PABLO
Conocía a Pablo desde hacía ya casi 2 años. Desde aquella primera visita a su cuidad, donde nos conocimos mientras yo estaba de vacaciones, una noche de copas, habíamos mantenido el contacto porque realmente congeniábamos en nuestras conversaciones, en nuestras aficiones y sobretodo en la cama.
Pablo es el vocalista de un grupo de música que, aunque no le reporte ingresos suficientes como para no trabajar en algo más, sí que le hace viajar bastante. Y por eso, un jueves por la noche me llamó para decirme que aquel mismo sábado actuaba en un local de mi ciudad, y que le encantaría que fuera a verle. Yo, encantadísima accedí tomando nota de las señas a donde debía ir y la hora.
Acompañada de algunos amigos y después de casi 1 hora dando vueltas por el dichoso barrio, conseguimos encontrar el lugar que me había indicado Pablo. El concierto ya había empezado, pero como eran varios los grupos que actuaban y el de Pablo era el último, conseguí localizarlo vía sms en una de las barras. Nos saludamos con un tímido pico en los labios y me invitó a una cerveza. Estaba muy nervioso, y con razón, ya que el sitio estaba lleno hasta arriba y en cuestión de minutos empezaba su grupo. Se fue para los camerinos y yo me dirigí hacia donde estaban mis amigos, dispuesta a disfrutar de su actuación.
Realmente Pablo en directo canta genial, y tras la primera canción ya se había metido al público en el bolsillo. El concierto estuvo francamente bien y a Pablo se le notaba que estaba disfrutando allí arriba.
Cuando acabaron, me acerqué al camerino en su busca, para felicitarlo por lo bien que había estado. Y allí estaba él, sudando, con todo el pelo alborotado pero feliz. Entonces, al verme, sí que me besó efusivamente. Sin decir palabra, me rodeó por la cintura con un brazo y me besó, acariciando mi lengua con la suya, mordiéndome el labio inferior y agarrándome por la nuca, casi sin dejarme respirar. ¡¡Estaba eufórico!! Cuando consiguió relajarse un poco, nos sentamos a tomar algo allí mismo en el camerino, pero yo había venido acompañada de varios amigos, que me esperaban ya fuera. Como él tenía aún que ducharse y reunirse con todo su equipo, acordamos vernos en una de las salas alternativas más famosas de mi cuidad.
Y allí que estaba yo, en la sala, rodeada de miles de personas, esperando a Pablo. Para hacer tiempo, fui a la barra a pedir la primera copa. Me la bebí en 10 minutos. Un par de canciones en la pista y Pablo seguía sin aparecer. Me di una vuelta por la sala, no fuera a ser que estuviera él por otro lado de la sala y no me viera. Pero después de dos vueltas enteras, decidí volver a la barra a por otra copa. Mi móvil, en el bolsillo trasero de mis vaqueros seguía sin avisarme de nada. Volví a bajar a la pista con mis amigos, pensando que Pablo quizás ya estaría con ellos…Pero allí no estaba. Hacía casi dos horas que había dejado a Pablo duchándose y seguí sin dar señales de vida. ¿Dónde estaba? Ya estaba comenzando a ponerme nerviosa. Le envié un escueto sms preguntándole dónde andaba. No obtuve respuesta. Otra copa más para hacer tiempo y Pablo sin aparecer.
A las 6 de a mañana, una vez que ya estaban todas las luces de la sala encendidas para que fuéramos desalojando, yo aún seguía buscando a Pablo con la mirada. Realmente estaba decepcionada y enfadada. Enfadada conmigo misma por haber estado toda la noche esperando a aquel cabrón que ni siquiera se había dignado a avisarme de que no iba a venir. Y así, cansada y con mi orgullo y mi corazoncito tocados, salí por la puerta de la sala mientras amanecía.
Sentada en la parte posterior del coche de mis amigos, aún seguía yo despotricando contra Pablo cuando noté una pequeña sacudida en mi culo. Era mi móvil, me acababa de llegar un sms. Era de un número que yo no tenía y decía:
“XIKI, ¿PUEDES VENIR A BUSCARM XFAVOR? STOY AÚN EN EL SITIO DONDE HE ACTUADO. LUEGO TE CUENTO…PABLO”
Realmente me lo pensé más de dos y tres veces antes de decidir lo que iba a hacer. Estaba tan enfadada con Pablo que no era capaz de ver más allá. Pero mis amigos me dijeron que no fuera tan cabezota, que le diera al chico al menos el beneficio de la duda y le dejara explicarse. Así que no muy convencida, cogí mi coche y me dirigí a buscarle.
