55. Televisión.
Por la noche me quedaba viendo la tele. Culebrones chinos que me hacían llorar a moco tendido. Algo empalagosos para mi gusto ahora, pero en aquel momento no me lo parecían. Viendo esas telenovelas pensaba si algún día yo llegaría a conocer esos sentimientos. Amar a un hombre y que él me correspondiera como lo hacían en esas películas. Aunque siempre estaban llenas de reveses y de tragedias.
La mayoría de los culebrones chinos tratan de amores no correspondidos y de cómo sufren en silencio sin atreverse a hablar con su amado o amada. Hombres que aman a mujeres sin que ellas ni se den cuenta, mientras estás le cuentan a estos por quien beben los vientos y ellos al mismo tiempo se hunden en la miseria escuchándolas.
Mujeres despechadas cometiendo locuras porque el hombre al que aman ni siquiera mira para ellas.
Algunos de ellos me enganchaban y no podía perdérmelo, las que más me gustaban eran las ambientadas en historias del pasado. Como aquella en que una chica había sido prometida a un chico desde su nacimiento, algo muy común hasta hace algunos años en China. La chica resultó ser muy hermosa, pero era muda, supongo que me gustaba porque me recordaba un poco a mí. Así fue como me sentí cuando llegué a Taiwán por primera vez, muda.
Recuerdo otra en que la chica no quería casarse porque amaba a otro y para librarse llegó a un acuerdo con otra chica que le sustituyó. Una vez casados el novio se dio cuenta de que no era su prometida después de estar ya casados, puesto que durante toda la ceremonia la novia permanecía tapada con un velo rojo y no se le veía la cara hasta que el novio la descubría una vez ya en el dormitorio.
Viendo la tele se aprendía mucho, no solo por el idioma ya que todo estaba subtitulado y podía familiarizarme con los caracteres. También se podía ver sus costumbres y que aunque muchas habían cambiado, otras aún permanecían. Recuerdo una de las novelas, en la que la mujer del hermano mayor mandaba sobre las mujeres de los otros hermanos. Hice un comentario al respecto.
-No es justo que por ser la mujer del mayor tenga más privilegios.
Pues tú deberías estar contenta, eres la mujer del mayor. Imagina que se casan tus cuñados y viven aquí, como sería lo normal.
Ya no tendrías que lavar la ropa, la lavaría ella y tú le tendrías que decir lo que debe o no hacer. Y ella tendría que hacerte caso.
Me meaba de la risa, no podía imaginármelo, para mi era algo demasiado inverosímil, de película vamos.
En las novelas más modernas que representaban años más próximos a la época en la que estábamos y la vida en las ciudades, se tenía más en cuenta a la mujer. Las chicas que salían en esas otras novelas eran más caprichosas y exigían más. Aunque al final como siempre acababan haciendo lo que se suponía que los hombres esperaban de ellas.
Los dibujos también me gustaban mucho, 小甜甜 “xiao tian tian” llamada Candy Candy en español. 沙拉公主 “shala gongzhu” La princesa Sara o 小叮噹 “xiao ding dang” Doraemon etc. Sobre todo me gustaban por su lenguaje sencillo de fácil comprensión. Pero por los dibujos había tenido una pequeña discusión, Tony decía que ya era mayor para ver esas cosas.
-¿No te da vergüenza estar viendo estas cosas con lo mayor que eres?, ya eres madre, tienes que dejar de ver dibujos y comportarte como una mujer adulta.
Entonces me apagaba el televisor.
Una mujer adulta, ¿y cómo se comportaban las mujeres adultas?
Por suerte mi suegra volvía a encender otra vez el televisor diciendo.
- Pues a mi también me gustan estos dibujos son muy entretenidos, vamos a verlos juntos María, y se sentaba a mi lado.
Entonces yo miraba para él y con una sonrisa le decía, tu madre es adulta ¿no? Y las dos nos quedábamos viendo la tele mientras el decía, -vaya dos, moviendo la cabeza contrariado.
