Triángulos (I)
Hiero, daño, maldigo, arremeto, duelo... Sólo malas palabras se desprenden hoy de mí. Porque sin querer dañar daño, igual que amo, sin querer hacerlo, y sin poder evitarlo.
Nunca nunca me imaginé así, sin gustarme, atrapada en una situación cuya salida dañará a todas las partes.
Me hablaron muchas veces de los triángulos, pero nunca presté atencion, probablemente al verlo como algo lejano a mi. Y ahora, sin quererlo, formo parte del eje principal de uno. Nunca me sentí tan miserable como ahora, sobretodo por tí, y por mí. Porque al fin y al cabo, te lo prometo, es lo que más me importa.
Y lo que más me preocupa, siempre ha sido lo que más me ha preocupado, es que aunque sea por una milésima de segundo, dudes de lo que siento y de lo que digo. Contigo, siempre, siempre, soy transparente. Soy lo que ves, lo que te muestro, porque contigo, sólo me dejo llevar...
Hace tiempo que no puedo ser P.Pan, que no tengo fuerzas... Hace tiempo que pido a gritos que me arrastres a tí, mi Peter.
TE QUIERO
Pd: siento todo.
Nunca nunca me imaginé así, sin gustarme, atrapada en una situación cuya salida dañará a todas las partes.
Me hablaron muchas veces de los triángulos, pero nunca presté atencion, probablemente al verlo como algo lejano a mi. Y ahora, sin quererlo, formo parte del eje principal de uno. Nunca me sentí tan miserable como ahora, sobretodo por tí, y por mí. Porque al fin y al cabo, te lo prometo, es lo que más me importa.
Y lo que más me preocupa, siempre ha sido lo que más me ha preocupado, es que aunque sea por una milésima de segundo, dudes de lo que siento y de lo que digo. Contigo, siempre, siempre, soy transparente. Soy lo que ves, lo que te muestro, porque contigo, sólo me dejo llevar...
Hace tiempo que no puedo ser P.Pan, que no tengo fuerzas... Hace tiempo que pido a gritos que me arrastres a tí, mi Peter.
TE QUIERO
Pd: siento todo.
Tú
I.
Después de golpear con fuerza la pared, llorar, enrabiarme, maldecir kilómetros, patalear... Después de todo esto renace "ella", frágil y vulnerable como sólo ella sabe verse. Inunda en mí el frío y la soledad, la tristeza, la desesperación y el vacío... eso que me inunda cuando no te tengo a mi lado.
Me desgarro en mis pensamientos como nunca antes lo había hecho, y mis entrañas acarician desde lejos todos los rincones de tu cuerpo, rozando la locura desmedida de no saberte cerca.
En momentos como estos no sé mantener la cordura.
II.
En cambio, recuerdo tus ojitos lindos, tu mirada desvergonzada, tus gestos, y mis ojos recuperan el brillo perdido por tu ausencia. Recuerdo tu sonrisa amplia, tus manos en mí, tus besos, tu presencia... Y retomo las ganas, como siempre, las ganas de tí. Ganas contenidas hasta pronto porque creo más en tí que en la distancia. Y además, ya es hora de que empezemos a ganar batallas, tu y yo, juntas.
Mire donde mire siempre estás tú, siempre acabas apareciendo, ya que no es necesario pensar en tí porque tu, como ya sabes, siempre estás. Siempre.
Estos días sobra, lo sé, pero no quiero que lo olvides:
T-E-Q-U-I-E-R-O.
Después de golpear con fuerza la pared, llorar, enrabiarme, maldecir kilómetros, patalear... Después de todo esto renace "ella", frágil y vulnerable como sólo ella sabe verse. Inunda en mí el frío y la soledad, la tristeza, la desesperación y el vacío... eso que me inunda cuando no te tengo a mi lado.
Me desgarro en mis pensamientos como nunca antes lo había hecho, y mis entrañas acarician desde lejos todos los rincones de tu cuerpo, rozando la locura desmedida de no saberte cerca.
En momentos como estos no sé mantener la cordura.
II.
