ALEX II
(Para leer la primera parte de Alex, pincha aquí)
Aquella misma noche celebramos el cumpleaños de Mayca. La noticia de mi ruptura con Juan se había corrido como la pólvora y cuando llegué al restaurante, todos lo sabían ya, incluido Álex. No hizo falta dar ninguna explicación, solo con la mirada lo decía todo.
Durante la cena, las miradas, las indirectas y los leves roces fueron continuos. Alex no podía disimular la satisfacción que le producía mi nuevo estatus social de “soltera” y a mi me embargaba el placer de saber que él seguiría cualquier paso que yo diera.
Al salir del restaurante, nos dirigimos todos al mismo bar de copas que la noche anterior. Vodka, risas, juegos y una rumba bailada muy pegados dio como resultado el primero de tantísimos besos que compartiríamos. No recuerdo el momento exacto, no recuerdo por donde me agarraba él, no recuerdo si tenía los ojos abiertos o cerrados, solo recuerdo la canción que sonaba (¡¡maldita!!) y la sensación de amor subiendo desde mis entrañas hasta salir por mi boca hacia él en forma de movimientos de mi lengua jugueteando con la suya.
No sé cuánto tiempo estuvimos así, bailando y besándonos, pero de repente una idea entró como un rayo en mi cabeza: Seguro que Juan iba a pasarse por allí para felicitar a Mayca. Lo conocía bien y sabía que esa sería su excusa perfecta para tratar de acercarse a mi. Yo no quería a Juan, es más, tenía al hombre de mi vida en ese momento a mi lado, pero nunca me he considerado mala persona y no me gusta hacer daño gratuitamente a los demás, así que le pedí a Alex que nos fuéramos de allí, no quería que Juan nos viera juntos.
Salimos de aquel bar y nos alejamos un poco de la zona de bares, para acabar sentados en un banco de un parque. Él me besaba, besaba mi boca, mi oreja, mi cuello…Sus manos bajo mi blusa acariciando mis pechos me hacían sentir realmente viva y me hacían apretarlo contra mi cuerpo. Pero estaba claro que, esa noche, no podríamos llegar más allá: estábamos en medio de un parque en plena madrugada y no disponíamos de ningún lugar privado donde “desfogarnos”. Así que, para “calmarnos” un poco, le propuse que nos hiciéramos un porro. Además, había una conversación que quería mantener con él mientras fumábamos.
Lucía: -Oye Alex, voy a ser sincera contigo. Me gustas mucho, muchísimo, pero me gustaría tener claro qué significa esto para ti. Principalmente porque va a ser inevitable vernos durante estos días y me gustaría saber cómo debo reaccionar mañana al verte.
Él me miró seriamente, pensando y analizando cada una de las palabras que iba a decirme.
Alex: -Luci, cariño, esto quizás sea un poco brusco para ti, pero mañana, cuando nos veamos sólo quiero que me des dos besos.
Intenté que no se notara mucho mi frustración (el orgullo es lo primero en estas situaciones) así que bajé la vista para que él no fuera capaz de intuirla ni siquiera en mis ojos.
Lucía: - Vale. Me gustan las cosas así, bien claras, para que después no hayan sorpresas - mentí.
Pero, de repente, una gran carcajada suya me hizo alzar la vista otra vez hacia él. Y, aunque estaba dolida, no pude más que admirar lo guapísimo que era y lo adorable que estaba riéndose.
Alex: - Pero dos besos así - dijo justo antes de plantarme dos besazos en los morros que me supieron a gloria.
Vaya, parecía que al chico le gustaban las bromas…Y a mi me encantaba él.
Empezó a amanecer y llegó la hora de volver a casa. Llevábamos dos noches seguidas despidiéndonos al amanecer…Me acompañó hasta casa y con un increíble beso nos despedimos hasta el día siguiente.
Me metí en la cama, cansada pero demasiado feliz como para poder dormir enseguida. Vinieron malos pensamientos a mi cabeza (¿habría ido Juan a felicitar a Mayca? ¿Cómo habría reaccionado al no verme allí? ¿Qué pasaría cuando Alex volviera a su ciudad después de vacaciones?) pero los deseché todos. Solo quería recordar cada uno de los momentos de aquella noche junto a Álex.
(Continuará)
Aquella misma noche celebramos el cumpleaños de Mayca. La noticia de mi ruptura con Juan se había corrido como la pólvora y cuando llegué al restaurante, todos lo sabían ya, incluido Álex. No hizo falta dar ninguna explicación, solo con la mirada lo decía todo.
