Millones de mujeres quieren conocerte (Sean Thomas)
El otro día estaba buscando algo en el google y como suele suceder acabas encontrando algo que no tenía nada que ver con lo que buscabas inicialmente. De repente acabé en una web de venta de libros y en un rinconcito ponían el titulo de los más vendidos… y me llamó la atención ese título, tanto que salí a una librería y me lo compré. Vale, no es una gran obra de la literatura inglesa ni nada parecido pero me hizo gracia como empezaba.
El libro cuenta el periplo del autor del libro en las páginas de contactos de Internet. Es bastante previsible y a parte de los primeros capítulos que están contados con cierta gracia, el resto es un poco aburrido y no dice nada nuevo.
Una de las cosas que me sedujo del libro es que prometía dar respuesta a preguntas que las mujeres nos hacemos. Como por ejemplo porque después de una primera cita estupenda no vuelves a saber de ese chico encantador. Como es de suponer sólo da una respuesta, la que le ocurrió al autor. (la chica era demasiado alta)
Como presumía que en breve iba a tener una cita concertada a través de Internet y hacia mucho tiempo que no la tenía, me lo compré y lo leí.
Llegó la cita, y vaya..nervios iniciales pero luego todo más o menos bien y el final estupendo.. para mi, por supuesto. Supuse que para él también, parecía estar pasándolo muy bien, más una hora despidiéndonos con besos (de todo tipo) y arrumacos pero… no he vuelto a saber de él. Y el tiempo que ha trascurrido no se puede achacar a la jornada de reflexión propia de estos casos.
La jornada de reflexión es muy importante, conoces un chico/a y valoras los pros y contras que habría con esa persona, es decir, haces la lista de lo positivo y negativo de volver a verle e incluso valoras la posibilidad de tener algún tipo de relación. A mi no me gustan esas listas, solo recurro a ellas cuando tengo muy claro que algo no me conviene y simplemente lo pongo por escrito para acabar de verlo con mis propios ojos. Además no me gusta juzgar ni etiquetar precipitadamente a las personas… prefiero esperar al menos a una segunda o tercera cita.
Por lo que mi jornada de reflexión simplemente consiste en analizar sensaciones, ¿me sorprendió?, ¿me divertí?, ¿me gustaron sus besos?, ¿me hizo sentir que yo le gustaba?, ¿fue cariñoso?, ¿me gustó su olor?... En este caso, a todas esas preguntas la respuesta es un SÍ, con mayúsculas. Pero cuando un chico te rechaza hay que recurrir a la crueldad y lo primero que se tiene que decir una es que o bien es impotente o bien es gay… pero en este caso, para ser justos, no me pareció ni lo uno ni lo otro.
Así que tendré que hacer la lista. Los pros están claros, los acabo de decir. Los contras están ahí, simplemente hay que mirarlo con otra perspectiva.
Veamos… chico de cuarenta años (oh! PELIGRO… crisis a la vista), un adicto a ligues por Internet, pelín petardo que le gusta sentar cátedra en todo lo que dice, habla demasiado de política, habla demasiado en general (una cosa es llevar el peso de la conversación pero otra es no dejar hablar a la otra persona), para ser una primera cita no iba muy bien vestido y tampoco es excusa que fuese concertada sobre la marcha y que fue justo después de que él saliese de trabajar. Tampoco es tan alto, a nada que yo me ponga uno de mis taconazos casi le paso… a ver, qué más?, hummmmm. Sus manos… bueno, de sus manos no puedo decir nada, eran bonitas. Sus ojos, pequeños?, bah!, a mi eso nunca me ha importado… Inteligente y divertido sí que es….mierda, esto de las listas sigue siendo un coñazo… paso de hacerla.
Además, si soy sincera realmente el único contra que tiene este chico es que me gusta mucho y ese es el verdadero peligro. Así que si no vuelvo a saber de él igual hasta es el pro más importante.
PD.- Todo ha sido escrito con cierto tono de ironía. El chico es inteligente, divertido, cariñoso y me pasé con él las cinco mejores horas que he pasado en mucho tiempo. Y si no volvemos a repetir no pasará nada. Eso sí, él se lo pierde.
