crónica de un viaje orgasmizado...
Empezando desde el principio agradezco a mis múltiples jefes que me dieran permiso el viernes para irme a Barcelona ya que soy consciente de que al menos una de las partes contratantes lee este blog… Gracias.
Sonó el despertador a las ocho y media de la mañana, tras una duchita rápida y un desayuno aún más rápido, me acercaron a la estación de cercanías, llegué al aeropuerto a eso de las diez y algo, saqué la tarjeta de embarque y me dispuse a encontrar uno de los puntos para fumadores del aeropuerto y fumarme el primer cigarro nervioso del fin de semana.
El vuelo duró apenas una hora, cuando bajé y puse los pies en Barcelona estaba más perdida que un cactus en una bañera, después de hacer cola para comprar el billete de tren para llegar a la estación de Sants y meterme en el susodicho, algo me dijo que el fin de semana sería inolvidable.
Llegué a la estación y di cincuenta vueltas hasta encontrar el Café Café en el que había quedado con Ali, mi colega catalana. Después de los abrazos y la puesta al día me arrastró andando a su casa con la excusa de que vivía muy cerca de allí (será perra!, más de 15 minutos tirando de mis cosas…).
Cuando llegamos me presentó a una de sus compañeras de piso, una Argentina muy graciosa con la que un rato después vería ”The L World”, (¡por fin!), que me pareció la versión L de Sexo en Nueva York pero como que una se identificaba más, la verdad…
Por la tarde, quedé a comer (si, comimos tardísimo) con parte de la flota que días antes había partido a barna.
Dimos un largo paseo por las ramblas, plaza catalunya, colón… visitamos tiendas y tenderetes hasta que acabamos en lo que a mi me pareció el “mercadillo de fuencarral” en Madrid pero a lo Barcelonés.
Luego volví al barrio de Ali, un barrio un poco quinqui, todo sea dicho, me duché, me `encolonié´ y me fui hasta Poble Sec, que era donde había quedado con la excursión entera para cenar en el restaurante de los padres de un amigo. Hasta aquí llegó la tranquilidad del fin de semana, ya que a eso de la una y media, junto con Ali, nos embarcamos en la tarea de llegar antes de una hora a Rambla nosequé para unirnos a la argentina y entrar en Aire, que como las lectoras catalanas sabrán, cierra a las dos y media.

Corrimos hasta que me dolieron los pies, y a las dos y treinta y tres nos quedamos en la puerta con el segurata diciéndonos que ya no se podía pasar. Mi gozo en un pozo, ganas me dieron de tirarle el abrigo que llevaba en la mano al de seguridad y con la confusión colarme, pero en un ataque de cordura pensé que aún me quedaba el sábado, así que cogimos calle abajo, corriendo también porque perdíamos el nit bus, deteniéndonos cinco minutos para que Ali ante mi asombro se pusiera a mear ante decenas de transeúntes entre dos coches.
Cuando con la lengua fuera llegamos a embutirnos en el bus (porque jamás había montado en un autobús tan petado) un alma cándida tuvo a bien vomitarse encima para el estupor y disgusto de todos. Apenas llevábamos diez minutos el olor se hizo tan desagradable que optamos por ir el resto de camino andando.
Añadiré ahora que me acabo de acordar, que hay muchísimas autobuseras así como taxistas femeninas en la ciudad condal, cosa que me hizo mucha ilusión, no sé porqué, quizás porque en mi fuero interno lucha una Fernanda Alonso… ¡quién sabe!.
Después de llegar a casa con todo el palizón, ponerme el pijama, hacer la cama, lavarme los dientes, ajustarme el antifaz y coger posición fetal así como actitud para dormirme en casa ajena, ¿no voy y me doy cuenta de que hay alguien jadeando salvajemente no muy lejos de donde yo dormía con mi antifaz?, ¡qué era aquello!... así que ante la verbena sexual de alguna de las habitaciones decidí fumarme un cigarro hasta que terminaran porque era incapaz de dormirme pensando en todas las cosas absurdas que habían pasado incluido el regocijo carnal que se daba no muy lejos de mi persona…
A la mañana siguiente, más bien hora de comer, me despertaron. Pasamos el día tranquilo entre cafés, brindis y discusiones efervescentes acerca de la nueva ley matrimonial de “cónyuges”, el nuevo papa, las elecciones vascas…
Y si, me regalaron una rosa por Sant Jordi, cosa que me hizo mucha ilusión estando en Barcelona…
Ya entrada la noche y después de cenar algo ligerito insistí en que era hora de marcharnos no fuera que nos pasara lo que la noche anterior.

