MEL
No hacía ni un mes que vivía en Inglaterra cuando mi amiga Tere decidió venir a visitarme. El inglés es un pueblo muy hermético y muy poco dado a abrirse a nuevas amistades, así que llevaba todo ese tiempo prácticamente sola. Llegó un viernes por la tarde, y esa misma noche, decidimos salir a ver que nos ofrecía la ciudad nocturna.
Fuimos a cenar y en el mismo restaurante nos recomendaron un bar de copas latino muy cerca de allí. No lo dudamos y allí que nos fuimos las dos. Pero nada más bajar las escaleras de la entrada ya nos percatamos de la clase de sitio donde nos habíamos metido. Aquello era un antro, todo estaba demasiado oscuro, la gente bailaba demasiado pegada y demasiado sudada, la música era horrible y Teresa y yo parecíamos dos pececillos perdidos en medio de aquel desierto asqueroso.
Pero en vez de salir corriendo de allí, nos lo tomamos con buen sentido del humor y decidimos tomarnos la copa gratis que teníamos con la entrada y reírnos un rato de toda aquella situación. Fuimos observando uno a uno a los personajillos que habían allí y llegamos a la conclusión de que eran todos feos!!! ¿Cómo era posible? ¿Todos?
Y con aquellas risas estábamos, cuando de entre medio de toda aquella masa de gente apareció Mel. Parecía tan descolocado en aquel lugar como nosotras. Miraba a su alrededor con aquella cara mezcla de asombro y miedo con la que habíamos entrado un rato antes Tere y yo. Pero aquellos rasgos morenos y esos ojazos verdes me dejaron a mi boquiabierta. Mel se dirigió a la barra y yo, que ya había acabado mi copa, fui detrás a pedir otra a pesar de las quejas de Tere que quería irse ya de allí.
Mel no dejó de observarnos y tras varias miradas cruzadas, me cogió de la cintura para que bailase con él. Yo no podía dejar de mirar esos ojazos verdes, mientras él sonreía y acercaba sus labios a los míos. Pero entonces, de repente y justo antes de que nuestros labios se juntaran, un movimiento raro a mi derecha me desconcentró: justo a mi lado, en medio de la pista una chica, de rodillas en el suelo, le practicaba una felación a su chico. Aquello era lo más, y en vez de besarnos, Mel y yo volvimos a mirarnos con cara de estupefacción y un ataque de risa cómplice nos inundó.
Cuando pudimos parar de reír, se presentó “formalmente”, diciéndome que se llamaba Mel, que era belga y que era piloto de British Airways y yo le contesté presentándome yo misma. Mantuvimos una conversación banal sobre lo asqueroso de aquel lugar hasta que Tere, con su cara de pocos amigos, me indicó que debíamos irnos. Pobrecita, tenía razón, ella había venido desde España a verme y yo le debía toda mi atención, aunque aquel belga tuviera los ojos más increíbles que había visto en mi vida. Así que, apuntándole mi móvil en un papel y con un casto piquito, me despedí de Mel.
Y para mi sorpresa me llamó a los pocos días, cuando ya Tere había regresado a su casa. Quedamos en el centro de la ciudad y, nada más vernos, nos dimos el beso que dejamos a medias, un beso largo, húmedo y frenético. Como se acercaban las Navidades, estuvimos todo el día de compras. Eran tan guapo, tan atento y encima le gustaba ir de compras, que realmente creo que en aquellas horas con él, llegó a enamorarme.
Y llegó la noche, y tras cenar en un buen restaurante, me convenció para tomar la última copa en su casa. Nada más entrar, nos fuimos a su cama. No tardó nada en desvestirse él y desvestirme a mi, pero el detalle de dejarse los calcetines puestos ya debió indicarme que aquello no acabaría bien…Con demasiada precipitación y sin preliminares que valgan, se puso un preservativo y tumbándome en la cama, se colocó encima de mi, penetrándome sin la más mínima contemplación. Dos, tres cuatro embestidas y¡¡ ya está!! Se corrió tan deprisa que a mi ni me dio tiempo a calentarme. Bastante decepcionada, le pedí que se quitara de encima de mi. Yo esperé ver vergüenza en su cara, culpabilidad por haberlo hecho de aquella manera, pero para mi sorpresa se levantó y me comentó, tan tranquilo y normal que podríamos ver una película. “No se atreve ni ha hablar del tema. Quiere evitar hablar de ello”, pensé y accedí a sentarme con él y ver el film.
La película no pudo ser más horrible: COBRA. Así que como podéis imaginar, tras casi dos horas de ver a Silvestre Stallone pegando tiros a diestro y siniestro por la selva, aquello era insoportable para mi y decidí “animar un poco el asunto” a ver si se podía salvar algo de aquella primera noche con Mel. Con desplazamientos lentos y casi imperceptibles, acerqué mi manos a su entrepierna y comencé a masajearla poco a poco, lentamente, como yo quería que se hicieran esta vez las cosas. Pero con un movimiento rápido y seco de muñeca y sin siquiera dejar de mirar el televisor, me apartó las manos diciéndome que quería ver acabar la película. Le pregunté donde estaba el baño, me di una ducha y sin ni tan siquiera volver a su habitación donde seguía viendo Cobra a despedirme, me fui de aquella casa.
