TONI
Una noche cualquiera, en un bar cualquiera del centro de mi ciudad conocí a Toni, un estudiante 5 años más joven que yo. No era precisamente el estilo de hombre que a mi me atrae, pero me gustó desde el principio. Su melena rubia y su cara aniñada me hacían verle un gran parecido a Toni (hasta en el nombre coincidían) de la serie “Cuéntame cómo pasó”. Charlamos un rato y, aunque fue simpático en todo momento, no me dio la más mínima señal de que quisiera acabar aquella noche conmigo. Todo lo contrario que sus amigos, que parecían babosas alrededor de nosotras…
Antes de irme le di mi teléfono y le dije que podía llamarme cualquier día para tomar un café o algo así. Y aunque sus amigos aplaudían y le daban la enhorabuena por “la conquista”, él seguía en su línea, simpático y agradable, pero sin asomo del más mínimo interés en mi. Por eso la sorpresa fue mayúscula cuando a los tres días me llamó.
Quedamos en una conocida cafetería del centro. Cuando llegué, Toni ya estaba allí, sentado en una mesita redonda. Parecía nervioso. Pedimos un par de capuchinos y antes de que nos los sirvieran, ya me había explicado que vivía en un pequeño pueblo de la periferia de la ciudad, que estudiaba en la Universidad Autónoma 2º de Química y que me había llamado porque sus amigos habían insistido en que sería un gilipollas si no lo hacía. “Eso es iniciativa, si señor…” pensé un poco desalentada.
Pero todo aquello tenía una explicación, y llegó junto al segundo capuchino de la tarde. Toni salía desde hacía más de 4 años con Bea, una chica monísima, simpatiquísima y listísima de su pueblo. Más de media hora de halagos para aquella chica fueron suficientes para mi aguante moral y personal y estaba ya decidida a largarme de allí con cualquier excusa cuando por fin, un “pero” salió de su boca.
“Es la mujer de mi vida, la quiero como no he querido a nadie en el mundo pero ella tiene unas convicciones y unos pensamientos que yo no comparto”.
En definitiva: La estupendísima Bea, tan bonita y tan beata ella, quería llegar virgen al altar. “Yujuuu, punto para mi” pensé.
Llevé a Toni en coche hasta su pueblo, aunque tuve que dejarlo en una gasolinera de las afueras para que nadie le viera conmigo. Y allí, sentado en mi coche y con la mochila en sus rodillas le di un morreo que casi lo dejó sin aliento.
Estoy segura que aquella noche no pudo dormir solo de pensar en aquel simple beso y la culpabilidad que aquello conllevaba.
Pero volvió a llamarme. Un par de tardes de capuchinos con su correspondiente besito de despedida dentro del coche en la gasolinera de su pueblo y por fin conseguí convencerle para que viniera a cenar a mi casa.
Cuando llegó con aquella botella de vino pensé que me lo comía a besos. Pero no, la cena y el postre con café incluido transcurrió sin nada digo de mencionar en este blog. Toni seguía demasiado cohibido, asustado o lo que fuera conmigo. Así que ya no me quedó más remedio que tirar a la desesperada por el plan de emergencia: ¡¡La botella de vodka ruso!! Tres chupitos brindando por nuestra amistad y ya lo tenía tumbado encima de mi en el sofá besándome los pechos frenéticamente.
Estaba tan desesperado por tocarlos y lamerlos que no acertaba a quitarme la camiseta. Sus manos y sus dedos no eran capaces de coordinarse para desabrochar los botones de mi pantalón, así que al final lo hice yo misma mientras él miraba, incapaz de contenerse. Después hice lo propio con sus pantalones y con su camiseta.
Aún con la ropa interior, comenzamos a refregarnos el uno contra el otro y su pelvis comenzó a contornearse contra la mía. Realmente el pobre lo hacía todo instintivamente, ya que se notaba que no tenía ninguna experiencia en todo aquello. Estaba ansioso, deseoso de todo, pero sin saber bien como hacer todo aquello ni como canalizar su energía. Intenté que se relajara un poco acariciando su polla, suavemente, desde los huevos hasta la punta. Acompañé sus dedos para que supiera como acariciarme un pezón, mientras guié su cabeza para que mamara del otro. Todo aquello fue demasiado para él, y enseguida noté como un líquido caliente y pringoso muy familiar me impregnaba la mano que estaba dentro de su calzoncillo.
