ABEL
No quedan días de verano para pedirte perdón
para borrar del pasado el daño que te hice yo
Sin besos de despedida y sin palabras bonitas
porque te miro a los ojos y no me sale la voz
Si pienso en ti siento que esta vida no es justa
Si pienso en ti y en la luz
de esa mirada tuya
No quedan días de verano el viento se los llevó
un cielo de nubes negras cubría el último adiós
fue sentir de repente tu ausencia como un eclipse de sol
¿por qué no vas a mi vera?
Si pienso en ti siento que esta vida no es justa
Si pienso en ti y en la luz de esa mirada tuya
esa mirada tuya...
Es de esos días de verano
vivo en el reino de soledad
nunca vas a saber como me siento
nadie va a adivinar como te recuerdo
Si pienso en ti y siento que esta vida no es justa
si pienso en ti...
esa mirada tuya
No quedan días de verano
Desde que tengo uso de conciencia Abel ha estado en mi vida. Él era el hijo de los mejores amigos de mis padres. Vivíamos casi puerta con puerta y, al tener la misma edad, desde niños salíamos siempre juntos a jugar a la calle con los demás chicos del barrio.
Pero crecimos y a los 16 años se nos empezaron a revolucionar las hormonas al uno por el otro. Quizás empezamos a mirarnos más de lo habitual, nos rozábamos con cualquier excusa y nos buscábamos mutuamente. Era muy obvio lo que estaba pasando, así que a nadie le extraño que una tarde de finales de abril, Abel me diera un beso en la boca mientras jugueteábamos tirados por el césped del parque. Y aquello fue el principio, el principio de una relación que a los dos nos quedaba grande a pesar de lo mucho que nos queríamos.
Fueron muchas tardes de muchos días de muchas semanas de muchos meses juntos. Ojala ahora pudiera recordar cada una de ellas con todos sus detalles…Tan compenetrados estábamos y tanta solidez tenía la pareja que incluso nuestros padres comenzaron a ilusionarse con ello. Nuestros amigos ya nos veían en unos años casados y felices. Éramos la pareja perfecta para todos. Bueno, para todos menos para mi.
Quería a Abel todo lo que se puede querer a alguien y me hacía feliz, pero sentía que me estaba perdiendo cosas. Éramos muy jóvenes y ya nos estaban encasillando en un canon de adultos que me asustaba. Quería moverme, conocer gente nueva, salir de esa dulce rutina que Abel significaba. Sabía que tenía lo mejor del mundo, pero aún así, necesitaba experimentar otras cosas.
Y así se lo hice saber a él mismo. Esperé una mala reacción por su parte, enfado, rabia, incluso reproches. Pero en vez de eso se limitó a enarcar la ceja, mirarme y decirme: “Ya sabía yo que te perdería”, partiéndome él a mi el corazón.
En los días posteriores yo me limité a hacer lo que me había propuesto: conocer gente nueva, salir y disfrutar de mi nuevo estatus de “soltera”, aunque por el rabillo del ojo vigilaba todos los movimientos de Abel. Realmente él me importaba mucho.
Pasaron algunas semanas y un amigo común decidió celebrar su cumpleaños invitándonos a todos a una fiesta en la playa de noche. Yo llegué con unas amigas y lo primero que hice fue buscar a Abel con la mirada. Y allí estaba. Estaba charlando y riendo con los demás, con una lata de cerveza en la mano. Lo miré y me di cuenta que era increíblemente guapo. ¿Cómo no me había dado cuenta hasta ese momento de lo muchísimo que Abel significaba para mi? De repente él se dio cuenta que yo estaba allí, mirándole. Con paso lento y una media sonrisa se acercó y con un par de besos en las mejillas nos saludamos y desde ese momento no nos separamos. Primero estuvimos un rato sentados en la arena hablando de cosas banales y después nos unimos a los demás para bañarnos en el mar. Al salir del agua, nos arropamos los dos con la misma toalla y allí, mojados y tan juntos fue imposible frenar el impulso de besarnos. Le besé porque le quería, porque necesitaba sentirle cerca.
