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Mis Hombres
Ellos, los que han llenado mi vida hasta saciarla, Mis Hombres
Acerca de
No puedo vivir sin ellos
Sindicación
 
MANU
NOTA DE LA AUTORA: No he olvidado que la historia de Álex está a medias, pero hoy hablaremos de Manu. Ya iréis comprobando que me gusta hacer saltos en el tiempo…

Yo tenía 21 años y trabajaba en una oficina en pleno centro de mi ciudad. Todas las mañanas tomaba café en el mismo bar, así que por allí ya me conocían. Y una de esas mañanas, al ir a pagar mi consumición, me lleve la grata sorpresa de que unos chicos que había en una mesa contigua a la mía, ya la habían abonado, así que no tuve más remedio que acercarme para darles las gracias. Charlando me explicaron que todos ellos eran bomberos de una unidad en las islas, que estaban en mi ciudad realizando unas prácticas anuales y se alojaban en el hotel de enfrente de la cafetería.

A la mañana siguiente volvían a estar en la misma mesa y me invitaron a sentarme con ellos. Desde el primer momento me fijé en Manu, era el más atractivo de todos ellos. Maduro, con 38 años, con unos ojos enormes y negros, pelo oscuro y rizado y un cuerpazo que dejaba sin respiración. De todo aquel grupo masculino, solo me interesaba él e intenté dejárselo claro antes de abandonar la mesa para volver a mi oficina. Y supongo que lo interpreto sin dificultad, ya que cuando salí por la puerta de la cafetería, salió detrás de mi y me preguntó si me gustaría que nos viéramos aquella noche, excusándose en que no conocía la ciudad y quería que yo le llevara a un buen sitio. Acepté la proposición, quedamos directamente en el pub que le indiqué y volví a mi oficina pensando en que me iba a depilar el cuerpo entero (y cuando digo entero, es entero) para aquella noche. Aquel bombero me gustaba de verdad…

Pero al llegar por la noche al pub, me sorprendió ver allí a todo el grupo. Yo pensé que aquello era una cita, pero al perecer Manu no lo había interpretado así. Todos me saludaron muy efusivamente, pero en menos de 15 minutos ya me había dado cuenta de que la situación no era la que yo había creído: Manu no me hacía ni caso y charlaba con una treintañera muy atractiva en la barra y yo no podía quitarme de encima a un bombero adolescente que aún tenía acné juvenil y no paraba de hablarme de incendios, accidentes de coches y guardias inacabables. Aquello no iba por buen camino.

Manu acabó besando a la treintañera y eso ya fue el vaso que colmo la gota. Así que como yo soy muy decidida cuando quiero algo (hay quien lo llama ser resuelta, ser liguera, ser un putón, ser una guarra, me da igual, llámalo como quieras) y aquella noche yo quería a Manu, me acerqué a la barra y de un leve codazo aparté a la treintañera. Me pegué a Manu lo más que pude y metiéndole la mano debajo de mi falda y mis bragas para que pudiera tocármelo, le dije que me había engañado, que yo no me había depilado el chochito para aquel pre-puber de granos, que me lo había depilado para él. Y cuando me aseguré que había tocado la suavidad de mi piel sin un solo pelo, le saqué la mano.

Su cara fue de sorpresa total. Creo que en su vida se hubiera esperado un ataque femenino tan frontal. Ais, eso es lo que más me gusta de los hombres, que ante una mujer decidida y con iniciativa no saben como reaccionar. Su estupefacción pasó a ser asombro cuando le susurré al oído que me acompañara al baño. Casi sin pestañear me siguió por todo el bar, sin soltarse de mi mano. Y allí se quedaron la treintañera sin entender nada y el pre-puber entendiéndolo todo.

Nos encerramos en uno de los baños y mientras le quitaba la camiseta y le lamía los pezones no hacia más que repetir “Pero si eres una niña. Eres muy joven” pero no paraba de apretarme los pechos con sus manos. Creo que ese sentimiento de Lolita nos puso a los dos cachondísimos. Me quitó la camiseta y estuvo mamando de mis pechos de rodillas en el suelo de aquel pequeño habitáculo mientras yo me quitaba las bragas por debajo de mi falda. Al ver ese movimiento, no lo dudó más, se pudo de pie y se bajó los pantalones y los calzoncillos. Su polla erecta me impresionó. Era la más grande que había visto hasta el momento y debo admitir que hasta pensé que aquello iba a causarme dolor físico. Pero me equivoqué. Saqué un condón de mi bolso (chica precavida vale por dos y siempre llevo mis propios condones) y se lo puse con miedo a que no le entrase. Manu me cogió en brazos y apoyándome contra la puerta, hizo que mis piernas le rodearan. Como único punto de apoyo, me sujeté al borde superior de la puerta, que no llegaba hasta el techo. Pero igualmente la postura no fue nada incómoda, ya que yo soy muy poca cosa y Manu tiene unos brazos increíbles con los que me sujetaba por las nalgas. Fuera había gente, pero me daba igual. Incluso me ponía más cachonda el hecho de pensar que allí fuera podían estaban la treintañera y el pre-puber , viendo mis manos apoyadas en el borde la puerta y escuchando nuestros gemidos.