PD*.- Quizá algún día escriba toda la historia con este chico y como fue que tardamos más de dos años en quedar a pesar de vivir a tres calles el uno del otro.
El libro cuenta el periplo del autor del libro en las páginas de contactos de Internet. Es bastante previsible y a parte de los primeros capítulos que están contados con cierta gracia, el resto es un poco aburrido y no dice nada nuevo.
Una de las cosas que me sedujo del libro es que prometía dar respuesta a preguntas que las mujeres nos hacemos. Como por ejemplo porque después de una primera cita estupenda no vuelves a saber de ese chico encantador. Como es de suponer sólo da una respuesta, la que le ocurrió al autor. (la chica era demasiado alta)
Como presumía que en breve iba a tener una cita concertada a través de Internet y hacia mucho tiempo que no la tenía, me lo compré y lo leí.
Llegó la cita, y vaya..nervios iniciales pero luego todo más o menos bien y el final estupendo.. para mi, por supuesto. Supuse que para él también, parecía estar pasándolo muy bien, más una hora despidiéndonos con besos (de todo tipo) y arrumacos pero… no he vuelto a saber de él. Y el tiempo que ha trascurrido no se puede achacar a la jornada de reflexión propia de estos casos.
La jornada de reflexión es muy importante, conoces un chico/a y valoras los pros y contras que habría con esa persona, es decir, haces la lista de lo positivo y negativo de volver a verle e incluso valoras la posibilidad de tener algún tipo de relación. A mi no me gustan esas listas, solo recurro a ellas cuando tengo muy claro que algo no me conviene y simplemente lo pongo por escrito para acabar de verlo con mis propios ojos. Además no me gusta juzgar ni etiquetar precipitadamente a las personas… prefiero esperar al menos a una segunda o tercera cita.
Por lo que mi jornada de reflexión simplemente consiste en analizar sensaciones, ¿me sorprendió?, ¿me divertí?, ¿me gustaron sus besos?, ¿me hizo sentir que yo le gustaba?, ¿fue cariñoso?, ¿me gustó su olor?... En este caso, a todas esas preguntas la respuesta es un SÍ, con mayúsculas. Pero cuando un chico te rechaza hay que recurrir a la crueldad y lo primero que se tiene que decir una es que o bien es impotente o bien es gay… pero en este caso, para ser justos, no me pareció ni lo uno ni lo otro.
Así que tendré que hacer la lista. Los pros están claros, los acabo de decir. Los contras están ahí, simplemente hay que mirarlo con otra perspectiva.
Veamos… chico de cuarenta años (oh! PELIGRO… crisis a la vista), un adicto a ligues por Internet, pelín petardo que le gusta sentar cátedra en todo lo que dice, habla demasiado de política, habla demasiado en general (una cosa es llevar el peso de la conversación pero otra es no dejar hablar a la otra persona), para ser una primera cita no iba muy bien vestido y tampoco es excusa que fuese concertada sobre la marcha y que fue justo después de que él saliese de trabajar. Tampoco es tan alto, a nada que yo me ponga uno de mis taconazos casi le paso… a ver, qué más?, hummmmm. Sus manos… bueno, de sus manos no puedo decir nada, eran bonitas. Sus ojos, pequeños?, bah!, a mi eso nunca me ha importado… Inteligente y divertido sí que es….mierda, esto de las listas sigue siendo un coñazo… paso de hacerla.
Además, si soy sincera realmente el único contra que tiene este chico es que me gusta mucho y ese es el verdadero peligro. Así que si no vuelvo a saber de él igual hasta es el pro más importante.
PD.- Todo ha sido escrito con cierto tono de ironía. El chico es inteligente, divertido, cariñoso y me pasé con él las cinco mejores horas que he pasado en mucho tiempo. Y si no volvemos a repetir no pasará nada. Eso sí, él se lo pierde.
PD*.- Quizá algún día escriba toda la historia con este chico y como fue que tardamos más de dos años en quedar a pesar de vivir a tres calles el uno del otro.
