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Mis Hombres
Ellos, los que han llenado mi vida hasta saciarla, Mis Hombres
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No puedo vivir sin ellos
Sindicación
 
ROMPER CON LA RUTINA
Nunca le he contado a Alex mis inclinaciones bisexuales. En parte, porque no creo que sea de su incunvencia y en parte porque sacaría esa vena cavernícola que a veces tiene y no pararía hasta conseguir pasar una noche conmigo y otra chica, lo cual considero que debe ser algo "que surja", nada precipitado. Además, ¡qué coño! Alex no es el tipo de persona que me gustaría compartir con nadie. Así que el domingo, a medio día, mientras estábamos dando la papilla a su hija, cuando me preguntó qué tal había ido mi salida nocturna la noche anterior con "la panda de lesbianas" como él las denominó y le contesté "Muy bien, acabé acostándome con una de ellas" simplemente se rió, ante mi ocurrencia...iluso...

Carmen trabajaba conmigo hace años en una oficina. No estábamos en el mismo departamento, pero en seguida congeniamos. Desde principio me quedó muy claro que era lesbiana y la chica andaba tanteándo el terreno, a ver si podía "cazar" algo. Pero enseguida creo que le quedó claro que era algo imposible. Carmen no es el tipo de chica que me excite. Pero, a pesar de eso, Carmen y yo conseguimos pasar la barrera que te lleva de ser simples conpañeras de trabajo a ser amigas.

Por eso, no me extrañó que me llamara para invitarme a su cumpleaños ese fin de semana. Y acepté sin pensarlo.

Llegué al restaurante y, comprobé sin sorprenderme, que aparte de dos chicos que iban con sus parejas y un chico a todas luces gay, el resto de comensales eramos féminas. Pero entre ellas estaba Andrea. Fue imposible no fijarse en ella. Rubia, menudita, pero increiblemente bien formada, con esos pechos duros que dejaba entrever con su camisa semitrasparente y esos tejanos de cintura baja tan apretaditos...Decididamente Andrea era el tipo de chica que me excita!! Pero como tengo esa despreciable habilidad para llegar siempre tarde a los sitios, tuve que sentarme en uno de los pocos huecos que quedaban en la mesa, el cual, evidentemente estaba alejado de Andrea.

Pero cuando llegamos al club al que fuimos al término de la cena, la tentación de ver a Andrea sola en la barra fue demasiado grande como para no hacerle caso. No fui con ninguna intención concreta, ni siquiera me planteé que pudiera surgir algo, simplemente ella me atraía y quería conocerla, hablar con ella...Me estuvo contando que había conocido a Carmen hacía ya varios años, y que solían salir en el mismo grupo de amigos. Me dijo que ya había oido hablar a Carmen varias veces de mi, y que se alegraba de conocerme por fin. Aquello era un buen comienzo! La verdad es que cada vez que movía esos labios carnosos, me excitaba solo de pensar cómo sería meter la lengua entre ellos, juguetear con mis labios sobre ellos, morderlos un poquito...

Quizás ella se dio cuenta de lo fijamente que miraba sus labios y se sintió cohibida, porque de repente noté como se sonrojaba y se disculpó para ir al baño. Vaya, quizás había sido muy poco discreta y la había abrumado...

Tras una hora más o menos en la que estuve charlándo con más gente, Carmen se me acercó y me arrastró a la pista de baile. Yo soy un pato bailando y la verdad es que intentó no hacerlo, pero era su cumpleaños y se la veía tan feliz que fui incapaz de negarme. Y allí estaba yo, moviéndome como podía al ritmo de Alaska y sus Mil Campanas, cuando noté unas manos detrás de mi, en mi cintura. Me giré y la vi, sonriéndo, cantando, sudando, abriéndose paso entre los cuerpos para acercarse a mi. Andrea estaba preciosa. Pegó si pelvis a mi culo, y lo notaba subiéndo y bajando, refregándose, mientras sus pechos acariciaban mi espalda. Me giré y creo que en ese momento esperó a ver cual era mi reacción para seguir con ese baile, o alejarse y dejar el hecho en un simple acto amigable. Pero yo metí mis manos por debajo de su camisa y la agarré de la cintura notando su piel húmeda a la vez que introducía mis piernas entre las suyas y apretaba mi muslo contra su sexo. Ella se acercó a mi aún más, pegándo su frente a la mia, mirándome directamente a los ojos y sonriendo. Podía notarlo, ella también estaba tremendamente excitada. Pero esta vez me tocaba a mi ser la mala, así que, al termino de la canción, me disculpé y, alegando mi torpeza bailando, me separé de ella y volví con la misma gente con la que minutos antes estaba hablando.

