19. Medicinas tradicionales
Después de conocer a la abuela nos volvimos a casa con la medicina. Había que cocer las plantas aquellas con dos tazones de agua y dejarlo hasta que quedara solo un tazón.
Un poco pesado, ya que se calculaba cuando quedaría un tazón y cada poco se echaba a ver si ya estaba. Si sobraba otra vez a la tetera hasta que se consumiera el agua que sobrara.
En el futuro me tocaría hacerlo muchas veces, ya que mi suegro se pasaba la vida tomando reconstituyentes naturales de esos. A veces eran tres tazones o dos y medio según para que cosas, un lío.
Pero esta vez la medicina era para mí. Una vez conseguido el tazón de líquido negro con una pinta que apetecía echar a correr. (Las bolas que escupí el día de la boda eran un manjar al lado de esto).
Me lo bebí de una sentada, cuanto antes acabara mejor, ¡¡¡Dios !!! su sabor era tan….., tan……., tan……….., indescriptible.
Me habían dicho que era amargo. Pero no era solo amargo, nunca he vuelto a probar nada que tuviera un sabor peor que aquello. Para no vomitar me metí varios terrones de azúcar en la boca.
Lo sentí mucho, pero no estaba dispuesta a seguir tomándolo, que naciera el bebe como naciera.
Hablando de medicina natural, a mi suegro le encantaba. Además de tomar los mejunjes intragables, también se hacía la acupuntura a si mismo. Había unas cánulas de plástico, como pajitas. Colocaba una en el sitio donde iba a poner la aguja y la metía hasta llegar a la piel y pincharla.
Pero cuando se las ponía en el brazo no podía él solo. Así que mas de una vez me tocó ayudarle a clavarse las agujitas. Luego ponía una especie de hierbas hechas una bolita en la parte de arriba de la aguja y las quemaba.
Era muy gracioso verle ahí sentado en el sillón con los brazos estirados y agujas clavadas sobre ellos, las cuales echaban humo por la combustión de las hiervas esas o lo que fueran.
El olor mientras quemaban no me desagradaba. Aunque al principio daba repelús con el tiempo te acostumbras, como a todo. Yo nunca lo probé, nunca me gustaron esas cosas, a pesar de lo bueno que debe ser.
Las ventosas me gustaban mas, se las ponía en la espalda. Me decía que buscara cierto hueso de la columna. A partir de ahí medía con los dedos y se la ponía donde el me indicaba.
Se le quedaba la espalda llena de círculos morados. Yo le avisaba y él decía;
-si, eso es lo bueno, asi tiene que ser.
Aprendí un montón de palabras relacionadas con la medicina china. Palabras que si tuviera que decir en español no sabría. Cosas como energías que fluyen, polos positivo y negativo.
Si alguien está interesado en el tema puede mirar esta página.
http://www.redmarcial.com.ar/cchina/medicina/medicina.htm
Yo no tenía mucho interés, para mi todo aquello era demasiado, me limitaba a hacer lo que me pedía.
Un poco pesado, ya que se calculaba cuando quedaría un tazón y cada poco se echaba a ver si ya estaba. Si sobraba otra vez a la tetera hasta que se consumiera el agua que sobrara.
En el futuro me tocaría hacerlo muchas veces, ya que mi suegro se pasaba la vida tomando reconstituyentes naturales de esos. A veces eran tres tazones o dos y medio según para que cosas, un lío.
Pero esta vez la medicina era para mí. Una vez conseguido el tazón de líquido negro con una pinta que apetecía echar a correr. (Las bolas que escupí el día de la boda eran un manjar al lado de esto).
Me lo bebí de una sentada, cuanto antes acabara mejor, ¡¡¡Dios !!! su sabor era tan….., tan……., tan……….., indescriptible.
Me habían dicho que era amargo. Pero no era solo amargo, nunca he vuelto a probar nada que tuviera un sabor peor que aquello. Para no vomitar me metí varios terrones de azúcar en la boca.
Lo sentí mucho, pero no estaba dispuesta a seguir tomándolo, que naciera el bebe como naciera.
Hablando de medicina natural, a mi suegro le encantaba. Además de tomar los mejunjes intragables, también se hacía la acupuntura a si mismo. Había unas cánulas de plástico, como pajitas. Colocaba una en el sitio donde iba a poner la aguja y la metía hasta llegar a la piel y pincharla.
Pero cuando se las ponía en el brazo no podía él solo. Así que mas de una vez me tocó ayudarle a clavarse las agujitas. Luego ponía una especie de hierbas hechas una bolita en la parte de arriba de la aguja y las quemaba.
Era muy gracioso verle ahí sentado en el sillón con los brazos estirados y agujas clavadas sobre ellos, las cuales echaban humo por la combustión de las hiervas esas o lo que fueran.
El olor mientras quemaban no me desagradaba. Aunque al principio daba repelús con el tiempo te acostumbras, como a todo. Yo nunca lo probé, nunca me gustaron esas cosas, a pesar de lo bueno que debe ser.
Las ventosas me gustaban mas, se las ponía en la espalda. Me decía que buscara cierto hueso de la columna. A partir de ahí medía con los dedos y se la ponía donde el me indicaba.
Se le quedaba la espalda llena de círculos morados. Yo le avisaba y él decía;
-si, eso es lo bueno, asi tiene que ser.
Aprendí un montón de palabras relacionadas con la medicina china. Palabras que si tuviera que decir en español no sabría. Cosas como energías que fluyen, polos positivo y negativo.
Si alguien está interesado en el tema puede mirar esta página.
http://www.redmarcial.com.ar/cchina/medicina/medicina.htm
Yo no tenía mucho interés, para mi todo aquello era demasiado, me limitaba a hacer lo que me pedía.
24.Salidas por la Isla
La escuela solía organizar salidas. Como se hace aquí, en plan de excursión. Un día mi suegro me dijo que iban a salir de excursión a la montaña con sus alumnos y que si quería ir.
Me pareció muy buena idea, en un pueblo tan pequeño tampoco había mucho que hacer. Me fui con él a la escuela.
Desde que llegué, se armó un gran alboroto entorno a mí. Todos los niños me sonreían, los chicos ponían cara de pillos. Intentaban hablarme en inglés-¡¡¡jalo, jalo!! ¡¡Gudmonin!! Me decían entre risas.
y las niñas, las niñas eran adorables, me sonreían tímidamente y se ponían a mi lado sin atreverse a decir nada.
Me gustaría que el bebe fuera niña- pensaba-
Muchas veces entraba en discusión con mi suegra respecto a esto. Ella decía será un niño, y yo –será una niña. Entonces ella respondía en broma, si es una niña no la queremos, y yo decía si es una niña me la quedo para mi sola y me la llevo a España conmigo.
La verdad es que los niños eran más valorados, decían que cuando tienes un hijo ganas una hija, porque éste se casa y trae a su mujer. Pero si tienes una hija te quedas sin nada, porque ésta se casará y pertenecerá a la familia del marido.
Teníamos un vecino que había tenido once chicas y al final no le quedo otro remedio que conformarse.
Hablando de la excursión, nos fuimos a la montaña. Mas bien un monte que había alli a las afueras del pueblo. Cerca del faro. Íbamos cargados con la carne, el carbón vegetal para hacer fuego, las parrillas, refrescos etc.
(Les encanta hacer carne a la parrilla como diversión, aunque sea en la puerta de casa.)
Por el camino una niña me dio la mano, la miré y me sonrió. Las otras se acercaron y entre risas empezaron a tomar confianza y a tocarme. Llevaba una niña cogida de cada mano, pero las otras también querían, así que decidieron hacer turnos.
-ahora me toca a mi-
-tu ya llevas mucho tiempo-
Se decían unas a otras. Era divertido, lamenté no tener más manos.
Cuando llegamos se pusieron a hacer la carne. Yo no tuve que hacer nada, pues todos se empañaban en que me comiera la carne que habían asado ellos, así que me limité a contemplar el mar desde allí arriba, jugar y aprender palabras nuevas con los niños.
Otro día me llevaron de pesca, en España había visto muchas veces a gente pescar, pero yo nunca lo había hecho. Y la verdad es que lo único que me gustaba era tirar de la caña cuando el pez ha picado, definitivamente lo de pescar no era para mi.
