XAVI
La primera vez que entró por la puerta de mi oficina creo que pensó que yo debía tener algún trastorno mental o algo parecido, porque literalmente me quedé paralizada. No es su cuerpo, no es su cara, no es su calmada voz, es todo el conjunto lo que consigue que me desestabilice en un medio en el que normalmente me muevo tan segura como es mi lugar de trabajo. La mezcla de la persona y el personaje me fascina. Y Sara, la zorra que tengo en el despacho de al lado y con la que, para mi desgracia, comparto algunas cuentas, incluida la de Xavi, se dio cuenta de ello desde el primer día y se aprovecha. Se aprovecha de mi inseguridad y nerviosismo cuando él está cerca para adelantarse a todos mis movimientos y hacerme quedar como una simple secretaria incompetente a su lado. ¡¡Hasta se le insinúa!! ¿Por qué no lo hace con Carles , Ronni, Samuel, o incluso con Víctor, que está potencialmente claro que es el que más se acerca al perfil de guaperas? No, lo hace con Xavi porque sabe que eso me pone más nerviosa aún.
Hoy ha sido mi primera reunión con ellos desde mi vuelta a la oficina. Mentiría si dijera que me he preparado igual que para cualquier otra reunión. Desde ayer el traje de chaqueta y pantalón gris perla colgaba de la percha inmaculadamente planchado, tardé unos 45 minutos en elegir el jersey de cuello vuelto sin mangas azul entre todas las prendas de mi armario y casi me vuelvo loca intentando encontrar los zapatos perfectos. Esta mañana he necesitado una larga ducha bien caliente para que desaparecieran de mi cara los signos del sueño, a lo que ha ayudado también un ligero maquillaje natural, muy suave, casi imperceptible. En vez de recogerme el pelo como suelo hacer para inspirar una imagen más seria y rigurosa, he dejado suelta mi melena rizada, quizás demasiado rubia por la exposición del verano.
Con media hora de antelación he llegado a la oficina para tener todo a punto. No quería darle a la zorra más motivos por los que sentirse superior a mi en lo referente a la información. Me he puesto al día, por si acaso…Al recibir la llamada de recepción, indicándome que estaban subiendo, mi cuerpo ha empezado a experimentar otra vez esa sensación tan conocida cuando está él cerca: el nerviosismo. Me he tenido que concentrar para que no me temblaran las manos, autocontrolarme para poder comportarme con naturalidad. “Es sólo una persona normal y corriente” intentaba decirme a mi misma. Yo, que presumo de ser tan segura y decidida no he sido capaz ni de mirarle a la cara en el momento de estrecharle la mano, muy formalmente como requiere el protocolo de mi empresa. Los cinco y sus dos directivos se han mostrado realmente interesados en saber qué tal estoy tras la ausencia y me han detallado algunos cambios que se han producido en su cuenta.
Durante las casi 2 horas que ha durado la reunión no ha habido nada raro, nada fuera de lo normal. Al finalizar, como siempre, Sara y yo nos hemos despedido de ellos, con otro apretón de manos y les hemos dejado hablando con nuestro Director General.
Como en una nube, he recorrido los dos pasillos hasta llegar a mi despacho. Esos ojos, esa mirada…Su voz aún resonaba en mi cabeza cuando de repente ha aparecido en la puerta de mi despacho haciendo un simpático gesto a modo de “toc-toc”. Me ha pillado totalmente desprevenida y creo que me he puesto colorada como un tomate. Le he pedido que pasara preguntándole qué necesitaba, si es que quería que le aclarara algún punto de la reunión. Y entonces, mientras se acercaba a mi mesa lo he visto en su cara, he visto como él también se ruborizaba, como sentía vergüenza al decirme que se alegraba mucho de que hubiera vuelto a la oficina. No ha parado de moverse, de caminar por los escasos metros del despacho, mientras me decía que me iba a apuntar su número de móvil particular por si alguna vez necesitaba cualquier cosa, que no dudara en llamarle. Yo, aún sin entender bien qué estaba pasando, le he dado las gracias sin apenas poder mirarle mientras lo anotaba en el primer post-it de un bloque que tengo encima de la mesa . Cuando se ha dirigido hacia la puerta del despacho para salir al pasillo e irse, me he acercado a él para volver a estrecharle la mano a modo de despedida, pero se me ha adelantado y me ha dado un solo beso en la mejilla. Al notar mi sorpresa, Xavi se ha apartado rápidamente y me ha estrechado la mano ya en el pasillo. Lo he visto alejarse hacía la recepción mientras lo esperaba allí Carles, sonriéndole de manera cómplice.