Al llegar allí, la estampa que me encontré me enterneció. Allí estaba Pablo, helado, sentado en el suelo, apoyado contra la pared, durmiendo. Estaba tan mono e indefenso que casi ni me atrevía a despertarle. Me agaché y dándole un besito en los labios le desperté. Al principio creo que ni él mismo sabía dónde estaba y se sorprendió de verme allí. Pero poco a poco su cabeza fue despejándose del sueño y su cara cambió por completo para reflejar un alivio absoluto. Me cogió la cara y comenzó a besarme los labios, la nariz, la frente al tiempo que decía “Gracias, gracias, gracias”.
Nos metimos en mi coche con la calefacción lo más fuerte posible en busca de algún sitio abierto para desayunar algo caliente. Y mientras yo conducía Pablo me explicó su fabulosa noche: Al irme yo, él se duchó y ayudó a su banda a desmontar el equipo y cargarlo en la furgoneta, con tan mala suerte que cuando acabaron de cargar y volvieron al local, éste ya estaba cerrado, con todas las cosas personales, cartera, móvil, chaqueta, etc., de Pablo dentro, aún en el camerino. Tras varios intentos a números de teléfono fallidos consiguieron contactar con uno de los móviles de que disponían de la gente que los había contratado para actuar y a través de esa persona consiguieron contactar con el dueño del local. Pero éste se negó a volver al local dadas las horas que eran y les dijo que volvieran al día siguiente por la mañana a por sus cosas. Entonces Pablo, pidió un móvil y después de llamar a un amigo común para pedirle mi número, me escribió el sms y les dijo a los chicos de su banda que se fueran, que tenían más de 300 km que recorren aún antes de llegar a su ciudad, y que si yo no aparecía, pues ya esperaría en la puerta hasta que el dueño viniese y, una vez ya con sus cosas, volvería en tren a su ciudad.
Cuando por fin llegamos a mi casa después de desayunar, estábamos los dos tan cansados que casi rodamos por el pasillo hasta llegar al dormitorio. Pero una vez tumbados los dos en la cama, fue inevitable, pese al cansancio, no empezar a tocarle. De espaldas a mi, le abracé por detrás, rodeando su cintura con mi brazo y acariciando distraídamente sus pelillos del ombligo. Poco a poco mis dedos fueron bajando, hasta que los introduje por debajo del calzoncillo. “Yo lo intento, y si él no reacciona es que está dormido” pensé. Pero al acercar mis dedos a su polla y notarla tan dura, supe que de dormido tenía poco. Comencé a acariciársela suave y dulcemente, sin prisas, desde la punta hasta los huevos. Él seguía de espaldas a mi, y el no vernos cara a cara me excitaba. Pero yo necesitaba que él me tocara también, así que saqué la mano de su calzoncillo indicándole que se diera la vuelta. “Parece que la niña quiere juerga, ¿no?” me dijo al tiempo que me besaba y metía la mano dentro de mis ya húmedas bragas. Notaba sus dedos jugando con mi clítoris, suavemente, a la vez que yo, ahora ya de frente, masajeaba con las dos manos su polla. Uuff como me gusta la masturbación mutua y más con alguien que sabe hacérmelo tan bien como Pablo. Mientras sus dedos no dejaban de jugar por dentro de mis bragas, su boca se cerraba alrededor de uno de mis pechos, haciendo que su lengua marcara el recorrido de mi pezón. Estaba yo tan caliente, que estando ya a punto de correrme tuve que decirle que parara. Pero con un sólo movimiento ya estaba yo encima de Pablo, abriendo las piernas para recibirlo dentro de mi. Y así, a horcajadas, comencé a cabalgarle mientras él, con sus manos entre mi cintura y mi culo, me marcaba el ritmo que quería seguir. Cada vez mis embestidas eran más brutas, con más desgarro, cada vez más duras, más adentro. Mi clítoris rozando con su pelo púbico me estaba volviendo loca, así que cuando yo noté que llegaba mi orgasmo, agarré su cabeza y casi le obligué a lamerle los pechos, chupármelos, yo diría que casi mordérmelos. Umm me encanta que me coman el pecho mientras me corro. Pero casi ni me dio tiempo a saborear mi orgasmo cuando ya me estaba dando la vuelta para penetrarme por detrás, como a una perrilla. Sus embestidas eran tan duras que hasta me estaban doliendo, pero con esa clase de dolor placentero. El nivel de sus gemidos estaba aumentando de intensidad y eso solo podía significar que Pablo estaba a punto de correrse. Pero no era la primera vez que Pablo y yo nos acostábamos, y yo ya sabía lo que a él le gusta, así que me di la vuelta y, estando él aún de rodillas, me introduje toda su polla dura en la boca. Estaba caliente, muy caliente y muy dura. Sus manos entre mi pelo me indicaban que quería un ritmo rápido, fuerte, y mi boca lo seguía mientras mis manos masajeaban sus huevos. Y así, mientras me decía lo mucho que le gustaba lo golfilla que era con él, se corrió, derramándome su semen por mi boca, mi barbilla y mi pecho.
