FABIO
Verano de 2000. Yo vivía fuera de España. Hacia 3 años que vivía en el extranjero, pero estaba ya pensando en volver aquí, a mi país. Mi aventura como “emigrante” me estaba cansando y el país donde vivía ya me hastiaba. Ni siquiera Gen, el chico perfecto (guapo, simpático, con un futuro prometedor, maduro…etc) con el que compartía mi vida en aquel país, era capaz de retenerme por más tiempo allí. Por eso aprovecha todas mis vacaciones para volar a España yo sola. Ya se sabe, que como aquí no se vive en ningún sitio.
Y en esa situación me hallaba yo, con unos días libres y de vacaciones con mis amigas en Andalucía, en un típico pueblo de costa turístico. Durante esos días, nuestra rutina diaria fue: despertador a las 11:00 para aprovechar la mañana en la playa, comer y volver a bajar a la playa a “echar la siesta” (tened en cuenta que en el país donde yo vivía el sol nunca aparecía), cena y FIESTA hasta las 7 u 8 de la mañana y vuelta a empezar al día siguiente!
Y en una de esas noches de FIESTA (sí, sí, con mayúsculas, porque es que esas fiestas fueron a lo grande, repletas de sexo, drogas y cualquier música que nos pusieran) se cruzó Fabio en mi vida.
Aquella noche habíamos estado bebiendo y fumando diferentes sustancias en nuestro apartamento y llegamos a la zona de bares completamente borrachas y colocadas. Éramos un grupito de 5 chicas y la verdad es que llamábamos bastante la atención. Las tetas de Marta en ese cuerpo esbelto, los grandes ojos de Mireia coronando aquella bonita cara pálida, la simpatía y desparpajo de María, que hacía reír a cualquiera, mi melena rubia y rizada colgando sobre mi pequeño pero bien formado cuerpo y la exuberancia innata de Núria con esas carnes prietas, formaban un conjunto imposible de pasar desapercibido.
Estábamos en un pequeño bar, bailando y de repente me cogieron por detrás, por la cintura. Me giré y allí estaba él. Sabia que era italiano, ya que lo habíamos visto las noches anteriores con sus amigos rondando por los bares del pueblo y todas nosotras habíamos acordado por unanimidad que su apodo debía ser “Il bueno”, por lo buenísimo que estaba dándole su toque italiano. No cruzamos ni una palabra, solo miradas que lo decían todo mientras bailábamos, y en menos de 2 minutos ya tenía su lengua metida en mi boca. Así me gustan a mi las cosas con un chico guapo, sin complicaciones ni explicaciones y contundentes!!
El baile fue a más, y más que bailar lo que hacíamos era frotarnos el uno contra el otro. Cada vez yo estaba más cachonda y notaba en él que su bulto del pantalón tenía vida propia y empujaba cada vez más. Estábamos en medio del bar, pero Fabio (aunque en ese momento aún ni siquiera sabia su nombre) no desaprovecha la oportunidad de rozarme los pezones cada vez que podía y eso a mi ya me estaba volviendo loca. Pensé en la playa, en esas hamacas solitarias en la arena a esas horas de la madrugada y, aunque tenía la regla, algún apaño se podía hacer…
A base de gestos y de mi italiano chapurreado (todos somos capaces de hacerlo, ¿no?) le hice entender que nos fuéramos a la playa. Lo cogió al instante y de la mano, me llevó casi en bolandas fuera del bar.
Casi corríamos cuando dejamos la zona de bares y nos metimos en una urbanización camino de la playa. Pero lo solitario del lugar nos dio pie a besarnos y tocarnos más profundamente mientras caminamos, hasta que no pudimos más y de mutuo acuerdo, aunque ni lo dijéramos, decidimos que ni playa ni nada, que la urgencia lo requería y que el mejor sitio para desfogarnos era allí mismo, apoyados en un coche.
Otra vez con gestos y como pude le comenté el pequeño detalle de la regla, pero no le importó lo más mínimo en cuanto mi mano comenzó a masajearle la polla por dentro de los pantalones. Él estaba cachondísimo y creí que yo me iba a correr solo de oírle gemir. ¡Cómo me encanta oír gemir de placer a un hombre! Pero no lo hice (de momento). Aunque la zona estaba iluminada, por allí no pasaba nadie a esas horas así que decidí abrir su cremallera y sacar la polla totalmente fuera para tener mayor acceso a ella. Aunque hacía calor, me encantaba aquel tacto sudoroso que tenía todo su cuerpo en ese momento, con los ojos entrecerrados, disfrutando del placer que yo le estaba proporcionando apoyado en aquel coche.
