonito inventar cuentos, pero q el de tu historia sea el preferido de tu hijo es una cosa muy agradable, aunq haya q adornarlo.
Ya de vuelta a España, supongo q mil y un recuerdos pasaban por tu mente en ese momento.
Saludos desde el Inframundo.
Ya de vuelta a España, supongo q mil y un recuerdos pasaban por tu mente en ese momento.
Saludos desde el Inframundo.
Comentario:
Me parece precioso que su cuento favorito fuese el de tu historia, porque significaba que aunque para ti fuera una historia triste (desde luego, salió de una forma que ni esperabas ni querÃas), conseguiste pintársela de tal manera que le encantaba oÃrtela contar.
Me gustarÃa saber si alguna vez supo (si se dio cuenta solo o se lo contaste) que esa historia era la vuestra.
Besotes.
Me gustarÃa saber si alguna vez supo (si se dio cuenta solo o se lo contaste) que esa historia era la vuestra.
Besotes.