La duchita rápida nos sentó a los dos de maravilla y ya, por fin, a las 11 de la mañana pasadas, nos fuimos a dormir abrazados como dos tórtolos.
Con la excusa de recoger sus cosas personales, Pablo estuvo en mi casa cuatro días en los que al final, siempre se nos “hacía tarde” para ir a buscarlas. Realmente es un chico muy especial y su actual novia, seguro que disfruta de él. ¿Dejará algo para las demás?
Pablo es el vocalista de un grupo de música que, aunque no le reporte ingresos suficientes como para no trabajar en algo más, sí que le hace viajar bastante. Y por eso, un jueves por la noche me llamó para decirme que aquel mismo sábado actuaba en un local de mi ciudad, y que le encantaría que fuera a verle. Yo, encantadísima accedí tomando nota de las señas a donde debía ir y la hora.
Acompañada de algunos amigos y después de casi 1 hora dando vueltas por el dichoso barrio, conseguimos encontrar el lugar que me había indicado Pablo. El concierto ya había empezado, pero como eran varios los grupos que actuaban y el de Pablo era el último, conseguí localizarlo vía sms en una de las barras. Nos saludamos con un tímido pico en los labios y me invitó a una cerveza. Estaba muy nervioso, y con razón, ya que el sitio estaba lleno hasta arriba y en cuestión de minutos empezaba su grupo. Se fue para los camerinos y yo me dirigí hacia donde estaban mis amigos, dispuesta a disfrutar de su actuación.
Realmente Pablo en directo canta genial, y tras la primera canción ya se había metido al público en el bolsillo. El concierto estuvo francamente bien y a Pablo se le notaba que estaba disfrutando allí arriba.
Cuando acabaron, me acerqué al camerino en su busca, para felicitarlo por lo bien que había estado. Y allí estaba él, sudando, con todo el pelo alborotado pero feliz. Entonces, al verme, sí que me besó efusivamente. Sin decir palabra, me rodeó por la cintura con un brazo y me besó, acariciando mi lengua con la suya, mordiéndome el labio inferior y agarrándome por la nuca, casi sin dejarme respirar. ¡¡Estaba eufórico!! Cuando consiguió relajarse un poco, nos sentamos a tomar algo allí mismo en el camerino, pero yo había venido acompañada de varios amigos, que me esperaban ya fuera. Como él tenía aún que ducharse y reunirse con todo su equipo, acordamos vernos en una de las salas alternativas más famosas de mi cuidad.
Y allí que estaba yo, en la sala, rodeada de miles de personas, esperando a Pablo. Para hacer tiempo, fui a la barra a pedir la primera copa. Me la bebí en 10 minutos. Un par de canciones en la pista y Pablo seguía sin aparecer. Me di una vuelta por la sala, no fuera a ser que estuviera él por otro lado de la sala y no me viera. Pero después de dos vueltas enteras, decidí volver a la barra a por otra copa. Mi móvil, en el bolsillo trasero de mis vaqueros seguía sin avisarme de nada. Volví a bajar a la pista con mis amigos, pensando que Pablo quizás ya estaría con ellos…Pero allí no estaba. Hacía casi dos horas que había dejado a Pablo duchándose y seguí sin dar señales de vida. ¿Dónde estaba? Ya estaba comenzando a ponerme nerviosa. Le envié un escueto sms preguntándole dónde andaba. No obtuve respuesta. Otra copa más para hacer tiempo y Pablo sin aparecer.
A las 6 de a mañana, una vez que ya estaban todas las luces de la sala encendidas para que fuéramos desalojando, yo aún seguía buscando a Pablo con la mirada. Realmente estaba decepcionada y enfadada. Enfadada conmigo misma por haber estado toda la noche esperando a aquel cabrón que ni siquiera se había dignado a avisarme de que no iba a venir. Y así, cansada y con mi orgullo y mi corazoncito tocados, salí por la puerta de la sala mientras amanecía.