Pero de golpe se incorporó y desesperadamente me abrazo y acto seguido me quito mi camiseta. Yo, como muchas otras veces en que salgo por la noche, no llevaba sujetador, así que no tuvo ninguna dificultad en comerme las tetitas mientras metía su mano por debajo de mi falda y apartaba mis bragas para masturbarme, a la vez que yo hacía lo mismo con él. Le pedí que me las chupara más fuerte, que me las mordiera, pero claro la falta de entendimiento en el idioma es muy mala, así que acabé yo misma apretando su cara contra mis pechos. Lo volvió a coger a la primera (era un chico listo) y sus labios, su lengua e incluso sus dientes aumentaron la presión hasta el punto de llegar a ese punto de placer doloroso, sin llegar a ser dañino. Y entre eso y sus dedos jugando con mi clítoris no pude más que rendir ante el placer y correrme abrazándome fuertemente a su espalda, pegándome a él lo máximo posible.
Poco a poco, mis piernas dejaron de temblar, pero aun así, Fabio seguía sujetándome fuertemente. Mis manos seguían jugueteando con su polla, que seguía dura, muy dura, a pesar de que yo había bajado el ritmo de mi mano para disfrutar plenamente de mi orgasmo. Pero como es de bien nacido ser agradecido y a mi me encanta ver la cara de los hombres al correrse, continúe acariciándola y en seguida volví a alcanzar el ritmo frenético de antes.
Él estaba disfrutando muchísimo, pero yo misma me lo estaba pasando genial solo de verle a él. Sus gemidos cada vez eran más fuertes. Se iba a correr pronto, lo notaba. Empecé a mover mi mano más rápido y más fuerte. Y de pronto unas voces! Un grupo de gente se acerca por la calle y estaban tan solo a unos metros de nosotros. Pero en vez de parar, creo que esa situación hizo incluso que se excitara más y justo cuando el grupo pasaba por nuestro lado (recordar que yo estaba sin camiseta) su cuerpo empezó a convulsionarse y sus gemidos se elevaron a casi gritos que yo ahogué metiendo mi lengua en su boca buscando la suya y pegándo todo mi cuerpo fuertemente a él. El grupo pasó del largo sin detenerse, aunque supongo que se dieron cuenta de lo que allí pesaba, pero ¿qué más da? Yo me había corrido, él se había corrido y ahora estábamos abrazados, aunque yo seguía sin saber su nombre, no me había parado ni ha pensar el ello…
Volvimos al bar donde estaban mis amigas y su amigos. Mireia andaba enrollándose con un andaluz, Marta tonteaba con un catalán, Núria simplemente no estaba (a esta sí que le dio tiempo a llegar con el suyo a la playa) y María se lo estaba pasando genial con los amigos de Fabio. Nos fuimos todos a fumar maría a un banco fuera del bar y, para mi sorpresa, Fabio era el perfecto chico cariño y tierno. Después de aquella sesión de masturbación en público que habíamos tenido sin conocernos de nada, él no daba el perfil de chico cariñoso, sino más bien todo lo contrario. Me impresionó la ternura con la me miraba. Muchos hombres han tenido la desfachatez de decirme que me quieren y jamás he encontrado en sus ojos aquella mirada. Quise hacerle una foto para recordarle siempre, pero sobretodo para recordar aquella mirada, pero María había acabado todo el carrete (¡¡lo que habría dado yo por que existieran entonces las cámaras digitales)!! Y me pasé el resto de horas junto a él esforzándome por memorizarlo entero.
Durante el resto de noche fueron continuos los besos en la boca, en la frente, en la nariz, en el cuello, los abrazos, los susurros al oído (aunque casi ni me enteraba de lo que me decía). Pero llegó el momento en que el sol salió y su vuelo de retorno a Italia salía en un par de horas. Fue el momento de despedirnos y, aunque los dos sabíamos que era para siempre, Fabio no quiso ser tan “definitivo” y me apuntó en un papelito su nombre completo y su número de teléfono. Él sabía que no lo iba a llamar y yo estaba convencida de que jamás utilizaría aquel papel, pero me valió al menos para saber su nombre!!!