No sex and the city
Estoy de aniversario pero no, no es mi cumpleaños y tampoco estoy pensando en que hace un año comencé con este blog. Con la irregularidad con la que he escrito no merece una celebración; aunque pensándolo bien, ha sido como dije en mi primer post, algo sin compromisos que solo lo haría cuando me apeteciese.
Pero lo que si quiero celebrar es que por estas fechas empezamos a quedar a comer todos los viernes cuatro amigas. En uno de los primeros post comenté como las veía yo, ahora después de este tiempo y de la confianza que hemos venido desarrollando podría decir que sí, quee hice una buena descripción pero que no, en el fondo me equivoqué en casi en todo. Las que parecían tener una vida asentada y cómoda no era tanto y las mas díscolas en el fondo solo queremos dejar de serlo.
A parte de haber aprendido mucho de vino, hemos tenido tardes memorables haciéndonos confidencias de todo tipo. En ocasiones, hemos observado que nuestros vecinos de mesa han quedado encantados con nuestras charlas pero en otras ocasiones, algunos, han quedado verdaderamente escandalizados. Y todo por llamar a las cosas por su nombre. Y me refiero al sexo.
Un día alguien nos dijo que les recordábamos a las chicas de Sexo en Nueva York, después bromeó con que más bien nos parecíamos a Las Chicas de Oro pero al final insistió en lo primero. Y dijo a quién le recordábamos cada una. Dijo que yo era como Charlotte pero mis amigas opinaron que sólo me parecía en algunos momentos (los más patéticos, supongo). Pero me dí cuenta de que NUNCA había visto esa serie.
Sí amigos, debo ser la única chica de treinta y tantos que no sabía quien era Carrie, Samantha, Miranda y lo que es peor… quién era la tal Charlotte. Así que hice lo que tenía que hacer… descargarme la serie y ponerme a verla. En un principio buscaba ese parecido al que hacían referencia y nada, no acababa de verlo. Yo no me parecía a Charlotte. Conforme he ido viendo los capítulos (voy por la mitad de la segunda temporada), a parte de disfrutar con la serie, me he dado cuenta que me parezco un poquito a todas, por encontrar he encontrado similitudes hasta con Skiper, el amigo encantador al que todas dejan por ser tan buen tío.
En realidad he de confesar que muy a mi pesar no me parezco en nada a Samantha. Qué más quisiera yo que tener la mitad… qué digo, la décima parte de su actividad sexual.
Lo curioso es que mis amigas quieren parecerse a Carrie, no me extraña, la verdad es que es encantadora. Hasta ahora yo solo había encontrado similitudes con ella en el pelo. Pero hoy he encontrado el verdadero parecido: No sé escoger a los hombres. Un buen hombre. Siempre acabo enamorándome de aquel hombre inalcanzable que no puede darme lo que yo necesito… Supongo que ahora que me he dado cuenta de eso, tendré que buscar una psiquiatra y que en la consulta me ligare a un tío con el aspecto de Jon Bon Jovi y que después de tirármelo me dirá que su problema es que se cansa de las mujeres una vez que se las ha tirado… pero no, eso es ficción.
Pero sea cómo sea, y me parezca a quién me parezca lo mejor ha sido lo bien que me ha venido estas comidas con estas estupendas mujeres que me han contado sus secretos más ocultos y que han hecho que yo les contara los míos. La vida ha sido más divertida este último año y todo gracias a ellas... y al vino, al buen vino.
Pero lo que si quiero celebrar es que por estas fechas empezamos a quedar a comer todos los viernes cuatro amigas. En uno de los primeros post comenté como las veía yo, ahora después de este tiempo y de la confianza que hemos venido desarrollando podría decir que sí, quee hice una buena descripción pero que no, en el fondo me equivoqué en casi en todo. Las que parecían tener una vida asentada y cómoda no era tanto y las mas díscolas en el fondo solo queremos dejar de serlo.
