MI PEQUEÑO REGALO PARA TI
Es la hora de la siesta. Acabamos de volver a tu casa. Hemos estado comiendo en ese sitio dónde vas tú siempre a comer paella, pero como yo soy así de caprichosa (y a ti te encanta concederme caprichos), hoy hemos comido fideuá. Hace dos días que llegué a tu ciudad y desde entonces, ésta ha sido la primera vez que hemos salido a la calle. Dos días con sus dos noches follando casi sin descanso. Parecíamos ratoncitos follando por todos los rincones de la casa.
Fuera hace bastante calor, pero dentro de casa se está fresquito. Casi no hemos entrado aún por la puerta, cuando tú ya te estás quitando la camiseta y las chanclas. Me encanta verte así, medio desnudo. Te recuestas en la cama y empiezas a liar un canuto. Estás tan concentrado que no te das ni cuenta que me voy al baño. Una ducha rápida, quiero estar fresquita para la siesta. Cuando vuelvo a la habitación, sigues en la misma posición en la cama, pero ya estás fumando. Yo me tumbo de manera transversal a ti en la cama, vistos desde arriba, formamos una T. Apoyo mi cabeza, aún mojada, en tu vientre, que sube y baja al ritmo de tu respiración. Con la mano que tienes libre, y casi de manera inconsciente, comienzas a acariciarme el pelo, la nuca, el cuello. Pero estás distraído, ahora mismo estás en tu mundo, pensando en ves-a-saber-tú-qué. Me pasaría la vida entera mirándote así. Yo, con el movimiento de tu vientre meciéndome, me estoy durmiendo. Los únicos sonidos que percibo son algún que otro coche a los lejos y tu respiración al darle caladas al canuto. Hasta Lilo está tranquilo y no hace ruido. Como desde otro mundo ya, siento que te mueves, que has acabado de fumar y te tumbas totalmente a la vez que acurrucas tu cuerpo contra al mío.
Creo que pasa más de una hora y media en la que dormimos plácidamente el uno junto al otro y yo empiezo a despertarme al sentir como tu mano acaricia mi muslo. Después de la ducha me he puesto el mini-pijama de verano azul, el que sé que te gusta. Aún medio dormido, estás metiendo tu mano dentro de los culotes. Mi piel aún está fresquita, por eso te da más gusto tocarla. Tu mano sigue acariciándome y yo, con movimientos lentos y aún soñolientos, muevo poco a poco mi cuerpo para pegarlo aún más al tuyo, para sentir tu entrepierna en mi culo. Tu mano ahora acaricia mi vientre por debajo del ombligo y descuidadamente se mete, otra vez, dentro de mis culotes. Noto la punta de tus dedos deslizándose suavemente de arriba abajo y un leve cosquilleo comienza a pasearse por todo mi cuerpo.
Ahora ya parece que estás despierto del todo ya que aprietas fuertemente tu pelvis contra mi a la vez que tus dedos ya juegan con mi clítoris. Yo sigo moviendo mi cuerpo, rozándose contra el tuyo y me excita el notar que estás ya duro. Decido girarme y me encuentro con esos ojos tuyos que me encantan mirándome fijamente y una sonrisa cómplice se asoma en nuestras bocas, que, sin mediar palabra (no hace falta) se besan sin prisa, sin desesperación, sólo con una ternura infinita. Saboreo tus labios con los míos, comienzo a jugar con la punta de mi lengua y me doy cuenta que los dos seguimos sonriendo.
Me gusta acariciar la curva de tu cintura mientras estás recostado de lado, es muy suave. Tu brazo se cierne entorno a mi y me atrae aún más hacia ti. Rodeo con mi pierna las tuyas y rozo suavemente pero con firmeza mi entrepierna con la tuya. Y ahora eres tú el que decide moverse, tumbándote boca arriba y colocándome a mi sentada encima de ti. Ahora sí que puedo notar perfectamente lo duro que estás, a pesar de que nuestros sexos siguen separados por mis culotes y tus pantalones cortos.
