NUNCA DIGAS "DE ESTE AGUA...."
Ayer por la mañana sonó mi móvil. Cuando miré la pantalla y fui incapaz de reconocer el número, pensé en no contestar, como hago normalmente. Pero algo (quizás esa intuición femenina que dicen que tenemos) me hizo responder para escuchar una voz, que no supe reconocer. En cuanto aquella seria voz me dijo que me llamaban del Organismo de Protección Civil, Cuerpo de Bomberos de la isla en cuestión, un escalofrío me recorrió de arriba abajo. Esa llamada solo podía significar una cosa: que a Manu le había pasado algo. Seguramente Manu no había explicado al citado Organismo que hace meses que habíamos zanjado definitivamente nuestra relación, que tan solo hemos cruzado un par de mensajes sobrios en todo este tiempo, que yo ya no formaba parte de su vida, ni él de la mía. Seguramente aún no había cambiado de la base de datos los número de teléfono de contacto en caso de accidente y por eso me estaban llamando a mi. Igualmente, apreté fuertemente la mandíbula esperando cualquier cosa que aquella voz me dijera. Manu se había caído desde una altura de 2 pisos durante un servicio y estaba hospitalizado. No supieron darme más datos sobre su estado, ni en el cuerpo de bomberos ni en el hospital.
Así que sin pensarlo demasiado me tragué de una vez todas mis palabras anteriores, mis promesas a mi misma (y a gente que me rodea) de que aquello se había acabado para siempre, mis convicciones creadas por mi misma de que mi vida era mejor sin él, y compré por Internet un billete solo de ida para 5 horas más tarde y con la maleta llena de la angustia propia de una esposa y algo de ropa, he vuelto a la isla que juré no pisar más, desesperada por verle.
Conseguí llegar al hospital a las 20:45. Cuando entré en la habitación, su hermana Antonia se sorprendió de verme allí (lo noté por su cara) pero, tan cauta como ha sido siempre, salió de la habitación con la excusa de ir a tomar un café. Manu estaba dormido. Aparte de la pierna escayolada y algunos moratones, no fui capaz de verle ningún daño más y aquello me tranquilizó bastante. Su pecho subía y bajaba rítmicamente, acompasado con su respiración y de repente aquel pecho me pareció el mejor lugar del mundo donde cobijarme, donde apretar mi cuerpo y sentir que estoy protegida. Pero en vez de eso, solo acerté a acariciarle la mejilla. Con el simple contacto de mi mano se despertó y por su cara de sorpresa comprendí que él tampoco se acordaba que yo era una de las personas de contacto en la base de datos del Cuerpo. Intentado darle un matiz despreocupado al asunto, me agradecía mucho que hubiera venido, pero decía que no era necesario, que estaba bien, que mañana por la mañana le darían el alta a espera de operarle la pierna y que en casa ya se encargaría de él alguna de sus hermanas. No es que yo esperase que me suplicase de rodillas que me quedara con él, pero aquella insistencia por que me fuera, me dolió un poco. Así que mirándole seriamente a los ojos, le pregunté si realmente quería que me fuera y por respuesta me agarró del brazo, me atrajo hacía si mismo y me envolvió con sus brazos besándome, primero el cuello y después, haciendo una pequeña parada hasta tener mi sonrisa de aprobación, en los labios.
He dormido sola en la cama que Manu había dejado sin hacer cuando se fue 15 horas antes de guardia, en esa casa que, sin querer reconocerlo, he añorado tanto. He mirado si mi taza seguía ahí, esperándome para desayunar en ella y allí estaba. Lo que no seguía en su sitio era la foto de la estantería que nos hicimos juntos en la playa uno de los primeros veranos. Esa había desaparecido cediendo su lugar a un horrible cactus.
Esta mañana, puntual a las 10 estaba en el hospital, deseando que pasara ya el doctor para darle el alta y poder irnos a casa. Al final, cerca de las 12 él me esperaba en la puerta apoyado en las muletas mientras yo iba a buscar un taxi.
