logotipo

img_google
Mis Hombres
Ellos, los que han llenado mi vida hasta saciarla, Mis Hombres
Acerca de
No puedo vivir sin ellos
Sindicación
 
ENTRE LAS SÁBANAS DE ENRIQUE
(Para leer la primera parte, pincha aquí)

Sin demasiadas contemplaciones, Enrique y yo nos despedimos de los demás. Enrique ya le dejó claro a Kiko que esa noche, la habitación que compartían en su hotel estaría “ocupada” y que debía buscarse la vida para encontrar una cama. Pero mis chicas no me defraudaron y le abrieron las puertas (y alguna hasta las piernas) al pobre Kiko.

Casi corríamos por las calles de Florencia rumbo a su hotel, cercano al Duomo y al llegar allí, nos pareció una eternidad lo que tardaba aquella fea recepcionista en darnos la llave de la habitación.

El ascensor se convirtió en un improvisado “priveé” en el que Enrique hasta lamió uno de mis pechos. Al entrar en la habitación me sorprendió lo ordenado que estaba todo. Para ser dos chicos solos, de vacaciones, aquello estaba impoluto: nada de ropa tirada por ahí, ni un zapato perdido por el suelo, los ceniceros completamente limpios…¡¡Increíble!!

Aquello hizo que yo me sintiera muy a gusto en aquella habitación de cortinas de lino blancas. Casi, sin dejar de besarme, fuimos hacia la cama, pero nos quedamos allí, de pie. De pronto todo se ralentizo. Ya no teníamos aquel ansia descontrolado, ahora lo que queríamos era disfrutar de cada momento. Con mucha delicadeza, Enrique me quitó la camiseta. Al tener mis pechos al descubierto, comenzó a besarlos, morderlos y lamerlos a la vez que yo acariciaba su cabeza y mis dedos se perdían entre su pelo negro.

Finalmente, acabó arrodillándose ante mi sin dejar de besar mis pechos. Pero a la vez, fue desabrochando mi pantalón y mis bragas, dejándome totalmente desnuda, de pie, frente a él. Colocando sus brazos en mi vientre y en mi espalda y haciendo una leve presión hacía atrás con ellos, me hizo entender que lo que quería era que me tumbara en el borde de la cama y así lo hice, dejando mis piernas aún apoyadas en el suelo. Y como no podía ser de otra manera, su cabeza, sus labios y su lengua se dirigieron a mi entrepierna.

Era un amante experimentado y lo noté porque no tuvo ninguna duda o problema en encontrar el camino con su lengua. Aquellos leves movimientos en círculos de su lengua lamiendo mi clítoris me estaban volviendo loca. Una de sus manos seguía acariciando mis pechos, mientras que los dedos de la otra jugueteaban por el interior de mis muslos, recorriendo desde las ingles hasta casi las rodillas.

Enrique seguía arrodillado en el suelo. Tenía mis piernas apoyadas en sus hombros a la vez que con ellas apretaba su cabeza contra mi, para que no parar de hacer aquello con su lengua hasta que yo me corriera. Y siguió jugando con sus dedos y metiéndomelos a la vez que seguía lamiendo mi clítoris cada vez con más rapidez, con más frenesí, acelerando el ritmo cada vez que yo apretaba más su cabeza entre mis piernas. Estaba llegando, notaba los cosquilleos propios de antes de correrme así que ya incluso con mis manos, apreté fuertemente su cabeza contra mi entrepierna, pidiéndole que no parara, que lo hiciera con más fuerza, gimiendo como una perra solo por él, por el increíble orgasmo que me estaba proporcionado.

Aún estaban temblándome las piernas, cuando vi aparecer la cara sonriente de Enrique por encima de mi vientre.

“Te ha gustado, ¿verdad? “

Su sonrisa era tan sincera que se notaba que era feliz simplemente por el hecho de haberme proporcionado placer a mi. Ahora le tocaba a él, era lo justo. Me incorporé, sentándome en la cama e invitándole a que hiciera lo mismo. Una vez que estuvo a mi lado, lo tumbé con gestos cariñosos y le quité la camisa. Mis labios recorrieron sus pechos, deteniéndome y recreándome en sus pezones. Tal y como hizo él conmigo, desabroché sus pantalones e intenté quitárselos, aunque al final tuvo que ayudarme él, ya que era tal el grado de empalme que tenía que me fue imposible hacerlo sola. Sus calzoncillos volaron por encima de mi cabeza y cuando tuve delante de mi y al descubierto aquella polla tan grande, tan dura tan firme y tan rosada me lancé a lamerla como si se tratara de un caramelo dulce, muy dulce.