Con mucha ternura coges el borde de mi camiseta de algodón y lo subes hasta que me la quitas por encima de la cabeza y mis pechos quedan libres, solo para ti, solo para que sean tuyos. Y tus manos, una vez más, no me decepcionan y los acarician firmemente, como sabes que me gusta. Y también sabes ya que me vuelvo loca cuando lames mis pechos, así que te incorporas lo justo para que queden a la altura de tu boca. Pero justo cuando tus labios y tu lengua van a rozar mi pezón derecho, te detienes en seco y me miras travieso desde abajo. Me miras con esa cara de pillo sonriendo, sabiendo que me estás matando, sabiendo que estoy deseando que lo hagas, sabiendo que estoy muy caliente y que NECESITO que chupes mi pezón. Pero yo también sonrío y con mi mano, acerco esa cabecita tuya recién rapada hacia mi. Umm, qué placer al sentir tus labios rodeando mi pecho, al notar como tu lengua se pasea por la punta de mi pezón y sobretodo el verte cómo disfrutas tú al hacerlo.
Con tus manos mueves me cuerpo hacia delante y hacia atrás, pero yo no aguanto más y ayudada con mis piernas y mis manos, casi te arranco el pantalón. Como nunca llevas ropas interior, directamente aparece ante mi tu increíble polla, tan erecta y dura que aunque tú estás luchando contra mis culotes para que salgan de entre mis piernas, yo me aparto, bajo por tu cuerpo y comienzo a lamerla. Me gusta hacerlo desde abajo hasta la punta, recreándome después en tu glande, mientras mis dedos la acarician en toda su totalidad, masajeando a la vez los huevos. Tu gimes y a mi me encanta oírte, Tú no puedes verlo, pero mientras la tengo entera metida en mi boca, sonrío. Mi boca no te da tregua y cada vez aprieta más fuerte, para que puedas sentir bien mis labios acariciándola, para que notes como mi lengua juega por dentro. Pero tú no quieres correrte así, esta vez no. Así que te semi-incorporas y me haces subir hasta que vuelto a estar sobre ti y a tu misma altura. Esta vez sí que le ganas la batalla a mis culotes y sonriéndome triunfante, los tiras por el suelo de la habitación. Y muy suavemente, mientras me miras y acaricias mi rostro, yo me coloco sobre ti y me penetras. Ummm la sensación de tenerte es increíble, el poder notar como te vas abriendo camino dentro de mi me va a matar de gusto. Tus manos se aferran a mi culo y lo hacen moverse como tu quieres, con un ritmo tranquilo, pausado, pero fuerte, potente. Te miro y veo tu rostro convertido en una mueca de puro placer y me siento afortunada de poder ser yo quien te lo está dando. Noto tus embestidas cada vez más fuertes y mis movimientos se hacen casi convulsivos. Necesito sentirte más fuerte, más adentro. Tus dedos se clavan en mis nalgas, casi arañándome, pero no me importa. Lo único que me importa en este momento es seguir cabalgando sobre ti para dártelo todo. Tus gemidos se confunden con los míos, haciendo de banda sonora de lo que va a pasar en unos instantes. Tu cuerpo empieza a convulsionarse de forma que me hace entender que estás empezando a sentir los primeros coletazos del orgasmo. Sí, mi amor, te miro y lo sé, sé que quieres que continúe más fuerte, más adentro, que mis movimientos sobre ti sean precisos. Pero no te preocupes mi vida que voy a hacerlo. Umm así, sí, yo también empiezo a sentir como llega, como me desgarra por dentro, como siento que necesito tus manos en mi piel, tu polla dentro de mi, tu cuerpo en el mío. Sí, cariño, así. Tus gemidos son totalmente guturales y de repente, arqueas totalmente la espalda y te incorporas, aferrándome del final de mi espalda y atrayéndome hacia ti casi brutalmente, como si fuéramos animales. Y cada vez más fuerte, más adentro. Todos los músculos de nuestros cuerpos están tensos y el placer nos desborda. Nos estamos corriendo a la vez. Siento como tus influidos calientes me invaden por dentro y no puedo más que devolverte el regalo, dándote yo a ti los míos, para que se mezclen. Así, cariño.