En la puerta de Aire me di cuenta de que había sido una mala idea el ir, porque si entraba no querría salir, como así fue.
Cuando entramos aquello era una fiesta desenfrenada de baile, alcohol y luces de colores. Estuvimos hasta que cerraron, y comprobé en mis carnes la droga psicosocial de ese sitio. Apenas tengo palabras para describir lo impresionante que fue.
A posteriori, con todo el subidón y todo el torzón (todo sea dicho), nos fuimos al D-mer, que aunque más pequeño y más íntimo me recordó bastante a un pub de mi tierra natal.
A estas alturas había comprobado que las barcelonesas en general son perfectas anfitrionas de la noche y de las buenas habladurías de las que había hecho oídos en Madrid.

Y cerraron el D-mer, así que nos fuimos a casa porque a una servidora le salía el avión a las once y media y aún tenía que recoger la mochila de casa de Ali.
Dormí apenas hora y media, y tras el palizón del viaje y de perderme en barajas porque no encontraba el metro (¿cómo puede ser que me pierda en casa? Pensareis… pues porque soy idiota del culo, sencillamente!), y con la voz rota en mil pedazos empecé a pensar y ya no en estado ebrio, que quiero vivir en Barcelona o sacarme un bono transportes puente aéreo o algo… porque me he quedado corta al contar lo increíble de este fin de semana…
Gracias por leer hasta aquí, y gracias a Ricci y a Reina por haberme creado las ganas y haberme recomendado sitios a los que ir… ¡si! ¡¡ha sido la polla!!...
Sonó el despertador a las ocho y media de la mañana, tras una duchita rápida y un desayuno aún más rápido, me acercaron a la estación de cercanías, llegué al aeropuerto a eso de las diez y algo, saqué la tarjeta de embarque y me dispuse a encontrar uno de los puntos para fumadores del aeropuerto y fumarme el primer cigarro nervioso del fin de semana.
El vuelo duró apenas una hora, cuando bajé y puse los pies en Barcelona estaba más perdida que un cactus en una bañera, después de hacer cola para comprar el billete de tren para llegar a la estación de Sants y meterme en el susodicho, algo me dijo que el fin de semana sería inolvidable.
Llegué a la estación y di cincuenta vueltas hasta encontrar el Café Café en el que había quedado con Ali, mi colega catalana. Después de los abrazos y la puesta al día me arrastró andando a su casa con la excusa de que vivía muy cerca de allí (será perra!, más de 15 minutos tirando de mis cosas…).
Cuando llegamos me presentó a una de sus compañeras de piso, una Argentina muy graciosa con la que un rato después vería ”The L World”, (¡por fin!), que me pareció la versión L de Sexo en Nueva York pero como que una se identificaba más, la verdad…
Por la tarde, quedé a comer (si, comimos tardísimo) con parte de la flota que días antes había partido a barna.
Dimos un largo paseo por las ramblas, plaza catalunya, colón… visitamos tiendas y tenderetes hasta que acabamos en lo que a mi me pareció el “mercadillo de fuencarral” en Madrid pero a lo Barcelonés.
Luego volví al barrio de Ali, un barrio un poco quinqui, todo sea dicho, me duché, me `encolonié´ y me fui hasta Poble Sec, que era donde había quedado con la excursión entera para cenar en el restaurante de los padres de un amigo. Hasta aquí llegó la tranquilidad del fin de semana, ya que a eso de la una y media, junto con Ali, nos embarcamos en la tarea de llegar antes de una hora a Rambla nosequé para unirnos a la argentina y entrar en Aire, que como las lectoras catalanas sabrán, cierra a las dos y media.

Corrimos hasta que me dolieron los pies, y a las dos y treinta y tres nos quedamos en la puerta con el segurata diciéndonos que ya no se podía pasar. Mi gozo en un pozo, ganas me dieron de tirarle el abrigo que llevaba en la mano al de seguridad y con la confusión colarme, pero en un ataque de cordura pensé que aún me quedaba el sábado, así que cogimos calle abajo, corriendo también porque perdíamos el nit bus, deteniéndonos cinco minutos para que Ali ante mi asombro se pusiera a mear ante decenas de transeúntes entre dos coches.