Sentada en la parte posterior del coche de mis amigos, aún seguía yo despotricando contra Pablo cuando noté una pequeña sacudida en mi culo. Era mi móvil, me acababa de llegar un sms. Era de un número que yo no tenía y decía:
“XIKI, ¿PUEDES VENIR A BUSCARM XFAVOR? STOY AÚN EN EL SITIO DONDE HE ACTUADO. LUEGO TE CUENTO…PABLO”
Realmente me lo pensé más de dos y tres veces antes de decidir lo que iba a hacer. Estaba tan enfadada con Pablo que no era capaz de ver más allá. Pero mis amigos me dijeron que no fuera tan cabezota, que le diera al chico al menos el beneficio de la duda y le dejara explicarse. Así que no muy convencida, cogí mi coche y me dirigí a buscarle.
Al llegar allí, la estampa que me encontré me enterneció. Allí estaba Pablo, helado, sentado en el suelo, apoyado contra la pared, durmiendo. Estaba tan mono e indefenso que casi ni me atrevía a despertarle. Me agaché y dándole un besito en los labios le desperté. Al principio creo que ni él mismo sabía dónde estaba y se sorprendió de verme allí. Pero poco a poco su cabeza fue despejándose del sueño y su cara cambió por completo para reflejar un alivio absoluto. Me cogió la cara y comenzó a besarme los labios, la nariz, la frente al tiempo que decía “Gracias, gracias, gracias”.
Nos metimos en mi coche con la calefacción lo más fuerte posible en busca de algún sitio abierto para desayunar algo caliente. Y mientras yo conducía Pablo me explicó su fabulosa noche: Al irme yo, él se duchó y ayudó a su banda a desmontar el equipo y cargarlo en la furgoneta, con tan mala suerte que cuando acabaron de cargar y volvieron al local, éste ya estaba cerrado, con todas las cosas personales, cartera, móvil, chaqueta, etc., de Pablo dentro, aún en el camerino. Tras varios intentos a números de teléfono fallidos consiguieron contactar con uno de los móviles de que disponían de la gente que los había contratado para actuar y a través de esa persona consiguieron contactar con el dueño del local. Pero éste se negó a volver al local dadas las horas que eran y les dijo que volvieran al día siguiente por la mañana a por sus cosas. Entonces Pablo, pidió un móvil y después de llamar a un amigo común para pedirle mi número, me escribió el sms y les dijo a los chicos de su banda que se fueran, que tenían más de 300 km que recorren aún antes de llegar a su ciudad, y que si yo no aparecía, pues ya esperaría en la puerta hasta que el dueño viniese y, una vez ya con sus cosas, volvería en tren a su ciudad.
Cuando por fin llegamos a mi casa después de desayunar, estábamos los dos tan cansados que casi rodamos por el pasillo hasta llegar al dormitorio. Pero una vez tumbados los dos en la cama, fue inevitable, pese al cansancio, no empezar a tocarle. De espaldas a mi, le abracé por detrás, rodeando su cintura con mi brazo y acariciando distraídamente sus pelillos del ombligo. Poco a poco mis dedos fueron bajando, hasta que los introduje por debajo del calzoncillo. “Yo lo intento, y si él no reacciona es que está dormido” pensé. Pero al acercar mis dedos a su polla y notarla tan dura, supe que de dormido tenía poco. Comencé a acariciársela suave y dulcemente, sin prisas, desde la punta hasta los huevos. Él seguía de espaldas a mi, y el no vernos cara a cara me excitaba. Pero yo necesitaba que él me tocara también, así que saqué la mano de su calzoncillo indicándole que se diera la vuelta. “Parece que la niña quiere juerga, ¿no?” me dijo al tiempo que me besaba y metía la mano dentro de mis ya húmedas bragas. Notaba sus dedos jugando con mi clítoris, suavemente, a la vez que yo, ahora ya de frente, masajeaba con las dos manos su polla. Uuff como me gusta la masturbación mutua y más con alguien que sabe hacérmelo tan bien como Pablo. Mientras sus dedos no dejaban de jugar por dentro de mis bragas, su boca se cerraba alrededor de uno de mis pechos, haciendo que su lengua marcara el recorrido de mi pezón. Estaba yo tan caliente, que estando ya a punto de correrme tuve que decirle que parara. Pero con un sólo movimiento ya estaba yo encima de Pablo, abriendo las piernas para recibirlo dentro de mi. Y así, a horcajadas, comencé a cabalgarle mientras él, con sus manos entre mi cintura y mi culo, me marcaba el ritmo que quería seguir. Cada vez mis embestidas eran más brutas, con más desgarro, cada vez más duras, más adentro. Mi clítoris rozando con su pelo púbico me estaba volviendo loca, así que cuando yo noté que llegaba mi orgasmo, agarré su cabeza y casi le obligué a lamerle los pechos, chupármelos, yo diría que casi mordérmelos. Umm me encanta que me coman el pecho mientras me corro. Pero casi ni me dio tiempo a saborear mi orgasmo cuando ya me estaba dando la vuelta para penetrarme por detrás, como a una perrilla. Sus embestidas eran tan duras que hasta me estaban doliendo, pero con esa clase de dolor placentero. El nivel de sus gemidos estaba aumentando de intensidad y eso solo podía significar que Pablo estaba a punto de correrse. Pero no era la primera vez que Pablo y yo nos acostábamos, y yo ya sabía lo que a él le gusta, así que me di la vuelta y, estando él aún de rodillas, me introduje toda su polla dura en la boca. Estaba caliente, muy caliente y muy dura. Sus manos entre mi pelo me indicaban que quería un ritmo rápido, fuerte, y mi boca lo seguía mientras mis manos masajeaban sus huevos. Y así, mientras me decía lo mucho que le gustaba lo golfilla que era con él, se corrió, derramándome su semen por mi boca, mi barbilla y mi pecho. La duchita rápida nos sentó a los dos de maravilla y ya, por fin, a las 11 de la mañana pasadas, nos fuimos a dormir abrazados como dos tórtolos.