No me volvió a llamar nunca más…Supongo que no le gustó mi sorpresita de dejarle escrito con pintalabios y letras bien grandes “BASTARD” en la pared del pasillo.
Nota: Dani, gracias por esos preliminares....
Fuimos a cenar y en el mismo restaurante nos recomendaron un bar de copas latino muy cerca de allí. No lo dudamos y allí que nos fuimos las dos. Pero nada más bajar las escaleras de la entrada ya nos percatamos de la clase de sitio donde nos habíamos metido. Aquello era un antro, todo estaba demasiado oscuro, la gente bailaba demasiado pegada y demasiado sudada, la música era horrible y Teresa y yo parecíamos dos pececillos perdidos en medio de aquel desierto asqueroso.
Pero en vez de salir corriendo de allí, nos lo tomamos con buen sentido del humor y decidimos tomarnos la copa gratis que teníamos con la entrada y reírnos un rato de toda aquella situación. Fuimos observando uno a uno a los personajillos que habían allí y llegamos a la conclusión de que eran todos feos!!! ¿Cómo era posible? ¿Todos?
Y con aquellas risas estábamos, cuando de entre medio de toda aquella masa de gente apareció Mel. Parecía tan descolocado en aquel lugar como nosotras. Miraba a su alrededor con aquella cara mezcla de asombro y miedo con la que habíamos entrado un rato antes Tere y yo. Pero aquellos rasgos morenos y esos ojazos verdes me dejaron a mi boquiabierta. Mel se dirigió a la barra y yo, que ya había acabado mi copa, fui detrás a pedir otra a pesar de las quejas de Tere que quería irse ya de allí.
Mel no dejó de observarnos y tras varias miradas cruzadas, me cogió de la cintura para que bailase con él. Yo no podía dejar de mirar esos ojazos verdes, mientras él sonreía y acercaba sus labios a los míos. Pero entonces, de repente y justo antes de que nuestros labios se juntaran, un movimiento raro a mi derecha me desconcentró: justo a mi lado, en medio de la pista una chica, de rodillas en el suelo, le practicaba una felación a su chico. Aquello era lo más, y en vez de besarnos, Mel y yo volvimos a mirarnos con cara de estupefacción y un ataque de risa cómplice nos inundó.
Cuando pudimos parar de reír, se presentó “formalmente”, diciéndome que se llamaba Mel, que era belga y que era piloto de British Airways y yo le contesté presentándome yo misma. Mantuvimos una conversación banal sobre lo asqueroso de aquel lugar hasta que Tere, con su cara de pocos amigos, me indicó que debíamos irnos. Pobrecita, tenía razón, ella había venido desde España a verme y yo le debía toda mi atención, aunque aquel belga tuviera los ojos más increíbles que había visto en mi vida. Así que, apuntándole mi móvil en un papel y con un casto piquito, me despedí de Mel.
Y para mi sorpresa me llamó a los pocos días, cuando ya Tere había regresado a su casa. Quedamos en el centro de la ciudad y, nada más vernos, nos dimos el beso que dejamos a medias, un beso largo, húmedo y frenético. Como se acercaban las Navidades, estuvimos todo el día de compras. Eran tan guapo, tan atento y encima le gustaba ir de compras, que realmente creo que en aquellas horas con él, llegó a enamorarme.
Y llegó la noche, y tras cenar en un buen restaurante, me convenció para tomar la última copa en su casa. Nada más entrar, nos fuimos a su cama. No tardó nada en desvestirse él y desvestirme a mi, pero el detalle de dejarse los calcetines puestos ya debió indicarme que aquello no acabaría bien…Con demasiada precipitación y sin preliminares que valgan, se puso un preservativo y tumbándome en la cama, se colocó encima de mi, penetrándome sin la más mínima contemplación. Dos, tres cuatro embestidas y¡¡ ya está!! Se corrió tan deprisa que a mi ni me dio tiempo a calentarme. Bastante decepcionada, le pedí que se quitara de encima de mi. Yo esperé ver vergüenza en su cara, culpabilidad por haberlo hecho de aquella manera, pero para mi sorpresa se levantó y me comentó, tan tranquilo y normal que podríamos ver una película. “No se atreve ni ha hablar del tema. Quiere evitar hablar de ello”, pensé y accedí a sentarme con él y ver el film. La película no pudo ser más horrible: COBRA. Así que como podéis imaginar, tras casi dos horas de ver a Silvestre Stallone pegando tiros a diestro y siniestro por la selva, aquello era insoportable para mi y decidí “animar un poco el asunto” a ver si se podía salvar algo de aquella primera noche con Mel. Con desplazamientos lentos y casi imperceptibles, acerqué mi manos a su entrepierna y comencé a masajearla poco a poco, lentamente, como yo quería que se hicieran esta vez las cosas. Pero con un movimiento rápido y seco de muñeca y sin siquiera dejar de mirar el televisor, me apartó las manos diciéndome que quería ver acabar la película. Le pregunté donde estaba el baño, me di una ducha y sin ni tan siquiera volver a su habitación donde seguía viendo Cobra a despedirme, me fui de aquella casa.