Me moría de asco solo de ver aquellos bichos que ponían de cebo. Eran como cucarachas pero de mar. Asi que un niño, -de esos que no tienen asco por ningún tipo de bicho-, me ayudaba muy amablemente.
El ponía el bicho en el anzuelo, yo tiraba la caña, esperaba y cuando el pez picaba lo sacaba, le decía:
-¡¡¡que asco, que asco!!! Cogelo tú, el niño lo desenganchaba y lo metía en el bote. Ni que decir tiene que en seguida me aburrí y le dije al niño que siguiera el solito, que yo prefería mirar.
Una forma muy curiosa de pescar que yo no había visto nunca era con trampas hechas de piedras en las orillas. Trampas como esta de la foto.

los peces entran en el interior y se quedan atrapados.
Me pareció muy buena idea, en un pueblo tan pequeño tampoco había mucho que hacer. Me fui con él a la escuela.
Desde que llegué, se armó un gran alboroto entorno a mí. Todos los niños me sonreían, los chicos ponían cara de pillos. Intentaban hablarme en inglés-¡¡¡jalo, jalo!! ¡¡Gudmonin!! Me decían entre risas.
y las niñas, las niñas eran adorables, me sonreían tímidamente y se ponían a mi lado sin atreverse a decir nada.
Me gustaría que el bebe fuera niña- pensaba-
Muchas veces entraba en discusión con mi suegra respecto a esto. Ella decía será un niño, y yo –será una niña. Entonces ella respondía en broma, si es una niña no la queremos, y yo decía si es una niña me la quedo para mi sola y me la llevo a España conmigo.
La verdad es que los niños eran más valorados, decían que cuando tienes un hijo ganas una hija, porque éste se casa y trae a su mujer. Pero si tienes una hija te quedas sin nada, porque ésta se casará y pertenecerá a la familia del marido.
Teníamos un vecino que había tenido once chicas y al final no le quedo otro remedio que conformarse.
Hablando de la excursión, nos fuimos a la montaña. Mas bien un monte que había alli a las afueras del pueblo. Cerca del faro. Íbamos cargados con la carne, el carbón vegetal para hacer fuego, las parrillas, refrescos etc.
(Les encanta hacer carne a la parrilla como diversión, aunque sea en la puerta de casa.)
Por el camino una niña me dio la mano, la miré y me sonrió. Las otras se acercaron y entre risas empezaron a tomar confianza y a tocarme. Llevaba una niña cogida de cada mano, pero las otras también querían, así que decidieron hacer turnos.
-ahora me toca a mi-
-tu ya llevas mucho tiempo-
Se decían unas a otras. Era divertido, lamenté no tener más manos.
Cuando llegamos se pusieron a hacer la carne. Yo no tuve que hacer nada, pues todos se empañaban en que me comiera la carne que habían asado ellos, así que me limité a contemplar el mar desde allí arriba, jugar y aprender palabras nuevas con los niños.
Otro día me llevaron de pesca, en España había visto muchas veces a gente pescar, pero yo nunca lo había hecho. Y la verdad es que lo único que me gustaba era tirar de la caña cuando el pez ha picado, definitivamente lo de pescar no era para mi.
Me moría de asco solo de ver aquellos bichos que ponían de cebo. Eran como cucarachas pero de mar. Asi que un niño, -de esos que no tienen asco por ningún tipo de bicho-, me ayudaba muy amablemente.
El ponía el bicho en el anzuelo, yo tiraba la caña, esperaba y cuando el pez picaba lo sacaba, le decía:
-¡¡¡que asco, que asco!!! Cogelo tú, el niño lo desenganchaba y lo metía en el bote. Ni que decir tiene que en seguida me aburrí y le dije al niño que siguiera el solito, que yo prefería mirar.
Una forma muy curiosa de pescar que yo no había visto nunca era con trampas hechas de piedras en las orillas. Trampas como esta de la foto.

los peces entran en el interior y se quedan atrapados.
25. Rutina
Intentaba pertenecer a su mundo, ser como ellos, sentirme una mas. Pero era algo imposible. A cualquier sitio donde iba, todo eran comentarios y miradas.
La gente vivía en la calle, normalmente se sentaban en la puerta de las casas a charlar, yo paseaba por los callejones y a veces me invitaban a sus casas, me ofrecían fruta.
Algunas veces me sentaba con ellas y me quedaba escuchándolas, pero aún no podía mantener una conversación, así que me limitaba a escuchar.
Algunas mujeres hablaban de la suerte que había tenido por casarme con el hijo del profesor. Y otras de la suerte que tenían ellos de que les fuera a dar un nieto.
Supongo que ser la mujer de un pescador hubiera sido mas duro, me gustaba ver los barcos zarpar, las mujeres despedían a sus maridos por la noche y por la mañana, ellas iban a esperarles cuando estos regresaban .
La mayoría de la pesca se metía en cajas con hielo para exportar. Por el día ellas arreglaban las redes estropeadas, mientras sus maridos descansaban.
Mi barriga iba creciendo a la vez que mi tristeza, todos eran atentos conmigo, pero no servía de mucho. No quería que mi bebe naciera allí, no podía contarle a nadie lo que sentía, me sentía sola.
En el pueblo todos se conocían, entraban unos en casa de otros, dando gritos preguntando por el personal, sino estaban se iban y volvían en otro momento. Pero no importaba si te quedabas y fisgabas, era normal todo el mundo lo hacía.
En una ocasión me encontré unas niñas en mi cuarto andando con mis cosas. Les gustaba mucho tocarlo todo, se echaban mi colonia y se embadurnaban con mi barra de labios. Eran pequeñas, tendrían cuatro o cinco años.
Cuando me vieron echaron a correr, todas menos ella “ying-su-a”.
Se me quedó mirando y me sonrió, “ying-sua” y yo nos hicimos grandes amigas, a partir de aquel día empezó a visitarme a diario. Jugaba con ella y me enseñaba a hablar.
Ya no podía ir al templo con mi suegra, a las mujeres embarazadas no les estaba permitido entrar. Tampoco se podía si se tenía la regla.
A veces le acompañaba y le esperaba afuera sentada en las escaleras o saludando a la gente que pasaba.
-吃饱了没? ¿has comido? Esta pregunta aparentemente normal significaba “Hola”
y es que era una de las formas que tenían de saludar.
Me acostumbré a decir que había comido, fuera cierto o no, ya que la primera vez que dije que no, se empeñaron en invitarme a comer.
Y es que lo normal es contestar: 吃饱 (-si, he comido-) que sería como contestar con otro “hola”.
La gente vivía en la calle, normalmente se sentaban en la puerta de las casas a charlar, yo paseaba por los callejones y a veces me invitaban a sus casas, me ofrecían fruta.
Algunas veces me sentaba con ellas y me quedaba escuchándolas, pero aún no podía mantener una conversación, así que me limitaba a escuchar.
Algunas mujeres hablaban de la suerte que había tenido por casarme con el hijo del profesor. Y otras de la suerte que tenían ellos de que les fuera a dar un nieto.
Supongo que ser la mujer de un pescador hubiera sido mas duro, me gustaba ver los barcos zarpar, las mujeres despedían a sus maridos por la noche y por la mañana, ellas iban a esperarles cuando estos regresaban .
La mayoría de la pesca se metía en cajas con hielo para exportar. Por el día ellas arreglaban las redes estropeadas, mientras sus maridos descansaban.
Mi barriga iba creciendo a la vez que mi tristeza, todos eran atentos conmigo, pero no servía de mucho. No quería que mi bebe naciera allí, no podía contarle a nadie lo que sentía, me sentía sola.
En el pueblo todos se conocían, entraban unos en casa de otros, dando gritos preguntando por el personal, sino estaban se iban y volvían en otro momento. Pero no importaba si te quedabas y fisgabas, era normal todo el mundo lo hacía.
En una ocasión me encontré unas niñas en mi cuarto andando con mis cosas. Les gustaba mucho tocarlo todo, se echaban mi colonia y se embadurnaban con mi barra de labios. Eran pequeñas, tendrían cuatro o cinco años.
Cuando me vieron echaron a correr, todas menos ella “ying-su-a”.
Se me quedó mirando y me sonrió, “ying-sua” y yo nos hicimos grandes amigas, a partir de aquel día empezó a visitarme a diario. Jugaba con ella y me enseñaba a hablar.