A parte de haber aprendido mucho de vino, hemos tenido tardes memorables haciéndonos confidencias de todo tipo. En ocasiones, hemos observado que nuestros vecinos de mesa han quedado encantados con nuestras charlas pero en otras ocasiones, algunos, han quedado verdaderamente escandalizados. Y todo por llamar a las cosas por su nombre. Y me refiero al sexo.
Un día alguien nos dijo que les recordábamos a las chicas de Sexo en Nueva York, después bromeó con que más bien nos parecíamos a Las Chicas de Oro pero al final insistió en lo primero. Y dijo a quién le recordábamos cada una. Dijo que yo era como Charlotte pero mis amigas opinaron que sólo me parecía en algunos momentos (los más patéticos, supongo). Pero me dí cuenta de que NUNCA había visto esa serie.
Sí amigos, debo ser la única chica de treinta y tantos que no sabía quien era Carrie, Samantha, Miranda y lo que es peor… quién era la tal Charlotte. Así que hice lo que tenía que hacer… descargarme la serie y ponerme a verla. En un principio buscaba ese parecido al que hacían referencia y nada, no acababa de verlo. Yo no me parecía a Charlotte. Conforme he ido viendo los capítulos (voy por la mitad de la segunda temporada), a parte de disfrutar con la serie, me he dado cuenta que me parezco un poquito a todas, por encontrar he encontrado similitudes hasta con Skiper, el amigo encantador al que todas dejan por ser tan buen tío.
En realidad he de confesar que muy a mi pesar no me parezco en nada a Samantha. Qué más quisiera yo que tener la mitad… qué digo, la décima parte de su actividad sexual.
Lo curioso es que mis amigas quieren parecerse a Carrie, no me extraña, la verdad es que es encantadora. Hasta ahora yo solo había encontrado similitudes con ella en el pelo. Pero hoy he encontrado el verdadero parecido: No sé escoger a los hombres. Un buen hombre. Siempre acabo enamorándome de aquel hombre inalcanzable que no puede darme lo que yo necesito… Supongo que ahora que me he dado cuenta de eso, tendré que buscar una psiquiatra y que en la consulta me ligare a un tío con el aspecto de Jon Bon Jovi y que después de tirármelo me dirá que su problema es que se cansa de las mujeres una vez que se las ha tirado… pero no, eso es ficción.
Pero sea cómo sea, y me parezca a quién me parezca lo mejor ha sido lo bien que me ha venido estas comidas con estas estupendas mujeres que me han contado sus secretos más ocultos y que han hecho que yo les contara los míos. La vida ha sido más divertida este último año y todo gracias a ellas... y al vino, al buen vino.
He vuelto?
Una de las cosas por las que más pereza me daba volver a escribir en este blog era que sentía que debería contar que había sido de mi vida estos cuatro meses. Y es algo que no me apetecía nada. Para los curios@s solo diré que han pasado cosas que me han disgustado mucho pero que también en este tiempo he afianzado amistades, viajado, ligado, llorado, he visto mucho cine, apenas he leído un libro, me he reído mucho, he adelgazado, engordado y adelgazado, he bebido más alcohol que en los últimos cuatro años juntos y he tenido muy buenos ratos que es lo que más valoro. Y por cierto, creo que el único propósito que he cumplido es el numero tres, el resto ni uno… pero ni siquiera un poquito. Asi que lo de la vida tranquila.. objetivo no cumplido.
Para este post de retorno (¿?) podría hablar de política pero supongo que son muchos años trabajando rodeada de políticos que me cuesta dar mi opinión sobre ellos de forma pública.
Vamos a ver, podría hablar de mi actor o deportista favorito, pero es que no tengo. O podría hablar de mi cantante favorito que si tenía pero es que ya no estoy segura de que lo siga siendo. No porque haya cambiado de cantante favorito, es que no creo que ya sea fan de nadie. (abro paréntesis para decir que he visto un concierto de Mana hace unas semanas y fue fantástico).
Podría hablar de amores o desamores pero… no estoy enamorada y justo en este momento no me apetece nada estarlo.
