ERIC
En mi primer año de universidad conocí a Eric. Era el típico chico gracioso, sin ambiciones y poco llamativo físicamente, un adversario genial para jugar al ajedrez, pero al que jamás hubiera invitado a mi cama. A los dos años, yo decidí acabar mi carrera en Inglaterra y nuestros caminos se separaron sin dejar teléfonos, ni direcciones ni manera alguna de poder ponernos en contacto.
Por eso, bastantes años después, cuando yo ya volvía a residir en España me alegré enormemente de que las casualidades me hubieran llevado aquella noche a aquel bar de ambiente del centro de la cuidad donde Eric estaba trabajando como camarero. Me costó mucho reconocerle. Solamente fui capaz de ver en él a mi antiguo compañero de universidad en el momento en que él mismo me reconoció y salió de detrás de la barra corriendo a saludarme.
Aquellos ojos verdes seguían siendo los mismos, pero Eric había cambiado radicalmente su aspecto. Su rostro infantil había madurado dando paso a unas facciones adultas, pero muy suaves. La incipiente barriguita había desaparecido y en su lugar había un vientre plano muy apetecible. Sus hombros se habían ensanchado, dándole unas proporciones casi perfectas a su cuerpo. En definitiva, el patito feo se había convertido en cisne.
Encantados de volver a vernos nos explicamos un poco nuestras vidas actuales y no me extrañó cuando me comentó que hacía pocos meses que había terminado una relación de más de dos años con otro chico. Debí haberme dado cuenta antes de que Eric era homosexual.
Eric no me dejaba alejarme de su barra, siempre tenía un chupito preparado para brindar. Uno, dos tres…al cuarto chupito de tekila ya nos dimos el primer pico en plan “qué buenos amigos somos”, uno de esos besos típicos de borrachos. Las horas pasaban y seguimos bebiendo y juntado nuestros labios, solo como amigos. ¡¡Qué divertido era!!
Cuando a las 3 de la mañana cerraron el bar, a base de mimos y besos conseguí que Eric viniera a la discoteca donde iba yo con mis amigos. Bailamos juntos, muy juntos, muy borrachos los dos y nuestros labios seguían rozándose muy a menudo. Era un perversa provocación que me encantaba. Eric me miraba, me sonreía, me besaba, me acariciaba y yo le dejaba hacer. Hasta que en uno de esos picos “de amigos”, noté sus dientes clavándose con dulzura en mi labio inferior. Su lengua intentaba buscar la mía y yo, aunque sorprendida, se la ofrecí. Nos besamos ya no como amigos, sino como amantes, lamiendo cada punto de nuestras bocas y restregando nuestros cuerpos buscando la sensualidad y el erotismo. Toda aquella situación me puso muy caliente. La ambigüedad sexual de Eric era algo inusual y nuevo para mi, me gustaba, me excitaba.
Aquella noche íbamos demasiado borrachos los dos para cualquier desenlace sexual, pero al día siguiente por la tarde Eric ya estaba entre mis piernas. Llegó a mi piso sobre las 5 de la tarde, cuando aún yo dormitaba en el sofá después de comer. Al abrir la puerta no hicieron falta palabras, solamente el sofá donde tumbarnos. Su dulzura al desvestirme y la suavidad con la que me tocaba los pechos, las piernas, el culo y toda mi piel me hicieron enternecer, y en vez de querer follármelo salvajemente, como hubiera hecho la noche anterior, de lo que realmente tenía ganas era de “hacerle el amor”.
Nos desvestimos poco a poco, sin prisa, teníamos toda la tarde por delante. Eric no solo me acariciaba con las manos, también lo hacía con la mirada. Realmente me deseaba. En el momento de penetrarme la primera vez, Eric estaba sobre mi. Me gustó notar el peso de su cuerpo, lo increíblemente dura que la tenía y la fuerza con la que lo hacía. Y a partir de ahí, fueron casi 4 horas de no parar de besarnos, acariciarnos, revolcarnos entre las sábanas, reírnos, de sexo oral, de penetraciones, de miradas libidinosas, de masturbaciones…Realmente nos cogimos con ganas el uno al otro.
Una cena a base de chino a domicilio puso punto y final a aquella maratoniana sesión de sexo, aunque aquella noche Eric durmiera en mi cama abrazado a mi.
Fueron pasando las semanas y aunque entre nosotros había algo especial, nunca nos consideramos a nosotros mismo pareja formal, y ni mucho menos teníamos ningún deber de fidelidad. Una vez fuimos al cine juntos y fue una sensación tan sumamente extraña, que de mutuo acuerdo decidimos no volver a intentar hacer algo así y limitarnos solo a lo que realmente queríamos el uno del otro: sexo.