Pasamos el resto de la noche besándonos, tocándonos pero sobretodo mirándonos. Cuando el sol salió nos pilló casi dormidos en la arena, abrazados y arropados por la misma toalla. La gente ya comenzaba a recogerlo todo para volver a casa. Fue perfecto, todo fue perfecto hasta que a Abel se le ocurrió comentar lo contentos que se pondrían nuestros padres al saber que volvíamos a estar juntos. En ese momento me di cuenta que teníamos una percepción distinta de lo que estaba pasando y una brecha se volvió a abrir entre nosotros. La noche había sido perfecta, quería a Abel con locura, pero no quería volver con él, al menos por ahora. No quería volver a la posición de pareja inseparable y él se dio cuenta de todo lo que estaba pasando por mi cabeza con solo mirarme. Dio un respingo hacia atrás, como si el solo contacto con mi piel le quemara y me miró con esa mirada que no olvidaré nunca, mezcla de rabia, pena y sobretodo incomprensión.
No supe qué decir. Ahí estaba, rompiéndole el corazón por segunda vez a la persona que yo quería. ¿Tan mala persona era yo? Me daba hasta vergüenza de mi misma, así que sin mediar palabra, me metí en uno de los coches y esperé a que nos fuéramos. Abel, claro está, se metió en el otro coche para evitar cualquier situación incómoda. Durante los 15 minutos de trayecto no pude evitar mirar atrás, hacia el coche donde iba Abel, para tratar de verle, tratar de intuir cómo se sentía en ese momento, pero me era imposible verle entre las cabezas de los demás ocupantes del coche.
Llegamos a la calle donde vivíamos todos, bajé del coche y ví llegar el otro. Venía un poco rápido, así que al intentar parar, dio un bordillazo y rebotó un poco hacia atrás como un auto-choque. Todos salieron riendo del coche, como si golpear el morro del coche y las ruedas delanteras contra el bordillo fuera lo más divertido del mundo…Todos salieron menos Abel. Él seguía allí sentado, sin moverse y a partir de ese momento todo pasó tan deprisa que no me dio tiempo a reaccionar: gritos de Chema llamando a Abel desesperado, una ambulancia, gente con petos apartándonos a empujones, Borja que llora solo sentada en el bordillo, Tina, la madre de Abel, corre hacia nosotros en pijama, seguida de su marido, gritando y llorando, se me abraza, mi madre está muy pálida y me dice que no mire hacia atrás, que lo están sacando del coche, yo me pregunto ¿a quién? ¿qué pasa?, sigo sin reaccionar, la ambulancia se aleja pero ya no lleva la sirena, ya no tiene prisa…
Los médicos dijeron que fue un golpe seco y rápido, que seguro que ni él mismo se enteró.
(Te quiero)
para borrar del pasado el daño que te hice yo
Sin besos de despedida y sin palabras bonitas
porque te miro a los ojos y no me sale la voz
Si pienso en ti siento que esta vida no es justa
Si pienso en ti y en la luz
de esa mirada tuya
No quedan días de verano el viento se los llevó
un cielo de nubes negras cubría el último adiós
fue sentir de repente tu ausencia como un eclipse de sol
¿por qué no vas a mi vera?
Si pienso en ti siento que esta vida no es justa
Si pienso en ti y en la luz de esa mirada tuya
esa mirada tuya...
Es de esos días de verano
vivo en el reino de soledad
nunca vas a saber como me siento
nadie va a adivinar como te recuerdo
Si pienso en ti y siento que esta vida no es justa
si pienso en ti...
esa mirada tuya
No quedan días de verano
Desde que tengo uso de conciencia Abel ha estado en mi vida. Él era el hijo de los mejores amigos de mis padres. Vivíamos casi puerta con puerta y, al tener la misma edad, desde niños salíamos siempre juntos a jugar a la calle con los demás chicos del barrio.
Pero crecimos y a los 16 años se nos empezaron a revolucionar las hormonas al uno por el otro. Quizás empezamos a mirarnos más de lo habitual, nos rozábamos con cualquier excusa y nos buscábamos mutuamente. Era muy obvio lo que estaba pasando, así que a nadie le extraño que una tarde de finales de abril, Abel me diera un beso en la boca mientras jugueteábamos tirados por el césped del parque. Y aquello fue el principio, el principio de una relación que a los dos nos quedaba grande a pesar de lo mucho que nos queríamos.
