herejía de una confesión...
Hoy mi mejor amiga, que es más que una amiga, más que una hermana, se confesó a la sombra de mis gafas.
A mi, que la siento como si fuera el apéndice que me falta...
Apenas le hizo falta contarme nada, con su mirada triste dentro de la inmensidad de sus miradas, me confesó que el mundo no era un pañuelo y que se perdía en las preguntas que se hace en cada esquina.
Me contó que llevaban juntos una eternidad en su memoria, que los recuerdos se le desbordaban de la taza de los sueños y que cuando él cerro la puerta, oyó un sonido muerto, y que entonces tuvo miedo porque no sabía cuántas puertas se habían cerrado dejando pillado a ambos lados su corazón de esponja.
Me contó que hacía mucho que venían arrastrando el amor y que quizás se les había roto, a él quizás incluso desgastado. Entre suspiros veía como sus pupilas se dilataban al pensar que nunca más sentiría uno de sus abrazos en la cama o uno de sus besos a escondidas en el ascensor.
Y siguió llorando como si nunca más pudiese volver a llorar, como si esperase quitarse la vida apagándose como una vela en la madrugada del día de navidad.
Me confesó, que cuando creía que ya no le quedaban más lágrimas pensaba en si él todavía la quería, si pensaba en ella, incluso si habría llorado, porque según me dijo, él no era de los de llorar.
Continuó diciéndome que aunque le quería como para ir al infierno por él sólo para decirle que quemaba y que hacía calor, no le llamaría, porque pensaba que si realmente quería marcharse no le tenía que retener, que lo había hecho una vez, de rodillas en el suelo, agarrada a su pierna con la desesperación del adiós y logró que no se fuera, pero que en su ultima conversación había aprendido que a veces hay que dejar que se vayan cuando así lo desean las personas a las que más amas, y dejarles que cierren las puertas incluso de un modo rudo, por si el impulso las hace abrirse de nuevo.
Y siguió llorando y contándome que desde el momento en que la sonrió por primera vez, pensó que pasaría la vida a su lado, y que si en algún momento sus caminos se partían en dos, sería él quién así lo hubiera decidido, y así fue.
Me dijo que no hubo una despedida, que cogió sus cosas de encima de la cama y no miró atrás para ver cómo ella envejecía un año más de repente, uno más, me repitió.
Me dio las gracias por abrazarla y secarle las lágrimas cuando perdía las fuerzas hasta de respirar, y me pidió que lo contara “como tu cuentas las cosas”, y aquí estoy, haciendo herejía de su confesión, descubriéndome una vez más al mirarme en sus ojos, en los de mi mejor amiga.
A mi, que la siento como si fuera el apéndice que me falta...
Apenas le hizo falta contarme nada, con su mirada triste dentro de la inmensidad de sus miradas, me confesó que el mundo no era un pañuelo y que se perdía en las preguntas que se hace en cada esquina.
Me contó que llevaban juntos una eternidad en su memoria, que los recuerdos se le desbordaban de la taza de los sueños y que cuando él cerro la puerta, oyó un sonido muerto, y que entonces tuvo miedo porque no sabía cuántas puertas se habían cerrado dejando pillado a ambos lados su corazón de esponja.
Me contó que hacía mucho que venían arrastrando el amor y que quizás se les había roto, a él quizás incluso desgastado. Entre suspiros veía como sus pupilas se dilataban al pensar que nunca más sentiría uno de sus abrazos en la cama o uno de sus besos a escondidas en el ascensor.
Y siguió llorando como si nunca más pudiese volver a llorar, como si esperase quitarse la vida apagándose como una vela en la madrugada del día de navidad.
Me confesó, que cuando creía que ya no le quedaban más lágrimas pensaba en si él todavía la quería, si pensaba en ella, incluso si habría llorado, porque según me dijo, él no era de los de llorar.
Continuó diciéndome que aunque le quería como para ir al infierno por él sólo para decirle que quemaba y que hacía calor, no le llamaría, porque pensaba que si realmente quería marcharse no le tenía que retener, que lo había hecho una vez, de rodillas en el suelo, agarrada a su pierna con la desesperación del adiós y logró que no se fuera, pero que en su ultima conversación había aprendido que a veces hay que dejar que se vayan cuando así lo desean las personas a las que más amas, y dejarles que cierren las puertas incluso de un modo rudo, por si el impulso las hace abrirse de nuevo.
Y siguió llorando y contándome que desde el momento en que la sonrió por primera vez, pensó que pasaría la vida a su lado, y que si en algún momento sus caminos se partían en dos, sería él quién así lo hubiera decidido, y así fue.
Me dijo que no hubo una despedida, que cogió sus cosas de encima de la cama y no miró atrás para ver cómo ella envejecía un año más de repente, uno más, me repitió.
Me dio las gracias por abrazarla y secarle las lágrimas cuando perdía las fuerzas hasta de respirar, y me pidió que lo contara “como tu cuentas las cosas”, y aquí estoy, haciendo herejía de su confesión, descubriéndome una vez más al mirarme en sus ojos, en los de mi mejor amiga.
Comentario:
Minaya... ni idea cómo he caído en este lugar... bueno en tu blog. Ni idea y la verdad es que parece poesía pura. Y me alegro porque una parte del lenguaje del alma es la escritura. Así que... te agradezco como explicas los sucesos de tu vida de una forma pausada y con otro ritmo que otros blogs.
