Borrachos y niños nunca mienten.
Me acaba de despertar la "celestial" música de los vecinos de abajo. Joder, qué actividad tiene la gente por la mañana. ¿Soy el único al que le gusta dormir los sábados hasta la hora de comer? No hay derecho, oiga. No hay derecho. Que yo ayer trasnoché.
Eran las cinco de la mañana cuando volvía hacia casa. La ciudad desierta. Sólo se escuchaba alguna sirena de policía y ambulancias a lo lejos. Sí, los chavales de hoy en día, que son íntimos del coma etílico. Bueno, los chavales... y los no tan chavales. Porque yo volvía un poco cargadito. Y quizá no sólo un poco.
Vibra el móvil en el bolsillo de mi pantalón. ¿Quién demonios será a estas horas? Hagan sus apuestas. Es ella, la mayor. Enhorabuena para los que acertasteis. Durante unos segundos, dudo. No sé si contestar o no. Supongo que ella también habrá bebido y le habrán entrado unas ganas locas de follar. Se vuelve loca con el puto alcohol, pero eso será algo que os contaré otro día.
Al final contesto:
- Hola
- Hola, ¿cómo estás?
- Borracha, ¿y tú?
- Más
- Lo dudo... ¿dónde estás?
- De camino a casa. A puntito de llegar ya. ¿Y vos?
- En Barcelona, he venido a pasar el finde. Y te echo de menos.
Eso era lo último que esperaba oir. No tengo ganas de pasteleos con ella. No, ya no. Después de un breve silencio, y antes de pensar bien lo que voy a contestar, me sorprendo a mi mismo soltándole un:
- Yo a ti, no.
Lo sé, lo sé. No tengo nada de tacto, pero ya conoceis el dicho: borrachos y niños nunca mienten. Y yo tengo un poco de cada uno.
Eran las cinco de la mañana cuando volvía hacia casa. La ciudad desierta. Sólo se escuchaba alguna sirena de policía y ambulancias a lo lejos. Sí, los chavales de hoy en día, que son íntimos del coma etílico. Bueno, los chavales... y los no tan chavales. Porque yo volvía un poco cargadito. Y quizá no sólo un poco.
Vibra el móvil en el bolsillo de mi pantalón. ¿Quién demonios será a estas horas? Hagan sus apuestas. Es ella, la mayor. Enhorabuena para los que acertasteis. Durante unos segundos, dudo. No sé si contestar o no. Supongo que ella también habrá bebido y le habrán entrado unas ganas locas de follar. Se vuelve loca con el puto alcohol, pero eso será algo que os contaré otro día.
Al final contesto:
- Hola
- Hola, ¿cómo estás?
- Borracha, ¿y tú?
- Más
- Lo dudo... ¿dónde estás?
- De camino a casa. A puntito de llegar ya. ¿Y vos?
- En Barcelona, he venido a pasar el finde. Y te echo de menos.
Eso era lo último que esperaba oir. No tengo ganas de pasteleos con ella. No, ya no. Después de un breve silencio, y antes de pensar bien lo que voy a contestar, me sorprendo a mi mismo soltándole un:
- Yo a ti, no.
Lo sé, lo sé. No tengo nada de tacto, pero ya conoceis el dicho: borrachos y niños nunca mienten. Y yo tengo un poco de cada uno.
Comentario:
tu dí que no, que cuanto más claro, mejor.
las chicas tenemos un órgano especial que no recuerdo cómo se llama, pero segrega la gilipollez y el inventarnos cosas.
de todas maneras, podías haber puesto lo que te contestó ella a tal arranque de sinceridad ;D
Y SI QUE ME GUSTAN LAS HISTORIAS DE AMOR!!! ejjejeje
las chicas tenemos un órgano especial que no recuerdo cómo se llama, pero segrega la gilipollez y el inventarnos cosas.
de todas maneras, podías haber puesto lo que te contestó ella a tal arranque de sinceridad ;D
Y SI QUE ME GUSTAN LAS HISTORIAS DE AMOR!!! ejjejeje
Comentario:
Toma ya, di que si, con lo poco que cuesta decir las cosas con un poquito de tacto.
Pero vamos, más claro no podías haber sido.
Esto acabara con malos rollos, aunque si a ti te da igual...
un beso
Pero vamos, más claro no podías haber sido.
Esto acabara con malos rollos, aunque si a ti te da igual...
un beso