Manu estaba cachondísimo también. Supongo que una situación así de inesperada pone cachondo a cualquiera. Me penetró con aquella inmensa polla pero no me hizo ningún daño como yo había pensado, sino todo lo contrario. El notar las fuertes embestidas que me daba para penetrarme me daba un placer que hasta ese momento no había experimentado. Era incapaz de reprimir mis gemidos mientras, a la vez que me penetraba, lamía y mordía mis pechos. Las embestidas eran tan fuertes que hasta la puerta daba unos golpes incontrolables, pero no nos importaba y seguíamos y seguíamos, cada vez más fuerte, más adentro, más intenso. Hasta que no pude contenerme más y me corrí con un alarido de placer que parecía más animal que humano. “Así, así. Córrete mi niña” me decía Manu, a la vez que empecé a notar en él las convulsiones de su orgasmo. Se estaba corriendo, se estaba corriendo dentro de mi, dentro de la niña joven, la niña que él había intentado ligar para el pre-puber…

Ahora no era tan niña ¿verdad?

Volveréis a ver a Manu por aquí, porque a partir de conocernos, hemos mantenido durante todos estos años una relación basada en el sexo y la amistad que dura hasta el momento. Nada de ataduras, nada de promesas y nada de obligaciones. Es la persona que mejor sexo me ha proporcionado y lo sigue haciendo.
 
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jajajaja bien bien vamos bien
 
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pues la verdad me encanto leer tus relatos en una revista que editan aqui en mexico, me gustaria tambien que me proporcionaras tu e-mail please
 
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caray... me estoy saturando, no es ano sla palabra... enganchando por moemntos a tus hitorias. ¡y yo que te tenía abandoná con aquel Fernando!!!!
 
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Joder... la realidad siempre supera a la ficción, yo siempe lo digo.

Tu blog gana enteros, Lucía.
 
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Hey chica, te quedastes dormida, o acaso se te acabaron las historias/chicos?

No te olvides que tienes historias pendientes que terminar de contar.
 
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hola, . . . y va resultar cierto eso de que no hay nada como un experto bombero que tenga amano una buena manguera con la que poder apagar cualquier fuego?.
Y si, los hombres somos unos acojonados cuando nos juegan al ataque.
Saludete B-)
 
Comentario:
Antes dije que tus textos tenían magia ¿no?, ahora más bien tienen morbo, muuucho morbo, para levantar cosas. Es fácil concentrarse en tus textos.
Me encantan que sean muy decididas, las cosas claras, y si es breve y a tiempo, mejor.

Besitosdel Revisorcillo Nsq.
 
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Antes dije que tus textos tenían magia ¿no?, ahora más bien tienen morbo, muuucho morbo, para levantar cosas. Es fácil concentrarse en tus textos.
Me encantan que sean muy decididas, las cosas claras, y si es breve y a tiempo, mejor.

Besitosdel Revisorcillo Nsq.
Oye, ¿conoces a la del chiste?, ¡no me la presentes!, jajaja.
Yo odio el teléfono móvil, por desgracia lo necesito, pero de buena gana viviría sin él. Lo de los monosílabos yo empiezo a usarlo inconscientemente cuando ya estoy harto de teléfono, que no es lo mismo que estar harto del que te está hablando.

Besitos del Revisorcillo.
 
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SEÑORITO MIAU: ¿Y dónde está la otra?......

JULIA: Es invierno y hay qu calentar un poco las estancias no?

GROUTXO: No se si seremos almas gemelas o no, pero me encanta volver a verte por aquí.
 
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SEÑORITO MIAU: ¿Y dónde está la otra?......

JULIA: Es invierno y hay qu calentar un poco las estancias no?

GROUTXO: No se si seremos almas gemelas o no, pero me encanta volver a verte por aquí.
 
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Madre mia!!!
Me estás sorprendiendo cada vez más Lucia. Me encanta como lo describes, muy real, tanto en las localizaciones (ay, los baños de los pub) como en las situaciones (esas entradas "a saco").
¿seremos almas gemelas?
Muchos besos.
 
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¿Porque hace esto a sus lectores?, ¿que calor hace verdad?

 
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Bueno, esto se va poniendo interesante...

No me alargo más porque estoy escribiendo con una sola mano.

Besos.

No