Ya no podía ir al templo con mi suegra, a las mujeres embarazadas no les estaba permitido entrar. Tampoco se podía si se tenía la regla.
A veces le acompañaba y le esperaba afuera sentada en las escaleras o saludando a la gente que pasaba.
-吃饱了没? ¿has comido? Esta pregunta aparentemente normal significaba “Hola”
y es que era una de las formas que tenían de saludar.
Me acostumbré a decir que había comido, fuera cierto o no, ya que la primera vez que dije que no, se empeñaron en invitarme a comer.
Y es que lo normal es contestar: 吃饱 (-si, he comido-) que sería como contestar con otro “hola”.
26. Mi primer tifón
Las noticias dieron la alarma. Un tifón iba a pasar por la isla, los pescadores llevaron sus barcos a otro puerto. Un puerto de un pueblo cercano el cual estaba más resguardado.
Clavamos con puntas puertas y ventanas
Nos encerramos en casa en espera de que pasara el tifón, nunca había oído hablar de tifones, así que no me daba miedo. Sin embargo se veía por los preparativos que era algo serio.
Todos estaban atentos a las noticias para ver por donde iba pasando y la fuerza con la que avanzaba. Nos fuimos a dormir.
De pronto un gran ruido me despertó, me asomé por los cristales de la ventana de mi habitación, y veo que todo el terreno sobre el que se sostiene mi habitación se está viniendo abajo.
El poste y los cables de la luz ya han sido derribados por la fuerza del viento y siento como se mueve mi habitación.
Fui a avisar de lo que estaba pasando y deciden que mi habitación no es segura, así que sacamos el colchón y lo ponemos sobre el suelo de la habitación de mi suegra hasta que pase el tifón, será lo mas seguro.
Por la mañana me despierto empapada, todo está mojado. !!!Dios mío¡¡¡. .......he roto aguas,........... No puede ser. Y no os riáis que lo de que había roto aguas pensé que era en serio, y claro como estaba solo a mitad del embarazo, pues imaginaros el susto.
Uuuffffff que alivio, tan solo era que la casa se había inundado por las fuertes lluvias y como yo dormía sobre el colchón en el suelo este se ha empapado. Y con el yo.
Lo peor de un tifón son los días que le siguen, sin luz, sin agua, sin teléfono, todo roto.
Los días que siguen hay que ponerse a arreglarlo todo. y para tener agua hay que sacarla del pozo.
Pero mientras los daños sean materiales no hay problemas, lo peor es cuando alguien pierde la vida. Por suerte a los tifones ya están muy acostumbrados, (hay una media de dos al año) y saben lo que se debe hacer para que los efectos no sean muy graves.
Recuerdo un año en que hubo un tifón muy gordo, y vi por la ventana de nuestra casa. Como la casa de la vecina salía volando.
Ella estaba sentada viendo la televisión. Me impresionó mucho ver como quedaba sin casa, aunque la nueva casa que construyeron no estaba mal.
Clavamos con puntas puertas y ventanas
Nos encerramos en casa en espera de que pasara el tifón, nunca había oído hablar de tifones, así que no me daba miedo. Sin embargo se veía por los preparativos que era algo serio.
Todos estaban atentos a las noticias para ver por donde iba pasando y la fuerza con la que avanzaba. Nos fuimos a dormir.
De pronto un gran ruido me despertó, me asomé por los cristales de la ventana de mi habitación, y veo que todo el terreno sobre el que se sostiene mi habitación se está viniendo abajo.
El poste y los cables de la luz ya han sido derribados por la fuerza del viento y siento como se mueve mi habitación.
Fui a avisar de lo que estaba pasando y deciden que mi habitación no es segura, así que sacamos el colchón y lo ponemos sobre el suelo de la habitación de mi suegra hasta que pase el tifón, será lo mas seguro.
Por la mañana me despierto empapada, todo está mojado. !!!Dios mío¡¡¡. .......he roto aguas,........... No puede ser. Y no os riáis que lo de que había roto aguas pensé que era en serio, y claro como estaba solo a mitad del embarazo, pues imaginaros el susto.
Uuuffffff que alivio, tan solo era que la casa se había inundado por las fuertes lluvias y como yo dormía sobre el colchón en el suelo este se ha empapado. Y con el yo.
Lo peor de un tifón son los días que le siguen, sin luz, sin agua, sin teléfono, todo roto.
Los días que siguen hay que ponerse a arreglarlo todo. y para tener agua hay que sacarla del pozo.
Pero mientras los daños sean materiales no hay problemas, lo peor es cuando alguien pierde la vida. Por suerte a los tifones ya están muy acostumbrados, (hay una media de dos al año) y saben lo que se debe hacer para que los efectos no sean muy graves.
Recuerdo un año en que hubo un tifón muy gordo, y vi por la ventana de nuestra casa. Como la casa de la vecina salía volando.
Ella estaba sentada viendo la televisión. Me impresionó mucho ver como quedaba sin casa, aunque la nueva casa que construyeron no estaba mal.
26.1 otra de tifones/ escrito el 10 de marzo de 2005
Hoy le he dicho a mi madre que tengo un blog donde hablo del tiempo que pasé en Taiwán y me ha dado un montón de cartas que le escribí mientras yo vivía allí.
Me he dado cuenta de que apenas le contaba nada, quitando algún que otro fenómeno meteorológico. A parte de eso también me he dado cuenta de que tenía un montón de faltas de ortografía, además de muy mala letra. (Eso sigo teniéndolo).
y como este post iba de tifones he decido poner aquí un trozo de una de las cartas, fechada el 27 de agosto de 1986.

Me he dado cuenta de que apenas le contaba nada, quitando algún que otro fenómeno meteorológico. A parte de eso también me he dado cuenta de que tenía un montón de faltas de ortografía, además de muy mala letra. (Eso sigo teniéndolo).
y como este post iba de tifones he decido poner aquí un trozo de una de las cartas, fechada el 27 de agosto de 1986.

27. Negocios
Lloraba un día si y otro no, se dieron cuenta de mi tristeza o quizá no se dieron cuenta y todo era un plan de Tony. (me encanta meterme con él).
El caso es que buscaron la manera de que fuera a España a tener a mi bebe.
Fui a Kaohsiung a casa de mi cuñada y de alli a Taitung, donde estaba Tony intentando hacer negocios con una empresa.
Me presentó al dueño de la empresa, el señor Kao 高先生. En la oficina, tenía una pecera enorme con un pedazo pez dentro.
Me dijeron que era un pez muy valioso y que los peces en China representaban la abundancia, había que cuidarlos bien, pues si se morían traería mala suerte en los negocios. (nunca he conocido gente tan supersticiosa como los chinos).
Tony había llegado a un acuerdo con la empresa esa para intentar abrir un mercado en Europa a través de España. fabricaban una máquina que podía realizar 21 funciones con la madera. Era una máquina para carpintería.
Y yo, ¿qué pintaba en todo aquello?, solo para dar credibilidad a Tony sobre sus contactos en España, esa era mi parte en todo este tema.
No me gustaba el rollo que se traían, me hicieron ahijada del tipo aquel, al que yo empezaría a llamar padrino.
Tony me llamó a parte y me dijo: -llámale papa y dale dos besos-.
-¿quéeeeee? ¿cómoooo? Porque habría de darle dos besos a aquel tipo al que no conocía de nada.
- Solo en la cara, como saludo- pero yo sabía que solo en la cara ya era algo para ellos.
Allí no había costumbre de besarse y lo que aquí se interpretaba como un simple beso de amistad allí no era igual. Ni siquiera él me había besado anteriormente y ahora me pedía que besara a un extraño.
Fuimos a comer con él y al despedirnos Tony me hacía gestos, era la hora del beso.
Joder no me apetece. Me intenté hacer la tonta, volvió a mirarme como exigiéndomelo. Lo curioso es que el tipo lo esperaba.
Diréis que soy mal pensada pero alguna vez me he preguntado sino lo habría apostado en el juego. Alguna vez oí como alguno había apostado cosas similares.
Por darle un par de besos a modo de saludo tampoco pasaba nada, se los di a regañadientes, por quitarme el tema de en medio.
Volví para Peng-Hu, con mis papis. Me sentía más segura con ellos, me parecían como mis protectores.