Intenté no reírme, pero aquello tenía su gracia ¿verdad? Así que una carcajada mía fue lo que acompañaron a sus gemidos mientras se corría sin poder evitarlo.
Poco a poco su cara se fue transformando y su mueca de placer se convirtió en una que era una mezcla de vergüenza y nerviosismo. Mi carcajada no había ayudado mucho al respecto. Así que como pude, me contuve y le dije que no se preocupara, que era normal. Intenté calmarlo besándolo tiernamente, pero su reacción fue totalmente contraria a la esperada. Se levantó de un solo bote, enfadado. Mientras se abrochaba los pantalones (aún con la corrida en los calzoncillos) me gritaba que todo era culpa mía, que él jamás debería haber venido, que yo le había engañado para hacer aquello, ¡¡¡le había emborrachado!!! y casi llorando repetía que ahora no sería capaz de mirar a su queridísima Bea a la cara. Sin mediar palabra, le abrí la puerta y Toni salió de mi casa y de mi vida para siempre, dejándome con un calentón increíble. ¡¡Y encima el enfadado era él!!
Realmente hay tíos muy raros en este mundo…
Antes de irme le di mi teléfono y le dije que podía llamarme cualquier día para tomar un café o algo así. Y aunque sus amigos aplaudían y le daban la enhorabuena por “la conquista”, él seguía en su línea, simpático y agradable, pero sin asomo del más mínimo interés en mi. Por eso la sorpresa fue mayúscula cuando a los tres días me llamó.
Quedamos en una conocida cafetería del centro. Cuando llegué, Toni ya estaba allí, sentado en una mesita redonda. Parecía nervioso. Pedimos un par de capuchinos y antes de que nos los sirvieran, ya me había explicado que vivía en un pequeño pueblo de la periferia de la ciudad, que estudiaba en la Universidad Autónoma 2º de Química y que me había llamado porque sus amigos habían insistido en que sería un gilipollas si no lo hacía. “Eso es iniciativa, si señor…” pensé un poco desalentada.
Pero todo aquello tenía una explicación, y llegó junto al segundo capuchino de la tarde. Toni salía desde hacía más de 4 años con Bea, una chica monísima, simpatiquísima y listísima de su pueblo. Más de media hora de halagos para aquella chica fueron suficientes para mi aguante moral y personal y estaba ya decidida a largarme de allí con cualquier excusa cuando por fin, un “pero” salió de su boca.
“Es la mujer de mi vida, la quiero como no he querido a nadie en el mundo pero ella tiene unas convicciones y unos pensamientos que yo no comparto”.
En definitiva: La estupendísima Bea, tan bonita y tan beata ella, quería llegar virgen al altar. “Yujuuu, punto para mi” pensé.
Llevé a Toni en coche hasta su pueblo, aunque tuve que dejarlo en una gasolinera de las afueras para que nadie le viera conmigo. Y allí, sentado en mi coche y con la mochila en sus rodillas le di un morreo que casi lo dejó sin aliento.
Estoy segura que aquella noche no pudo dormir solo de pensar en aquel simple beso y la culpabilidad que aquello conllevaba.
Pero volvió a llamarme. Un par de tardes de capuchinos con su correspondiente besito de despedida dentro del coche en la gasolinera de su pueblo y por fin conseguí convencerle para que viniera a cenar a mi casa.
Cuando llegó con aquella botella de vino pensé que me lo comía a besos. Pero no, la cena y el postre con café incluido transcurrió sin nada digo de mencionar en este blog. Toni seguía demasiado cohibido, asustado o lo que fuera conmigo. Así que ya no me quedó más remedio que tirar a la desesperada por el plan de emergencia: ¡¡La botella de vodka ruso!! Tres chupitos brindando por nuestra amistad y ya lo tenía tumbado encima de mi en el sofá besándome los pechos frenéticamente.