Por la noche, cuando todos estaban durmiendo subía a la azotea, todo el pueblo estaba en calma y apenas había casas con luz. La parte del centro de la azotea era la que se utilizaba para colgar la ropa a secar por el día, cuando el sol relucía en lo alto. No solo la ropa, también el pescado se ponía a secar allí, después de echarle sal.
A uno de los lados de la azotea, había un tejado de esos inclinados en disminución, cubriendo la parte de mi habitación y la de mi suegro. Esa parte de la casa había sido construida después. Por ello tenía tejado, a diferencia de la parte central y principal que era un suelo de cemento plano al que se subía por unas escaleras de cemento también.
A mi me gustaba subir allí de noche cuando todos dormían y tirarme sobre el tejado que cubría mi propia habitación. Y una vez allí extendida sobre el tejado, mirar las estrellas.
Cuantas había, la oscuridad de la noche despejada hacía que fueran más brillantes.
Es una de las cosas que realmente echo de menos, tirarme sobre el tejado a ver las estrellas.
La mayoría de los culebrones chinos tratan de amores no correspondidos y de cómo sufren en silencio sin atreverse a hablar con su amado o amada. Hombres que aman a mujeres sin que ellas ni se den cuenta, mientras estás le cuentan a estos por quien beben los vientos y ellos al mismo tiempo se hunden en la miseria escuchándolas.
Mujeres despechadas cometiendo locuras porque el hombre al que aman ni siquiera mira para ellas.
Algunos de ellos me enganchaban y no podía perdérmelo, las que más me gustaban eran las ambientadas en historias del pasado. Como aquella en que una chica había sido prometida a un chico desde su nacimiento, algo muy común hasta hace algunos años en China. La chica resultó ser muy hermosa, pero era muda, supongo que me gustaba porque me recordaba un poco a mí. Así fue como me sentí cuando llegué a Taiwán por primera vez, muda.
Recuerdo otra en que la chica no quería casarse porque amaba a otro y para librarse llegó a un acuerdo con otra chica que le sustituyó. Una vez casados el novio se dio cuenta de que no era su prometida después de estar ya casados, puesto que durante toda la ceremonia la novia permanecía tapada con un velo rojo y no se le veía la cara hasta que el novio la descubría una vez ya en el dormitorio.
Viendo la tele se aprendía mucho, no solo por el idioma ya que todo estaba subtitulado y podía familiarizarme con los caracteres. También se podía ver sus costumbres y que aunque muchas habían cambiado, otras aún permanecían. Recuerdo una de las novelas, en la que la mujer del hermano mayor mandaba sobre las mujeres de los otros hermanos. Hice un comentario al respecto.
-No es justo que por ser la mujer del mayor tenga más privilegios.
Pues tú deberías estar contenta, eres la mujer del mayor. Imagina que se casan tus cuñados y viven aquí, como sería lo normal.
Ya no tendrías que lavar la ropa, la lavaría ella y tú le tendrías que decir lo que debe o no hacer. Y ella tendría que hacerte caso.
Me meaba de la risa, no podía imaginármelo, para mi era algo demasiado inverosímil, de película vamos.
En las novelas más modernas que representaban años más próximos a la época en la que estábamos y la vida en las ciudades, se tenía más en cuenta a la mujer. Las chicas que salían en esas otras novelas eran más caprichosas y exigían más. Aunque al final como siempre acababan haciendo lo que se suponía que los hombres esperaban de ellas.
Los dibujos también me gustaban mucho, 小甜甜 “xiao tian tian” llamada Candy Candy en español. 沙拉公主 “shala gongzhu” La princesa Sara o 小叮噹 “xiao ding dang” Doraemon etc. Sobre todo me gustaban por su lenguaje sencillo de fácil comprensión. Pero por los dibujos había tenido una pequeña discusión, Tony decía que ya era mayor para ver esas cosas.
-¿No te da vergüenza estar viendo estas cosas con lo mayor que eres?, ya eres madre, tienes que dejar de ver dibujos y comportarte como una mujer adulta.
Entonces me apagaba el televisor.
Una mujer adulta, ¿y cómo se comportaban las mujeres adultas?
Por suerte mi suegra volvía a encender otra vez el televisor diciendo.