Cada vez me siento más en paz. El alboroto de adrenalina está dejando paso, poco a poco a una relajación total. Aún son latentes los fuertes latidos de nuestros corazones acelerados, pero poco a poco van bajando su ritmo. Nuestros cuerpos comienzan a relajarse y aún con la respiración entrecortada, apoyas tu frente contra la mía, rodeas mi cara con tus manos y, estando aún dentro de mi, me besas. Y los dos sonreímos…
Fuera hace bastante calor, pero dentro de casa se está fresquito. Casi no hemos entrado aún por la puerta, cuando tú ya te estás quitando la camiseta y las chanclas. Me encanta verte así, medio desnudo. Te recuestas en la cama y empiezas a liar un canuto. Estás tan concentrado que no te das ni cuenta que me voy al baño. Una ducha rápida, quiero estar fresquita para la siesta. Cuando vuelvo a la habitación, sigues en la misma posición en la cama, pero ya estás fumando. Yo me tumbo de manera transversal a ti en la cama, vistos desde arriba, formamos una T. Apoyo mi cabeza, aún mojada, en tu vientre, que sube y baja al ritmo de tu respiración. Con la mano que tienes libre, y casi de manera inconsciente, comienzas a acariciarme el pelo, la nuca, el cuello. Pero estás distraído, ahora mismo estás en tu mundo, pensando en ves-a-saber-tú-qué. Me pasaría la vida entera mirándote así. Yo, con el movimiento de tu vientre meciéndome, me estoy durmiendo. Los únicos sonidos que percibo son algún que otro coche a los lejos y tu respiración al darle caladas al canuto. Hasta Lilo está tranquilo y no hace ruido. Como desde otro mundo ya, siento que te mueves, que has acabado de fumar y te tumbas totalmente a la vez que acurrucas tu cuerpo contra al mío.
Creo que pasa más de una hora y media en la que dormimos plácidamente el uno junto al otro y yo empiezo a despertarme al sentir como tu mano acaricia mi muslo. Después de la ducha me he puesto el mini-pijama de verano azul, el que sé que te gusta. Aún medio dormido, estás metiendo tu mano dentro de los culotes. Mi piel aún está fresquita, por eso te da más gusto tocarla. Tu mano sigue acariciándome y yo, con movimientos lentos y aún soñolientos, muevo poco a poco mi cuerpo para pegarlo aún más al tuyo, para sentir tu entrepierna en mi culo. Tu mano ahora acaricia mi vientre por debajo del ombligo y descuidadamente se mete, otra vez, dentro de mis culotes. Noto la punta de tus dedos deslizándose suavemente de arriba abajo y un leve cosquilleo comienza a pasearse por todo mi cuerpo.
Ahora ya parece que estás despierto del todo ya que aprietas fuertemente tu pelvis contra mi a la vez que tus dedos ya juegan con mi clítoris. Yo sigo moviendo mi cuerpo, rozándose contra el tuyo y me excita el notar que estás ya duro. Decido girarme y me encuentro con esos ojos tuyos que me encantan mirándome fijamente y una sonrisa cómplice se asoma en nuestras bocas, que, sin mediar palabra (no hace falta) se besan sin prisa, sin desesperación, sólo con una ternura infinita. Saboreo tus labios con los míos, comienzo a jugar con la punta de mi lengua y me doy cuenta que los dos seguimos sonriendo. Me gusta acariciar la curva de tu cintura mientras estás recostado de lado, es muy suave. Tu brazo se cierne entorno a mi y me atrae aún más hacia ti. Rodeo con mi pierna las tuyas y rozo suavemente pero con firmeza mi entrepierna con la tuya. Y ahora eres tú el que decide moverse, tumbándote boca arriba y colocándome a mi sentada encima de ti. Ahora sí que puedo notar perfectamente lo duro que estás, a pesar de que nuestros sexos siguen separados por mis culotes y tus pantalones cortos.