Estaba tan desesperado por tocarlos y lamerlos que no acertaba a quitarme la camiseta. Sus manos y sus dedos no eran capaces de coordinarse para desabrochar los botones de mi pantalón, así que al final lo hice yo misma mientras él miraba, incapaz de contenerse. Después hice lo propio con sus pantalones y con su camiseta.
Aún con la ropa interior, comenzamos a refregarnos el uno contra el otro y su pelvis comenzó a contornearse contra la mía. Realmente el pobre lo hacía todo instintivamente, ya que se notaba que no tenía ninguna experiencia en todo aquello. Estaba ansioso, deseoso de todo, pero sin saber bien como hacer todo aquello ni como canalizar su energía. Intenté que se relajara un poco acariciando su polla, suavemente, desde los huevos hasta la punta. Acompañé sus dedos para que supiera como acariciarme un pezón, mientras guié su cabeza para que mamara del otro. Todo aquello fue demasiado para él, y enseguida noté como un líquido caliente y pringoso muy familiar me impregnaba la mano que estaba dentro de su calzoncillo. Intenté no reírme, pero aquello tenía su gracia ¿verdad? Así que una carcajada mía fue lo que acompañaron a sus gemidos mientras se corría sin poder evitarlo.
Poco a poco su cara se fue transformando y su mueca de placer se convirtió en una que era una mezcla de vergüenza y nerviosismo. Mi carcajada no había ayudado mucho al respecto. Así que como pude, me contuve y le dije que no se preocupara, que era normal. Intenté calmarlo besándolo tiernamente, pero su reacción fue totalmente contraria a la esperada. Se levantó de un solo bote, enfadado. Mientras se abrochaba los pantalones (aún con la corrida en los calzoncillos) me gritaba que todo era culpa mía, que él jamás debería haber venido, que yo le había engañado para hacer aquello, ¡¡¡le había emborrachado!!! y casi llorando repetía que ahora no sería capaz de mirar a su queridísima Bea a la cara. Sin mediar palabra, le abrí la puerta y Toni salió de mi casa y de mi vida para siempre, dejándome con un calentón increíble. ¡¡Y encima el enfadado era él!!
Realmente hay tíos muy raros en este mundo…
Comentario:
Es una pena que la historia no tuviera un final feliz, en fin hay muchas historias que tampoco lo tienen. De todas las experiencias se aprende algo, supongo que ese chico se habrá replanteado cosas desde ese día, nadie es perfecto y el sexo se aprende como todo en esta vida. Los grandes cirujanos, antes se han mareado cuando veian una herida.
Comentario:
Así son algunos hombres, así son... pero te aseguro que hoy en día ese Tony no tiene nada que ver con el que tu conociste, una de dos: o todavía está rezando padresnuestros y avesmarías para expiar su culpa y lavar su "mancha" (nunca mejor dicho) o ya ha aprendido la lección...
Lo malo es que al igual qeu hay hombre sasí, también hay mujeres, como tú, a las que siempre les toca "espabilarlos"... primero el belga, luego Toni... no, no hay derecho.
Lo malo es que al igual qeu hay hombre sasí, también hay mujeres, como tú, a las que siempre les toca "espabilarlos"... primero el belga, luego Toni... no, no hay derecho.
Comentario:
No solo voy de machote, soy machote, pero sabes que me muero por tus besos y que siempre que me los das me voy empalmadísimo al baño a "tocarme"
mmmm....
mmmm....
Comentario:
Groutxo, qué vas, de Machote??? Pues bien que te gusta dejar salir la puntita de tu lengua cuando voy a retirarme del beso, picholón...!!!
Lucía, te voy a beber enterita a morro...
Lucía, te voy a beber enterita a morro...
