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Mi novia es puta
¿Quieres saber de qué va minoviaesputa? No hay que ser excesivamente imaginativo..
Acerca de
Pues sí. Mi novia es puta, prostituta, ramera, meretriz o como coño prefieras llamarlo. Y además de puta, es un poquito paranoica, celosa, viciosa, orgullosa y mandona. Pero yo la quiero un montón.
Sindicación
 
De amistad, amores y etiquetas varias
¿Qué es la amistad? Veamos qué dice el diccionario de la RAE:

amistad.
(Del lat. *amicĭtas, -ātis, por amicitĭa, amistad).
1. f. Afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato.


Como veis el concepto de amistad es muy matizable. Cada uno tenemos una idea distinta de lo que es, o hasta dónde puede llegar una relación "de amigos". Os voy a poner un ejemplo:

Quedo habitualmente con una chica a tomar café y a charlar. Hasta aquí, nadie me discutirá que tenemos una relación de amistad. Pero, además, disfruto mucho del tiempo que paso a su lado y la echo de menos si no tengo noticias de ella un día. Llegados a este punto, los más románticos podrían decir que ellos ven amor. Para otros, sin embargo, seguirá siendo una amistad hasta que les cuente que también me acuesto con ella. Entonces buscarían otra etiqueta... "amantes", quizás. O "noviazgo", los más aventurados. Supongo que serían pocos los que siguieran considerándolo una amistad.

Me irrita profundamente que haya gente se empeñe en etiquetar las cosas. Me pone nervioso tener que definir una relación, tener que contestar a preguntes del estilo "tú yo yo, ¿qué somos?".

Por eso la última vez que me hicieron esa pregunta, contesté: "Yo soy feliz. ¿Y tú?"
 
STOP
Sigo vivo, pero sin muchas ganas de escribir. Necesito un pequeño descanso. Volveré.
 
Alergia al compromiso
El compromiso, la pareja (o como gustéis llamarlo) es un asco.

Acabo de pasarme dos horas escuchando las penas de un amigo. ¿Que por qué? Pues porque le ha dejado la novia. O bueno, algo así. Él la llama y ella no le coge el teléfono, hace mucho tiempo que no se ven...y tal y cual. El pobre está hecho un asquete.

La verdad es que a mi la "tipa" (no se me ocurre ninguna forma de referirme a ella medianamente cordial/cariñosa) siempre me ha caído muy gorda. De éstas que, con sólo cruzar dos palabras, ya incluyo de forma perenne en mi lista negra. No me preguntéis qué le ve él, porque es inexplicable. Vaya, que a mi, ni regalá.

El caso es que llevaban ya bastante tiempo saliendo, cosa de un año o así. Pero han pasado el verano sin verse. Él ha estado currando en la playa y ella en un pueblecito del Pirineo. Y claro, la distancia no perdona.

Menudo batacazo cuando vuelves a la rutina y te encuentras que tu novia pasa de tí. Que "no puede" quedar ni cinco minutos, que pasa de contestar a tus mensajes, a tus llamadas... ¿y qué hace un idiota enamorado? Perder su dignidad. Para él, todas las llamadas sin respuesta tienen excusa: "Estará trabajando", "estará dormida", "estará estudiando".

Hasta que a un servidor se le hinchan las narices. Que no, macho, que no. Que ni está estudiando, ni trabajando, ni dormida. Lo que sucede es que la tía pasa de tí. Asúmelo de una puñetera vez.

Y... llega el momento de bajón. Un bajón que entiendo muy bien. La última vez que lo pasé me juré a mi mismo que nuuuunca más volvería a pasar por algo así.

¿El remedio? Aprenda usté a vivir sin el amor y sus caóticas consecuencias. ¡El sexo es un gran sustituto!
 
Historias de hoy y ayer
¿Sabeis? Ayer me decía que me estoy volviendo un egoista. Que sólo pienso en mí, que me da igual todo lo demás. Y no sé qué pensais vosotros, pero yo creo que tiene mucha razón. Y lo peor es que no me importa. Que no, oigausté, que mi egoísmo y yo somos muy felices juntos.