- Pues a mi también me gustan estos dibujos son muy entretenidos, vamos a verlos juntos María, y se sentaba a mi lado.
Entonces yo miraba para él y con una sonrisa le decía, tu madre es adulta ¿no? Y las dos nos quedábamos viendo la tele mientras el decía, -vaya dos, moviendo la cabeza contrariado.
Por la noche, cuando todos estaban durmiendo subía a la azotea, todo el pueblo estaba en calma y apenas había casas con luz. La parte del centro de la azotea era la que se utilizaba para colgar la ropa a secar por el día, cuando el sol relucía en lo alto. No solo la ropa, también el pescado se ponía a secar allí, después de echarle sal.
A uno de los lados de la azotea, había un tejado de esos inclinados en disminución, cubriendo la parte de mi habitación y la de mi suegro. Esa parte de la casa había sido construida después. Por ello tenía tejado, a diferencia de la parte central y principal que era un suelo de cemento plano al que se subía por unas escaleras de cemento también.
A mi me gustaba subir allí de noche cuando todos dormían y tirarme sobre el tejado que cubría mi propia habitación. Y una vez allí extendida sobre el tejado, mirar las estrellas.
Cuantas había, la oscuridad de la noche despejada hacía que fueran más brillantes.
Es una de las cosas que realmente echo de menos, tirarme sobre el tejado a ver las estrellas.
56. Cambios en casa
Cuando a Shili le sacaron la mano de la barriga vieron que le había crecido carne de más, así que tendrían que intervenirle para recortar la carne sobrante y dejarle la mano lo mejor posible.
Todos se volcaron en apoyarle, la operación le dejó sin dinero y tuvo que vender el negocio para poder hacer frente a los gastos médicos. Su madre se lo tenía que hacer todo, pues no solo tenia la mano mal, la herida de la barriga le impedía también hacer vida normal.
A Tony le dieron un puesto de profesor en la escuela del pueblo, ventajas de que el tío fuera el director de la escuela.
En principio sería por un año. A Tony no le hacía ninguna ilusión, los niños nunca le habían entusiasmado. Más bien le irritaban, durante el tiempo que trabajaría en la escuela por las noches tendría pesadillas. Hablando en voz alta en sueños, riñendo a los niños a los que se suponía tenía que enseñar.
Con el comienzo de las clases, los tíos de Tony tenían que trabajar. Decidieron buscar a alguien que cuidara de su nieto. Vinieron a hablar conmigo y me dijeron.
-Hemos pensado que tu eres la persona ideal para cuidar de nuestro nieto. Te gustan los niños y nos gusta como los tratas. Además puede jugar con tu hijo, no te dará mucho que hacer y ganarás un dinero. Me ofrecieron 12 mil pesetas al mes
No me parecía bien cogerles el dinero. Eran de la familia y realmente estaba segura de que su nieto no me ocasionaría ningún trastorno. Todo lo contrario, ya que Yutan tendría con quien jugar, relacionarse y pelearse por supuesto.
Aunque insistí en que no necesitaban pagarme, ellos se empeñaron diciendo que estaban encantados de darme ese dinero. Y que así sería mucho mejor.
Me abrí una cuenta en un banco usando el nombre de “Lin chio kue”, el nombre chino que utilizaba en aquel momento.
Metería todo el dinero que me dieran en el banco, ahorraría lo suficiente para poder comprarme un billete de avión para ir a España de vacaciones. A mi suegra le pareció muy buena idea, dijo que se uniría a mi y ella vendría con nosotros le hacia ilusión conocer España y a mi familia.
Era algo de lo que hablábamos frecuentemente, la posibilidad de que alguien fuera conmigo de vacaciones. En las cartas también le decía a mi madre que me gustaría que ellos vinieran a conocer el lugar donde vivíamos.
Shili acabó viniendo a vivir con nosotros para que su madre pudiera seguir cuidándolo. La primera vez que vi su mano me impresionó bastante, la piel de sus dedos estaba brillante y como tirante, sin los pliegues naturales existentes en las dobleces de cualquier mano normal. Me daba bastante pena verle así, lamentándose constantemente.