Después de un tiempo vino Tony con mi supuesto padrino a visitar la isla donde vivía su hija, (osea yo), no sé que comedera de tarro se traían con que si yo era su ahijada, el podría ir al extranjero con la excusa de visitarme.
Se quedó unos días en la isla y nos sacamos un montón de fotos juntos. Yo no quería, no me hacía ilusión sacarme fotos con aquella barrigota.
El caso es que buscaron la manera de que fuera a España a tener a mi bebe.
Fui a Kaohsiung a casa de mi cuñada y de alli a Taitung, donde estaba Tony intentando hacer negocios con una empresa.
Me presentó al dueño de la empresa, el señor Kao 高先生. En la oficina, tenía una pecera enorme con un pedazo pez dentro.
Me dijeron que era un pez muy valioso y que los peces en China representaban la abundancia, había que cuidarlos bien, pues si se morían traería mala suerte en los negocios. (nunca he conocido gente tan supersticiosa como los chinos).
Tony había llegado a un acuerdo con la empresa esa para intentar abrir un mercado en Europa a través de España. fabricaban una máquina que podía realizar 21 funciones con la madera. Era una máquina para carpintería.
Y yo, ¿qué pintaba en todo aquello?, solo para dar credibilidad a Tony sobre sus contactos en España, esa era mi parte en todo este tema.
No me gustaba el rollo que se traían, me hicieron ahijada del tipo aquel, al que yo empezaría a llamar padrino.
Tony me llamó a parte y me dijo: -llámale papa y dale dos besos-.
-¿quéeeeee? ¿cómoooo? Porque habría de darle dos besos a aquel tipo al que no conocía de nada.
- Solo en la cara, como saludo- pero yo sabía que solo en la cara ya era algo para ellos.
Allí no había costumbre de besarse y lo que aquí se interpretaba como un simple beso de amistad allí no era igual. Ni siquiera él me había besado anteriormente y ahora me pedía que besara a un extraño.
Fuimos a comer con él y al despedirnos Tony me hacía gestos, era la hora del beso.
Joder no me apetece. Me intenté hacer la tonta, volvió a mirarme como exigiéndomelo. Lo curioso es que el tipo lo esperaba.
Diréis que soy mal pensada pero alguna vez me he preguntado sino lo habría apostado en el juego. Alguna vez oí como alguno había apostado cosas similares.
Por darle un par de besos a modo de saludo tampoco pasaba nada, se los di a regañadientes, por quitarme el tema de en medio.
Volví para Peng-Hu, con mis papis. Me sentía más segura con ellos, me parecían como mis protectores.
Después de un tiempo vino Tony con mi supuesto padrino a visitar la isla donde vivía su hija, (osea yo), no sé que comedera de tarro se traían con que si yo era su ahijada, el podría ir al extranjero con la excusa de visitarme.
Se quedó unos días en la isla y nos sacamos un montón de fotos juntos. Yo no quería, no me hacía ilusión sacarme fotos con aquella barrigota.
28. Mi cumpleaños
Era agosto cumpliría 19 años, había sido un año de muchos cambios. En España nunca celebraba mi cumpleaños de ninguna manera especial, normalmente mi hermana y yo lo celebrábamos juntas. Así que tampoco me importaba mucho.
Recibí un montón de postales felicitándome desde España.
Y mi supuesto padrino chino me envió un regalo, que sorpresa. ¿Qué podía ser aquel paquete?.
[Cuando me regalan algo, no sé muy bien que hacer. Me gusta dejar el paquete .............y pensar que podrá ser sin mirarlo............ y después de un tiempo, a veces al día siguiente, abrirlo.
Supongo que será una mezcla de costumbre china y cosecha propia. ]
Allí normalmente los regalos no se abren cuando te los hacen, se suele esperar a que la persona que te hizo el regalo no esté delante, (supongo que para que no vea tu cara de decepción en el caso de que no te guste el regalo, --es broma--).
Algo muy importante es dar las gracias después te guste o no.
y el regalo de mi supuesto padrino era...............................¡¡¡¡tachan!!!
Un secador de pelo, con todos los accesorios para peinarme, jajajaja, nunca fui presumida.
El regalo me hizo ilusión por el hecho de que no me lo esperaba, pero no lo llegué a usar, con el podía rizarme el pelo y plancharlo para que me quedara liso, pero eso de acicalarme me aburria, además allí ¿para que?.
¡!!!Como no¡¡¡¡ tenía que llamarle por teléfono para agradecer su cortesía y decirle lo mucho que me había gustado y que era justamente lo que más deseaba.
Lo cierto es que allí solo eran importantes para celebrar los cumpleaños de los mayores. Ya que normalmente los jóvenes cumplen años sin problemas, lo difícil es cumplir años cuanto mayor se es, y supongo que esto tenga algo ver en que los cumpleaños de los jóvenes o niños no tuvieran mucha importancia, por aquel entonces
Recibí un montón de postales felicitándome desde España.
Y mi supuesto padrino chino me envió un regalo, que sorpresa. ¿Qué podía ser aquel paquete?.
[Cuando me regalan algo, no sé muy bien que hacer. Me gusta dejar el paquete .............y pensar que podrá ser sin mirarlo............ y después de un tiempo, a veces al día siguiente, abrirlo.
Supongo que será una mezcla de costumbre china y cosecha propia. ]
Allí normalmente los regalos no se abren cuando te los hacen, se suele esperar a que la persona que te hizo el regalo no esté delante, (supongo que para que no vea tu cara de decepción en el caso de que no te guste el regalo, --es broma--).
Algo muy importante es dar las gracias después te guste o no.
y el regalo de mi supuesto padrino era...............................¡¡¡¡tachan!!!
Un secador de pelo, con todos los accesorios para peinarme, jajajaja, nunca fui presumida.
El regalo me hizo ilusión por el hecho de que no me lo esperaba, pero no lo llegué a usar, con el podía rizarme el pelo y plancharlo para que me quedara liso, pero eso de acicalarme me aburria, además allí ¿para que?.
¡!!!Como no¡¡¡¡ tenía que llamarle por teléfono para agradecer su cortesía y decirle lo mucho que me había gustado y que era justamente lo que más deseaba.
Lo cierto es que allí solo eran importantes para celebrar los cumpleaños de los mayores. Ya que normalmente los jóvenes cumplen años sin problemas, lo difícil es cumplir años cuanto mayor se es, y supongo que esto tenga algo ver en que los cumpleaños de los jóvenes o niños no tuvieran mucha importancia, por aquel entonces
29. Vuelta a España
Estaba decidido, volvería a España. Pero Tony no podría ir conmigo. Su visado tardaría y si esperaba por él, mi bebe nacería y ya no podría irme.
Así que yo me iría primero y él en cuanto le dieran el visado.
No me lo podía creer, era como cuando me fui, una sensación extraña de abandonar el hogar ¿cómo estaría todo allí?
Al menos en España estaría con mi familia y podría preguntar todas mis dudas sobre el embarazo.
No sabía como nos iría allí, ni lo que pasaría después, no sabía si volveríamos a Taiwán.
Asi que me llevé todo lo que pensé que necesitaría y lo que quería conservar.
Entre otras cosas el certificado de matrimonio, las fotos y los regalos de boda (anillos, pulseras etc. de oro puro de 24 kilates), el oro de 18 k. allí no se vendía, decían que estaba mezclado con níquel y que por ello no tenía tanto valor. Pero el que usaban ellos era muy blando y enseguida se deformaba, por ello yo nunca me los ponía.
Mi madre y mi familia me escribieron diciendo lo contentos que estaban de mi regreso.
Mi suegra me acompañó para despedirse, a ella no le gustaba nada el avión, así que el viaje de Peng-Hu a Kaohsiung lo hicimos en barco, cinco horas, me resultó bastante pesado.
Esa noche la pasamos en casa de mi cuñada para ir al aeropuerto al día siguiente.
Fuimos al aeropuerto de kaohsiung, me dijeron que estando embarazada podría tener problemas para que me dejaran viajar. Por lo visto a partir de los seis meses de gestación no estaba permitido.
Me despedí, ella lloraba, me daba pena verla llorar, pero en el fondo lo que sentía era alegría por irme.
Me puse a la cola para pasar, según iba llegando pensaba:
-ójala pase desapercibida.
Pero era difícil ocultar una barriga tan grande, asi que la pregunta fue inevitable.
-¿de cuánto estás?