Si me dejais, os cuento un cuento. Es la historia de un chaval que se acuesta con la mejor amiga de su "novia" (Y sí, lo pongo entre comillas. No tengo nada claro si ella sigue siendo su novia...). En concreto, os quiero contar la parte que corresponde a un fin de semana agitado, sexualmente hablando.

Ella llegó a su casa el viernes de madrugada. Él había sido muy cuidadoso. En un afán de preservar la celosía de su intimidad, había dicho a todos sus amigos que esa noche no contasen con él. Ser estudiante proporciona unas excusas cojonudas.

- ¿No sales hoy?
- No, hoy me acostaré pronto, que mañana tengo que madrugar para estudiar.

Y una mierda. Lo que iban a hacer esos dos tenía poquito que ver con los estudios... Vamos, salvo que hablemos de estudiar sus cuerpos sudorosos, sus miradas ardientes y su anhelo sexual. Que de eso sí que hubo, y mucho.

Y hasta ahí, qué historia más feliz.

Lo feo llegaba por la mañana, con la mente serena. Momento en que los desgraciados poseedores de conciencia tienen que aguantar el peso del remordimiento.

- Esto que estamos haciendo no está bien - dice ella.
- ¿Tan mal estuve ayer?, responde él.
- No seas idiota. Ya sabes a lo que me refiero.
- Pues yo no veo el problema: lo pasamos estupendamente sin hacer daño a nadie.
- Nos va a pillar. Y me va a matar. Y a tí también. Así que esto no puede repetirse.
- Vale, como quieras - responde él.
- Joder, ¿es que te da todo igual? Eres un egoísta.
- Acabo de decirte que hacemos lo que tú quieras. ¿Qué es lo que no entiendes?

Y la conversación se prolonga un rato largo. Al final, ella se marcha algo mosqueada de casa. Y él se queda tan ricamente en el sofá. Le guiña un ojo al egoísmo, que está sentado a su lado, y los dos sonríen.

¿Moraleja? Sea usted egoísta. Verá qué bien se lo pasa.

Igual estoy como un cencerro, así que... que venga Amanda y me psicoanalice. Y después... ¡que os cuente lo bueno que soy en la cama!


 
Recuerdos: toma I
Recuerdo abrir los ojos y verla dormida a mi lado. Recuerdo quedarme durante horas mirándola. En silencio. Sin moverme, para no despertarla. Recuerdo ver pasar las horas en el reloj de su cuarto y ver los primeros rayos de sol asomando por las ventanas.

Recuerdo su despertar. Recuerdo su sonrisa al abrir los ojos y verme ahí, embobado, sin poder parar de mirarla. Recuerdo el sabor de su beso de buenos días y el sonido de su voz al preguntarme "¿cuánto tiempo llevas ahí?".

Recuerdo cada una de sus sonrisas, cada uno de sus besos. Sus regalos, sus detalles.

Pero también recuerdo las discusiones. Recuerdo sus numeritos de novia celosa. Recuerdo las mil y una noches que no pegué ojo por su culpa. Recuerdo su faceta fría, su fingida indeferencia. Su insoportable orgullo. Su chulería. Su altanería.

Y cojo y pongo todos esos recuerdos en una balanza. Y debe estar estropeada, porque llevo más de un año esperando a ver hacia dónde se inclina... pero sigue en equilibrio.
 
1,2,3 bingo y acción
Ayer por la noche tuve un momento de lucidez máxima. Fue justo antes de quedarme dormido. Estuve meditando sobre un tema interesantísimo. ¿Por qué las películas terminan con el beso del chico a la chica? Coño, ¡si lo mejor empieza después!.

Si hay algún guionista que me lea, que apunte la idea. Que la película empiece con el beso. Que la película trate de las mil y una aventuras y desventuras por las que pasa la pareja. Y si no tienen ideas, yo les ayudo. Vivencias me sobran. ¿Un ejemplo?