Y tras una conversación de casi 1 hora con Meri (¡¡Dios, parecemos quinceañeras!!), en la que ella veía claramente que debía llamar en seguida a Xavi e insinuar una posible cita con él porque estaba clarísimo que yo le gustaba y me había dado su teléfono con ese fin, yo insistía en el hecho de que lo había hecho por buena fé simplemente. Al final hemos decidido que un sms sería lo más correcto y seguro para mi en esta ocasión
y quizás, si tenía respuesta, me daría alguna pista más sobre a qué se debía todo esto. Y este ha sido el sms que le he enviado:
“GRACIAS. ES MUY FÁCIL Y UN PLACER TRABAJAR CON ALGUIEN COMO TÚ. UN BESO, LUCÍA”
Un sms simple, sin posibles malosentendidos, pero un primer acercamiento a fin de cuentas ¿no?
He tenido que esperar casi dos horas en las que me he destrozado la manicura hasta recibir su respuesta:
“¿ALGUIEN COMO YO? ¿CÓMO ES ALGUIEN COMO YO? ¿ME LO ACLARAS CENANDO UN DÍA DE ESTOS?”
….
Ya os contaré…
Hoy ha sido mi primera reunión con ellos desde mi vuelta a la oficina. Mentiría si dijera que me he preparado igual que para cualquier otra reunión. Desde ayer el traje de chaqueta y pantalón gris perla colgaba de la percha inmaculadamente planchado, tardé unos 45 minutos en elegir el jersey de cuello vuelto sin mangas azul entre todas las prendas de mi armario y casi me vuelvo loca intentando encontrar los zapatos perfectos. Esta mañana he necesitado una larga ducha bien caliente para que desaparecieran de mi cara los signos del sueño, a lo que ha ayudado también un ligero maquillaje natural, muy suave, casi imperceptible. En vez de recogerme el pelo como suelo hacer para inspirar una imagen más seria y rigurosa, he dejado suelta mi melena rizada, quizás demasiado rubia por la exposición del verano.
Con media hora de antelación he llegado a la oficina para tener todo a punto. No quería darle a la zorra más motivos por los que sentirse superior a mi en lo referente a la información. Me he puesto al día, por si acaso…Al recibir la llamada de recepción, indicándome que estaban subiendo, mi cuerpo ha empezado a experimentar otra vez esa sensación tan conocida cuando está él cerca: el nerviosismo. Me he tenido que concentrar para que no me temblaran las manos, autocontrolarme para poder comportarme con naturalidad. “Es sólo una persona normal y corriente” intentaba decirme a mi misma. Yo, que presumo de ser tan segura y decidida no he sido capaz ni de mirarle a la cara en el momento de estrecharle la mano, muy formalmente como requiere el protocolo de mi empresa. Los cinco y sus dos directivos se han mostrado realmente interesados en saber qué tal estoy tras la ausencia y me han detallado algunos cambios que se han producido en su cuenta. Durante las casi 2 horas que ha durado la reunión no ha habido nada raro, nada fuera de lo normal. Al finalizar, como siempre, Sara y yo nos hemos despedido de ellos, con otro apretón de manos y les hemos dejado hablando con nuestro Director General.