Puse cara de despreocupación y dije: -mmm………de casi seis.
Uuf no dijo nada más, solo me deseo un buen viaje.
Primer vuelo, Kaohsiung-Hongkong, esta vez no tuve problema al llegar a Hongkong con el idioma, ahora podía hablar chino. Pero la espera para el siguiente vuelo Hongkong- Paris con escala técnica en Delhi se me hizo eterna, cinco horas de vagabundear por el aeropuerto.
Por momentos pensaba que todo aquello no era real.
A penas once meses fuera de España y sin embargo me había parecido una eternidad.
En el vuelo de Hongkong – Paris ya nada me llamaba la atención, todo me parecía de lo mas normal.
A pesar de pedir asiento de no fumador, me dieron en fumador. A mi lado estaba sentado un italiano. Me comentó ofendido que el también había pedido asiento de no fumador.
En la fila de delante había unos japoneses que no paraban de fumar, les pidió por favor que no fumaran escudándose en que yo estaba embarazada. Pero les dio lo mismo, así que cuando vino la auxiliar de vuelo protestó enérgicamente.
¿Les parece bonito que hayamos pedido no fumadores y tengamos que estar aquí aguantando el humo?, ¿no ve que esto para el embarazo es muy perjudicial? (supongo que diría algo parecido por su tono de voz. hablaba con ella en inglés.)
La auxiliar de vuelo dijo que vería lo que podía hacer, pero que no prometía nada. (eso me lo dijo él en italiano, yo le hablaba en español como se parecen nos entendíamos bien).
Después de unos minutos la auxiliar volvió y dijo:
-señor solo hemos conseguido un asiento, si su esposa quiere cambiarse ella sola, no hay ningún inconveniente.
El italiano entre risas me traduce, se ha pensado que eres mi esposa y dice que solo hay asiento para ti.
Bueno al menos tú podrás respirar, te deseo un buen viaje.
La auxiliar me acompañó a mi nuevo asiento, al lado de un francés y su hijo.
Así que yo me iría primero y él en cuanto le dieran el visado.
No me lo podía creer, era como cuando me fui, una sensación extraña de abandonar el hogar ¿cómo estaría todo allí?
Al menos en España estaría con mi familia y podría preguntar todas mis dudas sobre el embarazo.
No sabía como nos iría allí, ni lo que pasaría después, no sabía si volveríamos a Taiwán.
Asi que me llevé todo lo que pensé que necesitaría y lo que quería conservar.
Entre otras cosas el certificado de matrimonio, las fotos y los regalos de boda (anillos, pulseras etc. de oro puro de 24 kilates), el oro de 18 k. allí no se vendía, decían que estaba mezclado con níquel y que por ello no tenía tanto valor. Pero el que usaban ellos era muy blando y enseguida se deformaba, por ello yo nunca me los ponía.
Mi madre y mi familia me escribieron diciendo lo contentos que estaban de mi regreso.
Mi suegra me acompañó para despedirse, a ella no le gustaba nada el avión, así que el viaje de Peng-Hu a Kaohsiung lo hicimos en barco, cinco horas, me resultó bastante pesado.
Esa noche la pasamos en casa de mi cuñada para ir al aeropuerto al día siguiente.
Fuimos al aeropuerto de kaohsiung, me dijeron que estando embarazada podría tener problemas para que me dejaran viajar. Por lo visto a partir de los seis meses de gestación no estaba permitido.
Me despedí, ella lloraba, me daba pena verla llorar, pero en el fondo lo que sentía era alegría por irme.
Me puse a la cola para pasar, según iba llegando pensaba:
-ójala pase desapercibida.
Pero era difícil ocultar una barriga tan grande, asi que la pregunta fue inevitable.
-¿de cuánto estás?
Puse cara de despreocupación y dije: -mmm………de casi seis.
Uuf no dijo nada más, solo me deseo un buen viaje.
Primer vuelo, Kaohsiung-Hongkong, esta vez no tuve problema al llegar a Hongkong con el idioma, ahora podía hablar chino. Pero la espera para el siguiente vuelo Hongkong- Paris con escala técnica en Delhi se me hizo eterna, cinco horas de vagabundear por el aeropuerto.
Por momentos pensaba que todo aquello no era real.
A penas once meses fuera de España y sin embargo me había parecido una eternidad.
En el vuelo de Hongkong – Paris ya nada me llamaba la atención, todo me parecía de lo mas normal.
A pesar de pedir asiento de no fumador, me dieron en fumador. A mi lado estaba sentado un italiano. Me comentó ofendido que el también había pedido asiento de no fumador.
En la fila de delante había unos japoneses que no paraban de fumar, les pidió por favor que no fumaran escudándose en que yo estaba embarazada. Pero les dio lo mismo, así que cuando vino la auxiliar de vuelo protestó enérgicamente.
¿Les parece bonito que hayamos pedido no fumadores y tengamos que estar aquí aguantando el humo?, ¿no ve que esto para el embarazo es muy perjudicial? (supongo que diría algo parecido por su tono de voz. hablaba con ella en inglés.)
La auxiliar de vuelo dijo que vería lo que podía hacer, pero que no prometía nada. (eso me lo dijo él en italiano, yo le hablaba en español como se parecen nos entendíamos bien).
Después de unos minutos la auxiliar volvió y dijo:
-señor solo hemos conseguido un asiento, si su esposa quiere cambiarse ella sola, no hay ningún inconveniente.
El italiano entre risas me traduce, se ha pensado que eres mi esposa y dice que solo hay asiento para ti.
Bueno al menos tú podrás respirar, te deseo un buen viaje.
La auxiliar me acompañó a mi nuevo asiento, al lado de un francés y su hijo.
30. No soporto a los franceses
Caminaba por los pasillos del aeropuerto de Paris, ya tenía mi tarjeta de embarque e iba en busca de la puerta de embarque.
Cuando de frente me viene un hombre, me enseña una identificación y me pide que le muestre mi pasaporte. Por lo visto era detective.
-¿qué ocurre? Le digo mientras busco mi pasaporte.
-nada, es solo una investigación, buscamos drogas.
-¿drogas? ¿Estaban locos o qué?, con la cara de santa que yo tenía.
Después de hojear mi pasaporte, le llaman la atención los sellos de entrada y salida de Taiwán.
-¿Para que fue a Taiwán? me pregunta.
-mi marido es de allí, le respondo. Me pide que le acompañe.
Pensé,- no puede estar pasándome esto-, después de casi 20 horas de vuelo me detienen en Paris para ver si llevo drogas. ¡¡¡Increíble!!!
Llegamos a un sitio apartado donde había dos hombres, estos vestidos de policía. Uno de ellos me agarra el bolso y le da la vuelta zarandeándolo para sacar todo su contenido.
Todas mis cosas se desparraman encima de una repisa, algunas rebotan y caen al suelo.
Les miro con odio, ellos me miran con desprecio.
Sostienen en sus manos los objetos de oro y me preguntan por ellos. Les digo que son regalos que me han hecho en Taiwán. Cuchichean entre ellos.
Puede recoger todas sus cosas e irse, me dicen.
Ni una disculpa, más bien todo lo contrario, se quedaron allí de pie, cruzados de brazos mirando mientras yo recogía todas las cosas que ellos habían tirado de mala manera.
Después de este percance decidí no volver nunca mas a viajar con Airfrance, ni haciendo escala en Paris.
El avión a Madrid salió a tiempo, llegué al aeropuerto y me dirigí a la cinta trasportadora de equipajes. Estaba viendo ya salir mis maletas, cuando veo a mi madre venir corriendo mientras dice mi nombre.
Detrás de ella un guardia la perseguía diciendo:
-¡¡Señora!! No puede pasar, ¿Dónde va?
Mi madre ya había llegado hasta donde estaba yo.
-Mire, esta es mi hija, ¿no ve que está embarazada y que ella no puede coger peso?, he entrado para ayudarle con las maletas.-.Yo no sabía donde meterme, miré a otro lado mientras ellos hablaban.
Pero señora no se puede pasar así como así, debería haber hablado conmigo en la puerta.
Al final el hombre la dejó y mi madre se quedó mirándome, con cara de pena.
Pero vaya, que mala pintas tienes, y ¿que ropa es esa?.
En Taiwán hacía calor por lo que no había ropa de invierno, así que llevaba un jersey de manga larga debajo de un vestido de verano escotado.