Al día siguiente cuando me levanté aún recordaba su cara y sus ojos mirándome. Estaba en la cama recreándome en aquella imagen y me alarmó un grito de María, que estaba poniendo una lavadora. “Guarraaaa, que eres una guarra” y se asomó a la puerta de la habitación mostrándome la falda que llevaba yo puesta la noche anterior. “Una cosa es que te líes con “Il bueno” y otra que nos lo refriegues de esta manera”. Yo no entendía nada, pero al fijar mis ojos en la falda, pude ver claramente una gran mancha blanca que se extendía por casi toda la parte delantera. Así que ya veis, además del recuerdo de su mirada, Fabio también me dejó otro recuerdo estampado en mi falda…
NOTA DE LA AUTORA: Mientras Fabio se corría empezó a gritar algo en italiano. Era algo así como “MI DAE”, aunque claro está, no sé ni como se escribirá, pero sonaba así: MI DAE. ¿Hay por ahí algún italiano o persona que sepa italiano que pueda decirme qué significa? Es algo que realmente siempre me ha intrigado…
Y en esa situación me hallaba yo, con unos días libres y de vacaciones con mis amigas en Andalucía, en un típico pueblo de costa turístico. Durante esos días, nuestra rutina diaria fue: despertador a las 11:00 para aprovechar la mañana en la playa, comer y volver a bajar a la playa a “echar la siesta” (tened en cuenta que en el país donde yo vivía el sol nunca aparecía), cena y FIESTA hasta las 7 u 8 de la mañana y vuelta a empezar al día siguiente!
Y en una de esas noches de FIESTA (sí, sí, con mayúsculas, porque es que esas fiestas fueron a lo grande, repletas de sexo, drogas y cualquier música que nos pusieran) se cruzó Fabio en mi vida.
Aquella noche habíamos estado bebiendo y fumando diferentes sustancias en nuestro apartamento y llegamos a la zona de bares completamente borrachas y colocadas. Éramos un grupito de 5 chicas y la verdad es que llamábamos bastante la atención. Las tetas de Marta en ese cuerpo esbelto, los grandes ojos de Mireia coronando aquella bonita cara pálida, la simpatía y desparpajo de María, que hacía reír a cualquiera, mi melena rubia y rizada colgando sobre mi pequeño pero bien formado cuerpo y la exuberancia innata de Núria con esas carnes prietas, formaban un conjunto imposible de pasar desapercibido.
Estábamos en un pequeño bar, bailando y de repente me cogieron por detrás, por la cintura. Me giré y allí estaba él. Sabia que era italiano, ya que lo habíamos visto las noches anteriores con sus amigos rondando por los bares del pueblo y todas nosotras habíamos acordado por unanimidad que su apodo debía ser “Il bueno”, por lo buenísimo que estaba dándole su toque italiano. No cruzamos ni una palabra, solo miradas que lo decían todo mientras bailábamos, y en menos de 2 minutos ya tenía su lengua metida en mi boca. Así me gustan a mi las cosas con un chico guapo, sin complicaciones ni explicaciones y contundentes!!
El baile fue a más, y más que bailar lo que hacíamos era frotarnos el uno contra el otro. Cada vez yo estaba más cachonda y notaba en él que su bulto del pantalón tenía vida propia y empujaba cada vez más. Estábamos en medio del bar, pero Fabio (aunque en ese momento aún ni siquiera sabia su nombre) no desaprovecha la oportunidad de rozarme los pezones cada vez que podía y eso a mi ya me estaba volviendo loca. Pensé en la playa, en esas hamacas solitarias en la arena a esas horas de la madrugada y, aunque tenía la regla, algún apaño se podía hacer…
A base de gestos y de mi italiano chapurreado (todos somos capaces de hacerlo, ¿no?) le hice entender que nos fuéramos a la playa. Lo cogió al instante y de la mano, me llevó casi en bolandas fuera del bar.
Casi corríamos cuando dejamos la zona de bares y nos metimos en una urbanización camino de la playa. Pero lo solitario del lugar nos dio pie a besarnos y tocarnos más profundamente mientras caminamos, hasta que no pudimos más y de mutuo acuerdo, aunque ni lo dijéramos, decidimos que ni playa ni nada, que la urgencia lo requería y que el mejor sitio para desfogarnos era allí mismo, apoyados en un coche.
Otra vez con gestos y como pude le comenté el pequeño detalle de la regla, pero no le importó lo más mínimo en cuanto mi mano comenzó a masajearle la polla por dentro de los pantalones. Él estaba cachondísimo y creí que yo me iba a correr solo de oírle gemir. ¡Cómo me encanta oír gemir de placer a un hombre! Pero no lo hice (de momento). Aunque la zona estaba iluminada, por allí no pasaba nadie a esas horas así que decidí abrir su cremallera y sacar la polla totalmente fuera para tener mayor acceso a ella. Aunque hacía calor, me encantaba aquel tacto sudoroso que tenía todo su cuerpo en ese momento, con los ojos entrecerrados, disfrutando del placer que yo le estaba proporcionando apoyado en aquel coche.