Pero poco a poco, mis sensaciones con Eric fueron cambiando. Él seguía siendo el mismo, pero yo lo percibía de otra manera. Comencé a obsesionarme con su bisexualidad. Cuando acariciaba uno de mis pechos pensaba que quizás aquellas mismas manos habrían masturbado una polla la noche anterior. Cuando yo agarraba su culo en las embestidas, no podía evitar pensar que aquel mismo culo, aquel increíble culo que en ese momento me pertenecía a mi, posiblemente había sido penetrado horas antes. Y fueron esos pensamientos, y no el propio Eric, los que me desestabilizaron e hicieron que aquello no durara ni un mes más.
Nota: Por favor, no me malinterpretéis. Esto no pretende ser un post homófogo. Desde muy pequeña mis padres se han esmerado en inculcarme una mentalidad libre de todo pensamiento homófogo, racista, fascista etc. y creo que lo han conseguido. Y desde aquí y desde dónde sea siempre he reivindicado que los derechos homosexuales han de ser equiparables a los heterosexuales. Pero lo siento, para mi cama yo necesito un tipo de hombre diferente.
Por eso, bastantes años después, cuando yo ya volvía a residir en España me alegré enormemente de que las casualidades me hubieran llevado aquella noche a aquel bar de ambiente del centro de la cuidad donde Eric estaba trabajando como camarero. Me costó mucho reconocerle. Solamente fui capaz de ver en él a mi antiguo compañero de universidad en el momento en que él mismo me reconoció y salió de detrás de la barra corriendo a saludarme.
Aquellos ojos verdes seguían siendo los mismos, pero Eric había cambiado radicalmente su aspecto. Su rostro infantil había madurado dando paso a unas facciones adultas, pero muy suaves. La incipiente barriguita había desaparecido y en su lugar había un vientre plano muy apetecible. Sus hombros se habían ensanchado, dándole unas proporciones casi perfectas a su cuerpo. En definitiva, el patito feo se había convertido en cisne.
Encantados de volver a vernos nos explicamos un poco nuestras vidas actuales y no me extrañó cuando me comentó que hacía pocos meses que había terminado una relación de más de dos años con otro chico. Debí haberme dado cuenta antes de que Eric era homosexual.
Eric no me dejaba alejarme de su barra, siempre tenía un chupito preparado para brindar. Uno, dos tres…al cuarto chupito de tekila ya nos dimos el primer pico en plan “qué buenos amigos somos”, uno de esos besos típicos de borrachos. Las horas pasaban y seguimos bebiendo y juntado nuestros labios, solo como amigos. ¡¡Qué divertido era!!
Cuando a las 3 de la mañana cerraron el bar, a base de mimos y besos conseguí que Eric viniera a la discoteca donde iba yo con mis amigos. Bailamos juntos, muy juntos, muy borrachos los dos y nuestros labios seguían rozándose muy a menudo. Era un perversa provocación que me encantaba. Eric me miraba, me sonreía, me besaba, me acariciaba y yo le dejaba hacer. Hasta que en uno de esos picos “de amigos”, noté sus dientes clavándose con dulzura en mi labio inferior. Su lengua intentaba buscar la mía y yo, aunque sorprendida, se la ofrecí. Nos besamos ya no como amigos, sino como amantes, lamiendo cada punto de nuestras bocas y restregando nuestros cuerpos buscando la sensualidad y el erotismo. Toda aquella situación me puso muy caliente. La ambigüedad sexual de Eric era algo inusual y nuevo para mi, me gustaba, me excitaba.
Aquella noche íbamos demasiado borrachos los dos para cualquier desenlace sexual, pero al día siguiente por la tarde Eric ya estaba entre mis piernas. Llegó a mi piso sobre las 5 de la tarde, cuando aún yo dormitaba en el sofá después de comer. Al abrir la puerta no hicieron falta palabras, solamente el sofá donde tumbarnos. Su dulzura al desvestirme y la suavidad con la que me tocaba los pechos, las piernas, el culo y toda mi piel me hicieron enternecer, y en vez de querer follármelo salvajemente, como hubiera hecho la noche anterior, de lo que realmente tenía ganas era de “hacerle el amor”. Nos desvestimos poco a poco, sin prisa, teníamos toda la tarde por delante. Eric no solo me acariciaba con las manos, también lo hacía con la mirada. Realmente me deseaba. En el momento de penetrarme la primera vez, Eric estaba sobre mi. Me gustó notar el peso de su cuerpo, lo increíblemente dura que la tenía y la fuerza con la que lo hacía. Y a partir de ahí, fueron casi 4 horas de no parar de besarnos, acariciarnos, revolcarnos entre las sábanas, reírnos, de sexo oral, de penetraciones, de miradas libidinosas, de masturbaciones…Realmente nos cogimos con ganas el uno al otro.