Ahora lo pienso y debería tener una pinta súper ridícula, pero la verdad es que me daba igual.
Salimos y afuera estaba mi hermana y mi cuñado que habían venido en coche a recogerme.
El viaje en coche hasta Asturias fue agotador. Lo pasé bastante mal e incluso tuvimos que parar porque no podía aguantar, era la primera vez que me mareaba en coche. Supongo que por el embarazo.
Cuando de frente me viene un hombre, me enseña una identificación y me pide que le muestre mi pasaporte. Por lo visto era detective.
-¿qué ocurre? Le digo mientras busco mi pasaporte.
-nada, es solo una investigación, buscamos drogas.
-¿drogas? ¿Estaban locos o qué?, con la cara de santa que yo tenía.
Después de hojear mi pasaporte, le llaman la atención los sellos de entrada y salida de Taiwán.
-¿Para que fue a Taiwán? me pregunta.
-mi marido es de allí, le respondo. Me pide que le acompañe.
Pensé,- no puede estar pasándome esto-, después de casi 20 horas de vuelo me detienen en Paris para ver si llevo drogas. ¡¡¡Increíble!!!
Llegamos a un sitio apartado donde había dos hombres, estos vestidos de policía. Uno de ellos me agarra el bolso y le da la vuelta zarandeándolo para sacar todo su contenido.
Todas mis cosas se desparraman encima de una repisa, algunas rebotan y caen al suelo.
Les miro con odio, ellos me miran con desprecio.
Sostienen en sus manos los objetos de oro y me preguntan por ellos. Les digo que son regalos que me han hecho en Taiwán. Cuchichean entre ellos.
Puede recoger todas sus cosas e irse, me dicen.
Ni una disculpa, más bien todo lo contrario, se quedaron allí de pie, cruzados de brazos mirando mientras yo recogía todas las cosas que ellos habían tirado de mala manera.
Después de este percance decidí no volver nunca mas a viajar con Airfrance, ni haciendo escala en Paris.
El avión a Madrid salió a tiempo, llegué al aeropuerto y me dirigí a la cinta trasportadora de equipajes. Estaba viendo ya salir mis maletas, cuando veo a mi madre venir corriendo mientras dice mi nombre.
Detrás de ella un guardia la perseguía diciendo:
-¡¡Señora!! No puede pasar, ¿Dónde va?
Mi madre ya había llegado hasta donde estaba yo.
-Mire, esta es mi hija, ¿no ve que está embarazada y que ella no puede coger peso?, he entrado para ayudarle con las maletas.-.Yo no sabía donde meterme, miré a otro lado mientras ellos hablaban.
Pero señora no se puede pasar así como así, debería haber hablado conmigo en la puerta.
Al final el hombre la dejó y mi madre se quedó mirándome, con cara de pena.
Pero vaya, que mala pintas tienes, y ¿que ropa es esa?.
En Taiwán hacía calor por lo que no había ropa de invierno, así que llevaba un jersey de manga larga debajo de un vestido de verano escotado.
Ahora lo pienso y debería tener una pinta súper ridícula, pero la verdad es que me daba igual.
Salimos y afuera estaba mi hermana y mi cuñado que habían venido en coche a recogerme.
El viaje en coche hasta Asturias fue agotador. Lo pasé bastante mal e incluso tuvimos que parar porque no podía aguantar, era la primera vez que me mareaba en coche. Supongo que por el embarazo.
31. Revisión
Estaba de nuevo en España, lo primero que tenía que hacer era comprarme ropa, porque la diferencia de temperatura se notaba, pero solo me quedaba un mes para tener mi bebe, así que tampoco podía comprarme demasiada.
No tenía cobertura médica, así que mi madre me incluyó en su cartilla de la seguridad social, y pedimos una cita con el tocólogo.
Era una mujer, recordé la primera y única vez que me vio un ginecólogo en Taiwán. Nunca antes, ni siquiera en España había ido a hacer una revisión ginecológica, así que cuando apareció el médico chino, me negué en rotundo a ser vista por él.
No es que me importara que fuera hombre. En realidad lo que me pasaba, es que pensaba que como les llamaba tanto la atención que fuera extranjera, pues me imaginaba al médico muerto de curiosidad por ver como era una occidental y me cortaba un montón.
Dije, o viene una mujer o yo no me dejo mirar. Como para haber dado a luz allí.
Tardaron horas en encontrar una mujer ginecóloga y hacerla venir, pero como era la única forma de que me dejara mirar, pues eso.
Aquella vez solo tenía una infección de orina, posiblemente de aguantar sin ir al baño en las cinco horas de viaje en barco. Ya que los baños estaban tan limpios que preferí no utilizarlos para no ensuciarlos.
Esta vez no fui yo la que pidió que fuera mujer, solo fue una coincidencia. En realidad en España no me importaba que fuera hombre.
--¿qué estás de ocho meses y nunca te has hecho una revisión? ¿Ni análisis?
--Pero, ¿tú donde has estado metida? Dijo ella
--en una isla de Taiwán. He llegado a España hace unos días, dije yo.
--Después de su sorpresa, decidió que lo mejor era hacer una ecografía, sobre todo después de un viaje tan largo. Dijo ella. Así nos aseguraremos de que está bien.
Por entonces solo se hacían ecografías de pago, así que no se sabía el sexo hasta que el bebe nacía. Todo el mundo me decía vas a saber si es niño o niña.
No tenía cobertura médica, así que mi madre me incluyó en su cartilla de la seguridad social, y pedimos una cita con el tocólogo.
Era una mujer, recordé la primera y única vez que me vio un ginecólogo en Taiwán. Nunca antes, ni siquiera en España había ido a hacer una revisión ginecológica, así que cuando apareció el médico chino, me negué en rotundo a ser vista por él.
No es que me importara que fuera hombre. En realidad lo que me pasaba, es que pensaba que como les llamaba tanto la atención que fuera extranjera, pues me imaginaba al médico muerto de curiosidad por ver como era una occidental y me cortaba un montón.
Dije, o viene una mujer o yo no me dejo mirar. Como para haber dado a luz allí.
Tardaron horas en encontrar una mujer ginecóloga y hacerla venir, pero como era la única forma de que me dejara mirar, pues eso.
Aquella vez solo tenía una infección de orina, posiblemente de aguantar sin ir al baño en las cinco horas de viaje en barco. Ya que los baños estaban tan limpios que preferí no utilizarlos para no ensuciarlos.
Esta vez no fui yo la que pidió que fuera mujer, solo fue una coincidencia. En realidad en España no me importaba que fuera hombre.
--¿qué estás de ocho meses y nunca te has hecho una revisión? ¿Ni análisis?
--Pero, ¿tú donde has estado metida? Dijo ella
--en una isla de Taiwán. He llegado a España hace unos días, dije yo.
--Después de su sorpresa, decidió que lo mejor era hacer una ecografía, sobre todo después de un viaje tan largo. Dijo ella. Así nos aseguraremos de que está bien.
Por entonces solo se hacían ecografías de pago, así que no se sabía el sexo hasta que el bebe nacía. Todo el mundo me decía vas a saber si es niño o niña.
32. El parto
-¿Quieres saber si es niño o niña?, me preguntó la persona que me iba a hacer la ecografía.
-vale, tampoco es que me importara mucho, pero si tuviera que elegir diría niña.
-es un niño, dijo.
Pensé en lo contentos que se pondrían todos en Taiwán, parece que el fuerte deseo de la abuela había dado resultado.
Llegó Tony, los padres le metieron prisa para que llegara antes de que el niño naciera.
Se suponía que nacería el 19 de diciembre, pero como suele ser normal en el primero, se retraso.
Así que todos especulaban, si nacería en Navidad, otro de los comentarios era a quien se parecería, ¿tendría los ojos rasgados?
Pasó el día de Navidad y nada.
Se hizo esperar hasta el día 29 de diciembre. Me quedé sola en el hospital, porque dijeron que todavía tardaría. Siembargo el parto fue rápido.
Cuando me lo pusieron sobre mí, abrió uno de sus ojos y me miró. La primera vez que ves a tu hijo, son momentos inolvidables. Me pareció idéntico a su padre pero en miniatura.

Lo más doloroso fue la episiotomía y el tener que estar escuchando a las dos mujeres que me atendieron sus chismes, mientras yo estaba allí echada tiritando de frío.