Durante la cena, las miradas, las indirectas y los leves roces fueron continuos. Alex no podía disimular la satisfacción que le producía mi nuevo estatus social de “soltera” y a mi me embargaba el placer de saber que él seguiría cualquier paso que yo diera.
Al salir del restaurante, nos dirigimos todos al mismo bar de copas que la noche anterior. Vodka, risas, juegos y una rumba bailada muy pegados dio como resultado el primero de tantísimos besos que compartiríamos. No recuerdo el momento exacto, no recuerdo por donde me agarraba él, no recuerdo si tenía los ojos abiertos o cerrados, solo recuerdo la canción que sonaba (¡¡maldita!!) y la sensación de amor subiendo desde mis entrañas hasta salir por mi boca hacia él en forma de movimientos de mi lengua jugueteando con la suya.
No sé cuánto tiempo estuvimos así, bailando y besándonos, pero de repente una idea entró como un rayo en mi cabeza: Seguro que Juan iba a pasarse por allí para felicitar a Mayca. Lo conocía bien y sabía que esa sería su excusa perfecta para tratar de acercarse a mi. Yo no quería a Juan, es más, tenía al hombre de mi vida en ese momento a mi lado, pero nunca me he considerado mala persona y no me gusta hacer daño gratuitamente a los demás, así que le pedí a Alex que nos fuéramos de allí, no quería que Juan nos viera juntos. Salimos de aquel bar y nos alejamos un poco de la zona de bares, para acabar sentados en un banco de un parque. Él me besaba, besaba mi boca, mi oreja, mi cuello…Sus manos bajo mi blusa acariciando mis pechos me hacían sentir realmente viva y me hacían apretarlo contra mi cuerpo. Pero estaba claro que, esa noche, no podríamos llegar más allá: estábamos en medio de un parque en plena madrugada y no disponíamos de ningún lugar privado donde “desfogarnos”. Así que, para “calmarnos” un poco, le propuse que nos hiciéramos un porro. Además, había una conversación que quería mantener con él mientras fumábamos.
Lucía: -Oye Alex, voy a ser sincera contigo. Me gustas mucho, muchísimo, pero me gustaría tener claro qué significa esto para ti. Principalmente porque va a ser inevitable vernos durante estos días y me gustaría saber cómo debo reaccionar mañana al verte.
Él me miró seriamente, pensando y analizando cada una de las palabras que iba a decirme.
Alex: -Luci, cariño, esto quizás sea un poco brusco para ti, pero mañana, cuando nos veamos sólo quiero que me des dos besos.
Intenté que no se notara mucho mi frustración (el orgullo es lo primero en estas situaciones) así que bajé la vista para que él no fuera capaz de intuirla ni siquiera en mis ojos.
Lucía: - Vale. Me gustan las cosas así, bien claras, para que después no hayan sorpresas - mentí.
Pero, de repente, una gran carcajada suya me hizo alzar la vista otra vez hacia él. Y, aunque estaba dolida, no pude más que admirar lo guapísimo que era y lo adorable que estaba riéndose.
Alex: - Pero dos besos así - dijo justo antes de plantarme dos besazos en los morros que me supieron a gloria.
Vaya, parecía que al chico le gustaban las bromas…Y a mi me encantaba él.
Empezó a amanecer y llegó la hora de volver a casa. Llevábamos dos noches seguidas despidiéndonos al amanecer…Me acompañó hasta casa y con un increíble beso nos despedimos hasta el día siguiente.
Me metí en la cama, cansada pero demasiado feliz como para poder dormir enseguida. Vinieron malos pensamientos a mi cabeza (¿habría ido Juan a felicitar a Mayca? ¿Cómo habría reaccionado al no verme allí? ¿Qué pasaría cuando Alex volviera a su ciudad después de vacaciones?) pero los deseché todos. Solo quería recordar cada uno de los momentos de aquella noche junto a Álex.
(Continuará)
Comentario:
Sigue, sigue, no nos dejes a mitad.
Comentario:
No sé cómo he llegado hasta aquí pero has conseguido que me lea entera tu bitácora y que ahora no pare de darle vueltas ala idea de un trío entre el Alex de los "continuará", Juan (el cerdo que se corrió entre tus sueños) y tú (la niña tierna y mala, la femme fatal)... con tu permiso te enlazo y sigo imaginando ese trío.
Comentario:
continuación ya!!! pero ya!!!
Comentario:
Muy chispeante la bromita, que bonito, sí que huele a adolescencia.
Besitos del Revisorcillo.

Besitos del Revisorcillo.

Comentario:
Huele a (mi) adolescencia esta historia. :)





