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在台灣的生活
¿qué es el pasado si no aquello que elegimos recordar?
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88. En España
Mi madre había encargado nuestros billetes de avión, para que los fuéramos a recoger en el aeropuerto de Madrid. Ella nos esperaría en el aeropuerto de Asturias. En el aeropuerto de Madrid, Yutan estaba muy cansado y se negaba a volver a subir a otro avión
-no quiero, no quiero mas aviones mama
-es el último después de este ya no habrá mas
Estaba asustado, sobre todo porque no entendía nada de lo que hablaba la gente y porque veía que todos eran diferentes.
Mama, aquí todos son extranjeros no me gusta este sitio decía mientras se agarraba a mi sin separarse
Esto es España son españoles y nosotros también somos españoles, aquí los extranjeros son los chinos
-No, ellos son los extranjeros además nosotros somos chinos
-Mírame, ¿tu me ves china?
-Si, tu eres China como yo, me contestó
-No tengas miedo estas con mama y sabes que te quiero mucho y que nunca te dejaré
-este es el último avión ya no hay mas, en el llegaremos mas rápido.
Fui recibida en el aeropuerto por mi familia. Al llegar me sentía extraña

Pasé un verano tranquilo adaptándome de nuevo a mi país y a mi familia me di cuenta que para ellos me había convertido en alguien raro y diferente
Mi forma de vestir les hacía gracia y aunque al principio me daba igual terminé por cambiar mi estilo ¿chino?
Hablar español también se me hacía extraño, y mi inconsciente me jugaba pasadas como elegir por su cuenta la palabra en el idioma que le apetecía y sin pedirme permiso, ello daba lugar, a que ni mi madre no me entendiese.
-¿qué has dicho? Me has hablado en chino, me decía mi madre.
-¿Cómo te voy a hablar en chino?
-Pues lo habrás hecho sin darte cuenta pero lo hiciste, lo has mezclado todo, el español con el chino. Y no te he entendido nada
Tardé un tiempo en controlarlo, poder hablar completamente en español. Asi y todo muchas veces pensaba lo que iba a decir en chino y luego lo convertía al español.

Me había convertido en otra persona, ya no me sentía ni de aquí ni de allí
A su vez Yutan no hablaba ni una sola palabra en español, mi madre me lo echaba en cara cada vez que podía. Le molestaba la impotencia que sentía al no poder comunicarse con él. Para él también fue difícil la situación.
No podía dejarle ni un minuto a solas, recuerdo una vez que se quedó dormido y aproveché para ir a la tienda de enfrente de casa. Se puso a llorar a gritos, mi madre le intentaba calmar señalándole a través de la ventana la tienda, intentando hacerle entender que yo estaba allí y que vendría enseguida.
Todo su mundo había cambiado de golpe, y de la libertad de vivir en una casa en un pueblo donde el salía solo a jugar a la plaza, se vio encerrado en un piso y sin atreverse a separarse de mi, que era lo único que permanecía igual.
Un día fuimos a casa de la modista para la que yo había trabajado para hacerle una visita y mientras hablábamos él se durmió. Cuando dormía me sentía liberada, porque sino estaba pegado ami constantemente. Lo llevé dormido a casa de mi madre y me fui a hacer recados. No imaginaba su desasosiego al despertar y no verme. Obligó a mi madre a ir a casa de la modista a buscarme. El solo pensaba que si ahí era donde habías estado la última vez, allí me tendría que encontrar. Mi madre y él no podían hablar, asi que cogió a mi madre de la mano y por gestos y tirando de ella la llevó hasta el portal de la modista. Al final mi madre lo tuvo que llevar a la fuerza y llorando de vuelta, para que viera que yo no estaba allí y que volvería a casa. Mi madre me decía que era increíble como tan pequeño había sabido ir solo hasta el casa de la modista, habiendo ido conmigo por primera vez.

Mi hermana aprendió a decir “pinchilin” helado en chino. Porque era lo que mas le gustaba y cuando lloraba ella decía esa palabra como si fuera mágica, porque él se callaba y quedaba a la espera del helado.
 
89. dudas
No había vuelto a España de forma definitiva, al menos no habíamos hablado de que así sería. Yo no me atrevía a decirle a mi madre que me quería quedar, pero ella lo sabía.
-no hace falta que vuelvas a Taiwán sino quieres, te puedes quedar aquí.
-pero somos dos y yo no tengo trabajo. Le dije para que se diera cuenta de la dificultad.
No quería ser una carga para mi madre, pero tampoco deseaba volver a Taiwán
-A mi no me importa yo te ayudaré con el niño, buscarás trabajo y saldremos adelante. Me dijo mi madre.