Con mucha ternura coges el borde de mi camiseta de algodón y lo subes hasta que me la quitas por encima de la cabeza y mis pechos quedan libres, solo para ti, solo para que sean tuyos. Y tus manos, una vez más, no me decepcionan y los acarician firmemente, como sabes que me gusta. Y también sabes ya que me vuelvo loca cuando lames mis pechos, así que te incorporas lo justo para que queden a la altura de tu boca. Pero justo cuando tus labios y tu lengua van a rozar mi pezón derecho, te detienes en seco y me miras travieso desde abajo. Me miras con esa cara de pillo sonriendo, sabiendo que me estás matando, sabiendo que estoy deseando que lo hagas, sabiendo que estoy muy caliente y que NECESITO que chupes mi pezón. Pero yo también sonrío y con mi mano, acerco esa cabecita tuya recién rapada hacia mi. Umm, qué placer al sentir tus labios rodeando mi pecho, al notar como tu lengua se pasea por la punta de mi pezón y sobretodo el verte cómo disfrutas tú al hacerlo.
Con tus manos mueves me cuerpo hacia delante y hacia atrás, pero yo no aguanto más y ayudada con mis piernas y mis manos, casi te arranco el pantalón. Como nunca llevas ropas interior, directamente aparece ante mi tu increíble polla, tan erecta y dura que aunque tú estás luchando contra mis culotes para que salgan de entre mis piernas, yo me aparto, bajo por tu cuerpo y comienzo a lamerla. Me gusta hacerlo desde abajo hasta la punta, recreándome después en tu glande, mientras mis dedos la acarician en toda su totalidad, masajeando a la vez los huevos. Tu gimes y a mi me encanta oírte, Tú no puedes verlo, pero mientras la tengo entera metida en mi boca, sonrío. Mi boca no te da tregua y cada vez aprieta más fuerte, para que puedas sentir bien mis labios acariciándola, para que notes como mi lengua juega por dentro. Pero tú no quieres correrte así, esta vez no. Así que te semi-incorporas y me haces subir hasta que vuelto a estar sobre ti y a tu misma altura. Esta vez sí que le ganas la batalla a mis culotes y sonriéndome triunfante, los tiras por el suelo de la habitación. Y muy suavemente, mientras me miras y acaricias mi rostro, yo me coloco sobre ti y me penetras. Ummm la sensación de tenerte es increíble, el poder notar como te vas abriendo camino dentro de mi me va a matar de gusto. Tus manos se aferran a mi culo y lo hacen moverse como tu quieres, con un ritmo tranquilo, pausado, pero fuerte, potente. Te miro y veo tu rostro convertido en una mueca de puro placer y me siento afortunada de poder ser yo quien te lo está dando. Noto tus embestidas cada vez más fuertes y mis movimientos se hacen casi convulsivos. Necesito sentirte más fuerte, más adentro. Tus dedos se clavan en mis nalgas, casi arañándome, pero no me importa. Lo único que me importa en este momento es seguir cabalgando sobre ti para dártelo todo. Tus gemidos se confunden con los míos, haciendo de banda sonora de lo que va a pasar en unos instantes. Tu cuerpo empieza a convulsionarse de forma que me hace entender que estás empezando a sentir los primeros coletazos del orgasmo. Sí, mi amor, te miro y lo sé, sé que quieres que continúe más fuerte, más adentro, que mis movimientos sobre ti sean precisos. Pero no te preocupes mi vida que voy a hacerlo. Umm así, sí, yo también empiezo a sentir como llega, como me desgarra por dentro, como siento que necesito tus manos en mi piel, tu polla dentro de mi, tu cuerpo en el mío. Sí, cariño, así. Tus gemidos son totalmente guturales y de repente, arqueas totalmente la espalda y te incorporas, aferrándome del final de mi espalda y atrayéndome hacia ti casi brutalmente, como si fuéramos animales. Y cada vez más fuerte, más adentro. Todos los músculos de nuestros cuerpos están tensos y el placer nos desborda. Nos estamos corriendo a la vez. Siento como tus influidos calientes me invaden por dentro y no puedo más que devolverte el regalo, dándote yo a ti los míos, para que se mezclen. Así, cariño. Cada vez me siento más en paz. El alboroto de adrenalina está dejando paso, poco a poco a una relajación total. Aún son latentes los fuertes latidos de nuestros corazones acelerados, pero poco a poco van bajando su ritmo. Nuestros cuerpos comienzan a relajarse y aún con la respiración entrecortada, apoyas tu frente contra la mía, rodeas mi cara con tus manos y, estando aún dentro de mi, me besas. Y los dos sonreímos…
Comentario:
El sexo contigo debe ser un sueño. Simplemnte.