Poco a poco fue recuperándose. Las uñas le habían crecido bastante y a pesar de que me daba reparo me ofrecí a cortárselas.
-¿no te importa? ¿No te asusta verla? me preguntó él.
-No, le respondí rápido y con tono despreocupado para hacer ver que no me importaba el aspecto de su mano. No quería que se sintiera mal o que pensara que la gente al verle así se asustaba o mostraba rechazo.
Me hice con un cortaúñas y me senté junto a él en la puerta de casa. Antes de empezar a cortárselas, cogí su mano entre las mías y la toqué como quien examina algo nuevo y extraño. Presioné con la yema de mis dedos la carne que tenia en el centro a modo de remiendo. Después de familiarizarme con ella llegaba a parecer normal.
Una vez que le hube cortado las uñas de la mano me dijo,
-¿Me cortas también las de los pies?.
-¿Los pies? Me quedé mirándolos.
Aunque no me hacía ninguna gracia, no me atreví a decirle que no. Para él estas eran mucho más difíciles de cortar que las de la mano. Además shili siempre era muy cariñoso con mi hijo, le trataba muy bien y le quería mucho. En realidad mejor que Tony el cual apenas miraba para nosotros. Por lo que me caía bien y no me importaba a pesar de que también se vislumbraba en él ese toque machista que tenía también Tony.

Shili con Yutan
Con el tiempo la petición de cortarle las uñas se convirtió en una obligación y su tono en exigencia
-¡¡Maria, córtame las uñas!!
Mi actitud hacia el también cambió ya no me daba pena, mas bien empezaba a parecerme un insoportable.
Todos se volcaron en apoyarle, la operación le dejó sin dinero y tuvo que vender el negocio para poder hacer frente a los gastos médicos. Su madre se lo tenía que hacer todo, pues no solo tenia la mano mal, la herida de la barriga le impedía también hacer vida normal.
A Tony le dieron un puesto de profesor en la escuela del pueblo, ventajas de que el tío fuera el director de la escuela.
En principio sería por un año. A Tony no le hacía ninguna ilusión, los niños nunca le habían entusiasmado. Más bien le irritaban, durante el tiempo que trabajaría en la escuela por las noches tendría pesadillas. Hablando en voz alta en sueños, riñendo a los niños a los que se suponía tenía que enseñar.
Con el comienzo de las clases, los tíos de Tony tenían que trabajar. Decidieron buscar a alguien que cuidara de su nieto. Vinieron a hablar conmigo y me dijeron.
-Hemos pensado que tu eres la persona ideal para cuidar de nuestro nieto. Te gustan los niños y nos gusta como los tratas. Además puede jugar con tu hijo, no te dará mucho que hacer y ganarás un dinero. Me ofrecieron 12 mil pesetas al mes
No me parecía bien cogerles el dinero. Eran de la familia y realmente estaba segura de que su nieto no me ocasionaría ningún trastorno. Todo lo contrario, ya que Yutan tendría con quien jugar, relacionarse y pelearse por supuesto.
Aunque insistí en que no necesitaban pagarme, ellos se empeñaron diciendo que estaban encantados de darme ese dinero. Y que así sería mucho mejor.
Me abrí una cuenta en un banco usando el nombre de “Lin chio kue”, el nombre chino que utilizaba en aquel momento.
Metería todo el dinero que me dieran en el banco, ahorraría lo suficiente para poder comprarme un billete de avión para ir a España de vacaciones. A mi suegra le pareció muy buena idea, dijo que se uniría a mi y ella vendría con nosotros le hacia ilusión conocer España y a mi familia.
Era algo de lo que hablábamos frecuentemente, la posibilidad de que alguien fuera conmigo de vacaciones. En las cartas también le decía a mi madre que me gustaría que ellos vinieran a conocer el lugar donde vivíamos.
Shili acabó viniendo a vivir con nosotros para que su madre pudiera seguir cuidándolo. La primera vez que vi su mano me impresionó bastante, la piel de sus dedos estaba brillante y como tirante, sin los pliegues naturales existentes en las dobleces de cualquier mano normal. Me daba bastante pena verle así, lamentándose constantemente.