No me volvió a llamar nunca más…Supongo que no le gustó mi sorpresita de dejarle escrito con pintalabios y letras bien grandes “BASTARD” en la pared del pasillo.
Nota: Dani, gracias por esos preliminares....
Comentario:
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Como te entiendo amiga, ¿no seria el mismo?
El que yo conocí, era alto, buen cuerpo (vestido, ...desnudo otra cosa),
ojos azules...
Se apresuró tanto, que no se quito las medias, en dos empujones comenzó a mencionar a Dios ¿!? tres minutos y eso fue todo, ¿y yo?
Mala cama.
El que yo conocí, era alto, buen cuerpo (vestido, ...desnudo otra cosa),
ojos azules...
Se apresuró tanto, que no se quito las medias, en dos empujones comenzó a mencionar a Dios ¿!? tres minutos y eso fue todo, ¿y yo?
Mala cama.
Comentario:
DANI: Como los peores del mundo no sé. Lo que sí puedo asegurarte es que a mi se me quitaron las ganas de probar otro belga. Qué lástima! Pagan justos por pecadores...
LA BELLE: Pues si, cielo, Fue una pena, porque esos ojazos prometían...
FACO: Y de verdad que es de agradecer cuando os dejais el alma!!! Pero desgraciamente (o por fortuna para los demás, como dices tú) hay especímenes como este sueltos por el mundo.
NOSOLOQUÍMICO: Vaya, ya te echaba de menos!! me alegra tener noticias tuyas!! Y no, lo siento, yo no voy a atar a nadie...¡¡Vaya a ser que luego me denuncien por violación!!
GRELINNO: Sí, Cobra. Si al menos hubieramos visto Los puentes de Madison, Pretty Woman o algo así, quizás hasta le hubiera perdonado esa eyaculación precoz.
GROUTXO: Siempre es más agradable recordar lo bueno que algo como esto ¿no?
LA BELLE: Pues si, cielo, Fue una pena, porque esos ojazos prometían...
FACO: Y de verdad que es de agradecer cuando os dejais el alma!!! Pero desgraciamente (o por fortuna para los demás, como dices tú) hay especímenes como este sueltos por el mundo.
NOSOLOQUÍMICO: Vaya, ya te echaba de menos!! me alegra tener noticias tuyas!! Y no, lo siento, yo no voy a atar a nadie...¡¡Vaya a ser que luego me denuncien por violación!!
GRELINNO: Sí, Cobra. Si al menos hubieramos visto Los puentes de Madison, Pretty Woman o algo así, quizás hasta le hubiera perdonado esa eyaculación precoz.
GROUTXO: Siempre es más agradable recordar lo bueno que algo como esto ¿no?
Comentario:
Bueno, bueno... no está mal un poquito de humanidad !!! Tanto polvo perfecto ya me parecía un pelín raro.. sin problemas ni nada.. Esto es mucho más real (espero que nunca más te vuelva a pasar) y como dice el amigo Faco...Esos tíos hacen que nosotros parezcamos dioses.
Besos
(los que el no te dió)
Besos
(los que el no te dió)
Comentario:
¿cobra?, ¿COBRA???, ¡Madre del Amor Hermoso!!!! no, si está claro, en lugar del BASTARD escrito con la barra de labios como que el que debería haber cobrao era él, cobrar unas buenas leches...
Eso sí ¿y yo que ahora sólo puedio pensar en el chocolate belga??
Eso sí ¿y yo que ahora sólo puedio pensar en el chocolate belga??
Comentario:
Qué horror más grande, vaya tío mas mezquino, es un poco surrealista todo, lo del pintalabios fue espectacular, un consejo, si se te apetece con otro belga ve sobre seguro, ¡átale!


Comentario:
Qué bien estuviste con lo de Bastard!!!
A la vez me alegra que haya tios así para que se aprecie mucho más a los que nos dejamos el alma por dejaros "satisfechas"...
Diooooooooooooos, menudo "son of bech"!!!
A la vez me alegra que haya tios así para que se aprecie mucho más a los que nos dejamos el alma por dejaros "satisfechas"...
Diooooooooooooos, menudo "son of bech"!!!
Comentario:
con lo bueno que está el chocolate belga y la mala suerte que tuviste tú de encontrate un buen envoltorio con la peor de las tabletas...
Comentario:
Vaya cagada por parte del Sr. Gibson. Lo que no sabe es que ha dejado a los belgas como los peores folladores del mundo.
Un placer, Lucía, ayudarte ;)
Un placer, Lucía, ayudarte ;)