descubriendo al amor desnudo...
Apenas queda sol en esta noche, entre las tinieblas de la luz de la lámpara de su mesa y de las sombras de toda la habitación percibe el humo de su cigarro que irreverente la rodea.
La mira a lo lejos, tumbado en el sofá. Le gusta nombrarla bajito, para que no la oiga, y jugar a que le grita en una calle vacía mientras anda perdida en busca de rincones que recordar.
Ve como se rodea la cara con las manos y apoya la cabeza ladeándola a un lado y a otro sin percibir que la mira con ternura.

En silencio espía cómo se levanta de la silla despacio, para no marearse, cómo estira con fuerza los brazos mientras abre la boca e inicia el ritual del sueño. Se quita perezosa la ropa dejando que caiga al suelo, hasta que desnuda se pone el pijama azul, retira con arrojo las sábanas y se mete dentro de la cama mientras comprueba que el despertador está conectado.
Mientras él la sigue descubriendo, ella se hace un ovillo de piernas y pestañas, abraza la almohada y cierra los ojos pensando en que ya es hora de dejar de pensar.
Mientras tanto, él se incorpora del sofá, y desnudo, se acerca silencioso a la cama, le retira el pelo del cuello y la besa, se tumba junto a ella y la abraza por detrás, entonces ella se da cuenta de que el amor la ha espiado durante toda la tarde, de que sigiloso sigue con ella, porque si se pelearon o si se quisieron, el amor ha sido y será el testigo de todos los adiós y los besos.
La mira a lo lejos, tumbado en el sofá. Le gusta nombrarla bajito, para que no la oiga, y jugar a que le grita en una calle vacía mientras anda perdida en busca de rincones que recordar.
Ve como se rodea la cara con las manos y apoya la cabeza ladeándola a un lado y a otro sin percibir que la mira con ternura.

En silencio espía cómo se levanta de la silla despacio, para no marearse, cómo estira con fuerza los brazos mientras abre la boca e inicia el ritual del sueño. Se quita perezosa la ropa dejando que caiga al suelo, hasta que desnuda se pone el pijama azul, retira con arrojo las sábanas y se mete dentro de la cama mientras comprueba que el despertador está conectado.
Mientras él la sigue descubriendo, ella se hace un ovillo de piernas y pestañas, abraza la almohada y cierra los ojos pensando en que ya es hora de dejar de pensar.
Mientras tanto, él se incorpora del sofá, y desnudo, se acerca silencioso a la cama, le retira el pelo del cuello y la besa, se tumba junto a ella y la abraza por detrás, entonces ella se da cuenta de que el amor la ha espiado durante toda la tarde, de que sigiloso sigue con ella, porque si se pelearon o si se quisieron, el amor ha sido y será el testigo de todos los adiós y los besos.
Comentario:
sin comentarios.precioso.
Comentario:
Me encantan las sábanas revueltas...
Por cierto, que ya me dirás si realmente compartimos profesión, que me dejaste en vilo.
Un beso, guapa!!!
Por cierto, que ya me dirás si realmente compartimos profesión, que me dejaste en vilo.
Un beso, guapa!!!
Comentario:
Me has puesto el vello de punta...esta noche cuando me acueste seguro dejaré un huequito en mi cama y la ventana medio abierta para que pueda entrar a vigilarme...
Comentario:
Sin duda, hay que tener siempre un hueco grande en la cama para recibir al omnipresente amor. Dulces sueños ;)
Comentario:
creo que me has inspirado... he desmontado el tejado para hacerme un silofon...mi amor te vigila cada instante