Poco a poco fue recuperándose. Las uñas le habían crecido bastante y a pesar de que me daba reparo me ofrecí a cortárselas.
-¿no te importa? ¿No te asusta verla? me preguntó él.
-No, le respondí rápido y con tono despreocupado para hacer ver que no me importaba el aspecto de su mano. No quería que se sintiera mal o que pensara que la gente al verle así se asustaba o mostraba rechazo.
Me hice con un cortaúñas y me senté junto a él en la puerta de casa. Antes de empezar a cortárselas, cogí su mano entre las mías y la toqué como quien examina algo nuevo y extraño. Presioné con la yema de mis dedos la carne que tenia en el centro a modo de remiendo. Después de familiarizarme con ella llegaba a parecer normal.
Una vez que le hube cortado las uñas de la mano me dijo,
-¿Me cortas también las de los pies?.
-¿Los pies? Me quedé mirándolos.
Aunque no me hacía ninguna gracia, no me atreví a decirle que no. Para él estas eran mucho más difíciles de cortar que las de la mano. Además shili siempre era muy cariñoso con mi hijo, le trataba muy bien y le quería mucho. En realidad mejor que Tony el cual apenas miraba para nosotros. Por lo que me caía bien y no me importaba a pesar de que también se vislumbraba en él ese toque machista que tenía también Tony.

Shili con Yutan
Con el tiempo la petición de cortarle las uñas se convirtió en una obligación y su tono en exigencia
-¡¡Maria, córtame las uñas!!
Mi actitud hacia el también cambió ya no me daba pena, mas bien empezaba a parecerme un insoportable.
57. Una de leyendas, mi preferida.
En el principio de los tiempos existían 10 soles. Huo yi un arquero muy competente, disparó sus flechas deshaciéndose de nueve de ellos y dejando tan solo el sol que conocemos hoy. Salvando así la tierra de tan abrasador estado.
Como recompensa a tal acción Huo yi recibió a manos de una diosa la píldora de la inmortalidad.
La esposa del arquero llamada Chang Er no pudo resistir la tentación de probar la pildora asi que la cogió a escondidas de su marido y la ingirió.
Su cuerpo era tan ligero como una pluma, empezó a flotar y a elevarse llegando hasta la luna. Cuando se dio cuenta de su error hizo lo posible por vomitar la pastilla. Pero ya era demasiado tarde, la píldora vomitada se convirtió en un conejo de color jade y un mortero. Chang Er quedó condenada a vivir en el palacio de jade ubicado en la luna.
La luna mas hermosa y brillante del año, es el día 15 del octavo mes lunar. Ese día es cuando se puede vislumbrar la sombra de Chang Er. Incluso algunos chinos dicen ver al conejo mientras machaca hierbas medicinales en el mortero.
La fiesta del medio otoño suele ser aproximadamente en septiembre de nuestro calendario. Se reúnen en familia entorno a una parrilla en la cuál asan carne y mazorcas de maíz entre otras cosas. De postre se toman unos pasteles de forma redonda rellenos de sabores diferentes, como yema de huevo etc.. A los niños y a los extranjeros como yo, se les cuenta ésta leyenda, de la cuál como en todo existen varias versiones, Esta es sin duda una de las noches mas agradables y una de las leyendas que mas me cautivó.

Como recompensa a tal acción Huo yi recibió a manos de una diosa la píldora de la inmortalidad.
La esposa del arquero llamada Chang Er no pudo resistir la tentación de probar la pildora asi que la cogió a escondidas de su marido y la ingirió.
Su cuerpo era tan ligero como una pluma, empezó a flotar y a elevarse llegando hasta la luna. Cuando se dio cuenta de su error hizo lo posible por vomitar la pastilla. Pero ya era demasiado tarde, la píldora vomitada se convirtió en un conejo de color jade y un mortero. Chang Er quedó condenada a vivir en el palacio de jade ubicado en la luna.