Cuando con la lengua fuera llegamos a embutirnos en el bus (porque jamás había montado en un autobús tan petado) un alma cándida tuvo a bien vomitarse encima para el estupor y disgusto de todos. Apenas llevábamos diez minutos el olor se hizo tan desagradable que optamos por ir el resto de camino andando.
Añadiré ahora que me acabo de acordar, que hay muchísimas autobuseras así como taxistas femeninas en la ciudad condal, cosa que me hizo mucha ilusión, no sé porqué, quizás porque en mi fuero interno lucha una Fernanda Alonso… ¡quién sabe!.
Después de llegar a casa con todo el palizón, ponerme el pijama, hacer la cama, lavarme los dientes, ajustarme el antifaz y coger posición fetal así como actitud para dormirme en casa ajena, ¿no voy y me doy cuenta de que hay alguien jadeando salvajemente no muy lejos de donde yo dormía con mi antifaz?, ¡qué era aquello!... así que ante la verbena sexual de alguna de las habitaciones decidí fumarme un cigarro hasta que terminaran porque era incapaz de dormirme pensando en todas las cosas absurdas que habían pasado incluido el regocijo carnal que se daba no muy lejos de mi persona…
A la mañana siguiente, más bien hora de comer, me despertaron. Pasamos el día tranquilo entre cafés, brindis y discusiones efervescentes acerca de la nueva ley matrimonial de “cónyuges”, el nuevo papa, las elecciones vascas…
Y si, me regalaron una rosa por Sant Jordi, cosa que me hizo mucha ilusión estando en Barcelona…
Ya entrada la noche y después de cenar algo ligerito insistí en que era hora de marcharnos no fuera que nos pasara lo que la noche anterior.

En la puerta de Aire me di cuenta de que había sido una mala idea el ir, porque si entraba no querría salir, como así fue.
Cuando entramos aquello era una fiesta desenfrenada de baile, alcohol y luces de colores. Estuvimos hasta que cerraron, y comprobé en mis carnes la droga psicosocial de ese sitio. Apenas tengo palabras para describir lo impresionante que fue.
A posteriori, con todo el subidón y todo el torzón (todo sea dicho), nos fuimos al D-mer, que aunque más pequeño y más íntimo me recordó bastante a un pub de mi tierra natal.
A estas alturas había comprobado que las barcelonesas en general son perfectas anfitrionas de la noche y de las buenas habladurías de las que había hecho oídos en Madrid.

Y cerraron el D-mer, así que nos fuimos a casa porque a una servidora le salía el avión a las once y media y aún tenía que recoger la mochila de casa de Ali.
Dormí apenas hora y media, y tras el palizón del viaje y de perderme en barajas porque no encontraba el metro (¿cómo puede ser que me pierda en casa? Pensareis… pues porque soy idiota del culo, sencillamente!), y con la voz rota en mil pedazos empecé a pensar y ya no en estado ebrio, que quiero vivir en Barcelona o sacarme un bono transportes puente aéreo o algo… porque me he quedado corta al contar lo increíble de este fin de semana…
Gracias por leer hasta aquí, y gracias a Ricci y a Reina por haberme creado las ganas y haberme recomendado sitios a los que ir… ¡si! ¡¡ha sido la polla!!...
Comentario:
uhy Diego... me temo que quien lee este blog no es del curro q se podría adaptar a nuestros estudios... pero por un curriculum improvisado se empieza...
besos wapo!
besos wapo!
Comentario:
Barcelona es mucha Barcelona...
Por cierto... mushasha... como he leído que una de tus jefas lee este blog... déjame intentarlo...
"Señora jefa de mi siempre idolatrada Minaya:
(Casi) periodista -en junio termino-, eficiente, mú majo, responsable y con práctica en muchas cosas en esta vida y en esta profesión estaría encantado de una oportunidad, o algo".
:)
Kisses!
-- Y yo quiero ver "The L World"!!! Está tan bien como dicen?
Por cierto... mushasha... como he leído que una de tus jefas lee este blog... déjame intentarlo...
"Señora jefa de mi siempre idolatrada Minaya:
(Casi) periodista -en junio termino-, eficiente, mú majo, responsable y con práctica en muchas cosas en esta vida y en esta profesión estaría encantado de una oportunidad, o algo".