Me sentí ignorada por completo.
Donde irían en Nochevieja, que ropa se pondrían eran sus temas de conversación mientras una me cosía y comentaba que se le había terminado el hilo.
La otra se acercó y dijo, toma no es igual que el que has utilizado, pero para lo que queda te servirá. Era como si yo no estuviera allí.
-vale, tampoco es que me importara mucho, pero si tuviera que elegir diría niña.
-es un niño, dijo.
Pensé en lo contentos que se pondrían todos en Taiwán, parece que el fuerte deseo de la abuela había dado resultado.
Llegó Tony, los padres le metieron prisa para que llegara antes de que el niño naciera.
Se suponía que nacería el 19 de diciembre, pero como suele ser normal en el primero, se retraso.
Así que todos especulaban, si nacería en Navidad, otro de los comentarios era a quien se parecería, ¿tendría los ojos rasgados?
Pasó el día de Navidad y nada.
Se hizo esperar hasta el día 29 de diciembre. Me quedé sola en el hospital, porque dijeron que todavía tardaría. Siembargo el parto fue rápido.
Cuando me lo pusieron sobre mí, abrió uno de sus ojos y me miró. La primera vez que ves a tu hijo, son momentos inolvidables. Me pareció idéntico a su padre pero en miniatura.

Lo más doloroso fue la episiotomía y el tener que estar escuchando a las dos mujeres que me atendieron sus chismes, mientras yo estaba allí echada tiritando de frío.
Me sentí ignorada por completo.
Donde irían en Nochevieja, que ropa se pondrían eran sus temas de conversación mientras una me cosía y comentaba que se le había terminado el hilo.
La otra se acercó y dijo, toma no es igual que el que has utilizado, pero para lo que queda te servirá. Era como si yo no estuviera allí.
33. Ictericia y mancha mongolica
Me trajeron al niño a la habitación llorando sin parar y me dijeron:
-toma, aquí tienes a tu hijo, es un llorón. No hay quien le haga callar.
Nada más cogerlo en mis brazos dejó de llorar y así sería a partir de entonces, solo quería estar conmigo con cualquiera otra persona lloraba sin cesar.
El 31 por la mañana vinieron a darme el alta, el pediatra me dijo que el niño estaba muy amarillo y que por eso le habían sacado sangre para hacer unos análisis y asegurarse de que no tenía ictericia.
-¿Sabe que su padre es chino? pregunté yo
-No, ¿de verdad? me lo podían haber dicho primero así no estaría tan preocupado. Llegó una enfermera con el resultado.
-Negativo, pero por si acaso pon lo detrás de los cristales de la ventana para que le de el sol a ver si se pone algo mas blanquito me dijo el médico.
No solo había heredado la piel de su padre, también tenia sus ojos y el pelo negros como el azabache.
Pero lo más gracioso fue cuando llamó una tía y lo primero que preguntó fue
-¿Y ha salido con la marca de los chinos?
-¿El qué? pregunté yo
-Si, es que los asiáticos por lo visto tienen como un moratón justo encima del culo.
Me pongo a mirarlo y cuál no fue mi sorpresa. De verdad lo tenía, era “la mancha mongola”
Aunque lo normal es que la tengan en esa zona y de hecho, es donde la tenía el mío, no todos la tienen ahí. Algunos niños tienen varios por la espalda o en otras zonas del cuerpo.
Lo habitual es que desaparezca según se van haciendo mayores. Al mío le desapareció por completo sobre los 4 años
Le pregunté a mi suegra por esta mancha y según ella había una leyenda sobre esto.
Ellos creen en la reencarnación y dicen algunos, que esta mancha es porque donde están después de morir se está tan bien, que no quieren reencarnarse.
Asi que los espiritus superiores, les dan una patada en el culo para que bajen a reencarnarse en el bebe.
existen otras leyendas como la de que antes teníamos rabo igual que los monos y que en el lugar donde iba el rabo quedó ese moretón.
-toma, aquí tienes a tu hijo, es un llorón. No hay quien le haga callar.
Nada más cogerlo en mis brazos dejó de llorar y así sería a partir de entonces, solo quería estar conmigo con cualquiera otra persona lloraba sin cesar.
El 31 por la mañana vinieron a darme el alta, el pediatra me dijo que el niño estaba muy amarillo y que por eso le habían sacado sangre para hacer unos análisis y asegurarse de que no tenía ictericia.
-¿Sabe que su padre es chino? pregunté yo
-No, ¿de verdad? me lo podían haber dicho primero así no estaría tan preocupado. Llegó una enfermera con el resultado.
-Negativo, pero por si acaso pon lo detrás de los cristales de la ventana para que le de el sol a ver si se pone algo mas blanquito me dijo el médico.
No solo había heredado la piel de su padre, también tenia sus ojos y el pelo negros como el azabache.
Pero lo más gracioso fue cuando llamó una tía y lo primero que preguntó fue
-¿Y ha salido con la marca de los chinos?
-¿El qué? pregunté yo
-Si, es que los asiáticos por lo visto tienen como un moratón justo encima del culo.
Me pongo a mirarlo y cuál no fue mi sorpresa. De verdad lo tenía, era “la mancha mongola”
Aunque lo normal es que la tengan en esa zona y de hecho, es donde la tenía el mío, no todos la tienen ahí. Algunos niños tienen varios por la espalda o en otras zonas del cuerpo.
Lo habitual es que desaparezca según se van haciendo mayores. Al mío le desapareció por completo sobre los 4 años
Le pregunté a mi suegra por esta mancha y según ella había una leyenda sobre esto.
Ellos creen en la reencarnación y dicen algunos, que esta mancha es porque donde están después de morir se está tan bien, que no quieren reencarnarse.
Asi que los espiritus superiores, les dan una patada en el culo para que bajen a reencarnarse en el bebe.
existen otras leyendas como la de que antes teníamos rabo igual que los monos y que en el lugar donde iba el rabo quedó ese moretón.
34. Registro civil
Estaba loca por mi niño, pero también llena de preocupaciones. ¿Cómo cuidar de él?, se veía tan indefenso.
Por suerte estaba en casa de mi madre y ella podía ayudarme.
Aún seguíamos sin encontrarle un nombre.
Tony decía que sus padres estaban mirando uno, pero llevaría tiempo y no lo teníamos.
El hospital nos habían dicho que disponíamos de apenas ocho días para inscribirlo. Al llegar al registro civil empezaron las complicaciones.
No estábamos casados, por lo visto el matrimonio solo había sido válido en Taiwán.
Nos informaron que debíamos convalidarlo ante un juez.
Tony no hablaba español, así que por si no fuera poco necesitábamos un intérprete, yo no valía porque era una parte implicada.
Tony hablaba algo de inglés y teníamos un vecino que era traductor jurado, así que después de comprobar que se entendían fue posible traducir del inglés.
Me dijeron que tenía que pasar primero sola para hablar con el juez, cosa que me extrañó. Pasé, y mientras, Tony se quedó fuera con el traductor.
El juez me dijo que el motivo de hacerme pasar a mi primero solo era para comprobar si estaba segura de querer convalidar mi matrimonio.
Según él aún estaba a tiempo de echarme atrás y anular mi matrimonio.
-¿cómo iba a anular mi matrimonio? Pensé. Acababa de tener un hijo con él, ¿qué haría sola con hijo?
El juez me hizo unas cuantas preguntas, - si me habían obligado a casarme, si me había visto coaccionada, si me había casado convencida etc..(creo que si el fuera mi padre anularía el matrimonio directamente jajaja).
Después de esto entró Tony, le hizo también otras preguntas y después de comprobar que queríamos seguir casados, convalidaron nuestro matrimonio y quedó registrado en el registro civil central de Madrid.
Pudimos inscribir al niño en el registro civil y obtener el libro de familia.
Después de tanto trajín, me empecé a sentir mal. tenía 40 de fiebre, y me costaba mucho caminar, así que fui al médico.
El médico me dijo que los últimos puntos se habían abierto y que ya no se podían cerrar, tendría que cicatrizar así. Sus palabras textuales fueron:
Solo tienes 19 años, tendrás más hijos, la próxima vez que te cosan mejor ahora ya no se puede hacer nada.
-¿joven? ¿más hijos? ¿y qué más?