Como en una nube, he recorrido los dos pasillos hasta llegar a mi despacho. Esos ojos, esa mirada…Su voz aún resonaba en mi cabeza cuando de repente ha aparecido en la puerta de mi despacho haciendo un simpático gesto a modo de “toc-toc”. Me ha pillado totalmente desprevenida y creo que me he puesto colorada como un tomate. Le he pedido que pasara preguntándole qué necesitaba, si es que quería que le aclarara algún punto de la reunión. Y entonces, mientras se acercaba a mi mesa lo he visto en su cara, he visto como él también se ruborizaba, como sentía vergüenza al decirme que se alegraba mucho de que hubiera vuelto a la oficina. No ha parado de moverse, de caminar por los escasos metros del despacho, mientras me decía que me iba a apuntar su número de móvil particular por si alguna vez necesitaba cualquier cosa, que no dudara en llamarle. Yo, aún sin entender bien qué estaba pasando, le he dado las gracias sin apenas poder mirarle mientras lo anotaba en el primer post-it de un bloque que tengo encima de la mesa . Cuando se ha dirigido hacia la puerta del despacho para salir al pasillo e irse, me he acercado a él para volver a estrecharle la mano a modo de despedida, pero se me ha adelantado y me ha dado un solo beso en la mejilla. Al notar mi sorpresa, Xavi se ha apartado rápidamente y me ha estrechado la mano ya en el pasillo. Lo he visto alejarse hacía la recepción mientras lo esperaba allí Carles, sonriéndole de manera cómplice.
Y tras una conversación de casi 1 hora con Meri (¡¡Dios, parecemos quinceañeras!!), en la que ella veía claramente que debía llamar en seguida a Xavi e insinuar una posible cita con él porque estaba clarísimo que yo le gustaba y me había dado su teléfono con ese fin, yo insistía en el hecho de que lo había hecho por buena fé simplemente. Al final hemos decidido que un sms sería lo más correcto y seguro para mi en esta ocasión
y quizás, si tenía respuesta, me daría alguna pista más sobre a qué se debía todo esto. Y este ha sido el sms que le he enviado:
“GRACIAS. ES MUY FÁCIL Y UN PLACER TRABAJAR CON ALGUIEN COMO TÚ. UN BESO, LUCÍA”
Un sms simple, sin posibles malosentendidos, pero un primer acercamiento a fin de cuentas ¿no?
He tenido que esperar casi dos horas en las que me he destrozado la manicura hasta recibir su respuesta:
“¿ALGUIEN COMO YO? ¿CÓMO ES ALGUIEN COMO YO? ¿ME LO ACLARAS CENANDO UN DÍA DE ESTOS?”
….
Ya os contaré…
Comentario:
Maria: Eso es lo que necesito yo en estos momentos...Besos lascivos...
Once: Sí, pero a la vez también se ha delatado él...Te lo contaré...tranquilo que te lo contaré
Bebote: Gracias por seguir ahi.
Juan: Ojalá mi físico ta,bién fura aún como el de una quinceañera...estoy encantada de que seas mi nuevo hallazgo en la red.
Un beso
Once: Sí, pero a la vez también se ha delatado él...Te lo contaré...tranquilo que te lo contaré
Bebote: Gracias por seguir ahi.
Juan: Ojalá mi físico ta,bién fura aún como el de una quinceañera...estoy encantada de que seas mi nuevo hallazgo en la red.
Un beso
Comentario:
Tú lo has dicho, pareces una quinceañera jeje
Mucha suerte Lucía, a ver si cae...
Mucha suerte Lucía, a ver si cae...
Comentario:
Ya nos contarás :)
Se te echaba de menos, un beso.
Se te echaba de menos, un beso.
Comentario:
Parece que Xavi se ha dado cuanta de lo que tú querías evitar.
Eso, eso... ya nos contarás. Espero que con pelos y señales, of course!
Eso, eso... ya nos contarás. Espero que con pelos y señales, of course!
Comentario:
Sin duda una respuesta que promete mucho... Suerte en esa cena!
**besitos lascivos**
**besitos lascivos**