:)
Kisses!
-- Y yo quiero ver "The L World"!!! Está tan bien como dicen?
Comentario:
pues no sé yo tres... es puente y sólo quería relajarmen un poco... pero si hay q ir se va.... :)
Comentario:
es que Madrid sigue siendo una novedad, --aunque en mi ciudad haya autobuseras desde hace mucho!...( por cierto, mira a ver qué tal te va improvisar la mudanza para el próximo finde...)
Comentario:
AMICUS: pero q me cuentas!!, y yo q no lo sabia!!! besos a las pucelillas!! :)
SINTA: no te preocupes!, no es celosa... ;p
REINA: la próxima vez me fijaré... y te invitaré a ese crêpe...
Besos a tod@s!
SINTA: no te preocupes!, no es celosa... ;p
REINA: la próxima vez me fijaré... y te invitaré a ese crêpe...
Besos a tod@s!
Comentario:
Me alegro mucho... la próxima vez que vengas busca a una chica de mirada triste, morena y con gafas... seguro que seré yo.
Besos
Besos
Comentario:
Ups! Jeje, que me perdone la propietaria del cepillito... Es que con tanto viaje orgasmizado, jeje...
Comentario:
Claro que conozco en nueve... y el liber, y el divanna... Aquí Amicus retransmitiendo en directo desde Pucela City. Besos desde tu tierra ;)
Comentario:
Comentario:
tres... no eres la única. Que digo yo que para algo están los aviones, no?
Comentario:
y yo que quería irme a vivir a Madrid....¿me estaré equivocando?
Comentario:
D-Mer = 1900??
Comentario:
Es que Barcelona es el paraiso de las lesbianas. Vuelve pronto.
Besos.
Besos.
Comentario:
Vaya con el finde de minaya, jeje... Lástima que no te llevaras, por lo menos, una catalana pa' casa, eh? ;)
Comentario:
un fin de semana envidiable, y más aún cnd el mio ha sido inolvidable, pero en el más estricto sentido de la palabra.
Barna es lo que tiene; dice que el que va vuelve, y casi siempre para quedarse. Siempre me he sentido más de allí que de mi lugar de nacimiento, no sé si es porque en mis venas corre sangre catalana ( la mama ), pero aún hoy, me sorprendo pidiendo un "cacaolat" a un camarero confuso. Y eso que a la edad en que viví allí, estos sitios mágicos que cuentas no los conocí.
Me alegro de tu viaje de ensueño
Barna es lo que tiene; dice que el que va vuelve, y casi siempre para quedarse. Siempre me he sentido más de allí que de mi lugar de nacimiento, no sé si es porque en mis venas corre sangre catalana ( la mama ), pero aún hoy, me sorprendo pidiendo un "cacaolat" a un camarero confuso. Y eso que a la edad en que viví allí, estos sitios mágicos que cuentas no los conocí.
Me alegro de tu viaje de ensueño
Comentario:
Peazo de fin de semana, sí señora. Yo necesito alguno de esos de vez en cuando también... va tocando.
Comentario:
¡QUe fin de semana más bueno!
Ya se va notando un poquillo la igualdad, al menos en ese aspecto, ¿verdad? Autobuseras, taxitas...
Regocijo carnal, jajajaja. Está muy bien.
Genial lo de poner las tarjetitas de los sitios que visitaste.
Te entiendo cuando dices que querrías vivir en Barcelona. Yo querría en Valencia y tambien me toca aguantarme, buas.
Ya se va notando un poquillo la igualdad, al menos en ese aspecto, ¿verdad? Autobuseras, taxitas...
Regocijo carnal, jajajaja. Está muy bien.
Genial lo de poner las tarjetitas de los sitios que visitaste.
Te entiendo cuando dices que querrías vivir en Barcelona. Yo querría en Valencia y tambien me toca aguantarme, buas.
Comentario:
si... la última expresión es ciertamente paradógica... ;p
Y si, podíamos cambiar...
Y si, podíamos cambiar...
Comentario:
bueno... la última expresión me parece ciertamente paradójica... (ejem). Y... ¡te cambio el piso! Pagamos lo mismo... Bueno, me alegro de que el sábado arreglara lo del viernes.
Y Barna es Barna, ¿qué tendrá esta ciudad? Algo...
Y Barna es Barna, ¿qué tendrá esta ciudad? Algo...