Fueron muchas tardes de muchos días de muchas semanas de muchos meses juntos. Ojala ahora pudiera recordar cada una de ellas con todos sus detalles…Tan compenetrados estábamos y tanta solidez tenía la pareja que incluso nuestros padres comenzaron a ilusionarse con ello. Nuestros amigos ya nos veían en unos años casados y felices. Éramos la pareja perfecta para todos. Bueno, para todos menos para mi.
Quería a Abel todo lo que se puede querer a alguien y me hacía feliz, pero sentía que me estaba perdiendo cosas. Éramos muy jóvenes y ya nos estaban encasillando en un canon de adultos que me asustaba. Quería moverme, conocer gente nueva, salir de esa dulce rutina que Abel significaba. Sabía que tenía lo mejor del mundo, pero aún así, necesitaba experimentar otras cosas.
Y así se lo hice saber a él mismo. Esperé una mala reacción por su parte, enfado, rabia, incluso reproches. Pero en vez de eso se limitó a enarcar la ceja, mirarme y decirme: “Ya sabía yo que te perdería”, partiéndome él a mi el corazón.
En los días posteriores yo me limité a hacer lo que me había propuesto: conocer gente nueva, salir y disfrutar de mi nuevo estatus de “soltera”, aunque por el rabillo del ojo vigilaba todos los movimientos de Abel. Realmente él me importaba mucho.
Pasaron algunas semanas y un amigo común decidió celebrar su cumpleaños invitándonos a todos a una fiesta en la playa de noche. Yo llegué con unas amigas y lo primero que hice fue buscar a Abel con la mirada. Y allí estaba. Estaba charlando y riendo con los demás, con una lata de cerveza en la mano. Lo miré y me di cuenta que era increíblemente guapo. ¿Cómo no me había dado cuenta hasta ese momento de lo muchísimo que Abel significaba para mi? De repente él se dio cuenta que yo estaba allí, mirándole. Con paso lento y una media sonrisa se acercó y con un par de besos en las mejillas nos saludamos y desde ese momento no nos separamos. Primero estuvimos un rato sentados en la arena hablando de cosas banales y después nos unimos a los demás para bañarnos en el mar. Al salir del agua, nos arropamos los dos con la misma toalla y allí, mojados y tan juntos fue imposible frenar el impulso de besarnos. Le besé porque le quería, porque necesitaba sentirle cerca.
Pasamos el resto de la noche besándonos, tocándonos pero sobretodo mirándonos. Cuando el sol salió nos pilló casi dormidos en la arena, abrazados y arropados por la misma toalla. La gente ya comenzaba a recogerlo todo para volver a casa. Fue perfecto, todo fue perfecto hasta que a Abel se le ocurrió comentar lo contentos que se pondrían nuestros padres al saber que volvíamos a estar juntos. En ese momento me di cuenta que teníamos una percepción distinta de lo que estaba pasando y una brecha se volvió a abrir entre nosotros. La noche había sido perfecta, quería a Abel con locura, pero no quería volver con él, al menos por ahora. No quería volver a la posición de pareja inseparable y él se dio cuenta de todo lo que estaba pasando por mi cabeza con solo mirarme. Dio un respingo hacia atrás, como si el solo contacto con mi piel le quemara y me miró con esa mirada que no olvidaré nunca, mezcla de rabia, pena y sobretodo incomprensión.
No supe qué decir. Ahí estaba, rompiéndole el corazón por segunda vez a la persona que yo quería. ¿Tan mala persona era yo? Me daba hasta vergüenza de mi misma, así que sin mediar palabra, me metí en uno de los coches y esperé a que nos fuéramos. Abel, claro está, se metió en el otro coche para evitar cualquier situación incómoda. Durante los 15 minutos de trayecto no pude evitar mirar atrás, hacia el coche donde iba Abel, para tratar de verle, tratar de intuir cómo se sentía en ese momento, pero me era imposible verle entre las cabezas de los demás ocupantes del coche.