Podría hablar de mi trabajo pero últimamente es tan… tan… tan… esta tan rodeado de mezquindad (será por la parte política que tiene?) que no merece la pena.
También podría hablar de eso que dice una amiga que asegura que dentro de mi hay un gran imán para atraer a los imbeciles y tíos raros.
O podría hablar sobre esa certeza que se va creando en mi mente sobre que en mi vida se ha instalado lo ABSURDO… supongo que de alguna manera esto está relacionado con lo del imán…pero esto que puede ser lo más entretenido… lo dejo para otro día.
Pero creo que lo unico que quiero decir es que YA me apetece escribir... y que en este tiempo no os he dejado de leer.
Para este post de retorno (¿?) podría hablar de política pero supongo que son muchos años trabajando rodeada de políticos que me cuesta dar mi opinión sobre ellos de forma pública.
Vamos a ver, podría hablar de mi actor o deportista favorito, pero es que no tengo. O podría hablar de mi cantante favorito que si tenía pero es que ya no estoy segura de que lo siga siendo. No porque haya cambiado de cantante favorito, es que no creo que ya sea fan de nadie. (abro paréntesis para decir que he visto un concierto de Mana hace unas semanas y fue fantástico).
Podría hablar de amores o desamores pero… no estoy enamorada y justo en este momento no me apetece nada estarlo.
Podría hablar de mi trabajo pero últimamente es tan… tan… tan… esta tan rodeado de mezquindad (será por la parte política que tiene?) que no merece la pena.
También podría hablar de eso que dice una amiga que asegura que dentro de mi hay un gran imán para atraer a los imbeciles y tíos raros.
O podría hablar sobre esa certeza que se va creando en mi mente sobre que en mi vida se ha instalado lo ABSURDO… supongo que de alguna manera esto está relacionado con lo del imán…pero esto que puede ser lo más entretenido… lo dejo para otro día.
Pero creo que lo unico que quiero decir es que YA me apetece escribir... y que en este tiempo no os he dejado de leer.
Própositos para vivir más tranquila
A veces nos ocurren hechos que en un principio parecen no tener trascendencia pero si los analizas te das cuenta que significan mucho más de lo que aparentemente parecían.
Este sábado salí con una amiga y ya a altas horas de la madrugada conocimos a unos chicos. Con uno de ellos tuve una breve pero intensa conversación. En un momento determinado me dijo que para él había cuatro cosas fundamentales en la vida: la longevidad, la paz interior, la salud y la felicidad.
Me propuso que las ordenase según la importancia que yo le daba, haber si acertaba (se ve que se creía en posesión de la verdad). Así que las ordené:
1.- Paz interior
2.- felicidad
3.- Salud
4.- longevidad
Me preguntó que porqué ese orden. Le dije que aunque creía que la felicidad era objetivo que cualquier persona perseguía, era consciente que yo nunca lo conseguiría hasta tener paz interior. Las otras dos eran evidentes, sin salud para qué quieres vivir mucho.
Me dijo que estaba equivocada, que el orden correcto era
1.- Felicidad
2.- longevidad
3.- Paz interior
4.- Salud.
Todos buscamos la felicidad, como decía Aristóteles, y longevidad para disfrutarla lo máximo posible. Paz interior sería la que te procuraría la salud.
Supongo que los dos teníamos razón y seguro que si cualquiera de vosotros los ordenáis de distinta forma también tendréis razón, la vuestra.
Pero lo más importante de todo es que he estado pensando en lo que hablé con este chico y tengo ganas de que mi vida cambie; así que me he hecho unos propósitos:
Propósito 1.- No volver a llamar a ese impresentable (a ninguno de ellos).
Propósito 2.- No saltarme la dieta hasta que baje los kilos que quiero.
Propósito 3.- No volver a leer un libro de auto ayuda.
Propósito 4.- Comer y salir a comprar un buen libro.
Propósito 5.- Implicarme emocionalmente menos en todo.
Propósito 6.- Maquillarme y ponerme mona todos los días.
Propósito 7.- No esperar nada de nada ni de nadie.