Nada más entrar en casa y acomodarnos el sofá el silencio se ha adueñado de nosotros. Ninguno de los dos sabíamos qué decir, qué hacer. Ha sido una situación incómoda, ya que es demasiado tiempo el que ha pasado como para intentar simular que nada ha cambiado. Pero hemos sido siempre tan confidentes el uno con el otro que inventar cualquier tipo de excusa, hubiera resultado ridículo.
Así que, para acercarme a él, he hecho lo que se nos da mejor hacer juntos: me he acercado lentamente y le he besado. Le he besado con todas las ganas acumuladas en este tiempo, sintiendo que volvía al punto de partida con él, que volvía a dejarme llevar por aquel torrente de emociones contradictorias que él me provoca. Manu, por su parte, ha sujetado mi cabeza con sus dos manos, casi apretándome, como si temiera que de un momento a otro yo me apartase. Ha sido tan agradable el volver a sentir su lengua jugando con la mía, el notar su aliento tragándose el mío, el sentir por fin otra vez el olor de su piel cerca de la mía. ¿Creéis que realmente se puede ser adicto a una persona?
Las manos de Manu han ido rodando por mi cuerpo, entreteniéndose como solo él sabe hacer en mis pechos mientras me besaba el cuello. Torpe por no poder moverse bien por la pierna, aunque desesperadamente me ha quitado la camiseta y el sujetador para poder besar mis pechos, esos que tantas veces han sido suyos. Quitarle los pantalones ha sido lo más costoso, pero una vez fuera, y con toda la delicadeza y cuidado que he podido, ya desnuda, me he colocado encima de él.
“Te quiero, pequeña” ha acertado a decir antes de que mi lengua lamiera con total deseo su boca. Con miedo a hacerle daño, me he movido despacio, muy despacio, con él ya dentro de mi, penetrándome. Había olvidado lo muchísimo que me gusta cabalgar a Manu, lo increíblemente bien que se acoplan nuestros cuerpos, la manera perfecta de encajar su cuerpo entre mis piernas. Sus gemidos han subido tanto de tono que he pensado que eran de dolor, así que he parado un poco por si acaso. Pero sus manos agarrando fuertemente mi culo y empujándome contra su pelvis me ha hecho entender que los gemidos eran de placer. Así que he apretado fuertemente mis músculos interiores como sé que a él le gusta y no ha tardado mucho más en correrse. Dios, que increíble placer el volver a escuchar esos gemidos provocados por mi de su boca, volver a sentir como me abraza tiernamente después mientras besa mi frente sudorosa, sentir como su semen caliente me inunda entera...Sentirle de nuevo mío.
Como es “todo un caballero” me ha masturbado con sus dedos mientras, al oido, me susurraba lo muchísimo que me había echado de menos. Tal ímpetu le ha puesto al asunto, que al final, tras estar yo bien servida, he tenido que hundir mi cabecita en su entrepierna para acabar de satisfacerle de nuevo. Me encanta la manera que tiene de cogerme tierna, pero firmemente la cabeza para marcarme el ritmo en que quiere que lo haga…
Ahora está dormido, en el sofá, sin saber que escribo sobre él y sobre lo increíblemente sorprendida que estoy por haber tenido que esperar a que pasara algo así para volver aquí, por haberme dado cuenta ahora de lo muchísimo que le echaba de menos.
Así que sin pensarlo demasiado me tragué de una vez todas mis palabras anteriores, mis promesas a mi misma (y a gente que me rodea) de que aquello se había acabado para siempre, mis convicciones creadas por mi misma de que mi vida era mejor sin él, y compré por Internet un billete solo de ida para 5 horas más tarde y con la maleta llena de la angustia propia de una esposa y algo de ropa, he vuelto a la isla que juré no pisar más, desesperada por verle.