El resto de la noche, Andrea buscaba mi mirada, y a mi me encantaba, pero no hacía por vover a acercarme a ella, me gustaba tenerla pendiente.

La noche ya tocó a su fin y salimos al frío de la calle. Yo tenía mi coche aparcado solo a unas manzanas, así que me dispuse a despedirme espectante ante algún gesto de Andrea. Pero para mi decepción, no hubo tal gesto, y tras los besos y despedidas de rigor, me alejé. Pero no había ni recorrido 10 metros, cuando oí su voz llamándome y preguntándome hacía qué dirección iba. Cuando le contesté, esperánzada, vi que se giraba, se despedía de los demás y se acercaba a mi sonriendo. "No te importa acercarme a casa, ¿verdad?" No, cariño, claro que no me importa!!

Al llegar al parking para sacar el coche me dijo risueña que le encantaba mi coche y me preguntó si no me importaba que lo condujera ella hasta su casa. ¡Encantada! Nunca me ha gustado conducir por el centro de las ciudades.

Se ajustó el asiento, pusimos una música chill out y salimos. No podía dejar de mirarla, realmente me atraía. Ella, en cada semaforo que paraba me miraba, sonreía contenta y me decía lo suaves que iban los pedales, cómo le gustaba la tapicería o cualquier otro comentario acerca del coche.

Así que cuando ya entramos en la autopista y se concentró en la carretera, decidí que era el momento de jugármela. Sin decir palabra deslicé mi mano sobre su muslo y lo apreté firmemente. Ella, sin ni siquiera mirarme sonrío un poco ruborizada. Sí! Podía ir más allá, a ella le gustaba la idea. Subí mi mano por su muslo y comencé a acariarla entre las piernas. Creo que incluso a través de la tela vaquera fue capaz de sentir mis dedos presionando. Con un movimiento rápido, me quité el cinturón de seguridad que me impedía moverme bien, giré mi cuerpo hacia ella y ahora ya con ambas manos libres, sin dejar de acariciarle el sexo, comencé con la otra mano a tocar su pecho. Con cuidado desabroché los botones de su camisa dejando su sujetador negro al descubierto. Eran unos pechos perfectos, duros, firmes, y sin poder resistirme saqué el que más cerca me quedaba del sujetador y acerqué mi boca hacía ellos. Estaba deseando lamerlo, succionarlo, besarlo, pero esperé un poco, sabiendo que ella se pondría nerviosa y a la vez excitada de ver mi cara tan cerca de su pecho. Y su reacción no se hizo esperar, me miró risueña y soltando la mano que tenía por encima de mi del volante, dejando la otra en él, hundió los dedos a través de mi pelo en mi nuca y me acercó la cabeza hasta que mi boca rozó su pezón. Era tan suave que mi lengua no podía dejar de lamerlo. Yo estaba tan húmeda ya que apretaba mis propias piernas en un vago intento de aliviarme. Y casi sin darme cuenta, el coche paró. Andrea me apartó suavemente para poner el freno de mano y entonces pude ver que estábamos en una zona residencial. Me agarró la cara con ambas manos y me besó. Dios que dulces eran sus labios! Su lengua jugueteando con la mía y sus manos en mis pechos me estaban volviendo loca.

"Lo siento, vivo con mis padres" dijo entonces entre gadeos. Le pregunté dónde estabamos exaactamente y cuando me lo dijo, deduje que el trayecto hasta mi casa era demasiado largo y ninguna de las dos podríamos aguantar tanto tiempo. Así que sin pensarlo abrí mi puerta, salí del coche y aparté el sillón para meterme en la parte trasera. Ella, al principio me miró sorprendida, pero en seguida se asomó a su cara una sonrisa picara e hizo lo mismo. Y allí la tenía, toda para mi, ese cuerpo esbelto para disfrutar de él, mientras ella me hacía gozar a mi.