Una cena a base de chino a domicilio puso punto y final a aquella maratoniana sesión de sexo, aunque aquella noche Eric durmiera en mi cama abrazado a mi.
Fueron pasando las semanas y aunque entre nosotros había algo especial, nunca nos consideramos a nosotros mismo pareja formal, y ni mucho menos teníamos ningún deber de fidelidad. Una vez fuimos al cine juntos y fue una sensación tan sumamente extraña, que de mutuo acuerdo decidimos no volver a intentar hacer algo así y limitarnos solo a lo que realmente queríamos el uno del otro: sexo.
Pero poco a poco, mis sensaciones con Eric fueron cambiando. Él seguía siendo el mismo, pero yo lo percibía de otra manera. Comencé a obsesionarme con su bisexualidad. Cuando acariciaba uno de mis pechos pensaba que quizás aquellas mismas manos habrían masturbado una polla la noche anterior. Cuando yo agarraba su culo en las embestidas, no podía evitar pensar que aquel mismo culo, aquel increíble culo que en ese momento me pertenecía a mi, posiblemente había sido penetrado horas antes. Y fueron esos pensamientos, y no el propio Eric, los que me desestabilizaron e hicieron que aquello no durara ni un mes más.
Nota: Por favor, no me malinterpretéis. Esto no pretende ser un post homófogo. Desde muy pequeña mis padres se han esmerado en inculcarme una mentalidad libre de todo pensamiento homófogo, racista, fascista etc. y creo que lo han conseguido. Y desde aquí y desde dónde sea siempre he reivindicado que los derechos homosexuales han de ser equiparables a los heterosexuales. Pero lo siento, para mi cama yo necesito un tipo de hombre diferente.
Comentario:
Comentario:
Joder Lucía! no tiene desperdicio!
Un beso de tu "Pe" preferida. Un placer leerte.
Un beso de tu "Pe" preferida. Un placer leerte.
Comentario:
GRELINNO: Bonito fue al principio. Después se convirtió en un cruce de sensaciones buenas y malas. Acabé recriminándome a mi misma todo...
LA BELLE: Ya...es que yo soy tan sosa que solo me gustan los hombres...¡¡Suerte la tuya cielo!!
FACO y GROUTXO : Vosotros seguir con lo vuestro, amores
LA BELLE: Ya...es que yo soy tan sosa que solo me gustan los hombres...¡¡Suerte la tuya cielo!!
FACO y GROUTXO : Vosotros seguir con lo vuestro, amores
Comentario:
"Beso negro" te suena la expresión... pues aprendetela, que será los deberes para el findesemana si quieres que entre ESO.
Comentario:
Groutxo, por tí yo hago ése esfuerzo, pero tú ves practicando con tu boli de 24 colores, porque ninguna mujer me ha dejado meterle ÉSTO por el asterisco, dime que contigo será distinto, porfa...
Comentario:
y digo yo... qué mania la de todo el mundo por encuadrarse, definirse, clasificarse... para mí la cosa depende más de la persona que del sexo o sexualidad, pero vamos para mí, que ya sé yo que no soy un tipo precisamente "normal" pero que en el fondo doy garcais por ser como soy.
Eso sí,a mi en general las escenas lésbicas pues como que no me ponen mucho, ha habido algunas, pero como que no, no es lo que más me pone a mí, yo e s que me fijo más en la personalidad de las personas, juas, juas.
Eso sí,a mi en general las escenas lésbicas pues como que no me ponen mucho, ha habido algunas, pero como que no, no es lo que más me pone a mí, yo e s que me fijo más en la personalidad de las personas, juas, juas.
Comentario:
Pues hija, tú pensar pensarías lo que quiseras pero pasártelo como que te lo pasate muy bien,a sí que oyes que te quiten lo bailao y fue bonito mientras duró, no??.
BESOS
BESOS
Comentario:
Te lo veo desde aquí... no viajas este finde??? será por éso...
Estás guapísima con ésa sonrisa...
Estás guapísima con ésa sonrisa...
Comentario:
Paco, tu y tu asterisco tendríais que hacer un esfuerzo MUY grande... no se si me explico bien, corazón.
MMM... que calores me están entrando...
MMM... que calores me están entrando...
Comentario:
FACO: ¿Por qué dices que me sientan bien?
Comentario:
Groutxo, Y si nos turnamos? ya sabes que a mí el arsterisco no hay quien me lo toque, pero contigo haría un esfuerzo...
Un beso papito...
Lucía... qué bien te sientan los Viernes...Ummmm...
Un beso papito...