En cambio, recuerdo tus ojitos lindos, tu mirada desvergonzada, tus gestos, y mis ojos recuperan el brillo perdido por tu ausencia. Recuerdo tu sonrisa amplia, tus manos en mí, tus besos, tu presencia... Y retomo las ganas, como siempre, las ganas de tí. Ganas contenidas hasta pronto porque creo más en tí que en la distancia. Y además, ya es hora de que empezemos a ganar batallas, tu y yo, juntas.
Mire donde mire siempre estás tú, siempre acabas apareciendo, ya que no es necesario pensar en tí porque tu, como ya sabes, siempre estás. Siempre.
Estos días sobra, lo sé, pero no quiero que lo olvides:
T-E-Q-U-I-E-R-O.
Para tí, siempre estoy
No dejo de retener tus palabras y miradas, todas coleccionadas y guardadas ya en el álbum de mi memoria. Me duele más que nunca pensar en ciertas cosas habladas, me duele recordar tus ojos tristes y mis lágrimas incesantes. Me rompo al recordar algunas de tus frases, me derrumbo al pensarlas. Y es que no quiero que tengas razón en algunas afirmaciones. No quiero que la mates, como me dijiste:
- O la matas tu o lo hago yo.
Te pido y te suplico que no lo hagas. En ese momento me desnudaste como nadie nunca lo había hecho. Me vaciaste tanto tanto que me quede sola, me quede sin mí; en ese momento, mi cuerpo solo era eso, piel; llegué a verme desde fuera más frágil y vulnerable que nunca. En ese momento me convertí en Wendy, una niña débil y frágil que buscaba con necesidad la mirada de su Peter para ser alguien más que esa niña despojada de su armadura.
Pero a pesar de eso, en estos días creo que he sido siempre yo, no ella; he sido YO, creeme, quiereme.
Te quiero tanto tanto que, hoy sí, mis palabras tienen menos valor que nunca, porque por fín, has podido escuchar mis miradas. Me llenas el alma con tus besos, tu sonrisa, tu mirada... Me llenas de vida cada segundo, y sólo me queda decirte que no olvides ninguna de mis palabras, ya lo sabes.
Eres capaz de crear en mí sonrisas que no aparecerían en ningun momento a no ser por tu mágia, por tu forma de querer, que me encanta. Me divierte tu desparpajo, tu locura, tu poca verguenza, que siempre te digo... ,)
Que te quiero, y que eso es lo más importante. Y que nos tenemos para pasarlo bien, y mal. Un beso, dulce...

- O la matas tu o lo hago yo.
Te pido y te suplico que no lo hagas. En ese momento me desnudaste como nadie nunca lo había hecho. Me vaciaste tanto tanto que me quede sola, me quede sin mí; en ese momento, mi cuerpo solo era eso, piel; llegué a verme desde fuera más frágil y vulnerable que nunca. En ese momento me convertí en Wendy, una niña débil y frágil que buscaba con necesidad la mirada de su Peter para ser alguien más que esa niña despojada de su armadura.
Pero a pesar de eso, en estos días creo que he sido siempre yo, no ella; he sido YO, creeme, quiereme.
Te quiero tanto tanto que, hoy sí, mis palabras tienen menos valor que nunca, porque por fín, has podido escuchar mis miradas. Me llenas el alma con tus besos, tu sonrisa, tu mirada... Me llenas de vida cada segundo, y sólo me queda decirte que no olvides ninguna de mis palabras, ya lo sabes.
Eres capaz de crear en mí sonrisas que no aparecerían en ningun momento a no ser por tu mágia, por tu forma de querer, que me encanta. Me divierte tu desparpajo, tu locura, tu poca verguenza, que siempre te digo... ,)
Que te quiero, y que eso es lo más importante. Y que nos tenemos para pasarlo bien, y mal. Un beso, dulce...

Y ahora: viceversa
Tengo miedo de verte
necesidad de verte
esperanza de verte
desazones de verte
tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte
tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oírte
o sea
resumiendo
estoy jodido
y radiante
quizá más lo primero
que lo segundo
y también
viceversa.
Mario BenedettiCogiendo aire