La tumbé y me coloqué encima de ella. A pesar de no tener el bulto correspondiente de un hombre, el simple hecho de frotar su sexo contra el mío me excitaba. No sin dificultades, conseguimos las dos quitarnos nuestros pantalones. Sus dedos, rápidamente se deslizaron dentro de mis bragas. Estaba, nerviosa, desesperada por tocarme a la vez que me apretaba contra su cuerpo. Incorporándose un poco, su boca buscó desesperadamente mis pechos y cuando los encontró, los apretó entre sus labios, tan fuertemente que incluso pude sentir un placentero dolor. Torpemente, conseguimos ponernos las dos tumbadas, pero como el asiento tampoco es que sea muy amplio, estabamos tan pegadas que casi era imposible meter las manos entre nuestros cuerpos, pero aún así, lo conseguí, volviendo a introducir mis dedos en sus bragas. Estaba tan húmeda que enseguida mis dedos quedaron totalmente mojados. Encontré sin problemas su clitorís, hinchado, caliente, latente, y comencé a acariciarlo lentamente, haciendo circulos y arriba y abajo, mientras mi lengua se encontraba con la suya fuera de nuestras bocas. Su respiración jadeante y entrecortada me excitaba tanto como tocarla. Sus jadeos se fueron haciendo más apremiantes , así que decidí que lo mejor era volver a mordisquear sus pechos, mientras mi lengua jugueteaba con su pezón. Aquello acabó con sus "defensas" y mientras con una de sus manos apretaba mi cabeza contra su pecho y sus piernas se retorcían, Andrea se corrío con incesantes gemidos.

Tras recomponerse un poco, y areglarse un poco el pelo de manera distraída, las dos nos sentamos y ella, sonriendo de oreja a oreja me beso en los labios. Un piquito, otro, otro y su lengua empezó a juguetear con la mía. Sus manos me agarraban fuertemente de la cintura y sin dejar de besarme, me empujó hacia atrás, dejándome casi tumbada, con ella encima de mi. Su lengua bajó poco a poco, lamiendo mis orejas, mi cuello, mis hombros hasta llegar a mi pechos. A la vez que con sus manos los apretaba, su lengua azotaba mi pezón, ya de por si sensible. Pero, aunque sus manos siguieron acariciando mi pecho, su lengua fue bajando hasta llegar a mi ombligo. Siguió bajando y a medida que lo hacía sus manos dejaron por un momento mis pechos para centrase en quitarme las bragas. Y así, yo medio sentada en el asiento trasero y ella totalmente acurrucada en el hueco entre los asiento, comenzó a lameme y besarme las ingles. Yo me estaba volviendo loca, necesitaba YA que me lo comiera todo, necesitaba correrme en aquella cara tan preciosa, en esos labios tan turgentes. Y a pesar de que sus manos volvían a acariciarme el pecho, yo necesitaba entretener a mi boca con algo, así que cogí una de sus manos y la llevé hasta mi boca para poder chupar y morder uno de sus dedos. Estaba tan excitada que con una de mis manos me acariaba yo también el pecho, mientras que la otra guió la cabeza de Andrea al sitio donde yo quería que estuviera. Y así, su lengua comenzó a acariciar mi clitoris. Yo, a pesar de tener sus dedos en mi boca, era incapaz de dejar de gemir y gritar. Más fuerte, necesitaba que lo hiciera más fuerte, así que apreté aun más su cabeza contra mi sexo. Andrea lo captó al momento, y tanto el movimiento de su lengua como en de su mano en mi pecho aceleró hasta llegar a tomar un ritmo frenético que mi cuerpo acompañaba moviendose de atrás a delante. Andrea me apretaba también contra ella y gemia. Realmente le gustaba lo que estaba haciendo. Y aquel pensamiento, junto con su lengua lamiendo mi clitoris y nuestras manos acariando mi pecho fueron lo que consiguieron que llegara al orgasmo, un orgasmo como hacía tiempo que no tenía, con jadeos incontrolados, espasmos y sobretodo una oleada de placer que nacia entre mis piernas y llegaba hasta la última célula de mi cuerpo.

Tras vestirnos y fumarnos un cigarro tranquilamente en la parte delantera del coche, Andrea me beso tiernamente mientras me miraba y me sonreía. Era el momento de irse o quizás empezaría a hacerme proposiciones de planes inmediatos o algo parecido, algo que no es muy compatible que digamos con mi relación con Alex. Así que, diciendole que aún me quedaba bastante camino hasta llegar a casa, me dipuse a arrancar el coche. Mientras ella, buscaba algo en su bolso. Sacó una tarjeta comercial. Era suya, oviamente. Simplemente me dijo que cuando me apeteciera verla otra vez, que la llamara. Sin compromiso alguno, sin complicaciones, solo pasarlo bien. Le di las gracias, y guardando la tarjeta en mi bolso me fui.