Después de comprobar que mi madre me apoyaba, la decisión estaba tomada, no regresaría . Yo no había dicho nada de no volver. Cuando me había ido les había dicho que me quedaría en España una temporada pero no para siempre
Me inscribí en la oficina de empleo con la esperanza de encontrar trabajo Busqué un colegio para Yutan cercano al domicilio de mi madre y lo matriculé .Yutan lloró durante la primera semana de colegio
Llegar a la puerta y obligarle a entra me partía el corazón pero tenía que acostumbrase a que yo no podía estar a cada minuto a su lado.
La profesora tuvo que aprender a pronunciar su nombre en chino. Al principio le llamaba por el nombre que tenía español, pero el ni se inmutaba. Era un nombre extraño para él. Nadie le había llamado así, por lo tanto no sé identificaba. Tampoco entendía ninguno de los cuentos que la profesora les leía en clase. Se levantaba y se iba sin más, teniendo que ir la profesora detrás de él.
Tardó tres meses en comprender y hablar lo básico en español, Pero antes de que pasaran esos tres meses mis suegros me llamaron.
-¿Cuándo vais a volver? ¿has pensado ya una fecha para regresar?
-papa………..yo………yo no quiero volver. Quiero quedarme en España quiero vivir aquí. Yutan ya ha empezado al colegio y ya está aprendiendo español.
-pero no podéis quedaros ahí para siempre ¿de que vais a vivir? ¿Cómo vas a sacar adelante a Yutan?
-mi madre me ayudará, ella ha dicho que me puedo quedar.
-No podéis vivir de tu madre, eso no está bien. Ahora eres nuestra nuera, nuestra hija, es nuestra responsabilidad cuidaros. Si haces eso, significará que no hemos sabido cuidar de vosotros.
Que yo fuera de visita a casa de mi madre era una cosa pero que no regresara y me quisiera quedar no era lo mismo. Para ellos era como una deshonra. Era como decir que no me habían tratado bien y eso no era cierto.
Estaba invadida por montones de dudas y miedos. Por un lado sabía que al lado de mis suegros no tenía necesidad de trabajar, Estar con ellos era una vida estable y sin preocupaciones. Una vida aburrida y sin muchos alicientes para mi. Por otro la incertidumbre de si estaría haciendo lo mejor para mi hijo al arriesgarme a quedarme en España sin tener de que vivir, y sin saber que futuro nos esperaba.
No tenía miedo por mí, nunca me preocupó lo que me pasara, pero ya no estaba sola. Tenía la responsabilidad de que Yutan no sufriera las consecuencias de mis decisiones.
¿y si yo no encontraba trabajo pronto? Mi madre apenas ganaba para ella y solo podría ayudarnos al principio. Quizá tuvieran razón, y fuera mejor regresar, si ahora les decía que no y tomaba la decisión de no volver. Quizá más adelante no me admitieran si me arrepentía.
 
90. ¿volver a Taiwán?
Encontrar trabajo no era fácil, no tenía estudios y pedían titulación para todo. Mi hermana conocía gente y me habló de una casa donde necesitaban a alguien para limpiar por las mañanas.
-Pues puedo probar yo, dije.
-¿tú limpiando? Jajajaja todos se rieron.
-¿qué pasa? Que no lo haga habitualmente no significa que no sepa hacerlo.
Era una de las cosas que habían cambiado de mi. De ser una de las personas mas escrupulosas, me había convertido en una amante del desorden. Las cosas fuera de su sitio, no solo no me molestaban en absoluto, sino que incluso me gustaba.
Dieciocho días duré en la casa. Me puse enferme, tenía fiebre y estaba débil. Así que cuando cumplía el día 19 de trabajo, me presenté allí con otra chica, para decirle que yo lo dejaba, pero que ella seguiría por mí. La chica no llegó a un acuerdo, ella trabajaba habitualmente como empleada de hogar y dijo que era una explotación. Poco dinero para demasiadas horas.
Como experiencia no había estado mal, pero lavar a mano, bragas de encaje de otros, no era algo que se me diera bien. Las mías siempre iban a la lavadora fueran de encaje o no. Tuve mala suerte para ser mi primera vez, en mi vida había limpiado tanta plata amarillenta.

Mis suegros llamaban con frecuencia queriendo hablar con Yutan y saber cosas de él. También me pedían que volviera.
-Aunque solo sea de vacaciones, venir este verano. Te enviaré el dinero para que compres los billetes de avión.
-os echamos tanto de menos………..