Me receto inyecciones para una semana. Salí de la consulta super-deprimida, pero además el dolor me impedía caminar.
Nunca podré olvidar lo mal que me sentí y el mal trago que pasé del Centro de Salud hasta casa de mi madre. Tan solo había unos quince minutos, diez caminando deprisa.
Tardé mas de dos horas en llegar. Entre la fiebre y los dolores no podía sostenerme de pie. Caminaba unos pasos y me tenía que parar.
Después de dos horas conseguí llegar hasta la acera donde estaba el portal de mi madre, pero no podía más. Ya estaba muy cerca, tenía que hacer un esfuerzo me decía a mi misma.
Me senté apoyada en un escaparate y me puse a llorar de rabia. Entonces apareció mi madre. Se quedó de piedra, había salido a buscarme porque ya era muy tarde y le extrañaba que no hubiera vuelto.
-¿Pero como no cogiste un taxi? ¿Eres idiota? Me dijo.
Por suerte estaba en casa de mi madre y ella podía ayudarme.
Aún seguíamos sin encontrarle un nombre.
Tony decía que sus padres estaban mirando uno, pero llevaría tiempo y no lo teníamos.
El hospital nos habían dicho que disponíamos de apenas ocho días para inscribirlo. Al llegar al registro civil empezaron las complicaciones.
No estábamos casados, por lo visto el matrimonio solo había sido válido en Taiwán.
Nos informaron que debíamos convalidarlo ante un juez.
Tony no hablaba español, así que por si no fuera poco necesitábamos un intérprete, yo no valía porque era una parte implicada.
Tony hablaba algo de inglés y teníamos un vecino que era traductor jurado, así que después de comprobar que se entendían fue posible traducir del inglés.
Me dijeron que tenía que pasar primero sola para hablar con el juez, cosa que me extrañó. Pasé, y mientras, Tony se quedó fuera con el traductor.
El juez me dijo que el motivo de hacerme pasar a mi primero solo era para comprobar si estaba segura de querer convalidar mi matrimonio.
Según él aún estaba a tiempo de echarme atrás y anular mi matrimonio.
-¿cómo iba a anular mi matrimonio? Pensé. Acababa de tener un hijo con él, ¿qué haría sola con hijo?
El juez me hizo unas cuantas preguntas, - si me habían obligado a casarme, si me había visto coaccionada, si me había casado convencida etc..(creo que si el fuera mi padre anularía el matrimonio directamente jajaja).
Después de esto entró Tony, le hizo también otras preguntas y después de comprobar que queríamos seguir casados, convalidaron nuestro matrimonio y quedó registrado en el registro civil central de Madrid.
Pudimos inscribir al niño en el registro civil y obtener el libro de familia.
Después de tanto trajín, me empecé a sentir mal. tenía 40 de fiebre, y me costaba mucho caminar, así que fui al médico.
El médico me dijo que los últimos puntos se habían abierto y que ya no se podían cerrar, tendría que cicatrizar así. Sus palabras textuales fueron:
Solo tienes 19 años, tendrás más hijos, la próxima vez que te cosan mejor ahora ya no se puede hacer nada.
-¿joven? ¿más hijos? ¿y qué más?
Me receto inyecciones para una semana. Salí de la consulta super-deprimida, pero además el dolor me impedía caminar.
Nunca podré olvidar lo mal que me sentí y el mal trago que pasé del Centro de Salud hasta casa de mi madre. Tan solo había unos quince minutos, diez caminando deprisa.
Tardé mas de dos horas en llegar. Entre la fiebre y los dolores no podía sostenerme de pie. Caminaba unos pasos y me tenía que parar.
Después de dos horas conseguí llegar hasta la acera donde estaba el portal de mi madre, pero no podía más. Ya estaba muy cerca, tenía que hacer un esfuerzo me decía a mi misma.
Me senté apoyada en un escaparate y me puse a llorar de rabia. Entonces apareció mi madre. Se quedó de piedra, había salido a buscarme porque ya era muy tarde y le extrañaba que no hubiera vuelto.
-¿Pero como no cogiste un taxi? ¿Eres idiota? Me dijo.
35.un año en España
En casa de mi madre duramos poco, Tony se creía con derecho a mandar por ser hombre, jajaja a buena parte iba con mi madre.
Tony me decía tu madre esto, tu madre lo otro y mi madre viceversa, pero que se piensa este etc.
Yo estaba entre los dos. y como tampoco hablaban uno el idioma del otro me lo contaban a mi para que se lo dijera al otro. Así que yo me comía todos los marrones.
y como es lógico y normal, acabamos en un piso de alquiler.
Haré un resumen del año (1987) que pasé en España.
HORRIBLE. Ya está resumido.
Lo mejor de todo mi niño.

Era noviembre y nos volvíamos a Taiwán. Yo había experimentado lo difícil que era ser madre y empresaria al mismo tiempo y sin querer serlo, teniendo un marido inútil. (lo siento Tony, por la parte que te toca, pero es lo que siempre he pensado de ti).
Tony me decía tu madre esto, tu madre lo otro y mi madre viceversa, pero que se piensa este etc.
Yo estaba entre los dos. y como tampoco hablaban uno el idioma del otro me lo contaban a mi para que se lo dijera al otro. Así que yo me comía todos los marrones.
y como es lógico y normal, acabamos en un piso de alquiler.
Haré un resumen del año (1987) que pasé en España.
HORRIBLE. Ya está resumido.
Lo mejor de todo mi niño.

Era noviembre y nos volvíamos a Taiwán. Yo había experimentado lo difícil que era ser madre y empresaria al mismo tiempo y sin querer serlo, teniendo un marido inútil. (lo siento Tony, por la parte que te toca, pero es lo que siempre he pensado de ti).
36. Llegada a Taipei
El vuelo de Madrid a Taipei con escala en no recuerdo que país europeo, fue bastante pesado, no ya por la duración. Ir con el niño era todo un engorro además lloraba bastante, creo que no le gustaba el avión.
Tony con su gran ayuda que le caracterizaba, se pasó todo el vuelo fumando atrás en la parte de fumadores y no supimos de él en todo el viaje, incluso para ir al baño tuve que pedir ayuda a unos del asiento de al lado para que le echaran un vistazo al niño.
Llegamos a Taipei y nos alojamos en un hotel, era de noche. Nuestro vuelo a Peng-Hu saldría al día siguiente.
Tony dijo que iba a comprar unas cosas, que volvería enseguida.
La habitación del hotel no estaba mal, puse la tele y me metí en la cama con mi peque.
Tenía ganas de llegar a Wai-an. Todo lo pasado en España, me había servido para darme cuenta de lo bien que estaba con sus padres en la isla.
Al menos no tenía que preocuparme de nada y pensaba que cuando vieran al niño todos estarían como locos con él. Y sabía que le tratarían muy bien y cuidarían de nosotros. Así, que eso me daba mucha tranquilidad y seguridad, que es lo que yo buscaba en aquel momento.
Pasaban las horas y Tony no volvía, me quedé dormida esperándole.
Cuando desperté Tony seguía sin venir, debíamos coger un avión en pocas horas, ¿dónde estaba? ¿y si no volvía?.
Tony con su gran ayuda que le caracterizaba, se pasó todo el vuelo fumando atrás en la parte de fumadores y no supimos de él en todo el viaje, incluso para ir al baño tuve que pedir ayuda a unos del asiento de al lado para que le echaran un vistazo al niño.
Llegamos a Taipei y nos alojamos en un hotel, era de noche. Nuestro vuelo a Peng-Hu saldría al día siguiente.
Tony dijo que iba a comprar unas cosas, que volvería enseguida.
La habitación del hotel no estaba mal, puse la tele y me metí en la cama con mi peque.
Tenía ganas de llegar a Wai-an. Todo lo pasado en España, me había servido para darme cuenta de lo bien que estaba con sus padres en la isla.
Al menos no tenía que preocuparme de nada y pensaba que cuando vieran al niño todos estarían como locos con él. Y sabía que le tratarían muy bien y cuidarían de nosotros. Así, que eso me daba mucha tranquilidad y seguridad, que es lo que yo buscaba en aquel momento.
Pasaban las horas y Tony no volvía, me quedé dormida esperándole.
Cuando desperté Tony seguía sin venir, debíamos coger un avión en pocas horas, ¿dónde estaba? ¿y si no volvía?.