Me encantó la sensación de metérmela entera en la boca a la vez que mi lengua jugaba en su punta y mis manos acariciaban sus huevos. Su respiración entrecortada y sus gemidos no se hicieron de esperar y yo volvía a estar otra vez muy cachonda. Sus manos aferraron mi cabeza, atrayéndola aún más contra su pelvis. Mi cabeza y sus caderas se acompasaron a un ritmo en el que realmente Enrique me estaba follando por la boca. Sus gemidos aumentaron de tono y yo me notaba cada más húmeda y excitada. Con un movimiento rápido y sin sacar su polla de mi boca, me coloqué a un lado de él y desplace una de sus manos hacía mi coño. Necesitaba que me acariciara, que me masturbara. Yo misma me acariciaba mis pezones. Aquello puso más cachondo aún si cabe a Enrique que no tardó en correrse en mi boca a la vez que no podía parar de decir “Joder, jodeeeeeer”. Ver su cara, oír sus gemidos, notar aquel líquido caliente en la comisura de mis labios y sus dedos masturbándome frenéticamente consiguieron hacerme llegar otra vez al orgasmo.

“Después de tanto sudar, necesitamos una ducha” - me dijo Enrique con la mejor de sus sonrisas, acariciándome tiernamente.

Nos duchamos juntos. Con movimientos cargados de cariño me enjabonó mientras yo hacia lo propio con él. En ese momento no había nada erótico, nada excitante, simplemente mucha ternura en nuestras miradas y gestos. Al salir de la ducha, me envolvió en una toalla muy suave y esponjosa. Me encantó que me tratara así, con mucho mimo.

Y completamente relajados, nos volvimos a meter en la cama. Durante más de tres horas estuvimos dormitando abrazados, simplemente oyéndonos respirar el uno al otro, sintiendo el olor de nuestra piel y abrazándonos fuertemente.

Sí, por la mañana, muy temprano, volvimos a hacerlo, muy lentamente, muy tiernamente, cubriendo de besos cada movimiento. Él me penetró sin preservativo (¡¡locos!!) y fue increíble. Después, llamada de mis chicas al móvil para decirme que ya han recogido mis cosas y que nos vemos directamente en el aeropuerto, Rosi que me dice: "Lucy, que Amparo se ha desmelenado con Kiko y Ramón ya tiene sus primeros cuernos, jeje”, Enrique que se empeña en acompañarme en taxi al aeropuerto, promesas de llamarnos y vernos pese a la distancia en España…Todo demasiado rápido en la despedida.

Y una Feria de abril que estaba por venir….
 
Comentario:
realmete al leerte me ha parecido como si me estuviese viendo a mí msimo (en otro sitio y con otra gente) en esa habitación del hotel... así se hacen las cosas.

Excitante, delicado, elegante... repito, así se hacen las cosas.
 
Comentario:
y nadie va a darle un aplauso a Enrique??? plas, plas, plas... no te preocupes, Enrique, que yo a ti te aplaudo.

BESOS
 
Comentario:
FACO: ¿Todo eso te provoco? Madre mía, no tenía ni idea...

ENRIQUE: Supongo que sí que iremos. Te llamo segurísimo.

GROUTXO: jajajaja no seas malo!!!!
 
Comentario:
Joder Faco... que empalago, casi me haces vomitar. diosssss

Esta noche nos vemos!!!
 
Comentario:
niña, que bien lo has contado. me he puesto muy caliente como lo has contado.
si este año vienes otra vez a la feria llamame que me han entrado muchas ganas de verte.

besos como los del hotel.
 
Comentario:
detalladamente... ahí va éso:
por tu genio al conocernos, porque miro mi mail por verte asomar, porque cuando te veo aparecer se me mueve una sonrisa, porque se me hace de noche al irse la luna y te busco para dormirme con un poco más de vida...
porque en tus formas veo las mias, por que vas por la calle mirando hacia arriba, por esos ojos que al mirarlos demasiado... me palpitas
Por que en tus atrevimientos al contestarme haces mover mi corazón, de rápido a lento y luego a rápido dándome cuenta de que por tí a veces vivo.
por esos labios, dulces, carnosos y rojos... mi corazón palpita
 
Comentario:
FACO: ¿Te palpito? Explícame que significa eso detalladamente...

DANI: ¿Te ha parecido excitante? ¿Por qué es la que más te ha gustado? Yo también tengo muchas ganas de volver allí...

DIEGO: ¿Será el destino?
 
Comentario:
ten en cuenta q yo estoy 6 horas atras...
cdo me levante vi q me habias pinchado en el messenger,... pero ya te habias ido...
lastima...
q suerte Enrique...
 
Comentario:
Creo que esta es la historia más exitante que has contado hasta el momento. Desde luego la que más me ha gustado... no sesperarán muchas que superen a esta?

Mmm, qué ganas de Florencia!
 
Comentario:
Ufff, mi amor... pero si me muero de envidia..., aunque este chico, Enrique, no se porqué, pero me ha caido muy bien, me parece que te supo conquistar, que se portó en cada momento como había que comportarse, libidinoso en los momentos oportunos y gracioso y caballeroso fuera de sus sabanas, Olé Enrique!!!
Y tú, Lucía... qué puedo decir, me encanta tu estilo, porque persigues lo que buscas, porque buscas lo que necesitas, porque vives la vida aprovechando y succionando cada segundo, ESO ES LIBERTAD, y por éso me palpitas...
No