Pero de golpe se incorporó y desesperadamente me abrazo y acto seguido me quito mi camiseta. Yo, como muchas otras veces en que salgo por la noche, no llevaba sujetador, así que no tuvo ninguna dificultad en comerme las tetitas mientras metía su mano por debajo de mi falda y apartaba mis bragas para masturbarme, a la vez que yo hacía lo mismo con él. Le pedí que me las chupara más fuerte, que me las mordiera, pero claro la falta de entendimiento en el idioma es muy mala, así que acabé yo misma apretando su cara contra mis pechos. Lo volvió a coger a la primera (era un chico listo) y sus labios, su lengua e incluso sus dientes aumentaron la presión hasta el punto de llegar a ese punto de placer doloroso, sin llegar a ser dañino. Y entre eso y sus dedos jugando con mi clítoris no pude más que rendir ante el placer y correrme abrazándome fuertemente a su espalda, pegándome a él lo máximo posible. Poco a poco, mis piernas dejaron de temblar, pero aun así, Fabio seguía sujetándome fuertemente. Mis manos seguían jugueteando con su polla, que seguía dura, muy dura, a pesar de que yo había bajado el ritmo de mi mano para disfrutar plenamente de mi orgasmo. Pero como es de bien nacido ser agradecido y a mi me encanta ver la cara de los hombres al correrse, continúe acariciándola y en seguida volví a alcanzar el ritmo frenético de antes.
Él estaba disfrutando muchísimo, pero yo misma me lo estaba pasando genial solo de verle a él. Sus gemidos cada vez eran más fuertes. Se iba a correr pronto, lo notaba. Empecé a mover mi mano más rápido y más fuerte. Y de pronto unas voces! Un grupo de gente se acerca por la calle y estaban tan solo a unos metros de nosotros. Pero en vez de parar, creo que esa situación hizo incluso que se excitara más y justo cuando el grupo pasaba por nuestro lado (recordar que yo estaba sin camiseta) su cuerpo empezó a convulsionarse y sus gemidos se elevaron a casi gritos que yo ahogué metiendo mi lengua en su boca buscando la suya y pegándo todo mi cuerpo fuertemente a él. El grupo pasó del largo sin detenerse, aunque supongo que se dieron cuenta de lo que allí pesaba, pero ¿qué más da? Yo me había corrido, él se había corrido y ahora estábamos abrazados, aunque yo seguía sin saber su nombre, no me había parado ni ha pensar el ello…
Volvimos al bar donde estaban mis amigas y su amigos. Mireia andaba enrollándose con un andaluz, Marta tonteaba con un catalán, Núria simplemente no estaba (a esta sí que le dio tiempo a llegar con el suyo a la playa) y María se lo estaba pasando genial con los amigos de Fabio. Nos fuimos todos a fumar maría a un banco fuera del bar y, para mi sorpresa, Fabio era el perfecto chico cariño y tierno. Después de aquella sesión de masturbación en público que habíamos tenido sin conocernos de nada, él no daba el perfil de chico cariñoso, sino más bien todo lo contrario. Me impresionó la ternura con la me miraba. Muchos hombres han tenido la desfachatez de decirme que me quieren y jamás he encontrado en sus ojos aquella mirada. Quise hacerle una foto para recordarle siempre, pero sobretodo para recordar aquella mirada, pero María había acabado todo el carrete (¡¡lo que habría dado yo por que existieran entonces las cámaras digitales)!! Y me pasé el resto de horas junto a él esforzándome por memorizarlo entero.
Durante el resto de noche fueron continuos los besos en la boca, en la frente, en la nariz, en el cuello, los abrazos, los susurros al oído (aunque casi ni me enteraba de lo que me decía). Pero llegó el momento en que el sol salió y su vuelo de retorno a Italia salía en un par de horas. Fue el momento de despedirnos y, aunque los dos sabíamos que era para siempre, Fabio no quiso ser tan “definitivo” y me apuntó en un papelito su nombre completo y su número de teléfono. Él sabía que no lo iba a llamar y yo estaba convencida de que jamás utilizaría aquel papel, pero me valió al menos para saber su nombre!!!