El nuevo giro que ha dado la historia. Os cuento: el sábado por la tarde tuve otro momento de lucidez máxima (sí, ya sé, últimamente estoy sembrao). Decidí que me estaba colando demasiado y que eso no podía ser. Decidí que no quiero volver a la vida de pareja, al noviazgo común. Que a mi no me va eso. Que no lo iba a aguantar. Que no podía elegir entre una de las dos. Decidido esto, estudié cuál era la mejor forma de decirle a "la joven" que lo nuestro no podía ser. Hablamos tranquilamente, al olor del buen hachís, de lo que queríamos cada uno. Llegamos a la conclusión de que podemos ser grandes amigos, pero que, de momento, no queremos nada más. Qué gusto da la gente razonable. Ni lloros, ni pataleos. Todo dulzura, todo madurez.

Y con la mayor voy a tener que esmerarme un poco más. Pero con esta es más fácil: no tengo que pensar. No tenemos que hablar. Sólo tenemos que follar.

Hace un rato hablaba con una buena amiga (supongo que prefieres eso a que te bautice oficialmente como "mi ex") de las ventajas de tener amigos y no parejas. Gozas de la libertad de la soltería y de los beneficios de la vida en pareja. ¿Alquien da más?
 
Borrachos y niños nunca mienten.
Me acaba de despertar la "celestial" música de los vecinos de abajo. Joder, qué actividad tiene la gente por la mañana. ¿Soy el único al que le gusta dormir los sábados hasta la hora de comer? No hay derecho, oiga. No hay derecho. Que yo ayer trasnoché.

Eran las cinco de la mañana cuando volvía hacia casa. La ciudad desierta. Sólo se escuchaba alguna sirena de policía y ambulancias a lo lejos. Sí, los chavales de hoy en día, que son íntimos del coma etílico. Bueno, los chavales... y los no tan chavales. Porque yo volvía un poco cargadito. Y quizá no sólo un poco.

Vibra el móvil en el bolsillo de mi pantalón. ¿Quién demonios será a estas horas? Hagan sus apuestas. Es ella, la mayor. Enhorabuena para los que acertasteis. Durante unos segundos, dudo. No sé si contestar o no. Supongo que ella también habrá bebido y le habrán entrado unas ganas locas de follar. Se vuelve loca con el puto alcohol, pero eso será algo que os contaré otro día.

Al final contesto:

- Hola
- Hola, ¿cómo estás?
- Borracha, ¿y tú?
- Más
- Lo dudo... ¿dónde estás?
- De camino a casa. A puntito de llegar ya. ¿Y vos?
- En Barcelona, he venido a pasar el finde. Y te echo de menos.

Eso era lo último que esperaba oir. No tengo ganas de pasteleos con ella. No, ya no. Después de un breve silencio, y antes de pensar bien lo que voy a contestar, me sorprendo a mi mismo soltándole un:

- Yo a ti, no.

Lo sé, lo sé. No tengo nada de tacto, pero ya conoceis el dicho: borrachos y niños nunca mienten. Y yo tengo un poco de cada uno.
 
Primer giro argumental
Antes de nada, aclaremos unas cuantas cosas:
1. A partir de ahora, a ella la llamaremos "la mayor" (que no "la vieja").
2. Llamaremos "la joven" a la otra.
(Pues sí, vaya lata esto de intentar mantener el anonimato...)

Una vez hechas las primeras aclaraciones... al grano. Titulaba el post como "primer giro argumental". ¿Por qué? Porque está pasando algo del todo insospechado: señores, señoras... el menda se está colando. O bueno, algo así. Dejadme que me explique.

Últimamente paso muchas horas al día con la joven (Joder, qué raro se me hace llamarla así). Demasiadas, tal vez. Y está consiguiendo lo que hacía muuuucho mucho tiempo que no conseguía ninguna: que me duerma por las noches pensando en ella. Y no sólo cuando la tengo al lado en la cama y acabamos de echar un polvo de esos que hacen historia. No, no. También cuando he pasado una tarde estupenda disfrutando de su compañía, de sus besos, de sus miradas, de sus sonrisas...

Y esto asusta a cualquiera. Y a mi, más. Que ya no pienso en la mayor, en mi golfilla. Que ya no tengo ganas de verla. Que ya no tengo ganas de follarla. ¿Qué está pasando?



(Edito: Tengo un mensajito para esa "admiradora", por llamarla de alguna manera, que me llena el correo de mails de contenido soez: Bonita, aprende primero a escribir y después aprende maneras. Ni me gustan ni me gustarán ese tipo de correos...nunca. ¿Lo captas?)