Con la excusa de recoger sus cosas personales, Pablo estuvo en mi casa cuatro días en los que al final, siempre se nos “hacía tarde” para ir a buscarlas. Realmente es un chico muy especial y su actual novia, seguro que disfruta de él. ¿Dejará algo para las demás?
Comentario:
Este es uno de los posts más calientes que has escrito en todos estos meses.
Se me ha puesto dura, mmm...
Será el calor, el verano?
Queremos máááásss!!
Se me ha puesto dura, mmm...
Será el calor, el verano?
Queremos máááásss!!
Comentario:
Este es uno de los posts más calientes que has escrito en todos estos meses.
Se me ha puesto dura, mmm...
Será el calor, el verano?
Queremos máááásss!!
Se me ha puesto dura, mmm...
Será el calor, el verano?
Queremos máááásss!!
Comentario:
GL: Muchas gracias por la preocupación GL, pero creeme que mi salud es lo que más cuido y no arriesgo...
Un beso y bienvenido a mi blog
Un beso y bienvenido a mi blog
Comentario:
Vaya, que envidia imagino lo bien que se lo pasó Pablo.
A los hombres nos gustan muchas cosas en lo referente al sexo y creo que Pablo satisfizo algunas:
- Correrse en la boca de la chica
- Hacerlo a "perrito"
- Que la chica sea una "golfilla"
Las dos primeras son para nosotros un símbolo de dominación completa (somos muy primitivos)
Por cierto, mucho cuidado con estas prácticas que el VIH se puede contagiar así (hay muy poco riesgo pero es posible)
A los hombres nos gustan muchas cosas en lo referente al sexo y creo que Pablo satisfizo algunas:
- Correrse en la boca de la chica
- Hacerlo a "perrito"
- Que la chica sea una "golfilla"
Las dos primeras son para nosotros un símbolo de dominación completa (somos muy primitivos)
Por cierto, mucho cuidado con estas prácticas que el VIH se puede contagiar así (hay muy poco riesgo pero es posible)
Comentario:
INVITADO: Golfilla no, yo lo que soy es una G O L F A, así, en mayúsculas, que cuando una se pone, lo hace todo bien hecho y a lo grande...
PABLITO: ¡Bienvenido! Sí...va a ser eso...va a ser que el llamarse Pablo implica cantar bien...jajaja ¿Qué mñas cosas sabes hacer bien?
PABLITO: ¡Bienvenido! Sí...va a ser eso...va a ser que el llamarse Pablo implica cantar bien...jajaja ¿Qué mñas cosas sabes hacer bien?
Comentario:
Si es que los pablos somos así, qué le vamos a hacer... cantamos bien.
Un besito
Un besito
Comentario:
pero mira k eres golfilla
Comentario:
PJ: En el momento que pasó todo esto, él no tenía novia (aunque tampoco creo que a mi me hubiera importado mucho...)
Sñi, claro que tienen su explicación, per un plantón sienta mal a cualquiera...
Sñi, claro que tienen su explicación, per un plantón sienta mal a cualquiera...
Comentario:
Pobre y cornuda novia... :-(
Ves? hay veces que las cosas tienen su explicación.
Ves? hay veces que las cosas tienen su explicación.