La luna mas hermosa y brillante del año, es el día 15 del octavo mes lunar. Ese día es cuando se puede vislumbrar la sombra de Chang Er. Incluso algunos chinos dicen ver al conejo mientras machaca hierbas medicinales en el mortero.
La fiesta del medio otoño suele ser aproximadamente en septiembre de nuestro calendario. Se reúnen en familia entorno a una parrilla en la cuál asan carne y mazorcas de maíz entre otras cosas. De postre se toman unos pasteles de forma redonda rellenos de sabores diferentes, como yema de huevo etc.. A los niños y a los extranjeros como yo, se les cuenta ésta leyenda, de la cuál como en todo existen varias versiones, Esta es sin duda una de las noches mas agradables y una de las leyendas que mas me cautivó.

58. los vecinos
En frente de nuestra casa un poco más abajo, vivía una familia que tenia una hija, una niñita preciosa
Todos los días la niña iba a ver a una amiga que vivía un poco más arriba de su casa
A veces era la amiga la que venia a jugar con ella a su casa, un día comenté con mi suegra
-Cuanto se quieren esas niñas, parece que todo el día quieren estar juntas, que extraña amistad les une
Mi suegra respondió a mi comentario
-Si, Se quieren mucho el ser hermanas les une bastante
¿Hermanas? ¿Como van a ser hermanas?, si pertenecen a dos familias que no tienen parentesco.
Si lo tienen. En realidad las dos son hijas de la familia que vive un poco más allá
La pareja que vive enfrente no puede tener hijos por ello la otra familia les ofreció tener una niña para ellos
A pesar de no tener parentesco las dos familias están unidas por las niñas
Tener un hijo para una mujer que desea ser madre y no puede, me parecía el acto mas altruista que había visto hasta entonces en mi vida
Al cabo de un tiempo la mujer se cayó por las escaleras golpeándose la cabeza. El golpe fue demasiado grave y no sobrevivió murió casi en el acto. La niña se quedó huérfana sola con su padre, pero al menos aún le quedaba la otra familia, sus padres biológicos y su hermana.
A veces me costaba ver la vida con los mismos ojos con que ellos la veían.
Todos los días la niña iba a ver a una amiga que vivía un poco más arriba de su casa
A veces era la amiga la que venia a jugar con ella a su casa, un día comenté con mi suegra
-Cuanto se quieren esas niñas, parece que todo el día quieren estar juntas, que extraña amistad les une
Mi suegra respondió a mi comentario
-Si, Se quieren mucho el ser hermanas les une bastante
¿Hermanas? ¿Como van a ser hermanas?, si pertenecen a dos familias que no tienen parentesco.
Si lo tienen. En realidad las dos son hijas de la familia que vive un poco más allá
La pareja que vive enfrente no puede tener hijos por ello la otra familia les ofreció tener una niña para ellos
A pesar de no tener parentesco las dos familias están unidas por las niñas
Tener un hijo para una mujer que desea ser madre y no puede, me parecía el acto mas altruista que había visto hasta entonces en mi vida
Al cabo de un tiempo la mujer se cayó por las escaleras golpeándose la cabeza. El golpe fue demasiado grave y no sobrevivió murió casi en el acto. La niña se quedó huérfana sola con su padre, pero al menos aún le quedaba la otra familia, sus padres biológicos y su hermana.
A veces me costaba ver la vida con los mismos ojos con que ellos la veían.
59. los niños y demás
Cuidar del niño de la tía era fácil, el pequeño era muy tranquilo. Aunque Yutan al principio tenía algo de celos, poco a poco se fue a acostumbrando. Todo se compraba a pares, la ropa y los juguetes. Y los chupetes, tenían un vicio de chupete y de biberón.

Yutan y su primo.
Yutan ya hablaba perfectamente chino era raro para un niño de su edad ya que lo primero que aprendían los niños de allí con los abuelos era taiwanés. Sin embargo, Yutan se pasaba la mayoría del tiempo conmigo y yo solo le hablaba en chino, cada vez me costaba mas hablar español así que dejé de hablarlo.