Comentario:
CARAMELO: Pues yo encantadisima de que estes por aquí. Tienes que explicarme eso de los tres besos...muy curioso
GROUTXO:¡¡ Tú siempre dándome caña!! Jajaja. Vamos a ver, que me parece genial esos besos con Faco...Solo de pensarlo...buuufff ¡¡me ponen!! (quiero foto de eso). Y ¿cómo quieres que reconozca a un eyaculador precoz? Que no lo llevan escrito en la frente ehhh
GROUTXO:¡¡ Tú siempre dándome caña!! Jajaja. Vamos a ver, que me parece genial esos besos con Faco...Solo de pensarlo...buuufff ¡¡me ponen!! (quiero foto de eso). Y ¿cómo quieres que reconozca a un eyaculador precoz? Que no lo llevan escrito en la frente ehhh
Comentario:
Que Faco me de besos en los morros no significa que yo ande besando -ni dejandome besar- por hombres (nada en contra, pero no es mi gusto).
Ale., a ver si elegimos menos eyaculadores precoces Luci, que ya no estamos en edad de perder el tiempo.
un beso.
Ale., a ver si elegimos menos eyaculadores precoces Luci, que ya no estamos en edad de perder el tiempo.
un beso.
Comentario:
No nos conocemos, y he leído tus historias por casualidad.
Sólo quería decirte que me da esperanzas saber que algún día puedo encontrar a alguien tan bien conectada con sus propios sentimientos, sus emociones y que sabe darse placer con lo que toma de la vida.
Tres besitos!
Sólo quería decirte que me da esperanzas saber que algún día puedo encontrar a alguien tan bien conectada con sus propios sentimientos, sus emociones y que sabe darse placer con lo que toma de la vida.
Tres besitos!
Comentario:
DIEGO: Es que tiene un olor, una textura y una calidez conocida por todos ¿no? ¿O ahora resulta que somos todos tan santitos como Bea?
DANI: Has resumido estupendamente toda la historia en unas frases. Has sabido captar la esencia...¡¡¡Eres mi ídolo!!!
GROUTXO: Es que realmente yo creo que aquel niñito no sabía dónde se metía. Para él fue un juego que se le escapó de las manos. Otro para ti, que creo saber que es muy común entre vosotros hacerlo
DANI: Has resumido estupendamente toda la historia en unas frases. Has sabido captar la esencia...¡¡¡Eres mi ídolo!!!
GROUTXO: Es que realmente yo creo que aquel niñito no sabía dónde se metía. Para él fue un juego que se le escapó de las manos. Otro para ti, que creo saber que es muy común entre vosotros hacerlo
Comentario:
Joder, encima de principiante, tonto. Ya se podía haber "descargado" en casa antes del calentón.
Hombre de diossss....
un beso en los morros, luci.
Hombre de diossss....
un beso en los morros, luci.
Comentario:
Me ha dado penilla la historia en general. Me imagino la verguenza que pasó el chaval... aunque la culpa es suya por dejarse llevar.
Así somos lo hombres... que tiran más dos tetas q dos carretas y si la cagamos, primero nos da verguenza y luego le echamos al culpa a cualquiera menos a nosotros mismos.
Un besote.
Así somos lo hombres... que tiran más dos tetas q dos carretas y si la cagamos, primero nos da verguenza y luego le echamos al culpa a cualquiera menos a nosotros mismos.
Un besote.
Comentario:
jajajajajaja
tiene gracia...
a mi lo q mas me ha gustado es el "familiar" que le has puesto a la corrida en tu mano
bss
tiene gracia...
a mi lo q mas me ha gustado es el "familiar" que le has puesto a la corrida en tu mano
bss
Comentario:
FACO: ¿Cómo que pobre novia? Pobre de mi ¿no?, que me quedé compuesta y con el calentón...Para la novia: Ojos que no ven....
Comentario:
Al final quién era el beato, Toni o su novia??? Pobre novia...
Creo que al final todo es cuestión de tiempo.
Algún dia, cuando Toni sea un hombre, se acordará de tí y mucho...
Creo que al final todo es cuestión de tiempo.
Algún dia, cuando Toni sea un hombre, se acordará de tí y mucho...