A de Alicia (1ª parte)
La llama comienza a quemar una mecha, la cera se precipita a sus pies en forma de gotas llorosas que resbalan vela abajo intentando encontrar el plato que sujeta a las aún adheridas y guerreras gotas de cera.
Alicia respira el aire frío, deja que entre en sus pulmones cortando sus venas en minúsculos pedazos que se recomponen una y otra vez, y respira de nuevo.
Apenas son las nueve de la mañana de un domingo que lejos de ser cualquier domingo, no es más que eso, un domingo más. Anda a cortas pero rápidas zancadas, su perfecta nariz se ve interrumpida por un tono rosado intenso y una mucosidad abundante a causa del flemático frío, no tiene pañuelo, así que va intercalando estudiados absorbidos con elegantes refriegues de manga.
Sus ojos son el reflejo del ensueño, del azabache y de múltiples despedidas, sus rasgadas ventanas no pueden ocultar días de lágrimas y sus pequeñas y suaves arrugas en la comisura de los labios, lapsos de sonrisas interrumpidas.
Lleva el pelo en un improvisado y atropellado recogido que encuadra una de las caras más tiernas y preciosas de este mundo.
El aire la golpea con la dureza de una temprana mañana de febrero, nadie al mirarla diría que así comienza su treinta y tres cumpleaños, yendo a trabajar después de haber pasado la noche entre sueños de aspirar a una vida que muy lejos de ser la suya, no tiene nada que ver con ella.
Alicia respira el aire frío, deja que entre en sus pulmones cortando sus venas en minúsculos pedazos que se recomponen una y otra vez, y respira de nuevo.
Apenas son las nueve de la mañana de un domingo que lejos de ser cualquier domingo, no es más que eso, un domingo más. Anda a cortas pero rápidas zancadas, su perfecta nariz se ve interrumpida por un tono rosado intenso y una mucosidad abundante a causa del flemático frío, no tiene pañuelo, así que va intercalando estudiados absorbidos con elegantes refriegues de manga.
Sus ojos son el reflejo del ensueño, del azabache y de múltiples despedidas, sus rasgadas ventanas no pueden ocultar días de lágrimas y sus pequeñas y suaves arrugas en la comisura de los labios, lapsos de sonrisas interrumpidas.
Lleva el pelo en un improvisado y atropellado recogido que encuadra una de las caras más tiernas y preciosas de este mundo.
El aire la golpea con la dureza de una temprana mañana de febrero, nadie al mirarla diría que así comienza su treinta y tres cumpleaños, yendo a trabajar después de haber pasado la noche entre sueños de aspirar a una vida que muy lejos de ser la suya, no tiene nada que ver con ella.
Comentario:
Nos dejas con la miel en los labios... Aunque este producto no suele esta hecho para la boca del asno.
Para cuándo la P de Paco y Pilar, ja, ja... Habrá que esperar.
Un besote, PICCOLA.
Para cuándo la P de Paco y Pilar, ja, ja... Habrá que esperar.
Un besote, PICCOLA.
Comentario:
Me he quedado sin palabras. Simplemente, genial. Y la 2ª parte?
Comentario:
Por cierto, gracias por enriquecer mi vocabulario (lapso, me encanta)... Minaya... jo... ¿cómo sigue? Bueno, vale, qué impaciente soy... Esperaré...
Comentario:
A...de alucianda...B...de bueno...C...de...Caceres?...increible minayita...tu no escribes...haces arte con las palabras
Comentario:
acabo de recordar - por culpa minayesca, forotiza- que hoy es el santo de nosotros sufridos proyectos de...p..arados.felicidades por lo q te toca.
Comentario:
Uy... qué interesante... supongo que seguirá (si no, eso de 1ª parte seríaun poco kafkiano). ¿Es de unspiración toledana? A mí también se me cae el moquillo esta mañana (zzzzzz)