Casi había pasado un año y me estaba cansando de no tener trabajo, ni dinero, de depender de mi madre y de sentirme inútil.
Les dije a mis suegros que iría, la única condición que el dinero fuera suficiente para comprarme el billete de ida y vuelta, no quería arriesgarme a comprar solo de ida y no tener para volver. Ir de vacaciones y desconectar estaría bien, pero no quería quedarme de nuevo allí.
Aunque en España no había encontrado la manera de ganar dinero para poder vivir independiente, si tenía claro que la calidad de vida y sobre todo en el aspecto de salud y prevención era mejor que el lugar donde vivíamos, al que a muchas cosas no le daban apenas importancia. Me di cuenta de eso cuando llevé a Yutan a la revisión.

Menudo y delgado comparado con los niños de su edad que vivían en España, sus dientes superiores eran una hilera de puntitos negros sobre unas encías llenas de fístulas. El médico me dijo que probablemente debido en parte a la alimentación a base de soja, pescado y arroz, pobre en calcio y seguramente a una predisposición hereditaria, ya que la familia de Tony tenía la mayoría los dientes superiores postizos.
En taiwán no le daban tanta importancia, allí todo eran remedios caseros. Cuando les dije que le tenía que empastar casi todo y arreglar su boca, me dijeron que para qué, que ya le caerían y le saldrían los fijos. Me pareció que la salud bucodental a nivel general en Taiwán era en aquellos años muy deficiente.
Pregunté por el coste total entre billetes y visados para poder ir a Taiwán y ellos me enviaron el dinero. Me compré un billete ida y vuelta cerrado para dos meses y sin posibilidad de cambio, al menos eso pensaba yo.
Cuando le dije a mi madre que iríamos a pasar el verano allí aprovechando las vacaciones escolares y en vista de que yo seguía sin empleo, se preocupó
-¿y si no os dejan volver? Ellos pensaban que solo venías aquí de vacaciones, ahora que saben que tus intenciones son quedarte a lo mejor una vez allí no consienten que te vayas. ¿estás segura de lo que haces?
No, no estaba segura, solo seguía mis instintos y estos me decían que debía ir, que no podía huir de personas que me querían. Mi hijo llevaba su sangre, eran sus abuelos, su familia, quería que tuviera una buena relación con ellos y Tony aún seguía siendo mi marido.
 
91. Verano en Taiwán
No me gustaba ser mal pensada pero tampoco quería correr riesgos por no valorar todas las posibilidades. ¿y si mi madre tenía razón? ¿y sí todo era un plan para quedarse con Yutan? Para que yo lo llevara y luego buscar la forma de que se quedara. Decidí sacarle el carné de identidad, así sería español. Pero además no le sacaría el pasaporte. Si no tenía pasaporte no podría viajar solo a ningún lado. Asi que le incluí en el mío, de esta manera siempre tendría que estar conmigo ya que su pasaporte, era mi pasaporte. Lo necesitaría para viajar y para cualquier trámite.
Por eso una vez en Taiwán, cuando me pidieron el billete de vuelta para confirmarlo, no pude menos que dudar, pero se lo entregué a mi cuñada, su marido trabajaba en una agencia de viajes. Me dio algo de miedo entregárselo, miedo a que lo perdieran, miedo a quedarme atrapada en aquella isla y sin poder volver. Después me llamaron para decirme que lo cambiaban, el billete era cerrado pero se podría cambiar si se pagaba una pequeña penalización, así que nos quedaríamos un mes más de lo previsto. Justo hasta la fecha que permitía nuestro visado de turista.

Todo seguía igual en wai-an, el mismo pueblo de pescadores donde todo el mundo se conoce y nunca sucede nada, entendiendo no suceder nada a que la vida fuera tranquila y monótona. En tan solo un año Yutan había cambiado bastante y había crecido mucho. También yo, había cambiado ya no me gustaba nada aquella isla y todo me aburría.
En España había encontrado algún aliciente más, aparte de cuidar de mi hijo. Había empezado a salir con un chico, un antiguo novio con el que había salido antes de conocer a Tony. Aunque la relación con este chico fue algo pasajero y rompimos enseguida, al encontrarme con él de nuevo, hizo que volviera a pensar en los hombres de otra manera, a sentir una necesidad de gustar como mujer y en definitiva a querer tener relaciones sexuales y sentir esa ilusión de querer estar con alguien. Descubría que quería encontrar a alguien a quien amar.
Todo esto motivó el que quisiera aclarar la situación con Tony. Tenía un diario pequeño, donde nunca había escrito nada, no me gustaba mucho escribir así, que tan solo una de sus hojas tenía alguna anotación. Ese verano decidí ponerme a escribir algo en él y en sus hojas quedó escrito el acuerdo al que llegué con Tony



Una de las razones de no divorciarnos eran sus padres. La otra, facilitar a Tony los trámites en caso de que viniera a España. Nuestra relación sería de amistad y no veíamos ningún motivo por el cual divorciarnos.