Conseguí llegar al hospital a las 20:45. Cuando entré en la habitación, su hermana Antonia se sorprendió de verme allí (lo noté por su cara) pero, tan cauta como ha sido siempre, salió de la habitación con la excusa de ir a tomar un café. Manu estaba dormido. Aparte de la pierna escayolada y algunos moratones, no fui capaz de verle ningún daño más y aquello me tranquilizó bastante. Su pecho subía y bajaba rítmicamente, acompasado con su respiración y de repente aquel pecho me pareció el mejor lugar del mundo donde cobijarme, donde apretar mi cuerpo y sentir que estoy protegida. Pero en vez de eso, solo acerté a acariciarle la mejilla. Con el simple contacto de mi mano se despertó y por su cara de sorpresa comprendí que él tampoco se acordaba que yo era una de las personas de contacto en la base de datos del Cuerpo. Intentado darle un matiz despreocupado al asunto, me agradecía mucho que hubiera venido, pero decía que no era necesario, que estaba bien, que mañana por la mañana le darían el alta a espera de operarle la pierna y que en casa ya se encargaría de él alguna de sus hermanas. No es que yo esperase que me suplicase de rodillas que me quedara con él, pero aquella insistencia por que me fuera, me dolió un poco. Así que mirándole seriamente a los ojos, le pregunté si realmente quería que me fuera y por respuesta me agarró del brazo, me atrajo hacía si mismo y me envolvió con sus brazos besándome, primero el cuello y después, haciendo una pequeña parada hasta tener mi sonrisa de aprobación, en los labios.
He dormido sola en la cama que Manu había dejado sin hacer cuando se fue 15 horas antes de guardia, en esa casa que, sin querer reconocerlo, he añorado tanto. He mirado si mi taza seguía ahí, esperándome para desayunar en ella y allí estaba. Lo que no seguía en su sitio era la foto de la estantería que nos hicimos juntos en la playa uno de los primeros veranos. Esa había desaparecido cediendo su lugar a un horrible cactus.
Esta mañana, puntual a las 10 estaba en el hospital, deseando que pasara ya el doctor para darle el alta y poder irnos a casa. Al final, cerca de las 12 él me esperaba en la puerta apoyado en las muletas mientras yo iba a buscar un taxi.
Nada más entrar en casa y acomodarnos el sofá el silencio se ha adueñado de nosotros. Ninguno de los dos sabíamos qué decir, qué hacer. Ha sido una situación incómoda, ya que es demasiado tiempo el que ha pasado como para intentar simular que nada ha cambiado. Pero hemos sido siempre tan confidentes el uno con el otro que inventar cualquier tipo de excusa, hubiera resultado ridículo.
Así que, para acercarme a él, he hecho lo que se nos da mejor hacer juntos: me he acercado lentamente y le he besado. Le he besado con todas las ganas acumuladas en este tiempo, sintiendo que volvía al punto de partida con él, que volvía a dejarme llevar por aquel torrente de emociones contradictorias que él me provoca. Manu, por su parte, ha sujetado mi cabeza con sus dos manos, casi apretándome, como si temiera que de un momento a otro yo me apartase. Ha sido tan agradable el volver a sentir su lengua jugando con la mía, el notar su aliento tragándose el mío, el sentir por fin otra vez el olor de su piel cerca de la mía. ¿Creéis que realmente se puede ser adicto a una persona? Las manos de Manu han ido rodando por mi cuerpo, entreteniéndose como solo él sabe hacer en mis pechos mientras me besaba el cuello. Torpe por no poder moverse bien por la pierna, aunque desesperadamente me ha quitado la camiseta y el sujetador para poder besar mis pechos, esos que tantas veces han sido suyos. Quitarle los pantalones ha sido lo más costoso, pero una vez fuera, y con toda la delicadeza y cuidado que he podido, ya desnuda, me he colocado encima de él.