Lucía... qué bien te sientan los Viernes...Ummmm...
Comentario:
FACO y GROUTXO: Haya paz...Haya paz....
Comentario:
Faco, faco, tu sabes que no me importa. Siempre que yo sea soplanucas, ya me entiendes.
Comentario:
Groutxo, yo soy bi, de verdad no te importa? ummm Guapo!
Comentario:
Mira, a mi no me importaría que mi pareja fuera bisexual, mientras que estuviera conmigo.
No debiste de comerte la cabeza con esas cosas, y menos tú, preciosa.
Besitos variados.
No debiste de comerte la cabeza con esas cosas, y menos tú, preciosa.
Besitos variados.
Comentario:
DANI: ¿Columnas romanas? Pero ¿jónicas, dóricas o corintias? jajaja, ¡¡¡que bárbaro de mujer!!! es que las escénas seudo-lésbicas de instinto básico crearon una idealización del lesbianismo.
No, mal no me ha ido, la verdad...
No, mal no me ha ido, la verdad...
Comentario:
Yo creo que los hombres somos diferentes. Ya sabes: nos ponen las lesbianas, aunque bueno, si lo piensas bien, nos ponen las lesbianas tipo "peli-porno": femeninas y macizas, de cuerpos estilizados y guapas. Porque la que juega de portera suplente en el equipo femenino de mi ciudad, que tiene dos piernas como dos columnas romanas, la verdad que no me pone nada imaginarmela con su novia, que es así como muy redondita.
Yo creo que lo que sentiste es normal. Eso de no saber a qué atenerse, no sé... es entendible.
Tú sigue con tu tipo de hombres, que creo que te ha ido bien!
Yo creo que lo que sentiste es normal. Eso de no saber a qué atenerse, no sé... es entendible.
Tú sigue con tu tipo de hombres, que creo que te ha ido bien!
Comentario:
FACO: Fueron sensaciones muy raras.
NOSOLOQUÍMICO:Como ya te he dicho antes, tienes una mente muy bien "amueblada". Sigue así, cielo.
TOCAPELOTAS: Pues sí que eres tocapelotas, sí. Pero gracias por la corrección, aunque el toque irónico de repetir mis palabras te lo podrías meter por el...
NOSOLOQUÍMICO:Como ya te he dicho antes, tienes una mente muy bien "amueblada". Sigue así, cielo.
TOCAPELOTAS: Pues sí que eres tocapelotas, sí. Pero gracias por la corrección, aunque el toque irónico de repetir mis palabras te lo podrías meter por el...
Comentario:
Desde muy pequeñ@ mis padres se han esmerado en inculcarme una obsesión por las palabras bien escritas: se escribe y dice "homófobo". Ver http://es.wikipedia.org/wiki/Homofobia
Comentario:
El concepto de homosexualidad, bisexualidad y ambigüedad sexual se están manifestando ya hoy en día como cosas normales, pero ciñéndonos a la realidad, son cosas que hace nada no se veían tan normales.
Estamos en un proceso de cambio y cuando se nos presentan cosas de estas "normales" mucha gente aún no puede digerirlas del todo, es perfectamente normal, como en todas las revoluciones, existen muchas formas de exceso con estos conceptos y hay gente que manifiesta sus orientaciones y convicciones sin aún haberlas aplicado del todo en su conciencia.
Hay que ir evolucionando poco a poco para dar pasos firmes y no modernizarse tan precipitadamente y así no dar pasos grandes que nos asusten o no podamos soportar, es inevitable, es la realidad en la que vivimos, ya llegara el futuro.

Estamos en un proceso de cambio y cuando se nos presentan cosas de estas "normales" mucha gente aún no puede digerirlas del todo, es perfectamente normal, como en todas las revoluciones, existen muchas formas de exceso con estos conceptos y hay gente que manifiesta sus orientaciones y convicciones sin aún haberlas aplicado del todo en su conciencia.
Hay que ir evolucionando poco a poco para dar pasos firmes y no modernizarse tan precipitadamente y así no dar pasos grandes que nos asusten o no podamos soportar, es inevitable, es la realidad en la que vivimos, ya llegara el futuro.

Comentario:
Me parece una historia de muy buen rollo, que siempre lo tendreis, pero yo ni he llegado a pensar en homofobia, más bien a orgullo lógico por poder llegar a pensar que con el supuesto tio de la noche anterior puede disfrutar más o mejor. Creo que éso pensaría yo si me follara a una lesbiana. ¡Alomejor me he follado alguna!!!
No sé si escribo yo o la Marihuana, pero sí es seguro que los dos te adoramos... Un besito
No sé si escribo yo o la Marihuana, pero sí es seguro que los dos te adoramos... Un besito