Mientras me alejaba, pensé que quizás sí, quizás sí que volviera a llamar a la dulce Andrea cualquier día de estos...
 
Comentario:
Bienvenida Lucía, creía que tu abandono del blog era ya definitivo. Hoy me ha dado por entrar y me encuentro la sorpresa de leerte de nuevo. Bueno, en este post te has superado.
Un beso.
 
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Bienvenida Lucía, creía que tu abandono del blog era ya definitivo. Hoy me ha dado por entrar y me encuentro la sorpresa de leerte de nuevo. Bueno, en este post te has superado.
Un beso.
 
Comentario:
Despues de tanto tiempo, ha sido una agradable sorpresa volverte a encontrar. Lo malo es que estaba trabajando y me subian unos calores que ha sido dificil disimularlo. Espero que para el proximo relato no pase otro año.
 
Comentario:
Rubita, que tal de nuevo, me alegro de volver a tenerte cerca. Un besote
 
Comentario:
Oh... Qué sorpresa. Y qué grata por otra parte. Se echaba de menos ese agradable cosquilleo en la entrepierna al leer un relato tuyo ;)

Bienvenida, guapa!
 
Comentario:
Lucía nunca te había leído, pero me has puesto los pelos de punta. Empezaré a retroceder en tu blog y a leer tus inicios, pero también te animo a que sigas adelante con esto.

Un saludo.
 
Comentario:
Qué alegría que hayas vuelto Lucía, ya te daba por perdida! jeje Me seguiré pasando por aquí, bienvenida wapa!
 
Comentario:
Ey! Qué bueno! Has vuelto! Espero que sea por mucho tiempo!

Un saludete
 
Comentario:
Bienvenida de nuevo, Lucía, tras un largo paréntesis. El ocio es lo que tiene, que te lleva a visitar páginas en las que nadie escribe, y de pronto ¡oh! sorpresa, se hizo la luz.
Bueno, pero no todo van a ser parabienes. Una crítica, siempre que sea constructiva, creo que es bien recibida. Al leer tu relato he percibido una abundancia de faltas ortográficas (¿ya no utilizas el corrector del Word?). Más que nada es porque afea el conjunto. El contenido sigue siendo interesante, intenso, y bastante realista, quizá demasiado.
Date por saludada y besada, darling.
 
Comentario:
Que bien que hayas vuelto! Nunca te he comentado pero siempre era un placer leerte. Bienvenida bonita y no tardes mucho en escribir otra vez.
 
Comentario:
Luis: Jaja,no creo que haya motivo alguno para añadir una "a" a ninguno de vuestros nombres. Por norma general, ya sabes que me suele atraer mucho más lo masculino, pero a veces,como ésta, me encanta salirme de esa "norma general"...
Un beso

Nacho: Sí, ya lo sé...he estado demasiado tiempo demasiado ausente. Pero creeme, me ha merecido la pena, me ha cundido el tiempo. He viajado, he experimentado, me he conocido a mi misma...En fin, que me encanta estar de vuelta y ver que aún seguís ahi. Espero impaciente todas esas nuevas noticias!! Un besazo!
 
Comentario:
Bienvenida Lucía.

Esto no se hace. Cada día pasándome por mi notificador en busca de alguna noticia tuya, preguntando por ahí si te iba todo bien, pero nunca hubo una respuesta.

Aún así este sorprendente retorno, con un texto tan en tu linea, es mejor que la incertidumbre de la desaparición inexplicada. Nada me complacería más que saber que esta vuelta reabre este extraño diálogo abierto en el ciberespacio.

Han pasado muchas cosas desde entonces.

Bienllegada Lucía

Nacho
 
Comentario:
wow

¿Pero que es esto?

Tanto tiempo huerfanos de ti y ahora...

Vaya con Andrea, y si ñadimos una "a" a nuestro nombre ¿cuela?

Welcome back
 
Comentario:
Muchas gracias Alex! Me alegra mucho que aun hayan visistas por aquí
Otros mil besazos para ti y buen fin de semama!!
 
Comentario:
Bienvenida de nuevo.Genial relato,Eso no se hace que estamos trabajando;)
Besazos mil de viernes.
No