Besos largos!
Besos largos!
Comentario:
:PABLITO: Gracias por la calificación...Ahora me habéis puesto el listón muy alto...Buuufff
Espero que tengas aire acondicionado o ventilador para sofocar esos calores...Un beso
Espero que tengas aire acondicionado o ventilador para sofocar esos calores...Un beso
Comentario:
El único fallo que le veo al relato ha sido leerlo a estas horas, con el calor que hace: no tiene que ser bueno para la salud. Pero por lo demás, yo también te pongo sobresaliente. Genial.
Comentario:
LOBO: Pues que te aproveche....
FACO: ¿En ti? ¿En mi? ¿En nosotros? Da igual, a mi no me importa. ¿No te gusta que te envidien?
FACO: ¿En ti? ¿En mi? ¿En nosotros? Da igual, a mi no me importa. ¿No te gusta que te envidien?
Comentario:
Lucía, amor, haz algo, que se la cascan pensando en mí...
Comentario:
ME HA ENCANTADO MASTURBARME LEYENDO. GRACIAS LUCIA
Comentario:
FACO: No sabes lo equivocado que estás...Creo que pienso en ti muchisimo más de lo que te imaginas...¿De verdad crees que tengo que escribir algo así para pensar en ti?
Comentario:
No puedes imaginar lo que me llena el pensar dónde estás ahora mismo...
No puedes.
No puedes.
Comentario:
Atónito, sin palabras, y exultante por haber conseguido mucho más que un relato tuyo.
He conseguido que durante un ratito pienses en mí, que hayas captado a la perfección un posible futuro encuentro del cual no quisiera pensar en la despedida..., has conseguido tenerme enganchado a tus letras, preciosas, precisas, y perfectas... como siempre.
Aquí te espera esa fideuá, con su postre, y con esos dos dias para que no te vuelvas a tu ciudad con nada de hambre... jeje
Eres un encanto Lucía, mi debilidad...
He conseguido que durante un ratito pienses en mí, que hayas captado a la perfección un posible futuro encuentro del cual no quisiera pensar en la despedida..., has conseguido tenerme enganchado a tus letras, preciosas, precisas, y perfectas... como siempre.
Aquí te espera esa fideuá, con su postre, y con esos dos dias para que no te vuelvas a tu ciudad con nada de hambre... jeje
Eres un encanto Lucía, mi debilidad...
Comentario:
GROU: ¡¡Gracias por la calificación!! Será que está escrito con mucha inspiración...
GL: Lo genial es la ternuira y sentimiento que se ponga al hacer este tipo de cosas.
Sigo esperando...
GL: Lo genial es la ternuira y sentimiento que se ponga al hacer este tipo de cosas.
Sigo esperando...
Comentario:
Muy buena forma de describir un momento de pasión.
Gracias a tu relato evocas en mi mente momentos que he pasado. Lo genial que es dormir junto a la persona que te atrae, acariciarse y terminar en algo más.
De tus entradas, por ahora, es la que más me ha gustado
Gracias a tu relato evocas en mi mente momentos que he pasado. Lo genial que es dormir junto a la persona que te atrae, acariciarse y terminar en algo más.
De tus entradas, por ahora, es la que más me ha gustado
Comentario:
JODERRRRRRRRRRRRRRRRRRR
Sobresaliente Blondie!!!!
Dios, si fuera Zippo estaría levitando del placer de leer semejante relato.
besos blondie.
Sobresaliente Blondie!!!!
Dios, si fuera Zippo estaría levitando del placer de leer semejante relato.
besos blondie.