Y este era también el motivo de que él solo hablara chino, la gente se sorprendía y decía tan pequeño y que bien habla chino. Algunas personas empezaron a no verme diferente, otras me preguntaban que si era mestiza, china y de otra nacionalidad. Luego estaban los que me adivinaban de Malasia o Tailandia. Al menos había dejado de parecerles americana
Me seguía aburriendo y buscando cosas con las que pasar el tiempo así que le había pedido a mi madre que me enviara una revista de esas que vienen con patrones para hacer ropa.
Empecé a hacerme unos pantalones, pero no me apetecía coserlos a mano así que me enteré de que una de las que bailaban en el grupo se dedicaba a la costura y tenía un taller y máquina de coser. Me acerqué hasta su casa y me dejó usar su máquina. Tenía dos niños gemelos, me dijo que ella había sido compañera de Tony en el colegio, era de su misma edad. También me dijo que yo tenía suerte porque Tony era un buen partido.
No debí haberles dejado ver que sabía coser, enseguida todos empezaron a hablar de que me dedicara a eso.
-Te compraré una máquina y podrás hacer ropa por encargo, me dijo mi suegro.
-No, no la compres. Yo no quiero hacer ropa, no me gusta. Le contesté.
Estuvo varios días hablando del tema, yo rehuía hablar de eso y por si acaso no volví a coser. Era lo que me faltaba dejar la modista en España y poner un taller en China. No se lo creían ni ellos.
Al cabo de unos días mi suegro se dio cuenta de que no había nada que hacer yo pasaba del tema.
Empezaron las Olimpiadas de Corea y todo el día la tele venga a poner deportes, lo único que me interesaba de las Olimpiadas era ver si salía algún deportista español y si le entrevistaban y decía algo en mi idioma materno.

Yutan y su primo.
Yutan ya hablaba perfectamente chino era raro para un niño de su edad ya que lo primero que aprendían los niños de allí con los abuelos era taiwanés. Sin embargo, Yutan se pasaba la mayoría del tiempo conmigo y yo solo le hablaba en chino, cada vez me costaba mas hablar español así que dejé de hablarlo.
Y este era también el motivo de que él solo hablara chino, la gente se sorprendía y decía tan pequeño y que bien habla chino. Algunas personas empezaron a no verme diferente, otras me preguntaban que si era mestiza, china y de otra nacionalidad. Luego estaban los que me adivinaban de Malasia o Tailandia. Al menos había dejado de parecerles americana
Me seguía aburriendo y buscando cosas con las que pasar el tiempo así que le había pedido a mi madre que me enviara una revista de esas que vienen con patrones para hacer ropa.
Empecé a hacerme unos pantalones, pero no me apetecía coserlos a mano así que me enteré de que una de las que bailaban en el grupo se dedicaba a la costura y tenía un taller y máquina de coser. Me acerqué hasta su casa y me dejó usar su máquina. Tenía dos niños gemelos, me dijo que ella había sido compañera de Tony en el colegio, era de su misma edad. También me dijo que yo tenía suerte porque Tony era un buen partido.
No debí haberles dejado ver que sabía coser, enseguida todos empezaron a hablar de que me dedicara a eso.
-Te compraré una máquina y podrás hacer ropa por encargo, me dijo mi suegro.
-No, no la compres. Yo no quiero hacer ropa, no me gusta. Le contesté.
Estuvo varios días hablando del tema, yo rehuía hablar de eso y por si acaso no volví a coser. Era lo que me faltaba dejar la modista en España y poner un taller en China. No se lo creían ni ellos.
Al cabo de unos días mi suegro se dio cuenta de que no había nada que hacer yo pasaba del tema.
Empezaron las Olimpiadas de Corea y todo el día la tele venga a poner deportes, lo único que me interesaba de las Olimpiadas era ver si salía algún deportista español y si le entrevistaban y decía algo en mi idioma materno.
60. Navidad
Se acercaban las Navidades, serían las segundas que pasaría en Taiwán.
Allí en realidad no se notaba que era Navidad.
En aquel pueblo no existía esa celebración. Si existía en las grandes ciudades, eso me habían dicho.
En esas fechas me daba por recordar aún más mi país y mi familia. También las tradiciones de España.