“Te quiero, pequeña” ha acertado a decir antes de que mi lengua lamiera con total deseo su boca. Con miedo a hacerle daño, me he movido despacio, muy despacio, con él ya dentro de mi, penetrándome. Había olvidado lo muchísimo que me gusta cabalgar a Manu, lo increíblemente bien que se acoplan nuestros cuerpos, la manera perfecta de encajar su cuerpo entre mis piernas. Sus gemidos han subido tanto de tono que he pensado que eran de dolor, así que he parado un poco por si acaso. Pero sus manos agarrando fuertemente mi culo y empujándome contra su pelvis me ha hecho entender que los gemidos eran de placer. Así que he apretado fuertemente mis músculos interiores como sé que a él le gusta y no ha tardado mucho más en correrse. Dios, que increíble placer el volver a escuchar esos gemidos provocados por mi de su boca, volver a sentir como me abraza tiernamente después mientras besa mi frente sudorosa, sentir como su semen caliente me inunda entera...Sentirle de nuevo mío.
Como es “todo un caballero” me ha masturbado con sus dedos mientras, al oido, me susurraba lo muchísimo que me había echado de menos. Tal ímpetu le ha puesto al asunto, que al final, tras estar yo bien servida, he tenido que hundir mi cabecita en su entrepierna para acabar de satisfacerle de nuevo. Me encanta la manera que tiene de cogerme tierna, pero firmemente la cabeza para marcarme el ritmo en que quiere que lo haga…
Ahora está dormido, en el sofá, sin saber que escribo sobre él y sobre lo increíblemente sorprendida que estoy por haber tenido que esperar a que pasara algo así para volver aquí, por haberme dado cuenta ahora de lo muchísimo que le echaba de menos.
Comentario:
Pues a mi me parece una metedura de pata enorme, Lucía. No ya por tí, que veo que tienes las cosas claras, sino por él. Luego no te quejes si te llama zorra. Es normal.
Comentario:
¡Qué metedura de pata!. Lo siento Lucía, lo lamento profundamente. Es cierto que los seres humanos nos movemos en función de algunos resortes, pero me he expresado especialmente mal en este caso, hasta el extremo de haber expresado aquello que no quiero. Pido disculpas públicamente, porque si hay algo que me atrae de lo que escribes es tu forma natural y humana de manifestar lo que vives.
Definitivamente, a mi comentario le sobran las dos últimas líneas. No tengo un concepto de ti, porque no te conozco. Tengo un concepto de lo que intuyo que eres, por lo que escribes, y si te sigo es porque no me parece nada superficial. Espero que sepas no tenérmelo en cuenta.
Definitivamente, a mi comentario le sobran las dos últimas líneas. No tengo un concepto de ti, porque no te conozco. Tengo un concepto de lo que intuyo que eres, por lo que escribes, y si te sigo es porque no me parece nada superficial. Espero que sepas no tenérmelo en cuenta.
Comentario:
Nacho: la necesidad de la que hablo es la de saber que se encuentra bien o todo lo bien que puede estar dadas las circunstancias.
¿Un resorte? ¿De carne y hueso? Siempre he sido de carne y hueso y no creo que haga falta ningún resorte para saberlo o darse cuenta de ello. Siempre he intentado que se refleje lo que yo siento en cada momento (sea bueno o sea malo). ¿De verdad te doy esa impresión tan superficial?
¿Un resorte? ¿De carne y hueso? Siempre he sido de carne y hueso y no creo que haga falta ningún resorte para saberlo o darse cuenta de ello. Siempre he intentado que se refleje lo que yo siento en cada momento (sea bueno o sea malo). ¿De verdad te doy esa impresión tan superficial?
Comentario:
Nadie dijo que no le quisieras. También dices acudir por una necesidad que, según tu relato, el no siente (no recuerdo haber leído que pidiese que te llamasen, sino que lo hicieron por un error administrativo) Más bien eres tú quien acude sin pensarlo.
Eso es lo que quería decir con considerar que lo tuyo no es adicción, sino la negativa a perder un amante inigualable que por ahora no ha sido superado. Creo que tu adicción tiene otro nombre propio que no mencionaré por no levantar ampollas, y aún así tratas de disimulártela ante la imposibilidad de atraerlo para ti en una acto de atracción infinita, irresistible y eterna. Y no hablo de lo físico (cuya propiedad ha quedado demostrado que no se ha perdido), hablaba de apasionarse hasta la médula, de ese modo en que parece que el mundo es solo un accesorio de su silueta...
