logotipo

img_google
Mi novia es puta
¿Quieres saber de qué va minoviaesputa? No hay que ser excesivamente imaginativo..
Acerca de
Pues sí. Mi novia es puta, prostituta, ramera, meretriz o como coño prefieras llamarlo. Y además de puta, es un poquito paranoica, celosa, viciosa, orgullosa y mandona. Pero yo la quiero un montón.
Sindicación
 
Feliz, feliz entre tus piernas
Sonaba el disco de Café del Mar en la habitación llena de humo. Dos copas vacías en la mesa, acompañando a la botella de Johnnie Walker Black Label (qué maravilla de whisky, oiga usté). Calor. Mucho calor. Calor provocado por la bebida y por su compañía. Tiene la facultad de calentarme sólo con su voz. Ni siquiera ha de hablar de nada sexual. Me quedo embobado escuchándola, mientras doy las últimas caladas a un cigarro.

Nada más apagarlo se desata la tempestad: orgía de besos en el cuello, susurros suaves al oído, adelantando acontecimientos:

- Vas a ver, golfo...
- Ya será para menos - le contesto mientras le dedico mi mirada más picarona.

La ropa vuela por el aire. Ni siquiera me sorprende que no lleve ropa interior, estoy más que acostumbrado a ella. Poco tiempo para preámbulos, no hace falta calentar más al ambiente. Echamos un polvo tras otro. Las horas pasan volando mientras nuestros orgullos mantienen un arduo pulso: sí, cariño, yo aguanto más que tú. Al menos hoy, voy a ser yo quien te destroce...


Me despierto con el ruido de la puerta de casa. ¿Ya se ha ido? Miro la mesilla, presidida por una taza de café caliente y una nota: "Hablamos, rey". Vaya, qué atenciones...

Y os preguntaréis si ella es ella, o ella es la otra. Pues ni a, ni b, amigos. Ella es su mejor amiga.
 
Nunca me gustó elegir
Acaba de irse: el coche cargadísimo de cosas y rumbo a Barcelona. Viaje de trabajo. No se iba de muy buen humor. ¿La prueba? El beso frío de despedida que me ha dado, y el tonillo mordaz de su "adios". Ayer se me pasaron las horas volando con la otra y no la llamé.

Fue una noche estupenda: la cosa empezó con Coca-Cola y Nestea en una terraza de las afueras de la ciudad. Música chill-out, velas y ambiente distendido. Un sitio con clase. Uno de esos por donde se mueve el pijerío y todo lo que le acompaña: el párking repleto de BMW's, terraza llena de conjuntos Armani y Chanel nº5 respirándose en el ambiente. Y no sólo Chanel. También corre la droga por allí. Conociendo al camarero adecuado, y haciendo el gesto oportuno, no te lleva más de dos minutos conseguir cocaína. Todo muy discreto, eso sí, que hay que guardar las apariencias.

Intercambio de regalos: ella, recuerdos de su viaje por Europa. Yo, su regalo de cumpleaños. Me enseña las fotos de Mónaco, las playas de Niza, los Alpes, Brujas, Amsterdam y un sinfín más. Joder, qué bien vive esta niña. Se levanta aire y decidimos irnos a cenar a un sitio más recogido. Cenita romántica, conversación apasionada. Qué maravilla de chica. Terminamos la noche entre risas y copas...

Y no, no llamé a mi golfa. La verdad es que no tenía ganas. Ella me da pasión, locura y desenfreno. La otra, sin embargo, es mucho más dulce, más cariñosa y serena. Algunos creen que debería aclararme: o blanco, o negro, dicen.

Pero...nunca me gustó elegir.
 
Uno más uno.. no siempre son dos
¡Qué buena es la vida del estudiante!

Suena el despertador a las diez, ducha y para la Universidad. ¿A estudiar? No, todavía no. Primero un cafelín con los amigos, tiempo para la distensión y puesta en común de los ligues/amores veraniegos. Todos con pareja y creo que ninguno hemos sido formales. Juventud, divino tesoro.

Después del rato de charla -ya son las 12- me armo de fuerzas y pongo rumbo a la biblioteca. Toca el ritual de buscar sitio: un vistazo rápido y en menos de diez segundos localizas la mesa que te interesa. Sí, la mesa que presiden esas tres bellezas. Va a ser difícil concentrarse para estudiar con la tentación ahí al lado. Pero te pones: abrir libro, empezar a leer, puf. Piensas en las repentinas ganas que te han entrado de fumar. En la Universidad no se puede fumar dentro de los edificios, así que decides ser cívico y salir a fumar fuera. Ya son las 12.30.

Vuelvo a entrar. Mierda, se han ido las tres pijitas encantadoras. Pues voy a por un café, que sino me duermo. Vistazo al reloj: la una. Como no me de un poco de prisa no me va a dar tiempo a hacer nada. Venga, va, ahora sí que sí.

El móvil me saca de mi repentina concentración. Es ella:

- Hola, golfo.
- Hola, cochina, ¿qué tal has dormido?
- Genial, me dejaste muy relajadita ayer.
- Gracias, tú tampoco estuviste mal.
- ¿Mal? Yo creo que estuve muy bien.
- No mejor que yo.
- Eso es cierto, pero aun me quedan energías para otro rapidito.
- No, no fastidies, que estaba estudiando.
- Ven y estúdiame un poco a mí.
- Ya te tengo muy estudiada, espera a esta noche.
- Vete a la mierda, voy a llamar a otro.
- Llama, y luego me cuentas qué tal te ha ido.
- Guarro.
- Gracias.
- Llámame luego, ¿ok?

Y cuelga. Joder, esta tía me vuelve loco. Vuelvo a mi libro, pero mi mente viaja más allá. A ver cómo demonios me organizo el día para tener tiempo para todo: tengo que quedar con la otra, hoy es su cumpleaños, ayer volvió de vacaciones y tengo muchas ganas de verla. Mañana os cuento.
 
Abróchense los cinturones, esto despega
Joder.

Casi ocho años enredando en la red (pues sí, hoy me pillas chistoso) y no tenía idea de lo fácil que era esto de tener tu propio blog. Coser y cantar, oye. Abrir navegador, ya.com, y en cosa de cinco minutos ya estoy escribiendo. Podría ser todo así de simple. Sobre todo el amor (¿o quise decir sexo?)

Mi primer post. Qué emoción, qué nervios... Qué carajo, no voy a empezar mintiendo: de nervios nada. Al fin y al cabo, no espero que me lea mucha gente. Umm.. creo que coloqué ese "no" donde no debía. Digámoslo de otra forma: espero que no me lea mucha gente. Sí, ahí sí que está bien ese "no".

Papel en mano y tabaco aliñado en la otra. Me dispongo a liar un cigarrito de la risa que me relaje y me dé las buenas noches. Pues sí, soy un vicioso. A algunos nos encanta drogarnos un poquito.