Empecé a recibir las felicitaciones de amigos y familiares, típicas postales con el nacimiento y angelitos. Yo no podía enviar ese tipo de postales. En Taiwán no existían. Quizá en la isla principal alguna con papa Noel, por aquello de que copiaban a los americanos en lo referente a las fiestas. Por la tele al menos si se veía que hablaban de papa Noel, pero no del Nacimiento, ni de los tres Reyes Magos. Les conté a ellos como se celebraba en España y que solíamos hacer. Me compraron un arbolito artificial de Navidad de unos 15 centímetros, casi me entra la risa al verlo. Pero no dije nada, lo habían hecho con toda su buena intención y tenía que estarles agradecidos por intentar hacer que me sintiera mejor. Lo coloqué encima de la nevera.
Compré una cartulina blanca grande y me dio por dibujar en ella a San José, a la Virgen y al Niño Jesús, copiándolo de una de las tarjetas de felicitación que había recibido. Lo hice con los rotuladores de colores de Yutan. No es que me quedara muy bien, pero dibujar siempre me había gustado mucho y me divertí haciéndolo. Colgué el dibujo de la pared y me quedé mirándolo, desde lejos no quedaba tan mal. Se me ocurrió sacarle una foto, y pensé que podía utilizar la foto como postal de Navidad para enviársela a mis amigos y familiares. Una tarjeta artesanal. Recordándolo ahora me entra la risa, muchas veces tenía cosas infantiles, quizá eso hacía que me llevara tan bien con los niños. Y que estos a su vez también estuvieran encantados de estar conmigo.
Al final no llegué a enviarla. Cuando revelé el carrete, la Navidad ya había pasado, Pero además la fotografía no se me daba muy bien. No quedó muy centrada que digamos. La foto quedó amontonada con el resto de recuerdos del tiempo que viví en Taiwán, así que aqui os la pongo para que os riais un poco, que siempre es bueno echar unas risas.

Allí en realidad no se notaba que era Navidad.
En aquel pueblo no existía esa celebración. Si existía en las grandes ciudades, eso me habían dicho.
En esas fechas me daba por recordar aún más mi país y mi familia. También las tradiciones de España.

Empecé a recibir las felicitaciones de amigos y familiares, típicas postales con el nacimiento y angelitos. Yo no podía enviar ese tipo de postales. En Taiwán no existían. Quizá en la isla principal alguna con papa Noel, por aquello de que copiaban a los americanos en lo referente a las fiestas. Por la tele al menos si se veía que hablaban de papa Noel, pero no del Nacimiento, ni de los tres Reyes Magos. Les conté a ellos como se celebraba en España y que solíamos hacer. Me compraron un arbolito artificial de Navidad de unos 15 centímetros, casi me entra la risa al verlo. Pero no dije nada, lo habían hecho con toda su buena intención y tenía que estarles agradecidos por intentar hacer que me sintiera mejor. Lo coloqué encima de la nevera.
Compré una cartulina blanca grande y me dio por dibujar en ella a San José, a la Virgen y al Niño Jesús, copiándolo de una de las tarjetas de felicitación que había recibido. Lo hice con los rotuladores de colores de Yutan. No es que me quedara muy bien, pero dibujar siempre me había gustado mucho y me divertí haciéndolo. Colgué el dibujo de la pared y me quedé mirándolo, desde lejos no quedaba tan mal. Se me ocurrió sacarle una foto, y pensé que podía utilizar la foto como postal de Navidad para enviársela a mis amigos y familiares. Una tarjeta artesanal. Recordándolo ahora me entra la risa, muchas veces tenía cosas infantiles, quizá eso hacía que me llevara tan bien con los niños. Y que estos a su vez también estuvieran encantados de estar conmigo.
Al final no llegué a enviarla. Cuando revelé el carrete, la Navidad ya había pasado, Pero además la fotografía no se me daba muy bien. No quedó muy centrada que digamos. La foto quedó amontonada con el resto de recuerdos del tiempo que viví en Taiwán, así que aqui os la pongo para que os riais un poco, que siempre es bueno echar unas risas.