Sé que hay un resorte en el que Lucía se hace de carne y hueso. Algún día quizá lo leamos entre tus lineas; para mí, saberlo no te hará vulnerable, sino más... (escríbelo tú)
Eso es lo que quería decir con considerar que lo tuyo no es adicción, sino la negativa a perder un amante inigualable que por ahora no ha sido superado. Creo que tu adicción tiene otro nombre propio que no mencionaré por no levantar ampollas, y aún así tratas de disimulártela ante la imposibilidad de atraerlo para ti en una acto de atracción infinita, irresistible y eterna. Y no hablo de lo físico (cuya propiedad ha quedado demostrado que no se ha perdido), hablaba de apasionarse hasta la médula, de ese modo en que parece que el mundo es solo un accesorio de su silueta...
Sé que hay un resorte en el que Lucía se hace de carne y hueso. Algún día quizá lo leamos entre tus lineas; para mí, saberlo no te hará vulnerable, sino más... (escríbelo tú)
Comentario:
Lucas: Creo que tengo bastante claro que esto es como un espejismo, que no puede salir nada nuevo de todo esto, que mi futuro no está aquí. Pero, ¿acaso tengo que estar "quietecita" mientras descubró lo que realmente necesito?
Nacho: Claro que soy capaz de vivir sin él, pero también tengo que rconocer que soy incapaz de decirle NO, al menos hasta ahora. Y no te confundas, quiero a este hombre, lo quiero tanto que, como has visto, lo dejo todo y corro a su lado en cuanto me necesita. Pero una cosa es querer a alguien y otra muy diferente es estar enamorad@.
Un beso, guapos
Nacho: Claro que soy capaz de vivir sin él, pero también tengo que rconocer que soy incapaz de decirle NO, al menos hasta ahora. Y no te confundas, quiero a este hombre, lo quiero tanto que, como has visto, lo dejo todo y corro a su lado en cuanto me necesita. Pero una cosa es querer a alguien y otra muy diferente es estar enamorad@.
Un beso, guapos
Comentario:
Ya no consigo verte desde la superficie.
Ahora encuentro un corazón en cada cosa que escribes, aquel que antes solo podía intuirse cuando leías con interés. Me gusta como la escena sexual a la que nos tienes acostumbrados en este caso ha quedado diluida en un texto que refleja tu incredulidad ante lo que te estaba ocurriendo, al tiempo que te recuerda que aquello ya tuvo un final.
Puedo notar tu corazón palpitando cuando coges el teléfono, y el relax que te queda cuando compruebas que todo ha sido un susto. Te veo paseando por su casa como buscando algo que te invite a sentirte parte de todo aquello una vez más. Y de nuevo se te aparece el final que ya fue...
Se puede ser adicto a alguien, ya lo creo, pero no es tu caso. Tu puedes vivir sin él, eres capaz de superar su ausencia, e incluso puedes estar íntimamente con otros sin que se note demasiado que le echas de menos. La adicción hace que te parezca que el aire no te llega a los pulmones si no te besa inmediatamente; darte la vuelta en la cama al amanecer en busca de su piel y lo abrazas como si hoy fuese el último día que vivieses, o inventarte una aventura que le haga volver cuando acabe la jornada para colmarle de todo cuanto está dispuesto a darte....
Perdón por erigirme en maestro. Solo corroboraba que efectivamente “ tu defecto de fábrica” se vuelve a poner de manifiesto, aunque reconozco que lo entiendo más como un mecanismo de defensa para no caer herida de amor más que por frialdad implacable
Me muero de curiosidad por saber que está pasando ahora con vosotros...