Llegamos a la calle donde vivíamos todos, bajé del coche y ví llegar el otro. Venía un poco rápido, así que al intentar parar, dio un bordillazo y rebotó un poco hacia atrás como un auto-choque. Todos salieron riendo del coche, como si golpear el morro del coche y las ruedas delanteras contra el bordillo fuera lo más divertido del mundo…Todos salieron menos Abel. Él seguía allí sentado, sin moverse y a partir de ese momento todo pasó tan deprisa que no me dio tiempo a reaccionar: gritos de Chema llamando a Abel desesperado, una ambulancia, gente con petos apartándonos a empujones, Borja que llora solo sentada en el bordillo, Tina, la madre de Abel, corre hacia nosotros en pijama, seguida de su marido, gritando y llorando, se me abraza, mi madre está muy pálida y me dice que no mire hacia atrás, que lo están sacando del coche, yo me pregunto ¿a quién? ¿qué pasa?, sigo sin reaccionar, la ambulancia se aleja pero ya no lleva la sirena, ya no tiene prisa…Los médicos dijeron que fue un golpe seco y rápido, que seguro que ni él mismo se enteró.
(Te quiero)
Comentario:
me has dejado seco... después delos otrso post me he quedado seco, pero no me resitoa decirte que em encnata la forma en que eres capaz de convinar la dulzura, ternura y agradecimiento con la excitación. BESOS
Comentario:
Lucia no te mosquees. Me refería a telefilm por el aspecto melodramático con el que lo has escrito.
Comentario:
Te la regalo:
Nadie lo puede entender
y tú lo sabes muy bien
si tus ojos me despiertan
si tus labios me hipnotizan
si tus manos me encadenan,
...cómo lo van a entender?
Nadie lo puede entender
y tú lo sabes muy bien
que viva por tenerte
que muera por amarte
que siga por salvarme
...cómo lo van a entender?
Y yo, cómo lo voy a entender?
si no sé verte sin pasión
no sé mirarte sin amor
no sé...apagar mi corazón
cómo lo empiezo a entender?
Si a nada ya puedo temer
qué hay peor que vivir sin sentido?
qué hay peor que no tenerte conmigo?
Faco, mayo 05. Un beso.
Nadie lo puede entender
y tú lo sabes muy bien
si tus ojos me despiertan
si tus labios me hipnotizan
si tus manos me encadenan,
...cómo lo van a entender?
Nadie lo puede entender
y tú lo sabes muy bien
que viva por tenerte
que muera por amarte
que siga por salvarme
...cómo lo van a entender?
Y yo, cómo lo voy a entender?
si no sé verte sin pasión
no sé mirarte sin amor
no sé...apagar mi corazón
cómo lo empiezo a entender?
Si a nada ya puedo temer
qué hay peor que vivir sin sentido?
qué hay peor que no tenerte conmigo?
Faco, mayo 05. Un beso.
Comentario:
Groutxo: de telefilm hubo poco...
Comentario:
Calma, calma... reconozco que yo mismo hablé con faco (mi buen amigo ZIPPO) y llegamos a la conclusión de que no podía ser cierta una historia tan truculenta, dramática, tan tierna y tan bien contada.
(lucía, si lo miras desde fuera parece un telefilm de esos que tanto hacen llorar a mi madre)
Venga haced las paces.... un beso para Zippo y otro para ti, Lucia.
(lucía, si lo miras desde fuera parece un telefilm de esos que tanto hacen llorar a mi madre)
Venga haced las paces.... un beso para Zippo y otro para ti, Lucia.
Comentario:
Sin palabras.
Esta claro que esta historia te marcará para siempre.
Decir "lo siento" suena a vacío, pero me has dejado un huequito en el alma.
Un beso.
Esta claro que esta historia te marcará para siempre.
Decir "lo siento" suena a vacío, pero me has dejado un huequito en el alma.
Un beso.
Comentario:
Nosoloquímico: Gracias! ¿Cuántas veces más tengo que decirte que eres un solete?
Coolkiku: Un besazo, me paso por tu blog ahora mismito
faco:Siento que no hayamos empezado con buen pie...Pero todo se arregla, ¿verdad? Yo sí que siento haber sido tan "hiriente". A mi edad y aún no he sabido encajar los golpes. Reacciono a la defensiva siempre...Supongo que ha sido todo culpa mía, ya que al exponer toda esta historia en un blog público me arriesgaba a esto. Creo que la respuesta es bastante obvia: Todo esto sucedió realmente.