Respecto a lo de tu amiga...pienso que tiene toda una vida por delante que aunque lo vea todo oscuro, como la carta de la "luna" del Tarot... aunque se sienta perdida y quiera llorar detrás de toda esa niebla encontrará su camino. De esto no me cabe duda. Y tu puedes ayudarla con tu silencio y sobretodo con tu escucha.
un beso profundo
Respecto a lo de tu amiga...pienso que tiene toda una vida por delante que aunque lo vea todo oscuro, como la carta de la "luna" del Tarot... aunque se sienta perdida y quiera llorar detrás de toda esa niebla encontrará su camino. De esto no me cabe duda. Y tu puedes ayudarla con tu silencio y sobretodo con tu escucha.
un beso profundo
Comentario:
Mia: gracias por tus palabras, me ha alegrado saber que he captado la esencia... muchos besos
Sinta: ójala se abra denuevo.... ójala...
Ru: qué decirte... que me pones en una nube cada vez que me dices esas cosas... gracias!!
S: a veces el silencio es la mejor respuesta para los que sufren de amor, verdad?
Duendecillo: ay! romanticona... romanticona...
Tiza e Invitado.... gracias por leer con la sabiduría del sabio
Sinta: ójala se abra denuevo.... ójala...
Ru: qué decirte... que me pones en una nube cada vez que me dices esas cosas... gracias!!
S: a veces el silencio es la mejor respuesta para los que sufren de amor, verdad?
Duendecillo: ay! romanticona... romanticona...
Tiza e Invitado.... gracias por leer con la sabiduría del sabio
Comentario:
Tiza, el amor no se puede comparar con el daño que provoca, porque el amor es todo y sin él no podemos vivir, y tú lo sabes...y merece la pena sufrir un pokito, porque sin amor no hay nada
Comentario:
Qué es el amor en comparación con el daño que provoca.....
Comentario:
A veces me pregunto si el amor tiene dosis; si una relación contiene x litros de amor y gana el que aprende a beberlos con más calma...de todas formas no sé qué sentido tiene, porque yo siempre acabo bebiéndomelo de un trago y me quedo con el vaso vacío... pero, por suerte en el mundo hay muchas dosis y litros de esta droga; algún día aprenderemos a tener cuidado con las sobredosis y viviremos pegados a una botella de litro y medio.
Comentario:
ufffff,te diria algo...pero creo que esta vez es mejor no decir.
Un abrazo grande para ella y otros tantos para todas esas personas que sufren o han sufrido por amor.
S.
Un abrazo grande para ella y otros tantos para todas esas personas que sufren o han sufrido por amor.
S.
Comentario:
todavia recuerdo la primera vez q leiste una cosa en alto en clase: nos dejaste a todos anonados y yo me dije "vaya, me equivoqué de carrera". Tiré el boli al suelo y me encerré en mi cuarto a llorar.
no, en serio minaya, no me canso de decirlo...¿como lo haces?
creo q m iré a tomar una zanahoria, q dicen q es buena para no se que y tiene no se cuantas vitaminas.
snif.
no, en serio minaya, no me canso de decirlo...¿como lo haces?
creo q m iré a tomar una zanahoria, q dicen q es buena para no se que y tiene no se cuantas vitaminas.
snif.
Comentario:
Vaya... Una historia triste. Creo que tu amiga necesitaba expresarlo, y que a través de ti lo ha conseguido. Casi se saborean sus lágrimas... Ojalá se abra otra vez la puerta.
Comentario:
que no se partan esos dos caminos.
Comentario:
hola, me llamo mia, tengo 17 años y descubri tu blog por causalidad...sin embargo,ahora no puedo dejar de visitarlo cada dia, me enganchó...ya sé que con mi edad pensamos que el mundo se acaba si tu novio te deja, pero me gustaría que le dijeras a tu amiga que me he sentido muy identificada con su ruptura...me senti exactamente igual que ella...Y a tí,Minaya,a la que no conozco mñas que por tus posts,quiero darte las gracias por permitirme leer por 1º vez lo que realmente siento respecto a este tema...Has dado en el clavo...Al leerlo solo podia pensar en todas las veces que de una forma u otra he intentado plasmar todos los recuerdos que se agolpan en mi cabecita de adolescente desengañada por el amor..Muchas gracias y sigue asi. Besos. Mia!(MADRID)
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hola, me llamo mia, tengo 17 años y descubri tu blog por causalidad...sin embargo,ahora no puedo dejar de visitarlo cada dia, me enganchó...ya sé que con mi edad pensamos que el mundo se acaba si tu novio te deja, pero me gustaría que le dijeras a tu amiga que me he sentido muy identificada con su ruptura...me senti exactamente igual que ella...Y a tí,Minaya,a la que no conozco mñas que por tus posts,quiero darte las gracias por permitirme leer por 1º vez lo que realmente siento respecto a este tema...Has dado en el clavo...Al leerlo solo podia pensar en todas las veces que de una forma u otra he intentado plasmar todos los recuerdos que se agolpan en mi cabecita de adolescente desengañada por el amor..Muchas gracias y sigue asi. Besos. Mia!(MADRID)