Al día siguiente cuando me levanté aún recordaba su cara y sus ojos mirándome. Estaba en la cama recreándome en aquella imagen y me alarmó un grito de María, que estaba poniendo una lavadora. “Guarraaaa, que eres una guarra” y se asomó a la puerta de la habitación mostrándome la falda que llevaba yo puesta la noche anterior. “Una cosa es que te líes con “Il bueno” y otra que nos lo refriegues de esta manera”. Yo no entendía nada, pero al fijar mis ojos en la falda, pude ver claramente una gran mancha blanca que se extendía por casi toda la parte delantera. Así que ya veis, además del recuerdo de su mirada, Fabio también me dejó otro recuerdo estampado en mi falda…
NOTA DE LA AUTORA: Mientras Fabio se corría empezó a gritar algo en italiano. Era algo así como “MI DAE”, aunque claro está, no sé ni como se escribirá, pero sonaba así: MI DAE. ¿Hay por ahí algún italiano o persona que sepa italiano que pueda decirme qué significa? Es algo que realmente siempre me ha intrigado…
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Oh my gosh!!!! este blog es realmente bueno eres una artisac erotica, vaya vaya, seguire ley6endote, te juro que hasta yo me estoy excitando y creeme que soy una chica dura de.... ya sabes
Besos Ciao!!
Atte: Saris de méxico
Besos Ciao!!
Atte: Saris de méxico
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caray! de fernando al italiano mucho mundo, mucha fanta... me había quedado yo muy atrás. Te sigo siguiendo.
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Me ha excitado mucho imaginar le escena del coche...
Sin más comentarios.
Sin más comentarios.
Comentario:
CHARLYBERTARIO: Pues realmente eres un artísta!. Ahora mismote mando un correo. Supongo que lo de la mancha en la falda no lo hizo a propósito...
NOSOLOQUÏMICO: Buuff todo lo que me dices me suena a chino...yo carezco hasta de los conocimientos básicos de html...Me alegro que te parezca atractivo
HMMM: Es la combinación perfecta para una noche como esa, ¿no crees?
GROUTXO: Dí que sí, que a cada cosa hay que llamarla por su nombre. Si se hace el amor, pues se hace el amor, pero si se echa un polvo, hay que llamarlo por su nombre. Y ¡qué divertidos son los polvos estos guarros como dices tú de una noche! Después dan muco más pie a la inventiva de cada uno.
BESOS A TODOS Y GRACIAS POR VUESTROS COMENTARIOS
NOSOLOQUÏMICO: Buuff todo lo que me dices me suena a chino...yo carezco hasta de los conocimientos básicos de html...Me alegro que te parezca atractivo
HMMM: Es la combinación perfecta para una noche como esa, ¿no crees?
GROUTXO: Dí que sí, que a cada cosa hay que llamarla por su nombre. Si se hace el amor, pues se hace el amor, pero si se echa un polvo, hay que llamarlo por su nombre. Y ¡qué divertidos son los polvos estos guarros como dices tú de una noche! Después dan muco más pie a la inventiva de cada uno.
BESOS A TODOS Y GRACIAS POR VUESTROS COMENTARIOS
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Qué mas dá si eran drogas duras o blandas. Para mi los polvos más perversos y más guarros han sido con alguna droga.
Ah, todos hemos pasado una noche de esas... lo has descrito de maravilla.
Ah, todos hemos pasado una noche de esas... lo has descrito de maravilla.
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hmmm... drogas... sexo.... que buena combinación
Comentario:
Uh... Lucía, qué por lo alto empiezas, qué desfogue lingüistico.
Por ahi ví que necesitabas ayuda para ponerte un contador; el que yo elegí para mi blog tenia un código que era un coñazo para traducir del html al xhtml que requiere la edición de los blogs, así que cogí el contador y el reproductor, los puse solitos en una página y los añadí al blog por marcos flotantes pequeños, una gran parafernalia, lo siguiente que he hecho es acabar mi nueva plantilla hecha por mí, ¡ole!. Si necesitas una mano pregúntame.
Suerte con tu blog, que ha empezado muy atractivo.
Un besazo del Revisorcillo de su propio tren.

Por ahi ví que necesitabas ayuda para ponerte un contador; el que yo elegí para mi blog tenia un código que era un coñazo para traducir del html al xhtml que requiere la edición de los blogs, así que cogí el contador y el reproductor, los puse solitos en una página y los añadí al blog por marcos flotantes pequeños, una gran parafernalia, lo siguiente que he hecho es acabar mi nueva plantilla hecha por mí, ¡ole!. Si necesitas una mano pregúntame.
Suerte con tu blog, que ha empezado muy atractivo.
Un besazo del Revisorcillo de su propio tren.

Comentario:
Todo lo que ne mi blog lees es mio, por supuesto. Sobre lo del contador, si me escribes a mi mail, te daré una dirección muy sencilla. Te lo explica paso a paso....y bueno, los italianos tienen fama..pero la mancha blanca nunca debe ir en una falda..besos
Comentario:
CHUPITUNI: No eran drogas duras...no hay que preocuparse...
Comentario:
Uys las drogas...