Y tienes razón, el principio de mi historia con Manu no fue muy "emotivo ni romántico", pero en estos años esta "relación" ha ido evolucionando hasta madurar y convertirse en algo realmente especial. Si te quedas por aquí cerca ya lo verás... Muchos besos
Coolkiku: Un besazo, me paso por tu blog ahora mismito
faco:Siento que no hayamos empezado con buen pie...Pero todo se arregla, ¿verdad? Yo sí que siento haber sido tan "hiriente". A mi edad y aún no he sabido encajar los golpes. Reacciono a la defensiva siempre...Supongo que ha sido todo culpa mía, ya que al exponer toda esta historia en un blog público me arriesgaba a esto. Creo que la respuesta es bastante obvia: Todo esto sucedió realmente.
Y tienes razón, el principio de mi historia con Manu no fue muy "emotivo ni romántico", pero en estos años esta "relación" ha ido evolucionando hasta madurar y convertirse en algo realmente especial. Si te quedas por aquí cerca ya lo verás... Muchos besos
Comentario:
... cómo duele todo lo que me has dicho... uf...
De todas maneras, lo siento
De todas maneras, lo siento
Comentario:
Hola bombón, el primer mensaje fue mio, de hecho Nosoloquímico utiliza mi expresión, pero mi comentario no tiene nada que ver con mi forma de sentir, de verdad. La historia de mi vida sólo tiene pasajes impresionantes en el campo del amor... y el desamor, a lo demás no le pongo ni la milésima parte de ilusión, de ganas y fuerza de lo que le pongo a la emotividad. de todas formas sigues sin contestarme, pero yo tuve una época en la que leía historias muy muy parecidas, desgarradoras, y ésta me lo hacía recordar, y que uno dude de una experiéncia no significa que no sienta. Además, la historia de Manu, el bombero cuenta como abarcas a un tio y lo consigues, no tiene nada de emotividad, ni amor...
Me disculpo si te ofendí, amigos???
uN BESITO
Me disculpo si te ofendí, amigos???
uN BESITO
Comentario:
Sólo puedo tragar saliva. Como el resto, me he quedado sin palabras.
Saludos
Saludos
Comentario:
Otro cuchillo para mí, sin palabras me he quedado, también tenia una media sonrisa puesta hasta que he leido el final.
Faco, por muy soso que hipotéticamente seas, seguro que si le echas un poco de sensibilidad y emotividad a lo que te haya pasado en la vida, tienes para escribir cosas que hagan estremecer, como todo el mundo, por que muchísimas cosas nos pasa a todos sin excepción en la vida.
Un besazo del Revisorcillo.

Faco, por muy soso que hipotéticamente seas, seguro que si le echas un poco de sensibilidad y emotividad a lo que te haya pasado en la vida, tienes para escribir cosas que hagan estremecer, como todo el mundo, por que muchísimas cosas nos pasa a todos sin excepción en la vida.
Un besazo del Revisorcillo.

Comentario:
faco: quizás tu vida haya sido tan insipida y desprovista de emociones que ahora no seas capaz de ver más allá de tus experiencias. Quizás no entiendas que a personas normales y corrientes les suceden cosas así. Quizás jamás has sentido una emoción (ya sea buena o mala) que te haya dejado sin aliento. Si es así, realmente me compadezco...
Comentario:
Despues de recapacitar he llegado a la conclusión de que la historia es emotiva, pero inventada. Como la de Manu(no he leido otras), pero nos gustarÃa más que contaras historias reales, como hacen todos. Un beso
Comentario:
No todas las historias son alegres, ¿verdad?
Comentario:
Hostias!!!! Pero niña, que mal.
Estaba leyendo con una media sonrisa tu texto, esperando un bonito final...joder,joder, joder.
Estaba leyendo con una media sonrisa tu texto, esperando un bonito final...joder,joder, joder.
Comentario:
Imagino que debe ser cierta la historia.
No tengo palabras.
No tengo palabras.
Comentario:
Dios, me has dejado sin palabras!
Comentario:
Es cierta esta historia???
Dios, se me ha clavado como un cuchillo...
Dios, se me ha clavado como un cuchillo...