Ahora encuentro un corazón en cada cosa que escribes, aquel que antes solo podía intuirse cuando leías con interés. Me gusta como la escena sexual a la que nos tienes acostumbrados en este caso ha quedado diluida en un texto que refleja tu incredulidad ante lo que te estaba ocurriendo, al tiempo que te recuerda que aquello ya tuvo un final.
Puedo notar tu corazón palpitando cuando coges el teléfono, y el relax que te queda cuando compruebas que todo ha sido un susto. Te veo paseando por su casa como buscando algo que te invite a sentirte parte de todo aquello una vez más. Y de nuevo se te aparece el final que ya fue...
Se puede ser adicto a alguien, ya lo creo, pero no es tu caso. Tu puedes vivir sin él, eres capaz de superar su ausencia, e incluso puedes estar íntimamente con otros sin que se note demasiado que le echas de menos. La adicción hace que te parezca que el aire no te llega a los pulmones si no te besa inmediatamente; darte la vuelta en la cama al amanecer en busca de su piel y lo abrazas como si hoy fuese el último día que vivieses, o inventarte una aventura que le haga volver cuando acabe la jornada para colmarle de todo cuanto está dispuesto a darte....
Perdón por erigirme en maestro. Solo corroboraba que efectivamente “ tu defecto de fábrica” se vuelve a poner de manifiesto, aunque reconozco que lo entiendo más como un mecanismo de defensa para no caer herida de amor más que por frialdad implacable
Me muero de curiosidad por saber que está pasando ahora con vosotros...
Comentario:
¿Recuerdas la canción de Sabina? http://youtube.com/watch?v=AtlB4nyDQ4U
Hay veces en las que huir del pasado solo es dar un rodeo para volver a caer en él. En el tiempo de ausencia puede que los problemas que un dia pusieron las malestas y a ti en un avión se hayan resuelto..pero cuando se huye, es que eso sigue allí. Suerte.
Hay veces en las que huir del pasado solo es dar un rodeo para volver a caer en él. En el tiempo de ausencia puede que los problemas que un dia pusieron las malestas y a ti en un avión se hayan resuelto..pero cuando se huye, es que eso sigue allí. Suerte.
Comentario:
Groucho: Con Manu nunca nada se pierde para siempre...Un beso
Liluh: Sí, geniales...pero nunca igual...Un beso guapa, y ya sabes que sigo muy de cerca tu evolución (nunca mejor dicho) con FRN...
bik kode: Aunque suene redundante, con Manu nunca hay futuro, pero es divertido...Un beso.
Liluh: Sí, geniales...pero nunca igual...Un beso guapa, y ya sabes que sigo muy de cerca tu evolución (nunca mejor dicho) con FRN...
bik kode: Aunque suene redundante, con Manu nunca hay futuro, pero es divertido...Un beso.
Comentario:
no sé... me tiene más pinta de añoranza-amor-calentón que de futuro... pero carpe diem
Comentario:
Tristemente es la forma en que nos damos cuenta de las cosas, generalmente.
Pero bueno, los reencuentros son geniales a veces, así que aprovecha ;)
Pero bueno, los reencuentros son geniales a veces, así que aprovecha ;)
Comentario:
¡Eso es un cuerpo, y no el de bomberos! ¿O sí el de bomberos?
Enhorabuena por tener la oportunidad de revivir momentos felices que parecían perdidos para siempre. Poca gente tiene esa oportunidad.
Enhorabuena por tener la oportunidad de revivir momentos felices que parecían perdidos para siempre. Poca gente tiene esa oportunidad.
Comentario:
Jesús: Lo increible es que se necesite una llamada de este tipo para cambiarlo...De vacaciones nada!! Si mi portatil viene conmigo (como es el caso) mi trabajo también. Un beso
Comentario:
Lo que puede cambiar el mundo con solo una llamada.
Me alegro de que no fuera nada grave :) ahora a disfrutar de tus improvisadas vacaciones
Un abrazo.
Me alegro de que no fuera nada grave :) ahora a disfrutar de tus improvisadas vacaciones
Un abrazo.