Propósito 8.- No mandar a tomar por el culo a nadie y mucho menos al jefe.
Propósito 9 – No volver a confiar en ningún hombre.
Propósito 10 .- Confiar en mi misma.
¿Cumpliré alguno, al menos en lo que queda de semana?.
Este sábado salí con una amiga y ya a altas horas de la madrugada conocimos a unos chicos. Con uno de ellos tuve una breve pero intensa conversación. En un momento determinado me dijo que para él había cuatro cosas fundamentales en la vida: la longevidad, la paz interior, la salud y la felicidad.
Me propuso que las ordenase según la importancia que yo le daba, haber si acertaba (se ve que se creía en posesión de la verdad). Así que las ordené:
1.- Paz interior
2.- felicidad
3.- Salud
4.- longevidad
Me preguntó que porqué ese orden. Le dije que aunque creía que la felicidad era objetivo que cualquier persona perseguía, era consciente que yo nunca lo conseguiría hasta tener paz interior. Las otras dos eran evidentes, sin salud para qué quieres vivir mucho.
Me dijo que estaba equivocada, que el orden correcto era
1.- Felicidad
2.- longevidad
3.- Paz interior
4.- Salud.
Todos buscamos la felicidad, como decía Aristóteles, y longevidad para disfrutarla lo máximo posible. Paz interior sería la que te procuraría la salud.
Supongo que los dos teníamos razón y seguro que si cualquiera de vosotros los ordenáis de distinta forma también tendréis razón, la vuestra.
Pero lo más importante de todo es que he estado pensando en lo que hablé con este chico y tengo ganas de que mi vida cambie; así que me he hecho unos propósitos:
Propósito 1.- No volver a llamar a ese impresentable (a ninguno de ellos).
Propósito 2.- No saltarme la dieta hasta que baje los kilos que quiero.
Propósito 3.- No volver a leer un libro de auto ayuda.
Propósito 4.- Comer y salir a comprar un buen libro.
Propósito 5.- Implicarme emocionalmente menos en todo.
Propósito 6.- Maquillarme y ponerme mona todos los días.
Propósito 7.- No esperar nada de nada ni de nadie.
Propósito 8.- No mandar a tomar por el culo a nadie y mucho menos al jefe.
Propósito 9 – No volver a confiar en ningún hombre.
Propósito 10 .- Confiar en mi misma.
¿Cumpliré alguno, al menos en lo que queda de semana?.
Nuevos rumbos
Yo quiero viajar lo más lejos posible
Quiero alcanzar la alegría que hay en mi alma,
Y cambier las limitaciones que conozco
Y sentir como crecen mi espíritu y mi mente.
Yo quiero vivir, existir, "ser",
Y oír las verdades que hay dentro de mí.
(Doris Warshay para el libro Tus zonas erróneas)
-------------------------------------------------
Lamentablemente aún no me siento con la fuerza, el convencimiento, la determinacion necesaria para pensar eso. Lo cierto es que me siento tremendamente vulnerable y poquita cosa.
Y todo se resume en que no sé hacer nada sin involucrarme en las relaciones personales (y en todo), y cuando no sale bien, sufro... mucho. Me culpo de todo y de alguna manera dejo que me culpen de todo. La cuestión es que no sé sufrir, no sé como superarlo.
Quiero alcanzar la alegría que hay en mi alma,
Y cambier las limitaciones que conozco
Y sentir como crecen mi espíritu y mi mente.
Yo quiero vivir, existir, "ser",
Y oír las verdades que hay dentro de mí.
(Doris Warshay para el libro Tus zonas erróneas)
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Lamentablemente aún no me siento con la fuerza, el convencimiento, la determinacion necesaria para pensar eso. Lo cierto es que me siento tremendamente vulnerable y poquita cosa.
Y todo se resume en que no sé hacer nada sin involucrarme en las relaciones personales (y en todo), y cuando no sale bien, sufro... mucho. Me culpo de todo y de alguna manera dejo que me culpen de todo. La cuestión es que no sé sufrir, no sé como superarlo.





